Números-33-Jornadas-de-Israel-desde-Egipto-hasta-el-Jordán

Números 33: Jornadas de Israel desde Egipto hasta el Jordán

El capítulo tiene dos partes: una revisión del itinerario seguido entre Egipto y los campos de Moab, y las palabras del Señor a Moisés instruyendo a los israelitas para que desalojaran la tierra de sus anteriores habitantes a fin de preservar el verdadero culto a Jehová.

El itinerario que aquí se incluye es atribuido a Moisés. Los únicos acontecimientos que se mencionan son los castigos que el Señor dispuso contra los egipcios y la muerte de Aarón. Se describen brevemente algunas localidades. Lo demás es puro itinerario. Muchos de estos lugares no pueden ser identificados, de manera que ningún trazado exacto de la ruta del éxodo se ha ganado el consenso de los historiadores. Como algunos nombres no se mencionan en el recuento del viaje, la selección del material muestra que el propósito de la narración no es simplemente recoger la historia de la peregrinación, sino ilustrarla con algunos ejemplos.

Los israelitas debían echar a los habitantes de la tierra. Si no lo lograban, les sucedería a ellos lo que Jehová había dispuesto que se hiciera con los cananeos. Esta preocupación ilustra la incompatibilidad del viejo modo de vida con la nueva fe. Habla de la tierra como una herencia de los israelitas y sienta las bases de muchos pronunciamientos de los profetas contra los israelitas enriquecidos que despojaban a los pobres de su legado.

Núm 33:1 Estas son las jornadas de los hijos de Israel, que salieron de la tierra de Egipto por sus ejércitos, bajo el mando de Moisés y Aarón.

Núm 33:2 Moisés escribió sus salidas conforme a sus jornadas por mandato de Jehová. Estas, pues, son sus jornadas con arreglo a sus salidas.

Moisés registra los desplazamientos de los israelitas conforme Dios los instruyó. Pero quizá su intención fue la de registrar su progreso espiritual más que su avance geográfico. ¿Ha tenido usted algún progreso espiritual últimamente? Una ayuda valiosa para el progreso espiritual puede ser el registrar sus pensamientos acerca de Dios y algunas lecciones que haya aprendido durante algún tiempo especial. Un registro de su peregrinaje espiritual que lo llevará a verificar su progreso y a evitar repetir los errores cometidos.

Núm 33:3 De Ramesés salieron en el mes primero, a los quince días del mes primero; el segundo día de la pascua salieron los hijos de Israel con mano poderosa, a vista de todos los egipcios,

Núm 33:4 mientras enterraban los egipcios a los que Jehová había herido de muerte de entre ellos, a todo primogénito; también había hecho Jehová juicios contra sus dioses.

Dios “había hecho juicios contra sus dioses” al enviarles las plagas.

Núm 33:5 Salieron, pues, los hijos de Israel de Ramesés, y acamparon en Sucot.

Núm 33:6 Salieron de Sucot y acamparon en Etam, que está al confín del desierto.

Núm 33:7 Salieron de Etam y volvieron sobre Pi-hahirot, que está delante de Baal-zefón, y acamparon delante de Migdol.

Núm 33:8 Salieron de Pi-hahirot y pasaron por en medio del mar al desierto, y anduvieron tres días de camino por el desierto de Etam, y acamparon en Mara.

Núm 33:9 Salieron de Mara y vinieron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí.

Núm 33:10 Salieron de Elim y acamparon junto al Mar Rojo.

Núm 33:11 Salieron del Mar Rojo y acamparon en el desierto de Sin.

Núm 33:12 Salieron del desierto de Sin y acamparon en Dofca.

Núm 33:13 Salieron de Dofca y acamparon en Alús.

Núm 33:14 Salieron de Alús y acamparon en Refidim, donde el pueblo no tuvo aguas para beber.

Núm 33:15 Salieron de Refidim y acamparon en el desierto de Sinaí.

Núm 33:16 Salieron del desierto de Sinaí y acamparon en Kibrot-hataava.

Núm 33:17 Salieron de Kibrot-hataava y acamparon en Hazerot.

Núm 33:18 Salieron de Hazerot y acamparon en Ritma.

Núm 33:19 Salieron de Ritma y acamparon en Rimón-peres.

Núm 33:20 Salieron de Rimón-peres y acamparon en Libna.

Núm 33:21 Salieron de Libna y acamparon en Rissa.

Núm 33:22 Salieron de Rissa y acamparon en Ceelata.

Núm 33:23 Salieron de Ceelata y acamparon en el monte de Sefer.

Núm 33:24 Salieron del monte de Sefer y acamparon en Harada.

Núm 33:25 Salieron de Harada y acamparon en Macelot.

Núm 33:26 Salieron de Macelot y acamparon en Tahat.

Núm 33:27 Salieron de Tahat y acamparon en Tara.

Núm 33:28 Salieron de Tara y acamparon en Mitca.

Núm 33:29 Salieron de Mitca y acamparon en Hasmona.

Núm 33:30 Salieron de Hasmona y acamparon en Moserot.

Núm 33:31 Salieron de Moserot y acamparon en Bene-jaacán.

