Oseas-4-Modelo-del-Pacto

Oseas 4: Modelo del Pacto

Oseas 4:1 Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra.

Dos tipos de pecado caracterizaban al pueblo:

1) carecían de los elementos básicos de una ética social;

2) violaban los principales mandamientos.

Conocimiento de Dios : Se refiere al íntimo compañerismo con él, más que a un conocimiento de la naturaleza divina. Ellos habían rechazado la relación con Dios y esto ocasionaría su destrucción.

En este capítulo, Dios acusa de desobediencia a Israel. Los líderes religiosos no habían hecho que el pueblo regresara a Dios, y el ritual de la prostitución había reemplazado a la verdadera adoración. La nación estaba declinando espiritual y moralmente, y quebrantaba las leyes que Dios les había dado. El pueblo encontraba muy fácil condenar a la esposa de Oseas, pero les costaba trabajo ver que ellos eran infieles a Dios.

Dios explica los motivos del sufrimiento de Israel. El quebrantamiento de la Ley había traído consigo los dos castigos de incremento de violencia y de crisis ecológica. No siempre hay una relación directa de causa y efecto entre nuestras acciones y los problemas que enfrentamos. Sin embargo, cuando nos vemos rodeados de dificultades, debemos preguntar con seriedad: «¿He cometido algún pecado o he hecho algo irresponsable que pueda haber ocasionado mi sufrimiento?» Si descubrimos que tenemos una falta, incluso en forma parcial, podemos cambiar nuestro comportamiento ante Dios.

Oseas 4:2 Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden.

Los mandamientos que regulan las relaciones con el prójimo son violados constantemente.

Este versículo puede hacer alusión a los asesinatos de los reyes durante la vida de Oseas. Salum mató a Zacarías (el rey, no el profeta) y se apoderó del trono. Luego Manahem mató a Salum y destruyó una ciudad entera debido a que no quisieron aceptarlo como rey. Dios señaló que incluso el asesinato estaba siendo tomado a la ligera en Israel.

Oseas 4:3 Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán.

El pecado del hombre tiene un efecto deprimente sobre su entorno.

Oseas 4:4 Ciertamente hombre no contienda ni reprenda a hombre, porque tu pueblo es como los que resisten al sacerdote.

Los que resisten al sacerdote : Se refiere al rechazo de la autoridad ordenada por Dios.

Oseas presentó sus cargos contra los líderes religiosos. ¿Quiénes eran estos líderes religiosos? Cuando Jeroboam I se rebeló en contra de Roboam y estableció un reino rival en el norte, también estableció su propio sistema religioso. En violación a las leyes de Dios, hizo dos becerros de oro y le dijo al pueblo que los adorara. Además también designó sacerdotes que no eran descendientes de Aarón. Al principio los residentes del reino del norte continuaron adorando a Dios, aun cuando lo hacían en forma equivocada; pero muy poco tiempo después también comenzaron a adorar a los dioses cananeos. Muy pronto cambiaron a Dios por Baal, y dejaron de adorar a Dios completamente. No en balde los falsos sacerdotes de Jeroboam fueron incapaces de preservar la verdadera adoración de Dios.

Oseas 4:5 Caerás por tanto en el día, y caerá también contigo el profeta de noche; y a tu madre destruiré.

Profeta : Representa aquí a los falsos profetas. Madre es la nación.

Oseas 4:6 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.

Esta sección está dedicada a los pecados particulares de los sacerdotes.

Dios acusó a los líderes religiosos de no dejar que el pueblo lo conociera. Se esperaba que fueran líderes espirituales, pero se volvieron líderes de las malas acciones. El pueblo pudo haber dicho: «No debe ser malo si los sacerdotes lo hacen». El liderazgo espiritual es una responsabilidad muy grande. Ya sea que usted enseñe en la Escuela Dominical, trabaje en la oficina de la iglesia, o guíe un estudio bíblico, no tome a la ligera sus responsabilidades. Sea un líder que guíe siempre hacia Dios.

Oseas 4:7 Conforme a su grandeza, así pecaron contra mí; también yo cambiaré su honra en afrenta.

