Oseas-1-La-esposa-infiel-de-Oseas-y-sus-hijos

Oseas 1: La esposa infiel de Oseas, y sus hijos

Oseas sirvió como profeta en Israel (el reino del norte) desde 753-715 a.C.

Los últimos seis reyes de Israel fueron especialmente malvados; establecieron impuestos altos, oprimieron a los pobres, fueron idólatras y no tuvieron respeto alguno por Dios. Israel se vio sometido a Asiria y forzado a pagar tributo, lo que le quitó los pocos recursos que le quedaban.

El pueblo de Israel había pecado contra Dios, como una adúltera peca contra su esposo. Era seguro que el castigo caería por vivir sin respeto a Dios ni a sus compatriotas. Oseas vio sucumbir a la nación ante Asiria en el año 722 a.C.

Cuando pecamos ponemos en peligro nuestra relación con Dios, porque faltamos a nuestro compromiso con El. Si bien todos habremos de responder ante Dios por nuestros pecados, os que busquen el perdón de Dios serán salvos del castigo eterno.

Contemporáneo de Jonás (793-753) Amós (760-750) Miqueas (742-687) Isaías (740-681)

Oseas 1:1 Palabra de Jehová que vino a Oseas hijo de Beeri, en días de Uzías,(A) Jotam,(B) Acaz(C) y Ezequías,(D) reyes de Judá, y en días de Jeroboam(E) hijo de Joás, rey de Israel.

Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reinaron en Judá y Jeroboam II en Israel (la región natal de Oseas), lo cual indica que el ministerio de Oseas se prolongó alrededor de 40 años (755-715 a.C.).

Oseas fue profeta en el reino del norte (Israel). Sirvió desde 753 hasta 715 a.C. Bajo Jeroboam II, el reino del norte prosperó materialmente, pero decayó espiritualmente. El pueblo era ambicioso y adoptó la conducta moral y la religión idólatra de sus vecinos cananeos.

El papel de Oseas era mostrar que el reino del norte era infiel a Dios, su “esposo” y proveedor, y se casó con Baal y los dioses de Canaán. Les advirtió que a menos que se arrepintieran de su pecado y se volvieran a Dios, irían a parar a la destrucción. Oseas habló de las características de Dios (su inmenso amor poderoso y su fiera justicia) y cómo esto afectaría sus vidas y los haría regresar a El. Es lamentable, pero el pueblo violó su pacto con Dios y recibirían el castigo que El prometió.

Oseas 1:2 El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová.

Mujer fornicaria : La frase se ha interpretado de tres maneras:

1) como una alegoría que ilustra la relación de Dios con Israel;

2) Gomer cayó en una vida disoluta después que Oseas contrajo matrimonio con ella;

3) Oseas sabía que Gomer era una prostituta cuando se casó con ella. La simple lectura del texto le da la razón al tercer punto de vista.

La razón del llamado divino al profeta se ofrece enseguida: porque la tierra fornica apartándose de Jehová . Desde el principio se establece la conexión entre la experiencia de Oseas y la del Señor con su pueblo; con ello queda puesta la escena para la trama que aborda el libro.

Oseas 1:3 Fue, pues, y tomó a Gomer hija de Diblaim, la cual concibió y le dio a luz un hijo.

¿Realmente le ordenó Dios a este profeta que se casara con una prostituta? Algunos a los que se les hace difícil creer que Dios pudiera hacer una petición como ésta ven la historia como una ilustración, no como un hecho histórico. Sin embargo, muchos piensan que sucedió y dan una de estas explicaciones:

(1) De acuerdo con la ley de Dios, un sacerdote no podía casarse con una prostituta, pero Oseas no era sacerdote.

(2) Es posible que Gomer no fuera prostituta cuando Oseas se sacó con ella, y que Dios estaba permitiendo que Oseas supiera que Gomer más tarde se inclinaría hacia el adulterio y la prostitución. En cualquier caso, Oseas sabía de antemano que su esposa le sería infiel y que su vida matrimonial sería una lección objetiva para el adúltero reino del norte a quien él profetizaba.

