1 de Crónicas 20: Caída y destrucción de Rabá

Pastor Lionel

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El escritor deuteronómico ubica la guerra en un lugar llamado Gob; el Cronista sitúa la batalla en Gezer. Los geógrafos bíblicos se hallan en aprietos tratando de encontrar cualquiera de los dos lugares. El que el Cronista use otro nombre que el de Samuel probablemente se deba a que emplea un nombre más familiar para sus lectores dentro de la misma región. No es nada raro que haga esto. En este mismo versículo se habla de la muerte de Sipai, uno de los descendientes de los refaítas o raza de gigantes. Esta alusión probablemente se remonta al relato en Genesis 6:4 en donde la unión de los hijos de Dios con las hijas de los hombres produjeron gigantes. Debe notarse que el hebreo se traduce “los caídos”. Por el contexto en el pasaje en Génesis, se nota que el propósito del escritor es hablar de la pecaminosidad de los hombres preisraelitas antes del diluvio. No es nada sorprendente de que esto describa a los habitantes de Canaán.

Los problemas geográficos, no obstante, no eran los más grandes del Cronista en este pasaje. Hay una aparente discrepancia en la fuente del Cronista; 2 de Samuel 21:19 atribuye la muerte de Goliat, el gigante, a Eljanán, oriundo de Belén. El Cronista sabe muy bien que 1 de Samuel 17 relata en forma detallada la muerte de Goliat a manos de David. El mismo escritor bíblico, más con deseo sano de corregir un texto confuso que falsificar datos, hace que Eljanán mate al hermano de Goliat. Algunos lectores modernos de los pasajes conflictivos en los dos libros de Samuel sugieren que Eljanán era otro nombre para David. Eljanán sería el nombre de cuna de David, mientras este último sería su nombre de adulto. Otra solución sugiere que el nombre de Goliat no aparecía originalmente en el texto de 1 de Samuel 17, sino que fue colocado allí posteriormente por alguien conocedor del pasaje en Crónicas. Sea la que fuere la solución, esta historia del Cronista y la del historiador deuteronómico no carecen de fundamento histórico y significado teológico pese a sus problemas textuales.

Matthew Henry, el famoso exégeta devocional del siglo XVIII, comenta sobre este pasaje, sermoneando un tanto: “Vemos gigantes entre los filisteos, pero nunca entre los israelitas; vemos gigantes en Gat, pero no en Jerusalén. Es que el crecimiento de las plantas de Dios no se efectúa en volumen, sino en utilidad.”

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