1 de Crónicas 2: Los hijos de Israel

Acán El significado del nombre hebreo Acán (Josué 7:18) nos es desconocido, no así Acar 5916, nueva designación del mismo personaje que hace mención a lo perpetrado por esta persona. «Acar» significa «turbar», «destruir», y eso precisamente fue lo que hizo en medio del pueblo de Israel. Es interesante hacer el paralelo actual con nuestros ambientes eclesiales: tan sólo basta la corrupción de un miembro para que se resienta la marcha de toda una congregación. No en vano aconseja Santiago «confesaos unos a otros vuestros pecados» (Jam_5:16). Siguiendo esta idea, el crecimiento de una iglesia está supeditada no a la ausencia del pecado, ya que esto es imposible, sino a la confesión de ese pecado. Por otro lado, el avance —en todo sentido— de la grey dependerá casi exclusivamente de que el pecado no se haga hábito, o se perpetúe en medio de la comunidad de creyentes. Lo descollante del episodio vivido por Acán es la verificación de un axioma declarado por la Biblia misma: «y sabed que vuestro pecado os alcanzará» (Numeros 32:23). Precisamente hace poco tiempo, el mundo se informó de la extradición a Italia de Erich Priebke, oficial de las SS alemanas, radicado desde hacía cerca de 50 años en una ciudad turística de Argentina. Priebke era buscado desde el año 1944, cuando participó del asesinato de 335 ciudadanos italianos en la llamada «masacre de las fosas ardeatinas». Esto corrobora dramáticamente que el pecado, aun sin confesar, alcanza a las personas, si no en esta vida, en la porvenir.

Clanes de Caleb en Judá

En esta sección se destacan tres nombres: Caleb (Números 2:18-20), Hesrón (Números 2:21-24) y Jerameel (Números 2:25-41). Luego se hace una recapitulación de las genealogías (Números 2:42-55).

Caleb se ha identificado bien con el compañero de Josué y descendiente de Judá o con un edomita que se identificó con el pueblo de Israel. Esta ambigüedad se debe a que los versículos alusivos a éste, se prestan a ambas identificaciones. Algunos procuran resolver el asunto diciendo que existen tradiciones acerca de dos personas de este nombre: uno israelita y el otro edomita. Se menciona a Besaleel, descendiente de Caleb, quien fue partícipe en la hechura de los muebles del tabernáculo (2 Crónicas 1:5).

Hesrón representa para el Cronista el jefe del clan más importante de Judá, ya que de esta familia desciende la familia de David. Es obvio cómo el Cronista emplea un patrón genealógico para expresar sus convicciones teológicas.

Jerameel parece haber sido originalmente un clan que vivió en la frontera sur de Judá (1 Samuel 27:10; 1 Samuel 30:29). La genealogía encontrada aquí no tiene paralelo en los demás textos bíblicos.

En la recapitulación (versículos 42-55) se menciona a Caleb, hermano de Jerameel. Para algunos, esta frase implica que los nombres que siguen pertenecen a otro clan que posteriormente fue adoptado por Judá. Un ejemplo de esto serían los queneos. Según Génesis 15:19, los queneos representan una raza distinta de la hebrea. Para algunos es motivo de sorpresa que estos se incluyan dentro de esta genealogía. Es probable que los queneos estén incluidos en esta lista, porque se portaron bien con los israelitas en el tiempo del éxodo (Exodo 18:10-19; Números 10:29-32; 1 Samuel 15:6). Además, se recuerda que el suegro de Moisés era queneo. Hay indicios de que este pueblo se mezcló con el hebreo, y a la postre a ellos se les considera como parte y parcela de la nación.

Es digno de mencionarse que todas estas genealogías reflejan un trasfondo de poligamia, cosa practicada ampliamente en el mundo antiguo. Un hombre solía tener no tan solo más de una esposa sino también concubinas. El que la Biblia hable de modo muy natural de este fenómeno atestigua de su fidelidad a la realidad histórica. Puesto que Dios ha usado la historia como su medio principal de revelación, se nota que existieron períodos en los cuales los hombres, aun los hombres en relación con Jehová, no tenían una revelación completa de la voluntad de Dios. Con el correr de los siglos y las sucesivas revelaciones de Dios en eventos y personajes históricos, se hizo claro que el propósito de Dios era que el hombre tuviera una sola esposa. Estos pasajes antiguotestamentarios no deben leerse como si estuviesen al nivel de la revelación de Dios en Jesucristo. No hay lugar para que hoy se practique la poligamia sólo porque en cierta época del pasado así fuera. Esto sería leer incorrectamente las páginas de la Biblia.

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

WebDedicado ha sido autorizado a recaudar las donaciones para continuar con La gran Comisión.


Deja el primer comentario