Es difícil imaginar los sentimientos de Oseas cuando Dios le dijo que se casara con una mujer que le sería infiel. Probablemente no quería hacerlo. Pero obedeció. A menudo Dios pide una obediencia extraordinaria de sus profetas que estaban enfrentando tiempos extraordinarios. Quizás El un día le pida algo difícil o extraordinario. ¿Cómo respondería? ¿Lo obedecería confiando en que El, que lo sabe todo, tiene un propósito especial al pedírselo? ¿Quedaría satisfecho al saber que el dolor que resulte de la obediencia puede beneficiar a las personas que sirve y no a usted mismo?

Oseas 1:4 Y le dijo Jehová: Ponle por nombre Jezreel; porque de aquí a poco yo castigaré a la casa de Jehú por causa de la sangre de Jezreel,(F) y haré cesar el reino de la casa de Israel.

Jezreel : Significa «Dios dispersa» o «Dios esparce». Jezreel era el nombre del lugar donde Jehú mató a los 70 hijos de Acab. Como Jehú puso fin a la línea de Acab, así Dios hará cesar a toda la dinastía de Israel. En el año 722 a.C. el reino del norte y su capital, Samaria, caerá.

Oseas 1:5 Y en aquel día quebraré yo el arco de Israel en el valle de Jezreel.

Quebraré yo el arco : Simbólico del poder militar de Israel. Oseas juega aquí con las palabras Israel y Jezreel , que tienen un sonido similar.

Elías había predicho que la familia de Acab sería destruida debido a su maldad. Sin embargo, Jehú fue demasiado lejos al cumplir la orden de Dios. Por lo tanto, la dinastía de Jehú también sería castigada en Jezreel, el mismo lugar donde llevó a cabo la masacre de la familia de Acab. La promesa de Dios de poner fin a Israel como reino independiente se cumplió veinticinco años más tarde cuando los asirios conquistaron el reino del norte y se llevaron cautivo al pueblo.

Oseas 1:6 Concibió ella otra vez, y dio a luz una hija. Y le dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ruhama,[a] porque no me compadeceré más de la casa de Israel, sino que los quitaré del todo.

Lo – ruhama : «No (más) misericordia», lo cual indica que Dios no se compadecerá más de la nación rebelde.

Oseas 1:7 Mas de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré por Jehová su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes.

Judá : El reino meridional todavía mantiene el genuino culto del Señor. Los salvaré por Jehová : En el reinado de Ezequías, el ángel del Señor mató a 185.000 asirios, posponiendo la caída de Jerusalén por casi 150 años).

Dios dijo que personalmente rescataría al pueblo de Judá de sus enemigos sin ejércitos ni armas. A pesar de que Dios nos pide que hagamos nuestra parte, debemos recordar que El no depende de nuestra ayuda. Muchas veces obra por medio de la gente, pero solo porque es bueno para ellos. El puede llevar a cabo todos sus propósitos sin nuestra ayuda si así lo desea. Usted es muy importante para Dios, pero por su cuenta no tiene ni la capacidad de cumplir ni el poder de interrumpir los planes de Dios.

Oseas 1:8 Después de haber destetado a Lo-ruhama, concibió y dio a luz un hijo.

En 1.3, leemos que Gomer le dio a Oseas un hijo. En los versículos 1.6 y 1.8 vemos que dio a luz a dos hijos más, pero no indican que Oseas fuera su padre natural y algunas traducciones implican que no lo era. Ya fueran suyos o no, la clave de esta parte de la historia se encuentra en los nombres que Dios les puso para mostrar su reacción ante la infidelidad de Israel. Su reacción hacia la infidelidad no es diferente en la actualidad.

Oseas 1:9 Y dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ammi,[b] porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios.

Lo – ammi : Significa «no mi pueblo», e indica el fin de la relación con Dios. Nótese la progresión de los tres nombres: «Jezreel», juicio; «Lo-ruhama», tolerancia pasiva; «Lo-ammi», ninguna relación.

Aquí Dios en esencia estaba disolviendo el pacto. El nombre del tercer hijo expresa determinación en cuanto al castigo. La advertencia de Dios estaba empezando a cumplirse. Israel estaba abandonando a Dios, y este a su vez estaba abandonando a Israel y dejándolo sin sus bendiciones.

