1 de Samuel 13: Luces y sombras en el reinado de Saúl

1 de Samuel 13:8 Esperó siete días, conforme al plazo que Samuel[e] había fijado, pero Samuel no llegaba a Gilgal y el pueblo se desbandaba.

Los atemorizados soldados han comenzado a abandonar a Saúl y este obviamente siente que su liderazgo está en peligro.

1 de Samuel 13:9 Entonces dijo Saúl: –Traedme el holocausto y las ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto.[f]

La primera regla para mantener la autoridad sobre los demás es someterse uno mismo a la autoridad.

En vez de esperar a un sacerdote, Saúl mismo ofreció el sacrificio. Esto iba contra las leyes de Dios y contra las precisas instrucciones de Samuel. Bajo la presión de los filisteos que se acercaban, tomó el asunto en sus manos y desobedeció a Dios. Estaba haciendo algo bueno (ofrecía un sacrificio a Dios antes de una batalla crucial), pero lo hizo de la manera equivocada. Nuestro verdadero carácter espiritual se revela bajo presión, como lo fue el de Saúl. Los métodos que usamos para alcanzar nuestras metas son tan importantes como la obtención de las mismas.

1 de Samuel 13:10 Cuando él acababa de ofrecer el holocausto, vio a Samuel que venía; y Saúl salió a su encuentro para saludarlo.

1 de Samuel 13:11 Samuel dijo: –¿Qué has hecho? Saúl respondió: –Porque vi que el pueblo se desbandaba y que tú no venías dentro del plazo señalado, mientras los filisteos estaban ya concentrados en Micmas,

Es difícil confiar en Dios cuando usted siente que sus recursos se le agotan. Cuando Saúl sintió que se le estaba acabando el tiempo, se volvió impaciente con el tiempo de Dios. Al pensar que todo lo que necesitaba era el ritual, puso al ritual en lugar de la fe en Dios.

Cuando usted enfrente una decisión difícil, asegúrese de que la impaciencia no lo impulse a hacer algo que vaya en contra de la voluntad de Dios. Cuando sepa lo que Dios quiere, siga el plan a pesar de las circunstancias. A menudo, Dios utiliza demoras para probar nuestra obediencia y paciencia.

1 de Samuel 13:12 me dije: “Ahora descenderán los filisteos contra mí a Gilgal y yo no he implorado el favor de Jehová”. Así que me vi forzado a ofrecer el holocausto. 

Saúl tenía miles de excusas para su desobediencia, pero Samuel dio en el blanco del verdadero asunto: «No guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios». Al igual que Saúl, a menudo damos excusas por nuestros pecados y errores, tratando de justificar y espiritualizar nuestras acciones debido a nuestras circunstancias «especiales». Sin embargo, nuestras excusas no son más que desobediencia. Dios conoce nuestros verdaderos motivos. El perdona, restaura y bendice sólo cuando somos sinceros acerca de nuestros pecados. Al tratar de esconder sus pecados detrás de las excusas, Saúl perdió su reinado

1 de Samuel 13:13 Entonces Samuel dijo a Saúl: –Locamente has actuado; si hubieras guardado el mandamiento que Jehová, tu Dios, te había ordenado, Jehová habría confirmado tu reino sobre Israel para siempre.

El necio en las Escrituras es alguien sin carácter moral ni espiritual. El mandamiento de Jehová : Aquí está en peligro algo más que la presentación de sacrificios o la usurpación del poder del sacerdote. Dios, no el rey, debía ser el Soberano de Israel.

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