Zacarías 1: Llamamiento a volver a Jehová

Zacarías profetizó en Judá aproximadamente en 520 a.C., después del regreso del cautiverio. Los cautivos regresaron de su cautiverio para reconstruir el templo. Pero la obra en el templo se detuvo y el pueblo comenzó a olvidar el servicio a Dios. Zacarías, al igual que Hageo, alentó al pueblo para que terminara la reconstrucción del templo. Sus visiones dieron esperanza al pueblo. Le habló al pueblo de un futuro rey que algún día establecería un reino eterno.

La importancia del mensajees que: Aun en momentos de desilusión y desesperación, Dios está llevando a cabo su plan. Dios nos protege y nos guía; debemos confiar en El y seguirlo. Es contemporáneo de Hageo (aproximadamente en 520 a.C.)

Zac 1:1 En el octavo mes del año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacarías(A) hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo:

Zacarías nació en Babilonia durante el cautiverio y era muy joven cuando regresó a Jerusalén en 538 a.C. El rey Ciro de Persia derrotó a Babilonia en 539 y decretó que los cautivos podían regresar a su tierra natal. Zacarías y Hageo estaban entre los primeros en regresar. Zacarías, profeta y sacerdote, comenzó su ministerio en la misma época que el profeta Hageo (520-518 a.C.). Su primera profecía la dio dos meses después de la primera profecía de Hageo.

Zac 1:2 Se enojó Jehová en gran manera contra vuestros padres.

Dios le recuerda a su pueblo el juicio que vino sobre sus padres en el 586 a.C., cuando Nabucodonosor derrotó al rey Sedequías, con el resultado de la destrucción de la ciudad y el templo, y la deportación de muchos judíos a Babilonia.

De la conocida frase: “De tal palo, tal astilla”, se desprende que los hijos salen iguales a los padres. Sin embargo, Dios advirtió a Israel que no fuera como sus antepasados, que lo desobedecieron y cosecharon las consecuencias: juicio. Somos responsables ante Dios por nuestros actos. Ni la herencia ni el ambiente nos pueden atrapar y no podemos utilizar esas excusas para disculpar nuestros pecados. Podemos decidir e ir personalmente a Dios y seguir su camino.

Zac 1:3 Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos.

El término Jehová de los ejércitos aparece 53 veces en este libro y se refiere al hecho de que Dios es el Señor de todos los ejércitos del universo, tanto espiritual como material.

Zac 1:4 No seáis como vuestros padres, a los cuales clamaron los primeros profetas, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras; y no atendieron, ni me escucharon, dice Jehová.

Zac 1:5 Vuestros padres, ¿dónde están? y los profetas, ¿han de vivir para siempre?

Las palabras que Dios habló, un siglo antes del cautiverio, a través de sus profetas, también eran relevantes para la generación de Zacarías y aun hoy lo son para nosotros. Debemos leer, estudiar y practicar la Palabra de Dios, porque esta prevalece. Aprendamos la lección de la Palabra de Dios y evitemos los errores que otros cometieron.

Zac 1:6 Pero mis palabras y mis ordenanzas que mandé a mis siervos los profetas, ¿no alcanzaron a vuestros padres? Por eso volvieron ellos y dijeron: Como Jehová de los ejércitos pensó tratarnos conforme a nuestros caminos, y conforme a nuestras obras, así lo hizo con nosotros.

La visión de los caballos

Zac 1:7 A los veinticuatro días del mes undécimo, que es el mes de Sebat, en el año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacarías hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo:

Las próximas ocho visiones fueron recibidas a los veinticuatro días del mes undécimo , que es el mes de Sebat , en el año segundo de Darío , rey de Persia. De acuerdo con ello, la mayoría de los especialistas modernos fechan las visiones el 15 de febrero del 520 a.C.

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