Oseas 1:10 Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente.(G)

Los libros proféticos del Antiguo Testamento en ocasiones utilizan la palabra “Israel” para referirse al reino unido (norte y sur) y en ocasiones solo para referirse al reino del norte. Al hablar acerca de los hechos pasados, Oseas por lo general pensaba en Israel como el reino del norte con Samaria como capital. Sin embargo, cuando Oseas hablaba acerca de acontecimientos futuros que se relacionaban con las promesas de Dios de restauración, es difícil comprender sus palabras aplicándolas exclusivamente al reino del norte debido a que los cautivos del norte se mezclaron para siempre con sus conquistadores. Por todo esto, las promesas del regreso muchos las ven como:

(1) condicionales, ya que los israelitas decidieron no volver a Dios y por lo tanto no tenían derecho a las bendiciones incluidas en las promesas de restauración, o

(2) incondicionales, porque las promesas de restauración de Dios se cumplen en Jesucristo y por lo tanto la Iglesia (la nueva Israel) recibe sus bendiciones.

Oseas 1:11 Y se congregarán los hijos de Judá y de Israel, y nombrarán un solo jefe, y subirán de la tierra; porque el día de Jezreel será grande.

Aunque la reunificación de los dos reinos tendrá lugar tras el exilio, su fusión bajo un solo jefe no será definitiva sino hasta que el Mesías los reúna. Jezreel, empleado para indicar «Dios esparce», ahora adquiere su significado positivo: «Dios siembra».

A pesar de que Israel fue infiel, el compromiso de Dios permaneció inalterable. Esta promesa de una reunificación futura reitera el pacto hecho con Moisés y anuncia las profecías de Jeremías y de Ezequiel. Es una predicción del día cuando todo el pueblo de Dios se reunirá bajo el reinado de Cristo. En la actualidad los creyentes de todas partes del mundo son el pueblo escogido de Dios, una nación de sacerdotes.

El versículo 1 es el título del libro. Todo el libro se caracteriza por la frase La palabra de Jehová. La palabra no es solo lo que Oseas dijo, es decir sus palabras como tales, sino el mensaje unificado de Dios que se expresa en todo el ministerio de Oseas. Toda la tradición del profeta refleja la revelación del Señor que recibió o le sucedió a él. Es la revelación dada por el Señor a través de la vida de un hombre específico dentro del escenario de la historia. Entonces, su proclamación y su vida son un testimonio, una expresión del evento de la revelación de Dios.

El título solo dice que Oseas es hijo de Beeri. Su nombre significa “Salvación”, igual que la forma original del nombre de Josué. Oseas fue también el nombre de un efrateo contemporáneo de David, según. Por eso, su nombre, relacionado con la tribu de Efraín, y su dialecto señalan que era hombre del norte, de Israel.

Es interesante, entonces, que cuatro reyes de Judá son nombrados mientras que se menciona solamente el nombre de un rey de Israel, Jeroboam II (786-746). Alguien ha sugerido que en comparación con este rey, quien llevó a Israel a la prosperidad, los últimos seis reyes de Israel no merecen ser nombrados. Es más probable que este versículo refleje el hecho de que el libro fuera compuesto después de la caída de Samaria (en el año 722 a. de J.C.) pero en el territorio de Judá. El autor sería Oseas, o sus discípulos que conservaron sus palabras. Evidentemente el libro se escribió para un público que conocía mucho mejor la cronología de Judá que la de los reyes de Israel. Al marcar el período de los cuatro reyes demostró a los lectores que el ministerio de Oseas comenzó durante el reinado de Jeroboam y duró hasta el fin del reino del Norte.

Las fechas del ministerio de Oseas son aproximadamente del 752 al 722 a. de J.C. A pesar de las dificultades cronológicas, es probable que Uzías y su hijo, Jotam, hayan compartido el trono desde el 750 a. de J.C. hasta la muerte de aquel (ver Biblia de Estudio Siglo XXI). Acaz reinó durante los años 742-727; y Ezequías, del 727 hasta el 698, si seguimos la cronología de Miller y Hayes. Ningún oráculo en el libro exige una fecha después de la caída de Samaria. Por eso, podemos poner el año 722 como el fin del ministerio de Oseas. También, los eventos del cap. 1 requieren un período de por lo menos unos seis años, y estos eventos tienen que haber sucedido durante el reinado de Jeroboam II o su hijo. Jeroboam murió en el 746; por lo tanto podemos fijar el comienzo del ministerio del profeta por el año 752 a. de J.C.

