Oseas 5: La apostasía de Israel será castigada

Oseas 5:1 «Sacerdotes, oíd esto, casa de Israel, estad atentos, casa del rey, escuchad: Contra vosotros es el juicio, pues habéis sido un lazo en Mizpa,[a] una red tendida sobre Tabor.[b]

Mizpa : Sitio en Galaad sobre la margen este del río Jordán. Tabor es una montaña redondeada en el valle de Jezreel al occidente del Jordán. Ambos se habían convertido en lugares del culto idólatra.

Oseas 5:2 Haciendo víctimas han bajado hasta lo profundo;[c] por tanto, los castigaré a todos ellos.

Los líderes del país habían causado muchas víctimas , ya fuese por crímenes o por la abundancia de los sacrificios idólatras.

Mizpa y Tabor quizá fueron lugares importantes en el culto a Baal. Los líderes seguramente alentaban a la gente a ir a pecar a esos lugares. Como sus líderes civiles y religiosos eran irremediablemente corruptos, el pueblo de Israel estaba en problema. Buscaban a los líderes para que los guiara, y debieron haberlos encontrado. En la actualidad podemos escoger a nuestros líderes, pero todavía debemos tener cuidado de ver si nos están acercando o alejando de Dios. El pueblo era responsable ante Dios de lo que hicieron. De manera similar, nosotros tendremos que dar cuenta en forma individual de nuestras acciones y decisiones.

Oseas 5:3 Yo conozco a Efraín, e Israel no me es desconocido; tú, Efraín, ahora te has prostituido, y se ha contaminado Israel».

Oseas 5:4 No piensan en convertirse a su Dios, pues en medio de ellos hay un espíritu de fornicación y no conocen a Jehová.

El pecado persistente endurece el corazón de la persona y hace que le sea difícil arrepentirse. Desobedecer deliberadamente a Dios puede marchitar la conciencia. Cada pecado hace que el siguiente sea más fácil de cometer. No permita que el pecado lo endurezca. Permanezca lo más alejado posible de las práctica pecaminosas.

Oseas 5:5 La soberbia de Israel testificará en su contra; Israel y Efraín tropezarán por su pecado, y Judá tropezará también con ellos.

Su soberbia los acusaba y también los condenaba.

Oseas 5:6 Con sus ovejas y con sus vacas andarán buscando a Jehová, mas no lo hallarán: ¡Se ha apartado de ellos!

Llevaban ovejas y vacas a los sacrificios.

Oseas 5:7 Contra Jehová prevaricaron,[d] porque han engendrado hijos de extraños; ahora serán consumidos en un solo mes ellos y sus heredades.

Prevaricaron : Significa literalmente «se disfrazaron» o actuaron secretamente y, por tanto, engañosamente. Los sacrificios mensuales, de luna nueva, se ofrecerán en vano.

Oseas 5:8 [e]¡Tocad la bocina en Gabaa y la trompeta en Ramá! ¡Sonad la alarma en Bet-avén![f] ¡Alerta, Benjamín!

Gabaa estaba a 5 km al norte de Jerusalén; Ramá , 8 km al norte de Jerusalén. Bet – avén

Oseas 5:9 Efraín será asolado en el día del castigo; entre las tribus[g] de Israel hice conocer la verdad.

Oseas 5:10 «Los príncipes de Judá han sido como los que traspasan los linderos;[h] ¡pero sobre ellos derramaré a raudales mi ira!

Los líderes de Judá conspiraban para cometer la más seria de las ofensas, como la de aquellos que traspasan los linderos , una práctica fuertemente condenada en Deuteronomio

«Los que traspasan los linderos» cometían un delito serio. Oseasas está diciendo aquí que los líderes de Judá eran como los que defraudaban a los demás moviendo las piedras que delimitaban el terreno.

Oseas 5:11 Efraín está oprimido, violados sus derechos, porque quiso andar en pos de vanidades.[i]

El pueblo sufre porque ha seguido el camino de aquellos que rinden culto a los ídolos.

Oseas 5:12 Yo, pues, seré como polilla a Efraín y como carcoma a la casa de Judá.

Polilla y carcoma : Ambas trabajan en silencio, lentamente, y lo destruyen todo desde adentro.

Oseas 5:13 Verá Efraín su enfermedad y Judá su llaga; irá entonces Efraín a Asiria y pedirá ayuda al gran rey,[j] pero él no podrá sanaros ni os curará la llaga.

Jareb significa «alborotador, contencioso»; indica que Israel, en medio de su desesperación, le pedirá ayuda a un enemigo.

Durante los reinados de Manahem y Oseasas, Israel se volvió a Asiria para pedirle ayuda, pero estos esfuerzos fueron en vano porque estaban fundados en la capacidad del hombre para salvar, no en la de Dios. Ni siquiera las grandes potencias mundiales de ese tiempo pudieron ayudar a Israel, porque Dios mismo había determinado el castigo sobre la nación. Si no hacemos caso del llamado de Dios al arrepentimiento, ¿cómo podremos escapar?

