1 de Crónicas 12: Las tropas de David lo proclamaron rey

1 de Crónicas 12:1 El ejército de David. Estos son los que vinieron ante David en Siclag,[a] estando él aún encerrado por causa de Saúl hijo de Cis; eran de los valientes que le ayudaron en la guerra.

Este capítulo contiene muchas cosas que no se recogen en 1 y 2 Samuel. Habla de los partidarios de David en Siclag, de la tribu de Gad y de cómo algunos parientes de Saúl se pasaron a las filas de David.

Siclag era una ciudad filistea a la cual había escapado David para esconderse de Saúl. Aquis, el gobernante filisteo de esa área, estaba feliz de tener a un famoso guerrero israelita que había desertado de su tierra. Sin embargo, no sabía que David sólo estaba fingiendo su lealtad. Aquis dio la ciudad de Siclag a David, su familia, y su ejército. El paradero de David no era un gran secreto, y muchos seguidores leales se le unieron ahí.

David se rodeó de grandes guerreros, el mejor de los ejércitos israelita. ¿Qué cualidades reunieron para merecer ser guerreros y sirvientes de David?

(1) Habían practicado suficientemente para perfeccionar sus habilidades (con arco, honda, o lanza).

(2) Poseían una mentalidad firme y determinada («sus rostros eran como rostros de leones»).

(3) Estaban físicamente en forma («eran ligeros como las gacelas»).

(4) Estaban dedicados a servir a Dios y a David. Los líderes débiles se ven fácilmente amenazados por subordinados competentes, sin embargo los líderes poderosos se rodean de lo mejor. No se intimidan ante seguidores capaces y competentes.

1 de Crónicas 12:2 Estaban armados de arcos y usaban ambas manos para tirar piedras con la honda y flechas con el arco. De los hermanos de Saúl de Benjamín,

Los que usaban arcos y los que tiraban con hondas usaban armas específicas. La honda era discreta en apariencia pero mortal en batalla. Como un pequeño saco de piel con un cordón de piel o pelo de cabra atado a cada lado, la honda se giraba encima de la cabeza. Cuando se soltaba uno de sus lados, esto hacía que la piedra diera en un objetivo. El arco y la flecha habían sido usadas durante miles de años. Las puntas de las flechas eran de piedra, madera o hueso, debido a que los filisteos todavía tenían el monopolio de la metalúrgica. Las astas de las flechas eran de carrizo o madera, y las cuerdas de los arcos eran de tripas de animales.

1 de Crónicas 12:3 el jefe era Ahiezer, después Joás, hijos de Semaa, el gabaatita; Jeziel y Pelet hijos de Azmavet, Beraca y Jehú, el anatotita,

1 de Crónicas 12:4 Ismaías, el gabaonita, valiente entre los treinta, y jefe entre ellos; Jeremías, Jahaziel, Johanán, Jozabad, el gederatita,

1 de Crónicas 12:5 Eluzai, Jerimot, Bealías, Semarías, Sefatías, el harufita,

1 de Crónicas 12:6 Elcana, Isías, Azareel, Joezer y Jasobeam, coreítas,

1 de Crónicas 12:7 y Joela y Zebadías hijos de Jeroham, de Gedor.

Todos los guerreros que se mencionan aquí eran de la tribu de Benjamín. Incluso miembros de la propia tribu de Saúl que desertaban para ayudar a David a convertirse en rey de Israel. Estaba claro para ellos que Dios había elegido a David para ser el siguiente líder de Israel.

1 de Crónicas 12:8 También de los de Gad huyeron y fueron adonde estaba David, al lugar fuerte en el desierto, hombres de guerra muy valientes para pelear, diestros con el escudo y la lanza; sus rostros eran como rostros de leones, y eran ligeros como las gacelas sobre las montañas.[b]

Si bien los hombres de Benjamín eran arqueros y honderos experimentados, los guerreros de Gad eran expertos con el escudo y la lanza. Las lanzas israelitas tenían las astas de madera y las puntas de hueso o piedra las cuales a menudo eran lanzadas por el aire hacia su objetivo. Las lanzas filisteas tenían astas de bronce y puntas de acero y los escudos eran de madera recubierta con piel. Con frecuencia los escuderos portaban grandes escudos y su tarea principal era proteger al guerrero.