Debemos decir que poner las fechas del 752 al 722 para el ministerio de Oseas no significa necesariamente que él murió en este último año. Su ministerio a Israel terminó (porque Israel como tal desapareció). Sin embargo, es posible que el profeta haya escapado a Judá y que allá haya comenzado a escribir el libro que lleva su nombre. También es igualmente posible que él muriera en el desastre de Israel, pero que escaparan algunos discípulos suyos quienes conservaron sus palabras, y que en Judá se escribiera el libro. De todas maneras, es interesante notar que el cap. 1 se escribió en tercera persona.

Con ese título del versículo 1, sabemos que las narraciones y los oráculos de este libro no son solamente palabras, sino que son la palabra de Jehová, eventos que revelan al hombre el carácter de Dios. Los versículos del 2 al 9 forman una unidad literaria compuesta por cuatro eventos simbólicos. Los eventos históricos de la vida de Oseas se subordinan al propósito de presentar un modelo para la relación existente entre Dios y su pueblo. Es decir, tenemos eventos históricos en la vida de Oseas, pero no debemos utilizar estos datos para escribir sobre la vida de Oseas o su matrimonio. Lo que tenemos es la predicación de Oseas en palabras y acciones. Los nombres de sus hijos no describen el estado de su matrimonio sino el estado del pacto entre Dios e Israel. En el pasaje hay una economía de expresión para que el mensaje de Dios se manifieste en una forma más brillante y más clara.

La tragedia de la infidelidad

Esta sección tiene su propio título: El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas (versículo 2a). Los eventos que se encuentran en esta sección son el inicio del ministerio del profeta y durante el reino de Jeroboam. No es el “llamamiento” de Oseas, sino que es el contenido del primer período de su predicación. En un tiempo de paz y prosperidad Oseas, como Amós su contemporáneo, declara la destrucción del reino de Israel tanto con palabras como con acciones. Su familia misma llega a ser un sermón vivo delante del pueblo.

En primer lugar, Oseas recibe el mandato: Vé, toma para ti una mujer dada a la prostitución (versículo 2b). El hebreo dice “una mujer de prostituciones”, lo cual ha sido interpretado en varias maneras. Desde la época de Orígenes y Jerónimo, este capítulo se interpreta como visión o alegoría. Tal interpretación se origina en la incapacidad del intérprete para creer que Dios pudiera mandar a un profeta a hacer algo tan repugnante. Sin embargo, es mejor pensar en el matrimonio como un evento real en la vida de Oseas. Hay eventos simbólicos en los otros profetas muy semejantes a los de este capítulo, por ejemplo los nombres de los hijos de Isaías.

Otros aceptan el matrimonio histórico de Oseas, pero dicen que la mujer de prostituciones es una descripción metafórica y esta “prostitución” es la idolatría de Gomer al igual que la de la nación. Ella es solamente una de los demás israelitas que no adoran al verdadero Dios según las tradiciones de sus padres.

Una tercera interpretación ve a Gomer como a una mujer que tenía tendencias de prostitución, adulterio, pero que no era prostituta cuando se casó con Oseas. Solamente después del matrimonio que le fue infiel. Así, por medio del dolor de su vida, Oseas aprendió del dolor del Señor con su pueblo infiel. Por eso, en los años posteriores a estos eventos, Oseas reinterpretó el significado de su matrimonio con Gomer desde la perspectiva divina.

Estas interpretaciones eluden a lo que se presenta en el texto como un choque a los sentidos: “¡Ve! ¡Cásate con una prostituta!”. Como el texto lo presenta, este mandamiento fue dado a Oseas antes del matrimonio. No es que Oseas aprendió por medio de sus experiencias algo que puede aplicarse a Dios y a su pueblo, sino que es Dios quien revela la verdad a Oseas y manda que su vida familiar sea un modelo de la relación que existe entre Dios e Israel. Así, es necesario que esta “prostitución” de la mujer sea conocida por Oseas y todo el pueblo. No es que esa mujer era “solamente” una israelita o que más tarde se dio a la prostitución. Sus “prostituciones” fueron evidentes antes de que ella se casara con el profeta.

