Zacarías-1-Llamamiento-a-volver-a-Jehová

Zacarías 1: Llamamiento a volver a Jehová

Zacarías profetizó en Judá aproximadamente en 520 a.C., después del regreso del cautiverio. Los cautivos regresaron de su cautiverio para reconstruir el templo. Pero la obra en el templo se detuvo y el pueblo comenzó a olvidar el servicio a Dios. Zacarías, al igual que Hageo, alentó al pueblo para que terminara la reconstrucción del templo. Sus visiones dieron esperanza al pueblo. Le habló al pueblo de un futuro rey que algún día establecería un reino eterno.

La importancia del mensajees que: Aun en momentos de desilusión y desesperación, Dios está llevando a cabo su plan. Dios nos protege y nos guía; debemos confiar en El y seguirlo. Es contemporáneo de Hageo (aproximadamente en 520 a.C.)

Zac 1:1 En el octavo mes del año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacarías(A) hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo:

Zacarías nació en Babilonia durante el cautiverio y era muy joven cuando regresó a Jerusalén en 538 a.C. El rey Ciro de Persia derrotó a Babilonia en 539 y decretó que los cautivos podían regresar a su tierra natal. Zacarías y Hageo estaban entre los primeros en regresar. Zacarías, profeta y sacerdote, comenzó su ministerio en la misma época que el profeta Hageo (520-518 a.C.). Su primera profecía la dio dos meses después de la primera profecía de Hageo.

Zac 1:2 Se enojó Jehová en gran manera contra vuestros padres.

Dios le recuerda a su pueblo el juicio que vino sobre sus padres en el 586 a.C., cuando Nabucodonosor derrotó al rey Sedequías, con el resultado de la destrucción de la ciudad y el templo, y la deportación de muchos judíos a Babilonia.

De la conocida frase: “De tal palo, tal astilla”, se desprende que los hijos salen iguales a los padres. Sin embargo, Dios advirtió a Israel que no fuera como sus antepasados, que lo desobedecieron y cosecharon las consecuencias: juicio. Somos responsables ante Dios por nuestros actos. Ni la herencia ni el ambiente nos pueden atrapar y no podemos utilizar esas excusas para disculpar nuestros pecados. Podemos decidir e ir personalmente a Dios y seguir su camino.

Zac 1:3 Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos.

El término Jehová de los ejércitos aparece 53 veces en este libro y se refiere al hecho de que Dios es el Señor de todos los ejércitos del universo, tanto espiritual como material.

Zac 1:4 No seáis como vuestros padres, a los cuales clamaron los primeros profetas, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras; y no atendieron, ni me escucharon, dice Jehová.

Zac 1:5 Vuestros padres, ¿dónde están? y los profetas, ¿han de vivir para siempre?

Las palabras que Dios habló, un siglo antes del cautiverio, a través de sus profetas, también eran relevantes para la generación de Zacarías y aun hoy lo son para nosotros. Debemos leer, estudiar y practicar la Palabra de Dios, porque esta prevalece. Aprendamos la lección de la Palabra de Dios y evitemos los errores que otros cometieron.

Zac 1:6 Pero mis palabras y mis ordenanzas que mandé a mis siervos los profetas, ¿no alcanzaron a vuestros padres? Por eso volvieron ellos y dijeron: Como Jehová de los ejércitos pensó tratarnos conforme a nuestros caminos, y conforme a nuestras obras, así lo hizo con nosotros.

La visión de los caballos

Zac 1:7 A los veinticuatro días del mes undécimo, que es el mes de Sebat, en el año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacarías hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo:

Las próximas ocho visiones fueron recibidas a los veinticuatro días del mes undécimo , que es el mes de Sebat , en el año segundo de Darío , rey de Persia. De acuerdo con ello, la mayoría de los especialistas modernos fechan las visiones el 15 de febrero del 520 a.C.

El más importante mensaje de esta primera visión es que Dios se dispone a ayudar a los israelitas regresados del exilio a restaurar el templo y las ciudades. Se trata de un mensaje de consuelo y aliento, el cual ofrece protección divina a un pueblo que ha estado esperando un largo tiempo ( setenta años ) para que Dios levante su juicio y lo haga prosperar.