Oseas 5:14 Porque yo seré como león a Efraín y como cachorro de león a la casa de Judá; yo, yo mismo los despedazaré, y me iré; los arrebataré, y nadie podrá librarlos.[k]

Oseas 5:15 «Volveré luego a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. ¡En medio de su angustia me buscarán!».

Insinceridad del arrepentimiento de Israel

busquen, baqash: Indagar, buscar algo diligentemente, buscar algo ansiosamente, hasta encontrarlo. Baqash puede aplicarse a buscar una persona, una cosa en particular o proseguir una meta (como el intento de destruir una ciudad). Baqash aparece más de 210 veces en la Biblia. La paz debe ser buscada con ahínco. El rostro de Jehová, es decir, su presencia, debe ser especialmente buscado.

Habiendo actuado como un león que ronda en busca de su presa, ahora Dios se retirará a su lugar , al cielo, y dejará que Israel considere las consecuencias de sus maldades.

La confesión falsa y la respuesta de Dios

En el capítulo 6 los versículos 1 al 3 dan la respuesta de Israel. El profeta declara que una consecuencia del fratricidio entre Judá e Israel es que el Señor se ha retirado hasta que el pueblo vuelva. Entonces, los sacerdotes le contestan: “Pues, ¡ya volvemos al Señor!”. Cantan un himno litúrgico, para mostrar su comprensión de lo que es volver a Dios. Sin embargo, esta “confesión” no tiene ningún reconocimiento de culpa ni una sola palabra de arrepentimiento. Al contrario, todo es la responsabilidad de Dios: él arrebató (versículo 1b), él hirió (versículo 1c). Ahora, su deber es curar y sanar. Toda la vida es un ciclo natural, la humanidad tiene solo que esperar. Si enfermamos, tarde o temprano, Dios nos sanará; es su trabajo.

Los sacerdotes afirman que van a guiar a Israel a conocer al Señor. Sin embargo, su conocimiento de Dios es deficiente. Comparan a Dios con la naturaleza: como el alba…; como la lluvia; como la lluvia tardía… (versículo 3). El concepto de Dios que tienen los sacerdotes, con su ciclo de la naturaleza, el alba, y la lluvia, pertenece al baalismo y a un concepto mitológico del mundo. Los sacerdotes pensaban: “Claro, algunas veces parece que Dios se ha alejado (Baal muere en el invierno cada año). No obstante, Dios ha de volver (Baal siempre resucita en la primavera de cada año). Manejamos a Dios con los cultos de la fertilidad. No tiene nada que ver con el pecado. Su protección y sus bendiciones vendrán automáticamente como la salida del sol. Solo necesitamos persistir en los cultos; esto es conocer a Dios. No escucharemos al profeta”.

Oseasas contesta este himno de los sacerdotes con un canto del Señor. Se espera que esta respuesta será un himno de salvación. Sin embargo, resulta ser un lamento. Dios responde a los sacerdotes en forma negativa; el Señor no aceptará su himno de “confesión”. En los versículos 4-6 podemos ver, entonces, el corazón de Dios en su trato con todo su pueblo. El lamento muestra la perplejidad de Dios ante el pueblo que él ama tanto, un doble: ¿Qué haré contigo…? (versículo 4a).

El versículo 5 puede leerse como una decisión de qué hacer: …despedazaré… mataré. Son acciones futuras de Dios. También puede leerse como una parte de esta perplejidad de Dios: ”Por esta razón yo los despedacé por medio de los profetas; los maté con los dichos de mi boca, y mi justicia/juicio (mishpat) seguirá saliendo (este último verbo heb. está en imperfecto, a diferencia de los otros dos que son verbos que están en perfecto) como la luz” (versículo 5, trad. del autor). Es como que Dios lamentara: “Por causa de su falta de lealtad (versículo 4), ya han experimentado mi castigo anunciado por los profetas desde Elías hasta Amós (o aun hasta Oseasas como estos eventos de los años 733 a 732 a. de J.C. muestran), pero aunque mi justicia (versículo 5b) sigue mostrándose alrededor de ustedes, no hay arrepentimiento. ¿Qué haré contigo?”. (Paráfrasis.)

