1 de Samuel 14: La hazaña de Jonatán

Saúl comete su segundo error ahora. El versículo 24 dice que hizo jurar a todos a que no comerían hasta terminar la batalla. Es curioso que la palabra hebrea “someter a juramento” es la misma que decir “hacer neciamente”. La raíz del verbo en cada caso es distinta, dando a entender que no es la misma palabra. Pero casualmente la palabra en su forma verbal aquí se pronuncia igual que decir “hizo neciamente”. Aquí quiere decir claramente —hizo jurar— puesto que el versículo 28 lo confirma con otra palabra que solamente puede significar someter algo a juramento. Pero la LXX traduce aquí: “Y Saúl cometió gran transgresión de ignorancia en aquel día y pone maldición sobre la gente diciendo…” El texto hebreo no justifica esta traducción pero es obvio que los setenta traductores de la LXX pensaban que Saúl había hecho neciamente. A pesar de lo imprudente que hizo haciéndoles juramentar así, el pueblo acataba la orden de Saúl y por lo tanto desfallecía y se cansaba mucho.

Jonatán en cambio, no había escuchado la palabra de su padre. Y encontrando miel para comer le brillaron los ojos, término que describe la renovación mental y física que inmediatamente se manifiesta en los ojos. En ese momento un soldado le informa del juramento de Saúl. Jonatán es muy tardo para criticar a su padre a pesar de todas las aberraciones de éste. Pero dice la verdad al comentar aquí que Saúl había perturbado la gente (lit. la tierra). La palabra también puede tener el significado de ocasionar tristeza. Quiere decir Jonatán que los soldados al comer un poco hubieran perseguido mejor al enemigo y su victoria hubiera sido más completa. Saúl en su afán de vengarse de su enemigo no toma en cuenta la necesidad de comer e impone impetuosamente restricciones crueles que impiden la eficacia del ejército. En vez de ayudar su causa, la perjudica.

El hambre de la gente

Al fin los soldados podían detenerse y pensar en la comida sin violar el juramento, tenían un hambre voraz. Sin tomar las precauciones adecuadas, mataron vacas y ovejas para luego comer la carne con su sangre. Saúl al saberlo, lo llama traición. La palabra realmente quiere decir infidelidad, falsedad o procurar hacer las cosas a escondidas. La infidelidad había sido una de no actuar de acuerdo con el mandamiento de Dios. La sangre tenía un significado muy especial en Israel porque siendo la vida del animal o persona tendría que ser derramada en el altar por la remisión de pecados. Dios comenzó desde temprano a enseñar a su pueblo acerca del valor de la sangre y la necesidad de derramarla en tierra aun en la preparación de la comida.

Saúl identificó este acto con el pecado. Y emplea la palabra quizás más común para ello que quiere decir “errar al blanco” o “desviarse del camino”. En Jueces 20:16 se ve con claridad cual sería la idea principal. Los que tiraban con la honda no erraban. El pecado es esencialmente no dar con el blanco, no conformarse a las normas que Dios ha establecido. Se asocia con ser destituidos, realmente es quedarse corto o no alcanzar la meta. Saúl corrige el error supervisando la matanza de los animales sobre una piedra puesta para ese propósito. Y al fin hace levantar un altar para expiar el pecado del pueblo y rendir culto a Dios. En esto él hizo bien.

El hecho del acto de Jonatán

La idea de Saúl fue la de perseguir al enemigo toda la noche, aprovechando la oportunidad de caer sobre ellos sorpresivamente. El sacerdote que estaba con él sugirió que consultasen a Jehová y la consulta no produjo respuesta. Tenía razón Saúl en suponer que el silencio tenía que ver con el pecado. El Job 66:18 aclara este principio: “Si en mi corazón yo hubiese consentido a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado.” Para identificar la persona o el acto culpable por este silencio, Saúl usa un proceso de eliminación. Se supone que hizo acercarse el sacerdote que llevaba el efod con el pectoral. Las piedras preciosas puestas en el pectoral se llamaban Urim y Tumin, o sea luces y perfecciones. Y posiblemente el sacerdote usaba fichas o suertes para identificar la respuesta dada por Dios, fuere sí o no. Si así fuera, nos recuerda del sistema de someter una decisión a suerte tirando una moneda al aire para que cuando caiga muestre el escudo o la cara. Posiblemente tiene significado el hecho de que Urim comienza con la primera letra del alfabeto hebreo y Tumin comienza con la última. La LXX traduce el versículo 41: “Señor Dios de Israel, da clara manifestación; y si la suerte declara esto, te ruego que des a tu pueblo Israel santidad.” Algunos creen que hay similitud entre clara manifestación y luces; entre perfecciones y santidad. No es probable pero es interesante.

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