Zac 1:8 Vi de noche, y he aquí un varón que cabalgaba sobre un caballo alazán,(B) el cual estaba entre los mirtos que había en la hondura; y detrás de él había caballos alazanes, overos y blancos.(C)

Zac 1:9 Entonces dije: ¿Qué son éstos, señor mío? Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Yo te enseñaré lo que son éstos.

Señor mío : Título de respeto utilizado aquí para dirigirse al ángel no identificado que desempeña un papel relevante en las visiones.

Zac 1:10 Y aquel varón que estaba entre los mirtos respondió y dijo: Estos son los que Jehová ha enviado a recorrer la tierra.

Zac 1:11 Y ellos hablaron a aquel ángel de Jehová que estaba entre los mirtos, y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he aquí toda la tierra está reposada y quieta.

El ángel de Jehová vio que todas las naciones estaban seguras y en paz mientras que Israel seguía oprimida y despreciada. Pero Dios planeaba un cambio. Liberó a su pueblo y ahora le permitiría volver y reconstruir el templo.

Zac 1:12 Respondió el ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años?

Dios decretó que su pueblo permaneciera cautivo setenta años. El tiempo se cumplió y el ángel le pidió a Dios que actuara pronto para cumplir lo prometido y que el pueblo regresara a Jerusalén.

Zac 1:13 Y Jehová respondió buenas palabras, palabras consoladoras, al ángel que hablaba conmigo.

El pueblo de Dios vivió setenta años bajo este juicio, durante el cautiverio en Babilonia. Pero ahora Dios habla palabras de consuelo y aliento. Promete sanidad cuando nos volvemos a El. Si se siente herido y molesto por los acontecimientos de su vida, vuélvase a Dios, El puede sanarlo y consolarlo.

Zac 1:14 Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Clama diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Celé con gran celo a Jerusalén y a Sion.

Dios protege amorosamente al pueblo del pacto. Quienquiera que dañe al pueblo de Dios «toca la niña de su ojo».

Zac 1:15 Y estoy muy airado contra las naciones que están reposadas; porque cuando yo estaba enojado un poco, ellos agravaron el mal.

Aunque las naciones paganas afligieron al pueblo de Dios más allá de sus intenciones, Dios era capaz de detenerlos. Usó estas naciones para castigar a su pueblo pecador. Cuando las naciones transgredieron su plan y trataron de destruir a Israel como nación, El intervino.

Zac 1:16 Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será edificada mi casa, dice Jehová de los ejércitos, y la plomada será tendida sobre Jerusalén.

edificada, banah: Construir, fundar, organizar, tener progenie («edificar» una familia). En las versiones castellanas de la Biblia banah generalmente se traduce como «edificar» o «construir». Usualmente se refiere a una ciudad, casa, templo, cuarto, altar o una puerta. Ocasionalmente quiere decir «edificar algo»: «Por cuanto Jehová habrá edificado a Sion, y en su gloria será visto». Se cree que de banah provienen ben (hijo) y banim (niños), lo cual constituye una sugerencia lingüística de que las hijas y los hijos son los edificadores o el fundamento de las futuras generaciones.

Zac 1:17 Clama aún, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Aún rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien, y aún consolará Jehová a Sion, y escogerá todavía a Jerusalén.

El hombre entre los mirtos era el ángel de Jehová. Los caballos y sus colores simbolizaban la participación de Dios en los gobiernos del mundo. El significado completo de los colores se desconoce, a pesar de que el alazán (rojizo) a menudo se asocia con la guerra y el blanco con una victoria final.

Visión de los cuernos y los carpinteros

Zac 1:18 Después alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro cuernos.

Los cuernos eran cuatro potencias mundiales que oprimieron a Israel: Egipto, Asiria, Babilonia y Medo-Persia. Los carpinteros eran las naciones utilizadas para derrotar a los enemigos de Israel. Dios las levantó para juzgar a los opresores de su pueblo.

Zac 1:19 Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué son éstos? Y me respondió: Estos son los cuernos que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén.

Zac 1:20 Me mostró luego Jehová cuatro carpinteros.

Zac 1:21 Y yo dije: ¿Qué vienen éstos a hacer? Y me respondió, diciendo: Aquéllos son los cuernos que dispersaron a Judá, tanto que ninguno alzó su cabeza; mas éstos han venido para hacerlos temblar, para derribar los cuernos de las naciones que alzaron el cuerno sobre la tierra de Judá para dispersarla.