Una cuarta interpretación sugiere que ella era una prostituta común. Sin embargo, la palabra “prostituciones” no es el término para una prostituta común.

Otros dicen que ella era una prostituta sagrada o prostituta cultual, comprometida en la adoración de Baal en algún sentido. No obstante, la palabra “prostituciones” (zenunim) tampoco es la palabra “prostituta cultual” (qedeshah). Sin embargo, se usa esta palabra “prostituciones” para describir a Jezabel en, una mujer comprometida en la adoración de Baal. También Tamar es acusada de “prostituciones” porque está embarazada. Note que Judá, después de tener relaciones sexuales con ella en el camino a Timnat, le mandó el pago a la “prostituta cultual” de Enaim. Por eso, esta palabra “prostituciones” nos guía a un asunto sexual, cultual. Entonces, parece mejor pensar en Gomer como un tipo de “prostituta cultual”.

Es posible que en ese tiempo haya existido la costumbre entre las señoritas israelitas de ofrecerse por un tiempo como prostitutas cultuales antes de casarse para recibir de Baal la fecundidad en su matrimonio. Gomer, según algunos, era una de esas mujeres que se habían dedicado a Baal para ser fértil. No obstante, a pesar del sincretismo de la religión de Israel en el tiempo de Oseas, es imposible probar que esta práctica existiera. Es más probable que Gomer era una prostituta al servicio del culto a Baal.

Ese matrimonio sería un escándalo sensacional. Todos irían a preguntarle: “Profeta, ¿qué significa esto?”. Entonces, Oseas les respondería: La tierra se ha dado enteramente a la prostitución (versículo 3c). Prostituirse acá es metáfora para adorar a otros dioses, ídolos. Así, Gomer es modelo apta porque ella participa en la prostitución espiritual de Israel por medio de su prostitución física en los cultos a Baal.

Sin comentar los pensamientos de Oseas en cuanto a la orden que recibió, el texto dice que fue y se casó con Gomer, la hija de Diblaim. Inmediatamente la atención del lector se pone en el nacimiento del primer hijo, que por orden de Dios recibe por nombre Jezreel. En sí, esto es extraño porque Jezreel es el nombre de un lugar, no de una persona. El nombre significa “Dios siembra” y puede entenderse como una bendición. Jezreel es un valle rico en Israel, importante en la agricultura. También fue el sitio de batallas y victorias en la historia de Israel, por ejemplo las de Débora y Barac y Gedeón.

Sin embargo, el profeta no proclama un mensaje de bendición y fertilidad. Jezreel también es el nombre de una ciudad que ha sido sitio de hechos de sangre, y el profeta condena la casa real por estos pecados. Esa ciudad ha visto el crimen de Acab y Jezabel contra Nabot entre los pecados de la casa de Omri. No obstante, es la casa de Jehú la que es condenada. Los hechos de sangre aluden a los eventos de 2 Reyes. Jehú mató no solo al rey de Israel, en su golpe de estado, sino también al rey de Judá. Era responsable de la matanza de los setenta hijos de Joram. Dirigió la exterminación de los que adoraban a Baal, aunque él mismo no adoraba a Dios en una manera pura. Jehú era culpable de violencia igual que los que lo precedieron, y los que le siguieron. Por eso el fin de su dinastía se acercó. El nombre extraño de su primer hijo le dio a Oseas la oportunidad de predicar el mensaje de Dios. La sorpresa era que el mensaje no era uno de fertilidad y prosperidad. Jezreel no indicaba que Dios sembraría bendiciones; al contrario, él iba a sembrar destrucción.

El versículo 5 es otra palabra de Oseas, pero fue pronunciada en un período posterior de su ministerio, probablemente cerca del año 733 a. de J.C. cuando el rey de Asiria tomó en batalla el valle de Jezreel. Ahora, este nombre se aplica al valle, no a la ciudad, para recalcar que estos eventos son el juicio de Dios y que ahora este juicio se aplica a Israel como nación entera y no solamente a la casa de Jehú.

