Salmo 50: Misericordia, Dios mío, por tu bondad

Categorías: Salmos.

Salmo 50 :1  Salmo de Asaf. El poderoso Dios, el Señor, ha hablado, y convocado a la tierra, desde el nacimiento del sol hasta su ocaso.

Dios juzga a quienes lo toman a la ligera. Primero, habla a la gente que aparenta ser religiosa y que realiza sus sacrificios solo en forma automática. No honran a Dios con una alabanza y gratitud verdaderas. Segundo, reprende a las personas duras de corazón y malvadas ya que sus palabras perversas salen de bocas mentirosas y vidas inmorales. A los que son superficialmente religiosos les pide una confianza y gratitud sinceras. A los malvados les advierte considerar sus obras, para que no les destruya en su enojo.

Asaf (título): Uno de los más destacados músicos de David, quien tocaba los címbalos y escribía salmos. El Dios de dioses , Jehová (en hebreo El, Elohim y Yahweh , hace énfasis en su fuerza, su naturaleza sublime y su carácter inmutable. Tierra significa «a todos sus habitantes» que serían testigos de lo que será anunciado.

Salmo 50 :2  Desde Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido.

Salmo 50 :3  Que venga nuestro Dios y no calle; el fuego consume delante de El, y a su derredor hay gran tempestad.

Salmo 50 :4  El convoca a los cielos desde lo alto, y a la tierra, para juzgar a su pueblo,

Este salmo comienza como si Dios al fin estuviera listo para juzgar a los malvados de la tierra. Pero de repente, leemos que la gran furia de Dios se dirige contra su propio pueblo (o al menos hacia los que dicen ser suyos). El juicio de Dios debe comenzar con los suyos. Cielos . . . tierra : Esta abarcadora frase se usa frecuentemente en la literatura religiosa hebrea

Salmo 50 :5  y dice: Juntadme a mis santos, los que han hecho conmigo pacto con sacrificio.

Salmo 50 :6  Y los cielos declaran su justicia, porque Dios mismo es el juez. (Selah)

Salmo 50 :7  Oye, pueblo mío, y hablaré; Israel, yo testificaré contra ti. Yo soy Dios, tu Dios.

Los testigos han sido convocados, se ha anunciado al juez , se ha citado al acusado; ahora se anunciarán los cargos y el veredicto.

Salmo 50 :8  No te reprendo por tus sacrificios, ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí.

Salmo 50 :9  No tomaré novillo de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos.

La naturaleza moral perfecta de Dios demanda el juicio del pecado con la muerte. Una persona podía ofrecer un animal a Dios como un sustituto de sí mismo, simbolizando así su fe en la misericordia y el perdón de Dios. Sin embargo, ¡el pueblo ofrecía sus sacrificios y se olvidaba de su significado! El propio acto del sacrificio mostraba que alguna vez estuvieron de acuerdo en seguir a Dios con todo el corazón. Pero ahora sus corazones ya no estaban allí. Nosotros podemos caer en este mismo patrón cuando participamos en actividades religiosas, diezmos, o asistimos a la iglesia por hábito o por conformismo y no por obediencia y amor sinceros. Dios quiere justicia y no rituales vacíos.

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