1 de Crónicas 12:9 Ezer, el primero, Obadías, el segundo, Eliab, el tercero,

1 de Crónicas 12:10 Mismana, el cuarto, Jeremías, el quinto,

1 de Crónicas 12:11 Atai, el sexto, Eliel, el séptimo,

1 de Crónicas 12:12 Johanán, el octavo, Elzabad, el noveno,

1 de Crónicas 12:13 Jeremías, el décimo y Macbanai, el undécimo.

1 de Crónicas 12:14 Estos fueron capitanes del ejército de los hijos de Gad. El menor estaba a cargo de cien hombres, y el mayor, de mil.

1 de Crónicas 12:15 Estos pasaron el Jordán en el mes primero,[c] cuando se había desbordado por todas sus riberas; e hicieron huir a todos los habitantes de los valles al oriente y al occidente.

1 de Crónicas 12:16 Asimismo algunos de los hijos de Benjamín y de Judá fueron ante David al lugar fuerte.

1 de Crónicas 12:17 David salió a su encuentro y les habló diciendo: –Si habéis venido a mí en son de paz y para ayudarme, me uniré a vosotros; pero si es para entregarme a mis enemigos, sin que mis manos estén manchadas de maldad, véalo el Dios de nuestros padres, y os lo demande.

1 de Crónicas 12:18 Entonces el espíritu vino sobre Amasai, jefe de los treinta, y dijo: «¡Somos tuyos, David! ¡Estamos contigo, hijo de Isaí! ¡Paz, paz para ti, y paz para quienes te ayudan, pues también tu Dios te ayuda!». David los recibió y los puso entre los capitanes de la tropa.

Esta es la primera de una serie de referencias que contiene 1 Crónicas sobre las declaraciones inspiradas por Dios. El Espíritu vino sobre : Literalmente significa «el Espíritu se apoderó» de Amasai. Los profetas comprendieron que la fuente de su inspiración era el Espíritu de Dios.

¿Cómo trabajaba el Espíritu Santo en los tiempos del Antiguo Testamento? Cuando había que hacer algún trabajo importante, Dios escogía a una persona para hacerlo, y el Espíritu daba a esa persona el poder y la habilidad necesarios. El Espíritu dio a Bezaleel habilidad artística a Jefté destreza militar, a David poder para gobernar, y a Zacarías palabras proféticas con autoridad. Aquí el Espíritu Santo llegó sobre los guerreros de David. El Espíritu llega a los individuos para que puedan alcanzar metas específicas. Sin embargo, el Espíritu llegó a todos los creyentes el día de Pentecostés, no sólo para darles poder para hacer toda la voluntad de Dios, sino también para morar en ellos todos los días.

1 de Crónicas 12:19 También se pasaron a David algunos de Manasés, cuando fue con los filisteos a la batalla contra Saúl (pero David no los ayudó, porque los jefes de los filisteos, tras deliberar, lo despidieron diciendo: «Con peligro de nuestras cabezas se pasará a su señor Saúl»).

1 de Crónicas 12:20 Así que cuando volvió él a Siclag, se pasaron a él de los de Manasés: Adnas, Jozabad, Jediael, Micael, Jozabad, Eliú y Ziletai, príncipes de millares de los de Manasés.

1 de Crónicas 12:21 Estos ayudaron a David contra la banda de merodeadores, pues todos ellos eran hombres valientes, y fueron capitanes en el ejército.

1 de Crónicas 12:22 Cada día le llegaba ayuda a David, hasta que se formó un gran ejército, como un ejército de Dios.