Los versículos 6 y 7 forman el tercer evento simbólico de esta sección. Gomer concibió de nuevo y dio a luz una hija. Oseas es el padre de esta hija y por la orden de Dios le pone el nombre “no recibe el amor del padre”. Otra vez, no debemos leer el nombre de esta hija como descripción del estado del matrimonio del profeta. Aunque el texto no dice que dio a luz, la omisión debe considerarse como una parte de la economía de expresión que se muestra en el pasaje. Como parte de esa misma “economía”, la palabra Dios no aparece aquí en el texto hebreo del versículo 6, ni en el versículo 9. Se entiende, entonces, que la recién nacida es la hija de Oseas, y porque ella es su hija el nombre va a incitar al pueblo a preguntarle: “Profeta, ¿qué significa esto?”.

Oseas contestará que, a pesar de la esperanza que Judá pudiera tener (versículo 7), Israel no recibirá la compasión o protección que un hijo espera de sus padres porque no se comporta como hijo. Si el “no” de la frase previa se aplica a ésta también, se ha de entender como que Dios dice de su hija Israel: “No la soportaré más”. Otra traducción sería: “Ciertamente, los llevaré”. De traducirse así, tiene que entenderse como profecía del cautiverio asirio de Israel.

El cuarto evento simbólico de la sección se presenta en los versículos 8 y 9. Comienza: Después de destetar a Lorujama…. La frase es más que una nota biográfica. Normalmente, las israelitas destetaban a sus hijos cuando tenían unos tres año. El evento era importante y hasta festivo en Israel. Pero el detalle es mencionado en este pasaje para subrayar que Dios había esperado un largo tiempo antes de dar este tercer signo de su castigo. El detalle testifica la paciencia divina, e implica que hay otro propósito que solo la destrucción en el juicio de Dios. él busca el arrepentimiento y la reconciliación.

Sin embargo, la gente no respondió a esta invitación, y por eso el nacimiento del tercer hijo llegó a ser la ocasión de proclamar la palabra más dura que Dios envió a Oseas: Ponle por nombre Loammí. Que este nombre, “no pueblo mío”, se aplica a Israel y no al hijo me parece claro. En la interpretación del nombre, por primera vez, Dios habla directamente a Israel: Vosotros no sois mi pueblo ni yo soy vuestro Dios. La traducción de esta última frase en RVA representa una ligera enmienda textual muy común. Sin embargo, tanto el texto masorético (TM) como la Septuaginta (LXX) pueden ser traducidos lit.: “Y yo no yo soy para vosotros”. Puede entenderse cómo Oseas emplea el nombre de Dios que se reveló, YO SOY. La interpretación del nombre Loammí sería: “Vosotros no sois mi pueblo, ni soy YO SOY para vosotros”.

Se nota una progresión del castigo cada vez más severa en los versículos 4 al 9. Israel tendrá un desastroso futuro sin rey (versículo 4), sin el amor fraternal de Dios (versículo 6), y ahora, un futuro sin Dios mismo (versículo 9). Que Dios no sea el YO SOY de Israel equivale a decir en términos radicales, que el pacto ya se abolió. El pueblo de Dios rompió el pacto, y ahora sufrirá la maldición que el pacto mismo prescribió en las tradiciones. Con este oráculo parece que no hay más que decir. Sin embargo, este es solamente un lado del mensaje de Oseas.

La felicidad potencial

Oseas ahora ofrece la esperanza de un nuevo futuro para el pueblo de Dios. Algunos han expresado dudas en cuanto a que Oseas proclamaría este mensaje después de lo que dijo en los versículos 2 al 9, pero hay que notar dos cosas:

1) La esperanza es una parte integral del mensaje de Oseas

2) la posición actual probablemente se debe al proceso de redacción del libro y no a un estricto orden cronológico de la predicación del profeta. Cuando se escribió el libro, posiblemente se sentía la necesidad de poner juntos los dos tipos de mensajes, juicio completo y salvación.

Realmente los mensajes no son alternativas opcionales. La salvación no es una opción que Israel puede escoger, sino que, al igual que el juicio, es totalmente la obra de Dios. En un futuro lejano, después del futuro más inmediato, Dios iniciará el cumplimiento de las promesas a los patriarcas, dice Oseas. Sin embargo, esta esperanza se presentará solamente después del juicio ya proclamado por el profeta. Y sucederá que en lugar de lo que se les dijo: Vosotros no sois mi pueblo, se les dirá: Hijos del Dios viviente (versículo 10c).