Algunos comentaristas creen que los cuatro cuernos de esta segunda visión son los cuatro reinos descritos en Daniel. Probablemente deben ser vistos, en sentido amplio, como cualquiera de las naciones que, desde los cuatro puntos cardinales, dispersaron a Israel y a Judá, actuando más allá del propósito divino de castigar a Judá. Esto también es entonces un mensaje de consuelo.

Visiones de Zacarías

Las visiones de Zacarías poseen un significado histórico para todos los tiempos. Dios salvará a su pueblo y juzgará a los impíos.

1 Los Jinetes Entre Los Mirtos

El Señor Tendrá De Nuevo Misericordia De Jerusalén.

2 Los Cuatro Cuernos Y Los Cuatro Carpinteros

Los Que Dispersaron A Judá Serán Castigados

3 El Varón Con El Cordel De Medir

Dios Protegerá A Jerusalén Como Un Muro De Fuego.

4 La Limpieza De Josué

El Siervo, El Renuevo, Viene A Salvar.

5 El Candelabro Y Los Dos Olivos

El Señor Derrama El Poder De Su Espíritu Sobre Israel

6 El Rollo Que Vuela

La Deshonestidad Es Condenada

7 La Mujer Sentada En El Efa

La Impiedad Será Removida

8 Los Cuatro Carros

Los Espíritus Del Cielo Enjuician A Toda La Tierra.

Mensaje de los que reedifican el Templo

Un llamado al arrepentimiento

Zacarías comienza su ministerio con la declaración de haber recibido palabra de Jehová en la fecha que hemos mencionado en la Introducción, luego de 18 años de la llegada del pueblo de su cautiverio.

El profeta posee una forma muy especial para introducir su mensaje a través de un llamado a la reflexión: Jehová se enojó en gran manera contra vuestros padres. En la mente de los oyentes estaban frescas todavía las escenas del cautiverio como recordatorio del pecado de sus padres. Los padres sufrieron el castigo de sus pecados porque defraudaron al Dios santo que siempre demandó santidad a su pueblo. Zacarías presenta a Dios con un carácter santo, quien, a pesar de amar a su pueblo, no tolera el pecado.

Después de la reflexión, prosigue con un llamado al arrepentimiento: Volveos a mí. Esta invitación fue usada también por el profeta Malaquías, y quizás era una fórmula profética muy común, pero pocas veces respondida. Volveos a mí posee una segunda parte que es una promesa divina: y yo me volveré a vosotros. Santiago, en el NT, expresó una idea semejante: “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros”, dándole a la invitación un carácter universal y permanente. El llamado de Dios está impregnado de amor y de restauración, y no hay otra persona más interesada en el arrepentimiento que el mismo Dios. Su voluntad es que el hombre viva en comunión con él, y al crear al hombre a su imagen y semejanza, lo capacitó para tener comunión con él. Sin embargo, aun teniendo la imagen y semejanza de Dios, el hombre voluntariamente y con pleno conocimiento ha elegido vivir fuera de esa comunión.

Por eso ellos se volvieron y dijeron: “Como Jehová de los Ejércitos se propuso hacernos, conforme a nuestros caminos y conforme a nuestras obras, así hizo con nosotros“. El profeta parece indicar dos actitudes distintas, la actitud de la mayoría, quienes habiendo escuchado el llamado de Dios al arrepentimiento nada hicieron por cambiar su actitud de rebeldía, mientras que dice que se volvieron. Hay dos probabilidades de interpretación, una, que el remanente, luego de ver las consecuencias del mal vivir de los demás, decidió volver a Jehová. Otra probabilidad es que sea una expresión del pueblo que regresó del cautiverio; pudiera ser un dicho común de lamento y renovación entre el pueblo que estaba habitando nuevamente sus ciudades, y en especial de los habitantes de Jerusalén.

El último elemento de este mensaje introductorio es la enseñanza de Zacarías sobre la permanencia de los juicios del Señor contra la brevedad de la vida del ser humano, sea éste un pecador arrepentido o no. Murieron los padres, también murieron los profetas, pero sus profecías tuvieron fiel cumplimiento.