David poseía «un gran ejército, como el ejército de Dios». Estos hombres fueron atraídos por David debido a la reputación de sus grandes guerreros, las noticias de sus victorias y el deseo de que se hiciera la voluntad de Dios al hacer rey a David. A menudo la gente se ve atraída a las grandes causas y los valientes son las personas determinadas que los apoyan. Como creyentes tenemos la causa más grande: la salvación de la humanidad. Si somos valientes, determinados y fieles, otros se verán atraídos a trabajar con nosotros.

1 de Crónicas 12:23 Este es el número de los principales que estaban listos para la guerra, y llegaron a David en Hebrón para traspasarle el reino de Saúl, conforme a la palabra de Jehová:

1 de Crónicas 12:24 De los hijos de Judá que traían escudo y lanza, seis mil ochocientos estaban listos para la guerra.

1 de Crónicas 12:25 De los hijos de Simeón, siete mil cien hombres, valientes y esforzados para la guerra.

1 de Crónicas 12:26 De los hijos de Leví, cuatro mil seiscientos;

En Num_1:47-50, Dios dijo a los levitas que estarían exentos del servicio militar. ¿Por qué entonces se enumeran aquí como parte del ejército de David? a pesar de que ellos estaban exentos de reclutamiento, aquí apoyaron mucho a David y ofrecieron sus servicios voluntariamente para ayudar a instalarlo como rey.

1 de Crónicas 12:27 asimismo Joiada, príncipe de los del linaje de Aarón, y con él tres mil setecientos hombres,

1 de Crónicas 12:28 y Sadoc, joven valiente y esforzado, con veintidós de los principales de la casa de su padre.

1 de Crónicas 12:29 De los hijos de Benjamín, hermanos de Saúl, tres mil; porque hasta entonces muchos de ellos se mantenían fieles a la casa de Saúl.

1 de Crónicas 12:30 De los hijos de Efraín, veinte mil ochocientos, muy valientes, hombres ilustres en las casas de sus padres.

1 de Crónicas 12:31 De la media tribu de Manasés, dieciocho mil, los cuales fueron designados para ir a proclamar a David como rey.

1 de Crónicas 12:32 De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, y cuyas órdenes seguían todos sus hermanos.

Doscientos de los principales de la tribu de Isacar entendieron los tiempos. Como resultado, su conocimiento y juicio proporcionaron la ayuda necesaria para tomar las decisiones de la nación. Para los líderes de hoy, es igualmente necesario conocer lo que está sucediendo en la sociedad para poder planear las mejores medidas de acción de la iglesia. El conocimiento de los acontecimientos, tendencias, y necesidades actuales nos ayuda a comprender los pensamientos y actitudes de las personas. Esto ayuda a los líderes a tomar decisiones sabias para la iglesia y a comprender la forma en la que debemos hacer relevante el mensaje de Dios en sus vidas.

1 de Crónicas 12:33 De Zabulón, cincuenta mil, que salían a la campaña prontos para la guerra, con toda clase de armas de guerra y dispuestos a pelear sin doblez de corazón.

1 de Crónicas 12:34 De Neftalí, mil capitanes, y con ellos treinta y siete mil con escudo y lanza.

1 de Crónicas 12:35 De los de Dan, dispuestos a pelear, veintiocho mil seiscientos.

1 de Crónicas 12:36 De Aser, dispuestos para la guerra y preparados para pelear, cuarenta mil.

1 de Crónicas 12:37 Y del otro lado del Jordán, de los rubenitas y gaditas y de la media tribu de Manasés, ciento veinte mil con toda clase de armas de guerra.

1 de Crónicas 12:38 Todos estos hombres de guerra, dispuestos para guerrear, fueron con corazón perfecto a Hebrón, para poner a David como rey sobre todo Israel; asimismo todos los demás de Israel estaban de acuerdo en poner a David como rey.

1 de Crónicas 12:39 Y estuvieron allí con David tres días comiendo y bebiendo, porque sus hermanos habían provisto para ellos.