El versículo dice: “Y sucederá en lugar de que se les dijo…”. Varios eruditos han sugerido que “en lugar de que” es sinónimo de “en vez de”. Sin embargo, tal traducción, según otros eruditos, estaría sin paralelo en el AT. Otros opinan que el artículo definido está presente implícitamente y que por eso sería mejor entender la frase lit. “en el lugar donde”. La pregunta entonces sería: “¿Cuál lugar?” La palabra “lugar” en el AT puede significar un santuario, un lugar santo. Entonces, en el mismo santuario en el cual Oseas proclamaba sus mensajes de los nombres de sus hijos, nuevos nombres serán dados, y nuevos significados se proclamarán. O, si “lugar” no es un centro cúltico, entonces se refiere a Jezreel, un lugar que es de mucha importancia para la predicación de Oseas.

Israel (versículo 10a; aquí se refiere tanto a Efraín como a Judá), después de ser “no pueblo mío” (LoAmmí), en un futuro no previsto hallará una nueva identidad, hijos del Dios viviente (versículo 10c). Esta frase habla más de Dios como la fuente de vida que en distinción de un ídolo, aunque esta idea también no está ausente completamente. El profeta declara que Dios es quien da vida a Israel. él es quien da fertilidad y no Baal. Por eso, los israelitas no serán más hijos de prostitución, sino que serán hijos del Dios viviente. Aun en su visión del futuro, Oseas usa la familia como modelo para declarar que el Señor, y no Baal, es el verdadero Dios de Israel, mostrando que el Señor es mucho más que un Baal. Dios no solo da vida, sino que es Padre.

Como padre, Dios tiene la capacidad soberana para transformar completamente la identidad de sus hijos. En esta visión del futuro escatológico, Jezreel será un nombre de bendición, Lorujama cambiará a ser Rujama (“recibe el amor del padre”), y Loammí será Ammí (“pueblo mío”). Que esas palabras se aplicaran a todo el pueblo de Dios se ve por medio del uso de plurales: vuestros hermanos, vuestras hermanas y la designación extraña de los hijos de Judá. Durante o inmediatamente después de los eventos del 734 al 733 a. de J.C. (la guerra entre Siria y el reino del Norte, y la intervención de Asiria), Oseas se dirigió a un pueblo dividido por la guerra, el gobierno y las tradiciones religiosas, proclamándoles que el Señor planifica un día cuando serán congregados en uno y nombrarán para sí un solo jefe. Oseas evitó usar la palabra “rey” y utilizó la palabra jefe, literalmente “cabeza” para recordar los primeros días de Israel, y no pensar en las divisiones provocadas por la monarquía.

Los últimos dos nombres tienen significados obvios. Los negativos mismos son negados. “No pueblo mío” llega a ser “mi pueblo”. “No recibe el amor paternal” llega a ser “amada por su padre”. Pero el nombre Jezreel demanda una explicación de su nueva interpretación. El nombre una vez más se relaciona con el valle. Y allí el día de Jezreel será grande porque el pueblo de Dios subirá de la tierra. Algunos creen que la tierra se refiere a una tierra de cautiverio, sea Asiria o sea Egipto, como símbolo de toda esclavitud, y que la frase es una predicción del regreso del destierro. Hay otros que piensan en “tierra” como una referencia al mundo de los muertos, Seol. Si es así, entonces la referencia a resurrección se interpreta como un símbolo de Israel volviendo del exilio. Otros entienden “la tierra” como Israel, y el verbo “subirán” significa “ganará poder sobre, dominará”. Así entienden que Oseas, hablando cuando Asiria domina la tierra, ve un tiempo en el cual una vez más Israel tomará poder y controlará su propio destino.

Posiblemente, la mejor manera de entender la frase es en el sentido agrícola. Dios, como Señor de la fertilidad, hará crecer a su pueblo como una gran cosecha. Israel, como plantas, subirá de la tierra. Con esta figura, Oseas otra vez declara que ¡es Dios quien da a Israel la fertilidad y no Baal! Si Israel tiene algún futuro, sea de juicio o de esperanza, se encontrará en el Señor.

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