En un mensaje como éste nuestros ojos deben abrirse para ver la misericordia de Dios quien llama al arrepentimiento. Hay tres verdades que debemos recalcar todo el tiempo:

1) Dios no tolera el pecado. A pesar del amor de Dios por su creación él no puede, por su santidad, soportar el pecado de su pueblo y de la humanidad. El enojo de Dios está sobre el pecado. Esto se hace sobresalir por la repetición, en tres oportunidades, de la frase Jehová de los Ejércitos.

2) Dios llama a un verdadero arrepentimiento, con la promesa que él también se volverá al pecador arrepentido. La bendición más grande que el hombre puede tener es la de volver a disfrutar nuevamente de la comunión con su Creador. El hombre en armonía con su Creador es la finalidad de todo el mensaje bíblico. La palabra “volverse” (arrepentirse, en algunas versiones), en varias formas se usa.

3) Dios afirma que su juicio es permanente. Todos los juicios enunciados por medio de los profetas se cumplieron tal como habían sido anunciados, y aquellos que faltan por cumplirse lo harán sin que falte ninguno.

Las visiones

Tres meses después del llamado al arrepentimiento, el profeta tuvo una serie de visiones aparentemente en la misma noche. Las visiones forman la estructura quiástica, es decir se corresponden la primera con la octava (caballos, Dios airado/contento), segunda con séptima (cuernos y artesanos/mujer en un canasto y mujeres aladas; además un vocabulario muy similar), tercera con sexta (la semejanza mayor está en el vocabulario, que se ha perdido en gran manera en la traducción al español) y cuarta con quinta (son las visiones centrales y por lo tanto principales, en donde las figuras de Josué, Zorobabel y el Retoño son preponderantes).

Los exploradores

Informe de los exploradores

La primera de esta serie de visiones, que sucedieron una tras otra, tiene como finalidad levantar el ánimo del pueblo judío para reedificar la casa de Dios.

Los exploradores salen al mando de un hombre montado sobre un caballo rojo. Detrás de él hay otros montados en caballos rojos, bayos y blancos. La utilización de los caballos y sus respectivos jinetes es común en el lenguaje apocalíptico (Apoc. 6); el caballo era símbolo de poder, y según el color el significado se vuelve más intenso. El caballo rojo es símbolo de guerra, sangre, venganza y victoria. Isaías nos ilustra muy bien el uso del color rojo; presenta a Jehová que regresa de Edom con vestidura enrojecida; está salpicada con sangre de sus enemigos vencidos; ha hecho justicia con su pueblo castigando a sus opresores. Jehová dice: “Soy yo, que hablo justicia, grande para salvar”. Con esto en mente, notamos que el jinete del caballo rojo es un jinete guerrero y victorioso, y posiblemente lo podemos identificar como el mismo ángel de Jehová.

En el AT, el ángel de Jehová es, a su vez, identificado con la segunda persona de la Trinidad; la mayoría de los comentaristas bíblicos acepta esta interpretación. Siendo ésta nuestra postura, vemos que es Dios quien está dispuesto a defender a los suyos, dispuesto a obrar con justicia para salvar a su pueblo.

No hacía mucho tiempo que el pueblo de Israel había regresado del cautiverio. Sus ciudades fueron arrasadas y Jerusalén, la ciudad del rey, fue destruida por manos inicuas; fue un verdadero desastre nacional. Ahora reciben un mensaje de consuelo: el defensor del pueblo se ha levantado y está en la cañada para dar tranquilidad a un pueblo que se está acomodando en su tierra.

Varios significados se le han asignado al color de cada caballo, y no hay unanimidad de criterios. Muchos creen que estos colores son solamente una descripción periférica de lo más importante. Pero se puede adoptar una interpretación como la que sigue: Los caballos bayos, de un blanco amarillento, normalmente indican confusión e inestabilidad. Si lo comparamos, notamos que el caballo pálido estaba montado por la muerte misma. El cuadro se completa con la presencia de los caballos blancos que simbolizan un período de tranquilidad; eran usados por los ejércitos victoriosos para anunciar períodos de paz que vienen después de una guerra.