1 de Crónicas 12:40 También los que les eran vecinos, hasta Isacar y Zabulón y Neftalí, trajeron víveres en asnos, camellos, mulos y bueyes; provisión de harina, tortas de higos, pasas, vino y aceite, y bueyes y ovejas en abundancia, porque en Israel había alegría.

Las tropas de David lo proclamaron rey de todo Israel en Hebrón.

El pueblo estaba listo para un cambio. Había sufrido bajo el liderazgo de Saúl y por su desobediencia a Dios (véase 10.13). Estaba tan eufórico con la coronación de David que esto contribuyó abundantemente a la celebración. Es correcto y apropiado dar con generosidad para una celebración o un culto de regocijo, Dios es el autor de la alegría, y El se unirá a nosotros en la celebración.

Componentes de la tropa de David

Con esta sección el Cronista desea pintarnos un cuadro de la colaboración y apoyo que David recibiera, antes inclusive de la muerte de Saúl, de parte de varias tribus israelitas. El problema principal que se tiene es que no hay pasajes paralelos en la Biblia como a estas alturas se esperaría. Parece que el escritor posexílico depende de una fuente muy antigua para su información, pero la forma actual del relato nos deja con ciertas preguntas. Parece que el Cronista reajusta su fuente antigua para que resulte una esquematización más bien temática que histórica. Se observa, por la mención de varios lugares geográficos, que el escritor aparentemente se vale de un quiasmo. Es decir, si se le diera una sigla para cada lugar geográfico, la primera sigla progresa hasta la siguiente, pero luego en vez de seguir progresando, justo en el punto céntrico, se empieza a volver a la primera sigla. Valgámonos del ejemplo del mismo Cronista: en 11:10 (A) se menciona a Hebrón; en 12:1 se menciona a Siclag (B); en 12:8, es la fortaleza (C) la que se menciona; en 12:16 se vuelve a hablar de la fortaleza (C); en 12:20 se habla de nuevo de Siclag (B); finalmente en 12:23 se aborda Hebrón (A). Esta organización esquemática no es nada nuevo entre los escritores antiguos, y parece que muchos de los escritos del Cronista se caracterizan precisamente por el uso del quiasmo. Ahora bien, todo esto significa que la estructura no es histórica sino temática, pero esto no desacredita el valor histórico del contenido dentro de las varias secciones particulares. En relación con esto, se debe recordar que el Cronista obvió totalmente los años durante los cuales David reinó sobre Judá solamente; parece que da por sentado que sus lectores conocían estos datos por su lectura de 1 Samuel. A pesar de esta omisión del Cronista, se puede observar que el tiempo de residencia de David en Siclag ocurrió antes de su coronación en Hebrón; esto haría que su estancia en la fortaleza tuviera lugar aun con más anterioridad. De modo que, según el quiasmo, el tiempo más remoto en el liderazgo de David se halla justo en medio del patrón. Pese al uso de una esquematización literaria de parte del Cronista, vale la pena recordarse que la información dada refleja períodos muy tempranos y seguramente se remontan al tiempo de David mismo.

Uno de los problemas antes mencionados es que se nos dice que la tribu de Benjamín envió considerables tropas para ayudar a David cuando la experiencia en Siclag. Se sabe que los miembros de la tribu de Benjamín normalmente estaban muy firmes en su lealtad a Saúl y sus descendientes. Pero esto no impide que ciertos elementos de tal tribu (hermanos de Saúl; léase: miembros de la misma tribu de Saúl o sea la de Benjamín) se hayan aliado a David. Puede ser, inclusive, que a los benjamitas se les mencione primero, porque honraban más a David por su defección de las fuerzas de Saúl.

El versículo 2 explícitamente describe las destrezas guerreras con que contaban los benjamitas. Parece que desde los tiempos muy remotos se destacaban con el arco y la honda. Tanto era así que podían disparar misiles mortíferos con ambas manos según la necesidad que hubiera. Esta destreza vendría muy bien tomando en consideración el número reducido de ellos.

