1 de Crónicas 24: Sacerdotes para servir en el templo

1 de Crónicas24:26 Hijos de Merarí: Majlí y Musí. Hijos de Yaazías, su hijo;

1 de Crónicas24:27 hijos de Metarí por la línea de Yaazías, su hijo: Sohán, Zacur e Ibrí.

1 de Crónicas24:28 De Majlí: Eleazar, que no tuvo hijos.

1 de Crónicas24:29 De Quis: los hijos de Quis: Yerajmeel.

1 de Crónicas24:30 Hijos de Musí: Majlí, Éder y Yerimot. Éstos fueron los hijos de los levitas según sus casas paternas.

1 de Crónicas24:31 También éstos entraron en suerte, de la misma manera que sus hermanos, los hijos de Aarón, en presencia del rey David, de Sadoc, Ajimélec y los cabezas de familias de los sacerdotes y de los levitas. Recibieron el mismo trato las primeras familias y las últimas.

Sacerdotes para servir en el templo

Con este capítulo el Cronista llega a uno de los temas más importantes para él: el alto clero. De hecho, aquí se especifica no tan sólo la identidad de los sacerdotes oficiantes sino también se les organiza funcionalmente. El Cronista se preocupa inicialmente por abordar las familias sacerdotales principales; después, detalla otra lista levítica. Muchos han preguntado respecto al propósito del Cronista en agregar otra lista de levitas, habiéndolo hecho ya en el capítulo anterior. Se complica la cosa cuando uno se da cuenta de que esta lista no concuerda con las otras. Hay nombres adicionales, pero peor todavía, inexplicablemente se omite del todo a los hijos de Gersón. Una sugerencia es que el Cronista intenta con esta nueva lista una actualización de la anterior. Otros sugieren que la lista dada en el cap. 23 contenía las familias durante el día del mismo Cronista, pero la lista en este capítulo se agregó posteriormente. Un indicio de la naturaleza secundaria de este capítulo se encuentra en que la organización de los sacerdotes por sorteo contradice el nombramiento por el rey (según 23:6a). Toda esta cuestión sigue debatiéndose sin una solución muy satisfactoria.

Una cosa diáfana es que el papel del sacerdote se determina por su ascendencia aarónica. Según el Cronista, sólo los descendientes de Aarón podían ser sacerdotes oficiantes. Llama la atención cómo el escritor bíblico hace caso omiso total de la razón penosa por la que no todos los hijos inmediatos de Aarón vivieron para ejercer el sacerdocio. El Cronista menciona la muerte prematura de los dos hijos, Nadab y Abihú, pero no comenta la información. El que estos dos hubiesen participado en el sincretismo (la mezcla de religiones paganas con el hebraísmo), no hablaba favorablemente del sacerdocio aarónico; por ende, se omite. Sólo dos hijos de Aarón, Eleazar e Itamar, produjeron prole para ocupar este puesto tan digno.

Los descendientes de Eleazar e Itamar en los días de David eran Sadoc y Ajimelec, respectivamente. No hay cuestión respecto a la derivación genealógica de Sadoc, pero el que Ajimelec fuera descendiente de Itamar no se nos dice en otra parte de la tradición bíblica. No hay duda alguna, sin embargo, respecto a cuál de los dos asumió la preeminencia. Era Sadoc, representante de una familia dos veces el tamaño de la de Ajimelec. Aparentemente durante el curso de la historia, entre estas dos familias sacerdotales existía cierta rivalidad, pero las familias de Eleazar (Sadoc) llevaban mayormente la batuta. Pareciera que el Cronista estaba bien enterado de esta tensión, y procuraba con este capítulo dar un lugar digno a las dos familias. Lo que se puede afirmar con toda certeza es que los descendientes de Itamar habían recobrado el estado sacerdotal para los días del Cronista. Durante el tiempo de Salomón lo habían perdido.

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