Con estos tres colores de caballos podemos concluir que Dios estaba dando un mensaje de fortaleza, infundiendo ánimo en su pueblo, asegurándoles que él, a través de su ángel, sigue de cerca los acontecimientos históricos. El Dios soberano y justo ha salido, pero no en son de paz. Está explorando a los enemigos de Israel, que aparentemente están viviendo un momento de tranquilidad, de reposo. Ese reposo será momentáneo; el Dios guerrero y victorioso se levantará contra ellos y los aplastará con su poder. Luego vendrá la confusión y la muerte sobre estos pueblos que abusaron del pueblo escogido de Dios. Jehová demostrará que su brazo es fuerte para salvar a su pueblo, para obrar con justicia sobre los pueblos que habían oprimido a Israel, lograr la victoria y establecer la paz nacional.

Es significativo, entonces, notar que el hombre montado sobre el caballo rojo está entre los mirtos (también es un simbolismo difícil de interpretar, sin embargo, se intenta un significado, que es generalmente aceptado). Notamos que los mirtos o los arrayanes son usados como símbolo de tranquilidad y prosperidad; “el mirto sustituirá a la espina”, es la bendición sobre la maldición, es la paz sobre la guerra. El pueblo puede estar confiado, tiempos de paz vendrán, y los enemigos serán juzgados y castigados.

El informe inicial de los exploradores aparentemente no representaba ningún consuelo para el pueblo de Israel. La tierra estaba quieta y reposada, las guerras habían terminado. Baez Camargo dice: “Probable alusión a la pacificación del imperio persa tras la rendición de los rebeldes que se habían alzado contra Darío. La fecha de este suceso aparece en la inscripción de la roca de Behistún, y coincide con ‘el segundo año de Darío, en el mes undécimo…, el día veinticuatro’”.

Aplicación a la vida

Dios ha sido siempre fiel a su justicia y misericordia. Lo ha demostrado de diferentes maneras. El hombre de cualquier condición, raza o color, al contrario actúa de manera diferente dándole la espalda a Dios.

El apóstol Pablo lo manifiesta en su carta a los Romanos. ¿Hasta cuándo el hombre seguirá haciendo esto?

El mensaje de consuelo para Sion

El informe de los exploradores es desanimador desde una perspectiva humana. De lo que pudieron observar en el cumplimiento de su misión ellos informaron que toda la tierra que habían recorrido estaba reposada y tranquila. Este panorama resultaba muy deprimente para el pueblo de Israel, que estaba esperando ansioso la venganza contra sus enemigos.

El ángel de Jehová pregunta hasta cuándo habrá de durar el período de prueba, o de castigo para el pueblo. No es que el pueblo continuara todavía bajo cautiverio, pero la restauración no se había completado todavía. Reconstruir el templo, el muro y las casas exigía un doble esfuerzo, una entrega total a la restauración. El pueblo estaba desanimado porque Dios aparentemente se había olvidado de ellos. Fueron 70 años de duro castigo. Ellos que siempre habían disfrutado de la piedad y de las misericordias de Dios, ahora están en la ruina. La tarea de reconstrucción no era fácil para un país agobiado por problemas internos, con una mala economía que apenas les permitía subsistir, y con problemas externos como los enemigos que rodeaban a esta nación. Todo esto dificultaba grandemente la reconstrucción.

En algunos países latinoamericanos se han sufrido graves terremotos. En Guatemala, después de muchos años de aquel terrible terremoto del 4 de febrero de 1976 que dejó sin casas a miles de personas, más de 23.000 muertos y muchos edificios destruidos o semidestruidos, todavía se pueden observar algunas secuelas de este desastre.

La visión presenta una escena llena de vivacidad; es el mismo ángel de Jehová quien le pregunta a Jehová de los ejércitos: …¿hasta cuando no tendrás compasión de Jerusalén y de las ciudades de Judá…? Y la respuesta viene en palabras buenas y palabras de consuelo.

Al profeta le es dado el encargo de proclamar a viva voz el mensaje de consuelo, las palabras buenas que proceden del corazón mismo de Dios como un esposo amante, como un padre que guarda un amor profundo por su pueblo: Tuve celo por Jerusalén. Pensar en el celo de Jehová por Jerusalén es pensar en el inmenso amor por toda la nación, que es representada por su capital.

Sigue: …y gran celo por Sion. Sion es el monte en donde se levantó el templo y llegó a simbolizar el centro religioso de Israel; comúnmente Jerusalén y Sion son tomadas como sinónimos. Para estos dos lugares hay palabras buenas y palabras de consuelo: serán reconstruidos con gloria.

