Salmo 114: Benignidad de Dios con los humildes

Categorías: Antiguo Testamento y Salmos.

Sal 114:1  Cuando Israel salió de Egipto, la casa de Jacob de entre un pueblo de lengua extraña,

Esta referencia a Egipto le da su nombre al grupo de salmos llamados «El aleluya egipcio ». La fe del AT se apoyaba en acontecimientos históricos concretos, no en hechos mitológicos, como sucedía con otras religiones antiguas.

Cuando Dios ordenó la Ley en el Sinaí, el monte tembló en la presencia de Dios. Aun con nuestra gran tecnología, los mares, los ríos y las montañas siguen presentándonos retos formidables. Pero para Dios, quien controla la naturaleza, no son nada. Cuando observe el poder de una ola del océano o la majestad del pico de una montaña, piense en la grandeza y en la gloria de Dios que es mucho más sorprendente que las maravillas naturales que pueda ver. Temblar ante la presencia de Dios significa reconocer todo el poder y la autoridad en comparación con nuestra fragilidad.

Sal 114:2  Judá vino a ser su santuario, Israel, su dominio.

Sal 114:3  Lo miró el mar, y huyó; el Jordán se volvió atrás.

Muy brevemente el salmista describe la historia del éxodo de Egipto, del cruce del Mar Rojo y del río Jordán sobre un paso seco

Sal 114:4  Los montes saltaron como carneros, y los collados como corderitos.

Saltaron : Se refiere a los estremecimientos del monte Sinaí cuando la Ley le fue dada a Moisés

Sal 114:5  ¿Qué te pasa, oh mar, que huyes, y a ti, Jordán, que te vuelves atrás,

Sal 114:6  a vosotros, montes, que saltáis como carneros, y a vosotros, collados, que saltáis como corderitos?

Sal 114:7  Tiembla, oh tierra, ante la presencia del Señor, ante la presencia del Dios de Jacob,

Sal 114:8  que convirtió la roca en estanque de agua, y en fuente de aguas el pedernal.

El milagro de la peña que producía agua se halla en Exodo 17:6, y la fuente se refiere al acontecimiento de Numeros 20:11

El poder de dios en el Éxodo

Con lenguaje vigoroso y espíritu alegre el salmista adora a Dios por la manifestación de su poder en la naturaleza. El Salmo es parte del “Hallel egipcio” (cf. 113) cantado en la celebración de la Pascua. Aunque él es el centro de la alabanza por sus milagros, Dios no se menciona hasta la última estrofa (vv. 7, 8). En este detalle se destaca otra enseñanza del salmista: quiere mostrar que su pueblo es el instrumento por el cual Dios revela su poder y su gloria; el pueblo redimido y siguiendo a Dios es el “locus” de la demostración del poder de Dios.

Levanta del polvo al pobre

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