Honra en afrenta : Su oficio, que representaba un alto honor, había sido utilizado de forma bochornosa.

Oseas 4:8 Del pecado de mi pueblo comen, y en su maldad levantan su alma.

Pecado : Alude a la ofrenda expiatoria.

Los sacerdotes se regocijaban con los pecados del pueblo. Cada vez que alguien llevaba una ofrenda por el pecado, los sacerdotes recibían una porción. Mientras más pecara el pueblo, más recibían los sacerdotes. Ya que no se lo podían comer todo, vendían alguna parte y otra la daban a sus parientes. Los sacerdotes sacaban provecho de que el pueblo continuara pecando; les daba poder y posición en la comunidad. Así que en vez de tratar de sacar al pueblo de su pecado, lo alentaban para mejorar sus ganancias.

Oseas 4:9 Y será el pueblo como el sacerdote; le castigaré por su conducta, y le pagaré conforme a sus obras.

Oseas 4:10 Comerán, pero no se saciarán; fornicarán, mas no se multiplicarán, porque dejaron de servir a Jehová.

Los principales dioses cananeos, Baal y Astoret, representaban el poder de la fertilidad y la reproducción sexual. No es de sorprenderse que en su adoración incluyeran prácticas sexuales viles. Los adoradores varones tenían relaciones sexuales con las prostitutas del templo, o sacerdotisas, y las mujeres que querían tener hijos tenían relaciones sexuales con los sacerdotes. Pero Dios les dijo que sus esfuerzos por aumentar la fertilidad eran en vano.

Oseas 4:11 Fornicación, vino y mosto quitan el juicio.

El juicio, esencial para una relación con Dios, es quitado por la inmoralidad y la embriaguez.

Oseas 4:12 Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar.

Su idolatría los condujo a prácticas absurdas, infectó su espíritu, y llevó a sus familias a seguirlos por la senda del pecado. El leño : Se utilizaba para escudriñar el futuro y orientarse.

Oseas 4:13 Sobre las cimas de los montes sacrificaron, e incensaron sobre los collados, debajo de las encinas, álamos y olmos que tuviesen buena sombra; por tanto, vuestras hijas fornicarán, y adulterarán vuestras nueras.

Oseas 4:14 No castigaré a vuestras hijas cuando forniquen, ni a vuestras nueras cuando adulteren; porque ellos mismos se van con rameras, y con malas mujeres sacrifican; por tanto, el pueblo sin entendimiento caerá.

El pueblo sin entendimiento caerá : La ruina es el destino seguro que aguarda a quienes rechazan la relación con Dios.

Oseas 4:15 Si fornicas tú, Israel, a lo menos no peque Judá; y no entréis en Gilgal, ni subáis a Bet-avén, ni juréis: Vive Jehová.

Judá puede evitar la suerte de Israel si permanece junto a Dios. Bet – avén («casa de iniquidad») se usa en lugar de Betel («casa de Dios»). Gilgal y Betel era lugares del culto pagano.

Dios envió una advertencia a Judá para que sus sacerdotes no se volvieran como los de Israel. Los sacerdotes de Israel que permanecieron en el norte se habían olvidado de su herencia espiritual y se habían vendido a Baal. Entre otras cosas promovían la idolatría y la prostitución ritual. Israel no escaparía al castigo, pero Judá podía escapar si no seguía el ejemplo de Israel.

Oseas 4:16 Porque como novilla indómita se apartó Israel; ¿los apacentará ahora Jehová como a corderos en lugar espacioso?

Corderos en lugar espacioso : Se extraviarán o se convertirán en presa de los depredadores.

Oseas 4:17 Efraín es dado a ídolos; déjalo.

Efraín : Se emplea a lo largo de Oseas como sinónimo del reino del norte, Israel.

A Israel se le llama Efraín porque Efraían era la más poderosa de las diez tribus del norte. Al reino del sur se le llamaba Judá, que era también la tribu más poderosa.