Todos los lugares que pueden distinguirse dentro de los versículos 3-7 se ubican en el territorio asignado a Benjamín.

En el versículo 4 se menciona a Ismaías como entre los treinta y jefe de los treinta. El hecho es que este nombre no figura en la lista de los treinta valientes de David en el capítulo 11. Varias explicaciones se ofrecen: primera, estos treinta se refieren a un grupo de treinta valientes de Saúl. Puede ser también que simplemente era uno de los más famosos de los benjamitas. Lo más lógico es que se refiera a un benjamita que se destacó tanto por su valentía que, aunque no se le tenía entre los treinta, se reconocía que era “más” que ellos.

Los versículos 8-15 discurren sobre los gaditas que formaban parte de los leales a David durante este período antes de su coronación en Hebrón. Se menciona que ellos acudieron a David estando éste en la fortaleza. ¿Sería esta fortaleza Masada o Engadi? Estos gaditas, a diferencia de los benjamitas, eran expertos en el uso del escudo y la lanza. Esto implica que su adiestramiento y experiencia los preparaban para luchar cuerpo a cuerpo con los enemigos. No era nada raro, pues se ve a menudo en escritos antiguos, que se les comparase a animales. Su valentía sería la de los leones; su seguridad de paso en unión con su ligereza de movimientos se compara con las de las gacelas montañesas. Claro, lo que hay que recordar es que el Cronista, al describir a los gaditas, en realidad está honrando más a David a quien éstos acudían para servir.

Se observa en el versículo 15 otro de esos detalles registrados por el Cronista que hacen que la narración sea más vívida. Se presta, también, para que uno sospeche que el autor de la fuente usada por el escritor bíblico fuese un testigo ocular del evento. Se habla de un desbordamiento del río Jordán. Menciona el escritor la época, o sea el mes primero. Desde luego, no se refiere a nuestro enero sino al primer mes del calendario hebreo. Sea esto como fuere, tuvo lugar durante la primavera cuando el derretimiento de las nieves harían tal condición factibleversículo . En este mismo versículo hay cierta ambigüedad en la construcción gramatical. Los traductores han tenido que suplir una que otra palabra para que tenga sentido. En el versículo 15b no se halla en el hebreo los de los valles sino sólo “todos… los valles”. Esto hace que algunos comentaristas opten mejor por la lectura alterna que se da en la nota de RVA de este texto. De este modo, en lugar de que huyan “los valles” (cosa un poco rara), se lee que “todos los valles se bloquearon”.

Los versículos 16-18 nos hablan en forma poética de un gran guerreroprofeta. David, aparentemente por haberse desilusionado con algunos de sus “aliados”, reta a algunos que se prestaban para servirle. A raíz de este reto, se nos da un poema singularmente significativo. Al jefe de los treinta, le invade el Espíritu de Dios; en el hebreo se lee lit.: “el Espíritu se vistió de Amasai” (¿será Abisai como en 11:20?) Esta vez el Espíritu está sobre el guerrero, no para pelear (como en el caso de los “jueces”) sino para profetizar o proclamar mensaje de Dios. Esta declamación asegura que David goza de la presencia y aprobación de Dios; por ende, los que acompañan a David tendrán la misma bendición divina. Es casi algo inusitado que el Espíritu se apodere de un guerrero para que profetice; se tienen precedentes para que un sacerdote proclame en nombre de Dios, pero un guerrero no. A los guerreros (como en el libro de Jueces) el Espíritu les fortalecía para poder salir victoriosos en batalla. Es evidente que para este período la presencia del Espíritu era temporal; sólo venía en momentos especiales de necesidad. La venida del Espíritu en forma permanente tendría que aguardar el período del Nuevo Pacto. Según el comentarista Barnes, este discurso apasionado refleja fielmente el registro de las palabras casi textuales de una fuente muy antigua.