Núm 33:32 Salieron de Bene-jaacán y acamparon en el monte de Gidgad.

Núm 33:33 Salieron del monte de Gidgad y acamparon en Jotbata.

Núm 33:34 Salieron de Jotbata y acamparon en Abrona.

Núm 33:35 Salieron de Abrona y acamparon en Ezión-geber.

Núm 33:36 Salieron de Ezión-geber y acamparon en el desierto de Zin, que es Cades.

Núm 33:37 Y salieron de Cades y acamparon en el monte de Hor, en la extremidad del país de Edom.

Núm 33:38 Y subió el sacerdote Aarón al monte de Hor, conforme al dicho de Jehová, y allí murió(A) a los cuarenta años de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mes quinto, en el primero del mes.

Núm 33:39 Era Aarón de edad de ciento veintitrés años, cuando murió en el monte de Hor.

Núm 33:40 Y el cananeo, rey de Arad, que habitaba en el Neguev en la tierra de Canaán, oyó que habían venido los hijos de Israel.(B)

Núm 33:41 Y salieron del monte de Hor y acamparon en Zalmona.

Núm 33:42 Salieron de Zalmona y acamparon en Punón.

Núm 33:43 Salieron de Punón y acamparon en Obot.

Núm 33:44 Salieron de Obot y acamparon en Ije-abarim, en la frontera de Moab.

Núm 33:45 Salieron de Ije-abarim y acamparon en Dibón-gad.

Núm 33:46 Salieron de Dibón-gad y acamparon en Almón-diblataim.

Núm 33:47 Salieron de Almón-diblataim y acamparon en los montes de Abarim, delante de Nebo.

Núm 33:48 Salieron de los montes de Abarim y acamparon en los campos de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó.

Núm 33:49 Finalmente acamparon junto al Jordán, desde Bet-jesimot hasta Abel-sitim, en los campos de Moab.

Límites y repartición de Canaán

Núm 33:50 Y habló Jehová a Moisés en los campos de Moab junto al Jordán frente a Jericó, diciendo:

Núm 33:51 Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis pasado el Jordán entrando en la tierra de Canaán,

Núm 33:52 echaréis de delante de vosotros a todos los moradores del país, y destruiréis todos sus ídolos de piedra, y todas sus imágenes de fundición, y destruiréis todos sus lugares altos;

Núm 33:53 y echaréis a los moradores de la tierra, y habitaréis en ella; porque yo os la he dado para que sea vuestra propiedad.

Dios le dijo a Moisés que antes de que los israelitas se establecieran en la tierra prometida, tendrían que expulsar a toda la gente malvada y destruir sus ídolos. En Colosenses 3, Pablo nos alienta para que vivamos una vida cristiana de la misma manera, despojándonos de nuestro viejo estilo de vida y avanzando a nuestro nuevo estilo de vida de obediencia a Dios y fe en Jesucristo. Al igual que los israelitas cuando marcharon a la tierra prometida, podemos destruir la maldad que hay en nuestras vidas o podemos establecernos y vivir con ella. Para marchar y poseer la nueva vida debemos expulsar todos nuestros hábitos pecaminosos que nos impedirían entrar a ella.

Núm 33:54 Y heredaréis la tierra por sorteo por vuestras familias; a los muchos daréis mucho por herencia, y a los pocos daréis menos por herencia; donde le cayere la suerte, allí la tendrá cada uno; por las tribus de vuestros padres heredaréis.

Núm 33:55 Y si no echareis a los moradores del país de delante de vosotros, sucederá que los que dejareis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos y por espinas en vuestros costados, y os afligirán sobre la tierra en que vosotros habitareis.

Si usted no hace el trabajo correctamente la primera vez, a menudo será más difícil conseguirlo. Dios prometió que si los israelitas no expulsaban a los residentes malvados de la tierra prometida, más tarde llegarían a ser una fuente de gran irritación. Esto fue exactamente lo que sucedió. Del mismo modo que los israelitas dudaron de expulsar a la gente malvada, a veces dudamos de limpiar todo el pecado de nuestra vida, ya sea porque tenemos miedo de él (al igual que los israelitas temían a los gigantes), o porque parece ser inofensivo y atractivo (como parecía ser para los israelitas el pecado sexual). Pero nos dice que expulsemos aquellos pecados que se nos enredan en los pies y nos hacen caer. Todos tenemos un “ídolo” que no queremos abandonar (un mal hábito, relaciones malsanas, cierto estilo de vida). Si permitimos que estos ídolos permanezcan en nuestra vida, más tarde nos causarán serios problemas.

Núm 33:56 Además, haré a vosotros como yo pensé hacerles a ellos.

¿Por qué se les dijo a los israelitas que destruyeran al pueblo que vivía en Canaán? Dios tenía algunas razones para dar este mandamiento:

(1) Dios estaba erradicando la maldad de una nación extremadamente pecaminosa. Los cananeos acarrearon su propio castigo. La idolatría era la práctica exterior de los más profundos y malvados deseos, puesto que finalmente los llevó a la adoración de Satanás y el rechazo total a Dios.

