1 Corintios 15: El Señor resucitado

Los versículos 24-28 resultan muy extraños. Solemos pensar en el Padre y el Hijo en términos de igualdad; pero aquí Pablo, clara y deliberadamente, subordina el Hijo al Padre. Su pensamiento es: sólo podemos usar términos y analogías humanas. Dios Le dio a Jesús una tarea: la de derrotar el pecado y la muerte y liberar a la humanidad. Llegará el día en que esa tarea quede concluida y cumplida; y entonces, para decirlo en términos pictóricos, el Hijo volverá al Padre como el general victorioso que vuelve a la Patria, y el triunfo de Dios será completo. No se trata de que el Hijo esté sujeto al Padre como un esclavo o un servidor a su amo; sino más bien, como Uno que ha cumplido la misión que se Le ha confiado, Que vuelve con la corona de una perfecta obediencia. Como Dios envió a Su hijo a redimir al mundo, al fin recibirá al mundo redimido; y entonces no quedará nada en la Tierra o en el Cielo fuera de Su amor y poder.

Si no hubiera resurrección

Si no hubiera resurrección, ¿qué harían los que se bautizan por los muertos? Si los muertos no resucitan, ¿por qué hay algunos que se bautizan por ellos? Todos los días me estoy jugando la vida, lo juro por la satisfacción que tengo por vosotros en Jesucristo nuestro Señor. ¿Qué saco de ello -mirándolo desde un punto de vista exclusivamente humano- si tuve que pelear con las fieras en el circo en Éfeso? Si los muertos no resucitan, «¡Comamos y bebamos, que mañana moriremos!» No os engañéis: las malas amistades destruyen los buenos caracteres. Aplicaos a una vida sobria como es vuestra obligación, y no sigáis pecando. Algunos de vosotros presumen de inteligentes, pero no tienen el menor conocimiento de Dios. Os lo digo para avergonzaros.

Una vez más, este pasaje empieza con una sección sumamente difícil. Muchos intérpretes no han sabido a qué atenerse con esto del bautizarse por los muertos, y todavía no se puede decir que se haya resuelto del todo el problema. La preposición por en la frase por los muertos es la palabra griega hyper. En general, esta palabra puede tener uno de dos significados principales.

Cuando se refiere a un lugar, puede querer decir sobre o por encima de. Más corrientemente se usa de personas o cosas, y quiere decir en vez de o en lugar de. Teniendo presentes estos dos sentidos, vamos a considerar algunas de las maneras en que se ha entendido esta frase.

(i) Empezando por el sentido de sobre o por encima de, algunos investigadores han sugerido que se refiere a los que se bautizan sobre las tumbas de los mártires. La idea es que sería algo especialmente conmovedor el hecho de bautizarse en un terreno santo, sintiéndose rodeados por la nube de testigos innumerables. Es una idea interesante y simpática; pero cuando Pablo estaba escribiendo a los corintios la persecución no se había desatado tan terriblemente como en un tiempo posterior. Puede que los cristianos sufrieran ostracismo o persecución social, pero aún no había llegado la era de los mártires.

(ii) De todas maneras es mucho más natural tomar hyper en el sentido de en vez de o en lugar de. Así se nos presentan tres posibilidades.

(a) Se sugiere que la frase se refiere a los que se bautizaban para llenar las plazas que habían dejado vacantes los muertos. La idea es que los nuevos creyentes, los jóvenes cristianos, se incorporaban a la iglesia como nuevos reclutas para ocupar el lugar de los veteranos que habían servido en campañas anteriores y ya se habían licenciado. Hay aquí una gran idea. La Iglesia necesita siempre repuestos, y los nuevos miembros son los voluntarios que completan las filas.

(b) Se ha sugerido que la frase puede querer decir los que se bautizan en señal de cariño y respeto por los muertos. También aquí hay una idea bonita. Muchos de nosotros ingresamos en la iglesia porque sabíamos y recordábamos que algún ser querido murió orando por nosotros y esperando nuestra conversión. Muchos han acabado por entregarle sus vidas al Señor en respuesta a la influencia invisible de alguien que ya ha pasado al otro lado.

(c) Todos estos son pensamientos simpáticos; pero, en conclusión, creemos que esta frase únicamente se puede referir a una costumbre que ha desaparecido de la práctica de la Iglesia completamente. En la Iglesia Primitiva existía lo que se llama el bautismo vicario. Si moría una persona que había tenido intención de bautizarse e ingresar en la iglesia, y hasta probablemente estaba ya siguiendo el curso de catecumenado, algunas veces otra persona se bautizaba en su nombre. La costumbre surgió de una idea supersticiosa del bautismo que suponía que, sin él, una persona quedaba irremisiblemente excluida de ir al Cielo, para prevenir lo cual otra persona se presentaba voluntaria para bautizarse, literalmente en el lugar del fallecido.

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