1 de Crónicas 2: Los hijos de Israel

1 de Crónicas 2:54 Los hijos de Salma: Belén, y los netofatitas, Atrot-bet-joab, y la mitad de los manahetitas, los zoraítas.

1 de Crónicas 2:55 Y las familias de los escribas que moraban en Jabes fueron los tirateos, los simeateos y los sucateos, los cuales son los ceneos que vinieron de Hamat padre de la casa de Recab.

Genealogía de Judá hasta David

Es digno de notarse que el Cronista principia la genealogía con los descendientes de Judá, pues no podría ser de otro modo dado su interés especial en el Reino del Sur y sus nexos con David. La cuestión del orden de la lista de las tribus ha sido ocasión de no poco debate, pero aún no se llega a un consenso de opinión respecto al por qué de tal ordenamiento. Generalmente ha habido tres sugerencias respecto a la motivación del orden de las tribus en esta sección de Crónicas. Algunos opinan que el Cronista siguió casi textualmente a Números 26. De hecho, se puede observar que el orden seguido en esta sección difiere de ambas fuentes. Una tercera sugerencia puede que tenga más valor. Se ha sugerido que el Cronista, al discutir las tribus, hace su orden desde el punto de vista geográfico de la localización territorial de las tribus. No faltarían tampoco consideraciones históricas que reflejan la importancia relativa de las distintas tribus. Por llamativa que sea esta teoría, también no faltan problemas. Parece más acertado simplemente confesar que el por qué del ordenamiento tendrá que quedar sin solución hasta que esté disponible nueva información. Una cosa que sí se puede afirmar sin contradicción: el Cronista enfatiza más en las tribus de Judá, Leví y Benjamín. No es de sorprenderse que estas tribus son las partes componentes principales de la comunidad postexílica a la que escribe el Cronista. Para el autor de esta obra hecha después del exilio babilónico, estas tres tribus fueron las que permanecieron fieles al reinado de David y al templo. Es lógico, pues, que el Cronista haga su enlistamiento haciendo que estas tres tribus sean los puntos principales en su bosquejo.

El hecho de que el Cronista mencione a la esposa cananea, Batsua (versículo 3) puede confirmar el espíritu más abierto del Cronista respecto a otros pueblos y su relación con el Dios del pacto.

En contraste con el historiador que escribió los libros de Reyes, el Cronista, como algo inusual en sus escritos, aquí destaca los nombres de dos hombres por su mal comportamiento: Er (versículo 3) y Acar (versículo 7). Es significativo que el Cronista modifica el nombre original (Acán en Josué 7:18); lo hace, porque describe su carácter y acción (Acar significa “destrucción”).

Con el versículo 6 el Cronista por vez primera ocupa una fuente desconocida. Menciona a los hijos de Zéraj. Estos hijos: Eitán, Heman, Calcol y Darda nos son desconocidos en base a las fuentes bíblicas canónicas. Como en casos similares en el futuro, se tendrá simplemente que reconocer que el Cronista gozaba de fuentes adicionales, aunque ignoramos en todos los casos sus nombres u origen.

El que Judá haya tenido hijos con Tamar su nuera (versículo 4), representa un caso de incesto, cosa prohibida (Levítico 18:15; Levítico 20:12). Algunos opinan que Judá lo hizo por ignorancia.

Según el versículo 15, David era el séptimo hijo de Isaí. En 1Samuel 16:10-11 y 17:12 se informa que Isaí tuvo ocho hijos, y David era el menor. El comentarista Barnes explica esta anomalía al suponer que uno de los ocho hijos vistos por Samuel en Belén no llegaría a la madurez; por esta razón, el Cronista menciona a David como el séptimo. Se aclara, también, que las hermanas mencionadas en el versículo 16 eran sólo hermanastras, pues Sarvia y Abigail no eran hijas de Isaí sino de un tal Najas (2Samuel 17:25); Isaí había tomado a la viuda de éste por esposa posteriormente.

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