Oseas 4:18 Su bebida se corrompió; fornicaron sin cesar; sus príncipes amaron lo que avergüenza.

Aquí se usa un término poco usual para designar a los príncipes . Normalmente, significa «escudo»; aquí se da a entender que quienes debían haber protegido al pueblo lo habían dejado indefenso.

Oseas 4:19 El viento los ató en sus alas, y de sus sacrificios serán avergonzados.

El enemigo llegará con fuerza y súbitamente, como una

Modelo del Pacto

La segunda sección del libro de Oseas es una colección de distintos oráculos bajo el tema del pacto, sus demandas y sus consecuencias.

Dios enjuicia a su pueblo

Se inicia con un breve oráculo que contiene un pleito del pacto de Dios contra Israel. Aunque breve, es de cierta profundidad teológica. Sirve como introducción a toda esta sección que, de nuevo, se redactó para manifestar tanto el mensaje de juicio como el de esperanza. En este primer oráculo podemos ver la convocación a la corte, la acusación, la evidencia, y la sentencia.

El versículo 1:4 nos recuerda 1:2 donde se afirma que todas las palabras de esta colección de oráculos son la palabra del Señor dada por medio de Oseas. El llamamiento es a los del reino del norte para que oigan y respondan al litigio que el Señor trae contra los habitantes de la tierra de Israel. Es un juicio verdadero en el cual el Señor es tanto fiscal como juez.

La acusación que trae el fiscal es grave. En la tierra del pacto, no existen los efectos del pacto. No hay verdad que es la confiabilidad y fidelidad que se muestran en relaciones personales, tanto en acciones como en palabras. No hay lealtad que es el amor recíproco que se muestra leal en cada situación. Por parte de Dios es un amor inmerecido que él nos da; por parte del hombre es un amor que trae obligaciones sociales para que la relación siga. En cuanto al pacto, jesed es el amor leal que se expresa en obediencia a la instrucción (torah) de Dios. No hay conocimiento de Dios que es una relación íntima con Dios que incluye el conocimiento de su voluntad revelada por su torah, la comunión personal establecida por el pacto, y también el reconocimiento de la soberanía absoluta de Dios. él es el “gran rey” del pacto, conforme al modelo de los pactos de la antigüedad.

En vez de los efectos positivos del pacto, hay una irrupción de evidencia con que el pacto se destruye. Con los Diez Mandamientos como la base, Oseas cuenta su destrucción. En lugar de verdad se ve el perjurar (aloh) y el engañar (kajesh). Es mejor pensar en aloh como “el maldecir”, la acción de hechicería usando el nombre de Dios en maldiciones, violando el tercer mandamiento. La palabra kajesh significa “falsear” y se usa especialmente en los contextos jurídicos, violando el noveno mandamiento. En vez de lealtad se ve, según los versículos 2c y 2d, el asesinar (violación del sexto mandamiento), el robar (violación del octavo mandamiento), y el adulterar (violación del séptimo mandamiento). Finalmente, en lugar del conocimiento de Dios se ven los hechos de sangre. Lit., Oseas dice: “Y sangres con sangres tocan”. Algunos eruditos traducen aquí “imágenes o ídolos”. Se basa en la raíz dmh con su sentido básico de “parecer”. Esto equivaldría a una violación del segundo mandamiento. Sin embargo, sin más evidencia lingüística es mejor entender la expresión como “sangres” e interpretar esos hechos de sangre no como una repetición de asesinar, sino como una prueba de que Israel no conoce a Dios: hay violencia por todos lados.

La sentencia del versículo 3 puede entenderse como futura: estará de duelo, desfallecerá y perecerá. La tierra (versículo 3a; ¿el planeta o Israel?) se secará y no habrá fecundidad para bestia u hombre. La muerte, la negación de la creación, es el resultado de la infidelidad de Israel según la visión cósmica de Oseas.

