Rut 3: Rut y Booz en la era

Categorías: Antiguo Testamento y Rut.

Rut 3:1 Después le dijo su suegra Noemí: Hija mía, ¿no he de buscar hogar para ti, para que te vaya bien?

El hogar representaba protección y seguridad.

Rut 3:2 ¿No es Booz nuestro pariente, con cuyas criadas tú has estado? He aquí que él avienta esta noche la parva de las cebadas.

Pariente : Es la palabra central en la narración y el mensaje que ofrece este libro. Nuestro idioma no posee un equivalente, en el sentido de que este concepto está relacionado con la obligación tradicional, en el contexto de una antigua cultura, de alguien cuya familia ha sufrido alguna pérdida. Implica que el pariente está en condiciones de «redimir» a un familiar de la esclavitud o recuperar una propiedad perdida por deudas.

Avienta se refiere a la forma cómo se separaba el grano de la paja. Después que se desprendía la cáscara haciendo que los animales caminaran sobre el cereal en la era, la mezcla del grano y la paja era paleada sobre una especie de canasta. Entonces, se la lanzaba al aire en un lugar que soplara la brisa para que esta aventara los deshechos más ligeros, mientras el grano caía de nuevo sobre la canasta para ser luego guardado.

Rut 3:3 Te lavarás, pues, y te ungirás, y vistiéndote tus vestidos, irás a la era; mas no te darás a conocer al varón hasta que él haya acabado de comer y de beber.

Rut 3:4 Y cuando él se acueste, notarás el lugar donde se acuesta, e irás y descubrirás sus pies, y te acostarás allí; y él te dirá lo que hayas de hacer.

El consejo de Noemí parece extraño, pero no sugería un acto de seducción. En realidad, Noemí instruía a Rut para que actuara de acuerdo con la costumbre y la ley israelitas. Era común que los sirvientes se acostaran al pie de su amo y que incluso compartieran una parte de sus mantas. Rut iba a aplicar esta costumbre a la ley del pariente redentor y por lo tanto le recordaría a Booz la responsabilidad que tenía de buscar a alguien o que él mismo se casara con ella. Era un asunto de familia, nada romántico. Pero más tarde, la historia llegó a ser maravillosamente romántica cuando Rut y Booz desarrollaron un amor desinteresado y un profundo respeto mutuo.

Rut 3:5 Y ella respondió: Haré todo lo que tú me mandes.

Las indicaciones de Noemí y la actitud de Rut podrían parecer seductoras e inconsistentes con la nobleza espiritual del libro. Sin embargo, las palabras de Booz: «Eres mujer virtuosa», revela que él creía en su elevada moral.

Como extranjera, Rut pudo haber pensado que el consejo de Noemí era raro. Sin embargo, siguió su consejo porque sabía que Noemí era bondadosa, confiable y llena de integridad moral. Todos conocemos a un padre, a un amigo adulto o pariente que siempre vela por nuestros mejores intereses. Esté dispuesto a escuchar los consejos de los más ancianos y sabios. La experiencia y el conocimiento de tales personas pueden ser valiosos. Imagínese cómo hubiera sido la vida de Rut si hubiera desatendido a su suegra.

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