Hubo hombres voluntarios de la tribu de Manasés que no se quedaron atrás en su deseo de aliarse a David contra Saúl. Según 1 Samuel 29, los filisteos llegaron a desconfiar de David cuando estos iban a entrar en batalla. Pese al hecho de que David había vivido entre ellos y les había demostrado su valentía, los príncipes de los filisteos no permitieron que se les uniera en batalla. En 1 de Samuel 30 se nos habla de la batalla de David por Siclag. Nuestros versículos nos dicen que estos hombres valientes de Manasés se unieron a David rumbo a esta batalla. El versículo 22 nos declara más explícitamente por qué Saúl perdió ante los filisteos; sus fuerzas iban debilitándose diariamente por la deserción de los suyos en pro de David. La expresión como un ejército de Dios tiene forma superlativa; no expresa tanto el número de sus fuerzas como la lealtad con la que los hombres valientes servían a David.

Sacerdotes En 12:18, extrañamente, se lee de un guerrero lleno del Espíritu de Dios. No era común que esto sucediera, no era la norma. Sin embargo, ocurrió, y David los colocó como jefes de tropas. Podemos desprender de este evento una gran verdad práctica: Dios utiliza a quien él quiere, de la forma que desee. Hoy se hace demasiado énfasis en los ministerios personalistas en donde el predicador carismático es el poseedor de la mediación. Este líder es casi un sacerdote investido de poderes especiales que le confieren autoridad para ministrar y obrar portentos en favor del pueblo. Sin embargo, y esto lo podemos ver en este versículo, Dios obra por medio de gente ajena al liderazgo espiritual propiamente dicho. El creyente «común» (entiéndase sin cargos importantes en la iglesia) tiene hoy la posibilidad de ministrar pastoralmente al igual que los líderes. 1 de Pedro 2:9 lo expresa diciendo que el creyente es parte esencial del «real sacerdocio». Las denominaciones de corte neopentecostal, surgidas a partir de principios de 1980, atraen multitudes precisamente por esto: por despertar los dones y los ministerios, y por motivar a los sacerdotes potenciales que son cada uno de los asistentes.

Los que hicieron rey a David en Israel,1 de Pedro 12:23-40. Este pasaje representa un esfuerzo adicional del Cronista por demostrar el respaldo y lealtad totales con que gozaba David cuando fue coronado en Hebrón. Lo que sí se destaca es que la totalidad de Israel (todas las tribus) se hace presente.

La expresión conforme a la palabra de Jehová puede basarse en 1 de Samuel 16:1-13. Esto lleva implícita la idea de que la coronación sería efectuada por alguien dotado de autoridad profética, en este caso Samuel.

Llama la atención el número relativamente corto de los hijos de Judá. En otras partes el Cronista ha tendido a recalcar la importancia de Judá mediante números superiores a las otras tribus. Es más, las tribus que normalmente demuestran ser patentemente menores son las que aportan más hombres para respaldar a David en la coronación: las tribus transjordanas y las de Zabulón, Aser. ¿Cómo se explica? Puede ser que la tribu de Judá parezca menor en esta ocasión, porque muchos hombres guerreros de Judá ya estaban con David en Hebrón antes de que llegasen los mencionados por el Cronista en este pasaje. De otro modo, puede que éste sea el vehículo literario del Cronista para demostrar que había mucho más respaldo para David de parte de las tribus norteñas de lo que se había creído anteriormente.

El hecho de que se incluya a la tribu de Leví, siendo ésta la decimotercera por la inclusión de Efraín y Manasés, hace que algunos piensen que no sea original del Cronista sino un agregado posterior. Esto es un poco ilógico dado el interés patente del Cronista por la tribu de Leví. Lo que sí se puede aducir es que la función de estos “guerreros” levíticos sería más bien religiosa que militar.

El comentarista Sawyer duda que Joyada y Sadoc sean los sacerdotes de los mismos nombres. Pareciera, no obstante, que el Cronista tenía la intención de identificar a Joyada con el mencionado en 1 de Crónicas 27:5 y en 2 de Samuel 8:18. Lo mismo puede decirse respecto a Sadoc en 2 de Samuel 8:17.