La responsabilidad del pecado

En esta sección Oseas delínea a los que son responsables del pecado de Israel. Los versículos 4 al 10 condenan a los sacerdotes, del 11 al 14 culpan al pueblo mismo, y después de un aviso a Judá (versículo 15), los versículos del 16 al 19 censuran a Efraín. Aunque esta sección está llena de problemas textuales, su mensaje básico es claro: Todo el pueblo, siguiendo el ejemplo de sus líderes, son copartícipes en la rebelión contra el Señor; pero el ejemplo de los líderes recibe la condenación principal.

La primera parte, versículos 4-10, responsabiliza a los sacerdotes en los términos del pleito. El versículo 4 no se comprende en su forma literal. Por eso, algunas enmiendas se sugieren. Sin cambiar la primera frase, tenemos que contrastar dos ideas en el versículo. La primera puede ser el discurso de un sacerdote que busca callar a Oseas: “Nadie contienda ni amoneste a ninguno”, semejante a Amos 7:10-17. Como respuesta Oseas declara: “Claro, porque es contigo con quien tengo pleito, oh sacerdote”. Esta lectura conserva las consonantes del TM y mejora el sentido. Otros quieren cambiar la primera frase, pero también sin cambiar el TM. Algunos sugieren que los verbos sean entendidos como pasivos: “No es cualquier hombre que debe acusarse, ni es cualquier hombre que debe amonestarse, pero es contigo…”. La enmienda sugerida por otros también merece consideración. Leyendo “Dios” en vez de “no” (las palabras en hebreo son similares), se puede traducir la frase: “Ciertamente, Dios contiende con un hombre en particular, Dios amonesta a un individuo. Eres tú, sí tú sacerdote, con quien tengo pleito”.

En los versículos que siguen, se presentan alternadamente las sentencias y los crímenes de los sacerdotes. En el versículo 5a se amonesta la caída de ellos juntamente con el profeta, probablemente una alusión a los “profetas cúlticos” que se oponían a los profetas. Puede ser que Amós tenía en mente ese grupo cuando en su libro negó ser “profeta” (nabi’). Los versículos 5b y 6 nombran tres crímenes de los sacerdotes y su sentencias correspondientes. El primer par se inicia con la sentencia: Y haré perecer (damah) a tu madre, porque mi pueblo es destruido. Carece de conocimiento. Según el TM, el Señor va a destruir a la madre. La figura puede entenderse como un símbolo de la nación, o como una amenaza a la sucesión sacerdotal. Un cambio de las vocales hace la última idea más clara, al resultar: “Destruiré a tu familia”. El crimen es la negligencia de compartir el conocimiento de Dios (versículo 1) por medio de la instrucción sacerdotal. El segundo par sigue con el orden inverso. El crimen es rechazar este conocimiento (ver el comentario sobre versículo 1); la sentencia es ser rechazado como sacerdote. El tercer crimen es olvidar la ley de tu Dios (versículo 6), despreciando la instrucción que Dios da a su pueblo. La sentencia, pues, es que la descendencia sacerdotal terminará olvidada.

Los versículos 7 al 10 recalcan la culpa de los sacerdotes. En el tiempo de Jeroboam, los centros de Betel y Gilgal emplearon a muchos en los cultos exuberantes pero inaceptables, y estaban creciendo. A la vista de Dios, ¡añadir otro sacerdote era añadir otro pecado! La RVA sigue el TM al presentar otra sentencia del Señor: Yo cambiaré su gloria en afrenta (versículo 7c). Según una tradición judía muy antigua y algunas versiones antiguas, la frase debe leerse “Cambiaron su gloria por oprobio”. Así, se lee como otra carga: Los sacerdotes dejaron su gloria (el Señor) para adorar “ignominia” (Baal, ídolos). De todos modos, los cultos les sirvieron solo como una manera de ganarse la vida. Sin embargo, Dios responde a los cultos de fertilidad con una maldición de futilidad (versículo 10). Estos sacerdotes no hallarán ni comida ni fertilidad. Dios declara la razón: “Porque dejaron al Señor para practicar fornicación”.