El gran problema del pueblo de Dios es la falta de lealtad, según el versículo 4. En 4:1 el profeta declaró: “…no hay en la tierra… lealtad”. Aquí, en el capítulo 6, versículos 4 y 6, en efecto se anuncia de nuevo que no hay lealtad. Dios emplea dos símiles para describir la clase de lealtad que Israel muestra: Es como la nube de la mañana y como el rocío que muy temprano se desvanece (versículo 4c). Neblina y rocío son elementos pasajeros e insustanciales. Lealtad (amor leal, mantenimiento de una relación con todas sus obligaciones) que puede describirse con estos símiles ¡no es la lealtad que busca Dios! Los símiles manifiestan su poder aun más en su función antibaalística. La condición de Israel es como la neblina, no como la tempestad con los rayos y truenos que se atribuían a Baal. Es el rocío (talam) que se levanta temprano, no la lluvia que cae con la fecundidad de Baal. Israel no muestra lo que Dios quiere en sus cultos; tampoco recibe por estos cultos los beneficios que el baalismo promete. Esta falsa adoración en Israel es un engaño que le quita su relación con Dios sin reemplazarla con nada.

En el versículo 6 Dios termina el discurso con una declaración que expone claramente lo que a él le agrada. Sacrificios y holocaustos no significan nada para Dios si no hay una relación personal con él.

El pecado en todas partes

Es un nuevo oráculo que también viene del tiempo después de la guerra. El propósito de este oráculo es manifestar que todo el pueblo de Dios es culpable del pecado. El pueblo del norte, después de los eventos del año 732, pudo haber aplaudido al profeta si hubiera declarado: “Para ti, oh Judá, está preparada una cosecha”. Sin embargo, proclamar solamente la condenación del Sur, Judá, sería el peor patriotismo. Oseasas proclama en este discurso del Señor que el pecado está en todas partes: en Israel, en Judá y en los contornos de ambos.

El pueblo ha violado el pacto. El texto sigue con una referencia a Adán (versículo 7a), pero la próxima palabra allí (versículo 7b) nos conduce a pensar en un lugar en vez del primer hombre, Adán, o “la humanidad”. Por eso, algunos sugieren que en vez de la palabra cual (otra trad. como) debemos leer “en”, con lo que resulta la frase “en Adam”. La letras heb. que corresponden a nuestras k y b son muy parecidas, de modo que esta propuesta es entendible. Sin embargo, también se puede leer el TM como un ejemplo de la elisión de dos preposiciones, k y b. Daría el sentido: “Pero ellos violaron el pacto como en Adam. Allí me traicionaron”. Un lugar llamado Adam se menciona en Josué 3:16, el lugar donde se detuvieron las aguas del río Jordán cuando los israelitas entraron a Israel. Tal vez Oseasas aquí alude a una tradición que ahora es desconocida e implica que desde la entrada en la tierra prometida Israel ha sido infiel a Dios. La gente de su día, como sus padres, profanan el pacto.

El versículo 8 declara la culpa de la ciudad de Galaad. Sus huellas son de sangre (versículo 8b). Probablemente se refiere a la ciudad RamotGalaad de la Transjordania central. Oseasas tendrá en mente un evento contemporáneo, posiblemente el asesinato de Pekaía por Peka que, según 2de Reyes 15:25, recibió la ayuda de 50 hombres de la ciudad de RamotGalaad. En el versículo 9 son los sacerdotes quienes reciben la condenación del Señor porque asesinan en el camino de Siquem. Es importante notar que la ciudad misma no es condenada. Siquem era un importante centro donde se guardaban las tradiciones de Moisés en la tierra al oeste del río Jordán y, según Josué 20:7, era una ciudad de refugio. Los oficiales de los cultos sincréticos de Betel o Dan violaron la antigua ley de Israel, matando a los que fueron a adorar a Dios en Siquem, aun los que buscaban la protección divina. Entonces, en esta “geografía de traición” vemos los pecados religiosos y políticos del Norte en todas partes: al lado del río, en el este y en el oeste. El versículo 10 da el resumen: Efraín no está sin culpa.

Por eso, el Señor, en efecto, declara: “Sí, Judá, una cosecha está fijada para ti cuando yo vuelva (la cautividad de mi pueblo). Cuando yo cure a Israel, se revelará la culpa de Efraín (y las maldades de Samaria)” (Josué_6:11b y 7:1a; trad. del autor). Dios volvería y curaría, pero con resultados diferentes de los que los sacerdotes esperaban en 6:1-3. Pensando en nuevas bendiciones de fertilidad, cantaron: “Vendrá a nosotros” (6:3c). Viene, pero la cosecha es de juicio en vez de bendición para Judá. Dios curará, pero su efecto será manifestar aun más claramente la culpa de Israel. El Señor condena a las dos naciones.

En el capítulo 7, los versículos 1b y 2 hablan también de los dos pueblos. De veras, los dos perpetúan mentiras en vez de verdad. El norte es como el ladrón adentro, y Judá como la pandilla afuera. Todo el pueblo de Dios se ha olvidado del Señor, pero él no se ha olvidado de ellos. Sin embargo, ahora cuando Dios mira a su pueblo, todo lo que ve es su culpa. Porque no hay conocimiento de Dios entre ellos; Dios los reconoce por sus pecados que son evidentes en todas partes.

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