Muestra que el motivo del enojo de Dios contra las naciones que estaban en aparente reposo era el abuso de éstas al castigar a Israel. Dios utilizó a los imperios babilónico, asirio y persa para castigar a su pueblo, pero no les bastó conquistar a Jerusalén; se ensañaron contra los habitantes, la ciudad y el templo. La injusticia y la crueldad con que actuaron son motivos suficientes para provocar la ira de Dios. Dios siempre ha rechazado la injusticia y la crueldad que los poderosos han empleado para dominar a los débiles. Por amor a su pueblo él se levantará para hacer justicia, castigando a las naciones.

Esta es una verdad permanente: a Dios no le agrada la injusticia, la explotación, y mucho menos la opresión. ¡Ay de los hombres que explotan a sus semejantes aprovechándose de la debilidad de los pobres y de los indefensos!

Encontramos palabras de consuelo: …yo me he vuelto hacia Jerusalén con compasión. No hay razón para seguir en estado de depresión. Ha llegado el consuelo de Dios para satisfacer las dos necesidades más importantes de su pueblo, así como las de toda la humanidad: la necesidad espiritual y la necesidad material. Dice: en ella será edificada mi casa. El monte de Sion será restaurado para ser nuevamente el centro de adoración, el lugar en donde la presencia de Dios se hará sentir al ser edificado nuevamente el templo. En el desierto los levitas conducían el tabernáculo como símbolo de la presencia misma de Dios. El rey David, al establecer a Jerusalén como la capital de su reino, fijó también un lugar para la edificación de un templo, pero no le fue concedida a él la oportunidad de la construcción, sino a su hijo Salomón. éste edificó un templo digno del Señor Jehová de los Ejércitos, pero los babilonios lo destruyeron en el año 586 a. de J.C., año en que se consumó el cautiverio total de los israelitas. Estuvieron fuera de su tierra aproximadamente 70 años, como castigo por su rebelión.

La segunda fase del consuelo es representada por el cordel que será tendido sobre Jerusalén, símbolo de la bendición que vendrá sobre los israelitas, y de que el Señor los prosperará (el cordel significa la demarcación y la toma de medidas para construir una casa). El cordel sugiere la idea de una prosperidad local, limitada; una prosperidad que llenará todas las aspiraciones de Israel.

Concluye anunciando la abundancia para todas las ciudades de Israel, sin excepción. Las bendiciones divinas harán rebosar nuevamente las ciudades de Israel.

Cada frase de este mensaje de consuelo se cumplió a su debido tiempo. El templo fue reconstruido y terminado cuatro años más tarde; la ciudad fue reconstruida bajo el mando de Nehemías en el año 445 a. de J.C., y la prosperidad tocó nuevamente al pueblo de Israel. Esta relativa prosperidad se experimentó durante el tiempo de los macabeos en el 165 a. J.C.

Las palabras “Proclama además”, anuncian las siguientes bendiciones particulares haciendo eco a las bendiciones anteriores, que podríamos llamar generales:

1) De nuevo se desbordarán mis ciudades por la abundancia del bien. Quizás recordando la época próspera y fructífera de David y Salomón. La abundancia del bien podríamos interpretarla como el favor inmensurable de Dios sobre un pueblo necesitado.

2) De nuevo consolará Jehová a Sion. “Consolaos, consolaos pueblo mío, dice vuestro Dios”; en el NT Jesús dice: “Yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador”.

Dios se ha caracterizado por ser un consolador por excelencia; la expresión conmueve por su ternura y su más alto sentido de compasión por un pueblo que agoniza en la miseria. La reconstrucción física y la recuperación económica parecen ir a pasos lentos, quizás hasta un estancamiento en el desarrollo nacional; ahora Dios el consolador afirma que de nuevo Sion será consolada.

3) Y escogerá [de nuevo] a Jerusalén. La elección es una de las doctrinas más hermosas de la Biblia; seguirá el Señor prefiriendo a Jerusalén. Es una confirmación del pacto, y la certeza de un Dios que no falla con sus promesas.