La culpa del pueblo se explica en los versículos 11-14. Se incluyen dos proverbios: El vino y el mosto arrebatan el entendimiento (versículo 11) y el pueblo sin entendimiento se arruina (versículo 14e). Israel no se arruina por causa de una simple embriaguez. El vino es una parte de los cultos de fertilidad. En efecto, Dios lamenta: “Mi pueblo escucha su vara en vez de mi voz. Mi pueblo se entrega completamente a los sacrificios y ritos sexuales del baalismo en su búsqueda de la vida buena. ¿Puede esperar más que la disolución de toda la sociedad?”. Oseas responsabiliza a los hombres por esa desintegración, aun la infidelidad de sus hijas y nueras. Los hombres (versículo 14c; el TM tiene solo un pronombre masculino enfático) son responsables porque practican la infidelidad espiritual y sexual en los cultos de fecundidad (versículo 14c). Por eso, versículo 14a contiene la noticia sorprendente del Señor: No castigaré a vuestras hijas… Implícitamente entendemos que el castigo cae sobre los hombres. Sin embargo, debemos notar que la frase puede interpretarse como una pregunta retórica: “¿No castigaré a vuestras hijas…?”. Si la entendemos así, no hay excusa para nadie: Dios castigará a todos por igual.

En el versículo 15 Oseas parece dirigirse a Judá. No es necesario pensar que alguien de Judá lo escuchó. Dirige estas palabras a Israel para que le dé vergüenza. Con una gran ironía nombra Betel (Casa de Dios) “Betavén” (Casa de Maldad). Probablemente, Oseas recibió esta idea de la predicación de Amós, su contemporáneo (“Betel se volverá Casa de Maldad”, Amos 5:5; trad. del autor). Dios no acepta una adoración falsa, no la quiere en ninguna forma. En los versículos 16 al 19 Oseas muestra la culpa a la totalidad de Israel, sin pensar en distintos grupos.. El versículo 16 expone el problema en símiles sugestivos. La vaca rebelde señala la relación que tiene Israel con el “toro”, Baal (recuérdese que el becerro en Betel era considerado como símbolo del Señor). El cordero pastoreado por el Señor Jehová es una tradición pura y antigua de Israel. Israel se ha metido en el sincretismo con el baalismo. ¿Cómo puede esperar que Dios lo guíe? Unirse con ídolos es romper los lazos del pacto. Por eso, el versículo 17 declara que la nación ahora sufrirá la soledad.

El versículo 18 es un texto muy difícil y admite varias soluciones. El sentido que el autor saca es: “Aun cuando termina su festín, el pueblo sigue con entusiasmo la prostitución del baalismo, amando con entusiasmo la vergüenza (el ídolo) de insolencia (idolatría)”. El resultado será que un viento (espíritu; ruaj) lo cautivará y que por fin Israel entenderá que sus cultos son falsos y destructivos.

Líderes que hacen errar

Parece ser un oráculo que sigue inmediatamente en tiempo al Deuteronomios 4:4-19. Los cultos en Israel no cambiaron, y una vez más el profeta trae un mensaje aun más intenso a los líderes de Israel. La primera parte (versículos 1 y 2) es un discurso de juicio por parte de Dios; incluye la citación, la acusación, la evidencia y el dictamen. La citación se presenta en una tríada, llamando la atención de tres grupos distintos de los líderes: los sacerdotes, los jefes de los clanes (casa de Israel), y la familia real y su corte (casa del rey). En el hebreo esta acusación de los líderes tiene un doble sentido a causa de la palabra juicio (versículo 1d; otra trad. justicia; mishpat) Puede entenderse como: “Porque contra vosotros está el juicio”. No obstante, también puede entenderse de esta forma: “Porque la justicia es vuestra responsabilidad”. Es probable que Oseas usara la frase a causa de su ambigüedad; los que deben administrar justicia en cada área de la vida ahora sufren el juicio por motivo de su negligencia.

