Salmo 4: Exhortación a los adversarios

Salmos 4:1 Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mí, y oye mi oración.

Dios habla en este versículo. Vanidad y mentira son palabras que se usan repetidamente en el AT en relación con los ídolos

Este salmo pudo haber sido escrito cuando David estaba pidiendo a sus enemigos que reconsideraran su apoyo a Absalón. Otros ven en este salmo una oración en que se pide alivio de una calamidad, como por ejemplo una sequía. Probablemente fue escrito muy poco tiempo después del Salmo 3.

Salmos 4:2 Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? Selah

Salmos 4:3 Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí; Jehová oirá cuando yo a él clamare.

Piadosos son aquellos que son fieles y devotos a Dios. David sabía que Dios escuchaba sus oraciones y que le respondería. También a nosotros Dios nos escucha y nos responde cuando lo llamamos. A veces pensamos que Dios no va a escucharnos porque hemos caído por debajo de sus normas en cuanto a una vida recta. No obstante, si hemos confiado en Cristo como Salvador, Dios nos ha perdonado y nos escucha. Cuando sienta que sus oraciones están rebotando en el techo, recuerde que como creyente ha sido apartado por Dios y que Dios lo ama. El escucha y responde, aun cuando sus respuestas no sean lo que nosotros esperamos. Analice sus problemas a la luz del poder de Dios en vez de mirar a Dios en la sombra de sus problemas.

Salmos 4:4 Temblad, y no pequéis; Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. Selah

Temblad : Esto es, no pecar contra Dios expresando sentimientos de angustia. Callad : Mantén la confianza, y Dios te dará paz

Salmos 4:5 Ofreced sacrificios de justicia, Y confiad en Jehová.

La adoración en los días de David incluía los sacrificios de animales en el tabernáculo. La sangre del animal cubría los pecados de aquel que ofrecía el animal. Había reglas específicas para ofrecer los sacrificios. Pero para Dios era más importante la actitud de sumisión y obediencia que la ceremonia misma. En la actualidad, un «sacrificio agradable» a Dios sigue siendo lo mismo. Dios quiere nuestra obediencia y nuestra alabanza antes que nuestras ofrendasx. Ofrézcale el sacrificio de la obediencia total y la alabanza sincera.

Salmos 4:6 Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.

Alza . . . tu rostro significa «míranos favorablemente».

Salmos 4:7 Tú diste alegría a mi corazón Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.

La satisfacción que proviene del éxito material nunca se puede comparar con la alegría de conocer a Dios.

Aquí se contrastan dos clases de gozo: el gozo interior que surge al conocer y al confiar en Dios, y la felicidad que surge como resultado de circunstancias agradables. El gozo interno permanece estable mientras confiemos en Dios. La felicidad es imprevisible. El gozo interno derrota al desaliento, la felicidad lo cubre. El gozo interno es duradero, la felicidad es temporal.

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