Parece que para el Cronista era algo penoso notar el número más bajo de combatientes dentro de la tribu de Benjamín, sólo 3.000. Quiere explicar la situación al hacer alusión a la mayoría de los benjamitas que aún prestaban lealtad a Saúl (léase el reino de su hijo, Isboset) en la coronación de David. Es patente que el Cronista hace caso omiso total de la descendencia de Saúl por su prejuicio en pro de David; ni quiere escribir el nombre de Isboset. No es que haya desconocido el contenido de 2 de Samuel 8; más bien, para la teología del Cronista, con la muerte de Saúl esa dinastía había terminado. El que esta cifra (3.000), representase una pena para el Cronista habla muy fuerte en pro de su lealtad a su fuente histórica. No es probable que el escritor bíblico haya inventado estas cifras.

El versículo 32 habla de los hijos de Isacar como expertos en entender los tiempos. Algunos comentarios de los rabinos atribuyen a éstos poderes para leer las estrellas y por lo tanto predecir el futuro. El hecho de que los comentaristas judíos hayan convertido a estos líderes en astrólogos no implica necesariamente que el Cronista los creyera tales. Independientemente de las prohibiciones muy antiguas respecto a los adivinos, el Cronista vivía entre un pueblo cuyos antepasados recientes habían experimentado un contacto con los babilonios y persas. Estos pueblos veneraban los astros; sólo tenemos nociones de reacción apologética hebrea en contra de tales ideas. El gran himno creacionista en Génesis 1 es un ejemplo de cómo la escuela sacerdotal toma elementos babilónicos (la historia de Enuma Elish) para refutarlos y demostrar la superioridad del Dios de los hebreos. Difícilmente los guerreros de David, dentro de su contexto, prestarían atención a estos 200 expertos por tal motivo. Más difícilmente aún el Cronista leería en la historia idealista de David esta especie de práctica.

La alusión a comer y beber puede tener ciertos matices que sugieren un pacto. El que se mencione una alianza en 11:1-3 hace esto por lo menos posible. La mención de hermanos en este mismo texto arguye poderosamente a favor de la idea de solidaridad para con David entre estos hombres.

El Cronista ha sido pintado por algunos como un ritualista, desprovisto de la religión de corazón; la mención por el escritor postexílico de alegría en Israel en combinación con el espíritu festivo desmiente tales cuadros.

Primero flechas, luego el escudo y la lanza Al enfrentarse dos ejércitos adversarios, se producía en la antigüedad una ofensiva por medio de una lluvia de flechas. El propósito era el de debilitar los escuadrones que venían marchando para la lucha cuerpo a cuerpo. (En las batallas modernas, las flechas son substituidas por un intenso cañoneo de la zona a conquistar.) En algunos casos, las flechas eran tan efectivas que los ejércitos llegaban a la lucha frontal notablemente reducidos en su número. Allí, con muchos menos hombres, las tropas enemigas eran enfrentadas cuerpo a cuerpo, con el escudo y la lanza refiere a expertos para la batalla cuerpo a cuerpo). En la lucha espiritual, podríamos comparar a las flechas con la oración, y al escudo y la lanza con el trabajo de campo. Hoy, toda tarea evangelística o de otro tipo que no comienza regando el terreno con oración, va a fracasar. Y el fracaso no es porque no se trabaje bien, sino porque al llegar encontramos enemigos muy fuertes, sin haber sido atados o debilitados por el poder de la oración. El Señor Jesús habló en estos términos: «¿Cómo puede alguien entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes a menos que primero ate al hombre fuerte?». ¡La oración de fe destruye obstáculos y prepara los corazones para que la Palabra sea recibida con gozo, y para que el trabajo «cuerpo a cuerpo» resulte en un alto porcentaje de efectividad!

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