Esta negligencia se ve en la tríada de evidencia ofrecida en contra de Israel. Oseas emplea tres metáforas de cazar para describir los crímenes de los líderes en los versículos 1b y 2a: trampa, red y fosa. El propósito de estas metáforas es acusar a los líderes de perseguir en vez de proteger al pueblo, de atraparlos en vez de ayudarles. Los lugares de Milpa, Tabor y Sitim eran centros de culto en las distintas regiones de Israel. Se mencionan estos por la asonancia en el hebreo entre sus nombres y las distintas trampas de las metáforas. El punto de la evidencia es que en cualquier lugar de adoración y gobierno, los líderes hacen errar al pueblo por medio del sincretismo con los cultos de fertilidad. El resultado será que ahora los líderes sin disciplina experimentarán la disciplina del Señor. Dios mismo los castigará.

La segunda parte de esta sección (versículos 3-7) propone callar las pretensiones de inocencia de los líderes. La estructura del versículo 3 ejemplifica el paralelismo sinónimo, común en el heb. bíblico: Israel y Efraín son iguales. Se declara que no es posible negar la culpa de Israel porque el que habla ha visto los cultos sincréticos que son la prostitución y contaminación del pueblo. Aún peor, sus acciones no les permiten volver a su Dios (versículo 4a). El liderazgo de Israel ni practica ni enseña el conocer al Señor (versículo 4c), sino que, para ellos, un espíritu de prostitución es igual al Señor. No pueden volver porque no reconocen sus acciones como pecado. Confían en sus capacidades para manejar los cultos y la vida. Esta soberbia (versículo 5a) muestra su pecado a todos los que quieren verlo; para los que prefieren cerrar los ojos, será el motivo de su caída.

El versículo 6 describe la situación real de Israel cuando predicaba Oseas. En los cultos de fertilidad, Israel andaba con su rebaño y con su ganado buscando al Señor. “Buscar a Jehová” significa ir a un sitio santo para pedir ayuda de Dios mediante un rito religioso. Sin embargo, presentarse en un santuario, especialmente donde se adora a Baal, no es igual a volver a Dios en arrepentimiento auténtico. En vez de acudir a ellos, el Señor se ha apartado de ellos.

Terminando su discurso, Oseas subraya los pecados de los líderes y anuncia su consecuencia (versículo 7) : Han traicionado al Señor por guiar al pueblo en los caminos del baalismo, y han engendrado hijos ilegítimos por enseñarles a creer que la vida y todos sus beneficios se deben a Baal, o a un dios que es como Baal. La consecuencia es destrucción (esto es lo que significa el versículo 7c). Ahora los devorará la luna nueva (jodesh), junto con sus parcelas. Sin embargo, es difícil entender cómo la luna nueva (el novilunio) puede comer algo. Es probable que el comentario más razonable sea decir que esta frase indica que dentro de un mes vendrá el castigo. Otros siguen la LXX, leyendo “langosta”, pero eso parece ser un cambio de algún escriba para mejorar el sentido. Una enmienda que puede merecer consideración da este sentido: “Ahora un nuevo pueblo devorará sus porciones”. Otra alternativa entender jodesh no como “luna nueva”, sino como el sencillo adjetivo “nuevo” y traducirlo: “Ahora un nuevo (un extranjero) les comerá sus porciones”.

La guerra y sus consecuencias

Esta sección tiene un trasfondo completamente distinto al de las anteriores. En vez de originarse en los últimos años de Jeroboam, el oráculo vendría por el año 733 a. de J.C., después de la invasión del asirio Tiglatpileser III (ver la introducción). Evidentemente, en el asalto de Peka y Rezín contra Jerusalén, Israel se apoderó una vez más de Gabaa y Ramá que originalmente formaron parte del territorio de Benjamín. Luego, cuando Asiria atacaba a Siria e Israel (reino del Norte), Judá aprovechó el momento para retomar estas ciudades. En todo caso, se nombran en orden de sur a norte por el camino que une a Jerusalén y a Betel (Betavén).