(2) Los cuernos y los herreros del juicio

La interpretación de esta visión resulta un poco difícil si procedemos con una interpretación literal en la identificación de los cuatro cuernos. Los cuernos simbolizan poder, autoridad y dominio. La pregunta es: ¿a qué imperios se está refiriendo el profeta? La idea generalmente aceptada por los expositores y comentaristas es que el número cuatro no hace referencia a imperios específicos, sino a la idea de una realización completa, dando a entender que Israel fue destruida completamente, desde los cuatro puntos cardinales. Como vimos en los versículos introductorios, Dios permitió que su pueblo fuera castigado por causa de su pecado, pero estos imperios representados por los cuatro cuernos no se limitaron a conquistar al pueblo de Israel. Su ambición de más poder los condujo a la destrucción total de Jerusalén y del templo. Los utensilios sagrados fueron objetos de botín, y pisotearon así lo más sagrado de Israel.

Sin embargo, de lo dicho también se podría identificar a cuatro posibles imperios que dispersaron a Israel: el primero en nuestra lista sería el imperio asirio, que en el año 722 a. de J.C. conquistó Samaria, y con ello destruyó al pueblo de Israel. El segundo sería Egipto, cuando el faraón Necao subió contra Asiria y el rey Josías se le interpuso en el camino. Josías fue herido y murió posteriormente en Jerusalén. Este fue un duro golpe en la historia del pueblo judío; Necao puso como rey a Joacim, y obligó al pueblo a pagarle tributos, pero la aventura de Necao no duró mucho tiempo, pues cayó en manos de Nabucodonosor en Carquemis. El tercer cuerno sería el imperio babilónico con Nabucodonosor al frente. Conquistó Jerusalén en el año 597 a. de J.C. y se apoderó de los tesoros del palacio real y del templo. El cuarto cuerno sería el imperio persa; aunque bajo este imperio los judíos logran su aparente libertad, consiguen regresar a su tierra y comenzar la reconstrucción.

La visión de los cuatro herreros que en seguida le fueron presentados al profeta podría representar la esperanza del pueblo judío, el consuelo que viene de un Dios quien no ha olvidado los sufrimientos de su pueblo. Representa a un Dios que tiene el poder suficiente para defender a su pueblo que fue víctima de humillación. Los cuatro herreros representan la reivindicación. En cierta forma también representan la reconstrucción. La RVR-1960 traduce “carpinteros” en vez de “herreros”, con lo cual da más la idea de reconstrucción. El Nuevo Comentario Bíblico al referirse a la visión de los cuatro carpinteros dice: “Representa la victoria del pueblo de Dios, la cual lograrían por medios pacíficos al responder al llamado y dedicarse a la obra de carpinteros en la construcción del templo”.

Cada uno de estos imperios fue cayendo a manos de otros, se fue debilitando hasta desaparecer en forma definitiva, mientras que el pueblo de Israel permaneció y floreció nuevamente en tiempo de los macabeos. Aunque algunos no comparten este punto de vista, podemos también indicar que en la actualidad vemos a un pueblo de Israel que conserva su identidad y su tierra.

Zacarías nos pinta un mensaje consolador que se cumplió con la reconstrucción del templo y la nación, aunque lamentablemente el templo nunca logró alcanzar el esplendor que tuvo en el tiempo de Salomón, aunque su gloria fue mayor. Sin embargo, debemos recordar que el Señor siempre cumple sus promesas.

Ahora Puedes adquirir los Libros de Estudio

Al adquirir tus libros de estudios estarás ayudando este Ministerio para cumplir con la Gran Comisión de «Id y llevad el Evangelio a toda criatura en todo lugar. Contamos con tu ayuda. Dios te Bendice rica, grande y abundantemente.

Comparte esta publicacion en tus redes favoritas

También hemos publicado para ti

Tendrás tiempo para decirme gracias hoy

Cuando te levantabas esta mañana, te observaba y esperaba que me hablaras, aunque fuera unas cuantas palabras, preguntando mi opinión o agredeciéndome por algo bueno que te haya sucedido ayer. Pero noté que estabas

Seguir Leyendo »
Paradojas de nuestro tiempo

Paradojas de nuestro tiempo

La paradoja de nuestro tiempo en la historia es que, tenemos edificios cada vez más altos, pero tolerancia cada vez más baja, autopistas más anchas, pero puntos de vista más estrechos, gastamos más pero

Seguir Leyendo »