Salmo 39: El sufrido pide clemencia

Categorías: Antiguo Testamento y Salmos.

Salmo 39:1  El carácter transitorio de la vida[a] Al músico principal; a Jedutún.[b]  Salmo de David Yo dije: «Atenderé a mis caminos  para no pecar con mi lengua; guardaré mi boca con freno en tanto que el impío esté delante de mí».[c]

Este salmo le debía ser entregado a Jedutún, el músico principal, quien lo incorporaría al culto del templo. David determinó guardar su lengua para no pecar, así que decidió no quejarse ante otros de cómo Dios lo trataba. Sin dudas, David tenía razones para quejarse. Era el rey ungido de Israel, pero tuvo que esperar muchos años antes de asumir el trono. Luego uno de sus hijos trató de matarlo para ser rey en su lugar. Pero David decidió no quejarse de sus problemas con los demás, sino que llevó sus quejas directamente a Dios. Todos nos quejamos del trabajo, del dinero o de las situaciones en la vida, pero quejarnos ante otras personas puede hacerlas pensar que Dios quizás no tenga control sobre nosotros. También pudiera parecer como si culpáramos a Dios de nuestros problemas. En cambio, al igual que David, debemos llevar nuestros problemas directamente a Dios.

Salmo 39:2  Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo bueno;[d] pero se agravó mi dolor.

Salmo 39:3  Se enardeció mi corazón dentro de mí; en mi meditación se encendió un fuego y así proferí con mi lengua:

Salmo 39:4  «Hazme saber, Jehová, mi fin y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy.

La vida es corta sin importar cuánto vivamos. Si hay algo importante que queramos hacer, no debemos posponerlo para otro día, mejor pregúntese: «¿Qué haría si solo tuviera seis meses de vida?» ¿Le diría a alguien que lo ama? ¿Trataría de enderezar algún área rebelde de mi vida? ¿Le hablaría a alguien de Jesús? Debido a que la vida es corta, no se olvide de lo que es realmente importante.

Salmo 39:5  Diste a mis días término corto y mi edad es como nada delante de ti; ciertamente, es apenas un soplo todo ser humano que vive. Selah

La brevedad de la vida es un tema tratado a través de los libros de Salmos, Proverbios y Eclesiastés. Cristo también habló acerca de ello. Es irónico que la gente pase tanto tiempo asegurando su vida en la tierra y muy poco o nada en donde pasará la eternidad. David se dio cuenta de que las sorprendentes riquezas y las tareas terrenales que nos llevan tanto tiempo alcanzar no tienen ningún valor en la eternidad. Muy pocas personas comprenden que su única esperanza es el Señor.

Salmo 39:6  Ciertamente, como una sombra es el hombre; ciertamente, en vano se afana; amontona riquezas y no sabe quién las recogerá.[e]

Pensar en el dolor y en las injusticias de la vida provoca a veces indignación (se enardeció mi corazón), y cuando ello nos lleva al borde de la muerte nos damos cuenta de cuán efímera es la vida (vanidad).

Salmo 39:7  »Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti.

Salmo 39:8  Líbrame de todas mis transgresiones; no me conviertas en la burla del insensato.

Salmo 39:9  Enmudecí, no abrí mi boca, porque tú lo hiciste.

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