El profeta entonces imita al atalaya que vigila y hace sonar la alarma cuando viene el enemigo. En Gabaa tocan la corneta (shofar, instrumento hecho del cuerno del carnero reproductor) y en Ramá la trompeta (jatsotserah, instrumento recto hecho de metal, normalmente plata). En Betavén (Betel) los gritos avisan al pueblo del ataque inminente. La última frase del versículo 8 es otra alarma: ¡Tiembla…!; la advertencia es dirigida a Benjamín, la tribu directamente al norte de Jerusalén. Sin embargo, Oseas no avisa a su pueblo del ataque de Judá, que ya ha pasado. El enemigo acá es el Señor mismo. Los dos, Efraín/Israel y Judá, son condenados por sus acciones en la guerra entre Siria y el reino del Norte, y su contraataque. Sufrirán las consecuencias de ese fratricidio.

Dios castigará a los dos reinos por romper el pacto. Efraín será una desolación (versículo 9a), y los líderes de Judá experimentarán la ira de Dios como agua derramada sobre ellos. Esos gobernantes fueron (y son) culpables de mover (sug) los linderos para apoderarse del terreno del otro a través del contraataque. En realidad, esa guerra los dejó heridos mortalmente. Judá, por primera vez, quedó como un vasallo de Asiria. Efraín perdió la mayoría de su territorio y se sometió como una provincia asiria, sufriendo una gran opresión. Todo esto porque era el juicio (mishpat) de Dios en respuesta a la determinación de su pueblo de andar en pos de las vanidades, la idolatría del baalismo.

El versículo 12 sigue usando imágenes de los heridos de guerra. La palabra ’ash puede significar “polilla” pero también puede significar “pus”. Consideramos que aquí (en versículo 12a) es mejor traducir con este sentido. El resultado sería: “Yo era para Efraín como pus o como podredumbre para la casa de Judá”. En todo caso, Dios actuó para convencer al pueblo de la gravedad de su pecado y para moverlo al arrepentimiento, aun con las heridas de guerra. Sin embargo, Israel no reconoció el propósito de Dios ni pensó en él como la solución de sus problemas. Pensaron: “Los problemas políticos exigen respuestas políticas”. Asesinaron a Peka e instalaron a un Oseas (no el profeta) como rey. El rey Oseas se rindió a Asiria, enviando tributo a Tiglatpileser. En el versículo 13 es mejor leer los verbos en el pretérito por el uso consecutivo de la letra vav.

Oseas, el rey, creyó que este proceder era la única esperanza de su reino. Pero el profeta Oseas tenía un concepto más completo. Asiria, cuyo símbolo de su poder era el león, no pudo librar ni proteger ni a Judá ni a Efraín de su verdadero opositor, Dios. Dios mismo es el león que Efraín debe temer. También, Judá debe tener miedo del Señor, “un león joven y fuerte” (versículo 14b, trad. del autor). Se ha preferido no usar la palabra “cachorro” ya que el heb. aquí denomina un león de dos o tres años que busca su propio territorio y manada. Si Israel no se vuelve a Dios, dejando la falsa confianza en la idolatría y sus propias capacidades políticas, será víctima de un ataque de lo cual no hay escape: el juicio de Dios.

La confesión falsa y la respuesta de Dios

Es un nuevo oráculo, distinto pero relacionado con el Deuteronomios 5:8-14. Los dos comparten los verbos “arrebatar” y “sanar”. Aparecen las ideas de herida y enfermedad en cada oráculo. El me iré Deuteronomios 5:14c anticipa el voy a volverme Deuteronomios 5:15a. Sin embargo,Deuteronomios 5:15 no es la continuación de la metáfora del león. Es una reflexión que hace Dios manifestando su anhelo para Israel. El lugar es el lugar santo, pero no es un santuario de Israel. Dios vuelve a su lugar, el domicilio inaccesible del Señor, hasta que su pueblo vuelva a él. “Buscar el rostro de Dios” para Israel solo era asistir al culto en un santuario, pero para Dios significa mucho más. Es una entrega total de la voluntad personal a la del Señor. “Buscar con diligencia” (shijar) intensifica todo con la idea de buscar en otro el amparo que es imposible proveer uno mismo. Es decidir practicar amor leal (jesed) y verdad (’emet), por causa de la relación personal con Dios (el conocimiento del Señor). Esto es lo que espera Dios.

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