(2) Dios estaba utilizando a Moisés y a Israel para juzgar a Canaán por sus pecados como cumplimiento de la profecía.

(3) Dios quería quitar toda huella de las creencias y prácticas paganas en la tierra. No quería que su pueblo se mezclara o se comprometiera de ninguna manera con la idolatría. Tenemos que obedecer la Palabra de Dios sin cuestionar porque sabemos que es justa, aun cuando no podamos entender completamente sus propósitos generales. Los israelitas no entendieron del todo las razones de Dios y no cumplieron su mandamiento. Esto a la larga los comprometió y se corrompieron. Debemos obedecer la Palabra de Dios en todas las áreas de la vida, sin cuestionarla, pues sabemos que El es justo, aunque no comprendamos del todo sus propósitos.

Un resumen de las jornadas de Israel desde Egipto hasta el Jordán

¿Por qué se incluye esta lista de campamentos aquí? Israel ahora está en los campos de Moab, al umbral de la tierra prometida. Está al punto de cruzar el Jordán y empezar la campaña de conquista de Canaán. Pero antes de seguir adelante, es apropiado mirar atrás y meditar en lo que Dios ya ha hecho por su pueblo. Este repaso trae a la mente la protección, la dirección, y la provisión divina por Israel a través de todo su peregrinaje. El mismo Dios ha prometido dar la victoria a su pueblo en la conquista de la tierra. De hecho, la forma actual de la lista es semejante a la usada por los asirios para anotar las jornadas de su ejército; así que la lista presenta a Israel marchando a través del desierto como un ejército triunfante bajo el mando de Jehová, su Rey y General divino. Por eso, la reflexión sobre el pasado da esperanza y confianza para enfrentar los nuevos desafíos que están por delante.

Se incluyen en la lista aquí varios lugares no mencionados en las narraciones anteriores. A la vez, se nombran algunos lugares que no aparecen aquí. Puede ser que opera algún principio de selección en cuanto a los lugares mencionados en la lista. Todavía no podemos ubicar con certeza muchos de los lugares mencionados. Aunque nos gustaría saber con precisión la ubicación geográfica de cada lugar, no es necesario para nuestra fe. No sabemos exactamente dónde los israelitas cruzaron el mar ni dónde recibieron la Ley, pero no sabemos exactamente tampoco dónde Jesús fue crucificado ni dónde fue enterrado. El significado de los eventos es más importante para nuestra fe que el lugar preciso donde acontecieron.

Introducción

Aunque muchas veces en Números encontramos leyes que fueron dadas al pueblo a través de Moisés, este es el único lugar en el libro que afirma explícitamente que Moisés mismo escribió cierto pasaje. Puede ser que redactores posteriores agregaron algunos detalles o cambiaron la forma en que se presenta la lista, pero se afirma que Moisés mismo escribió una lista de los campamentos o puntos de partida.

Desde Ramesés hasta el cruce del mar

Ramesés generalmente se identifica o con Qantir o con Tanis, en la parte oriental del delta del Nilo. Pero no sabemos la ubicación exacta de Sucot, Etam y Pihajirot. Por eso, no sabemos exactamente dónde los israelitas cruzaron el mar, ni aun cuál mar cruzaron. El golfo de Suez del mar Rojo parece quedar demasiado lejos. Muchos han señalado que el texto hebreo literalmente dice “mar de cañas” en vez de “mar Rojo”. Varios eruditos han sugerido que cruzaron el lago Sirbonis, una laguna del mar Mediterráneo, pero la afirmación de que los israelitas no fueron por el camino de la tierra de los filisteos parece estar en contra de esta posibilidad. Otros creen que cruzaron uno de los lagos amargos, entre el Mediterráneo y el golfo de Suez. Como yam sup (mar de Cañas) en varios contextos aparentemente se refiere o al golfo de Suez al golfo de Acaba del mar Rojo, algunos sugieren que en el pasado los lagos Amargos estaban conectados con el golfo de Suez. Otros creen que yam su puede tener un uso más general que puede incluir los lagos en la región del golfo de Suez del mar Rojo.

Desde el mar hasta el monte Sinaí

Israel salió de Egipto el 14-15 del mes primero y llegó a Sinaí en el mes tercero. La tradición judía dice que fue al principio del mes tercero. Si es así, este viaje llevó como un mes y medio. La mayoría de los nombres mencionados en esta lista son conocidos. Las excepciones son Dofca y Alús, que no se mencionan fuera de esta lista. Pero la ubicación de cada lugar es debatida. Hay una gran controversia en cuanto a dónde queda el monte Sinaí. Han propuesto montañas en Arabia y en el norte de la península siniática. No obstante, faltando evidencias concluyentes, parece mejor aceptar la identificación tradicional de Jebel Musa, un monte en el sur de la península de Sinaí, como el monte Sinaí. Si es así, los lugares entre el mar y el monte Sinaí quedarían cerca de la costa oriental del golfo de Suez, como la mayoría de los mapas indica.

Desde Sinaí hasta Cades

Israel salió del monte Sinaí el 20 del mes segundo del segundo año después del éxodo. Estaba en Cades como dos meses después. La narración menciona Tabera, Quibrothataavah y Hazerot. Por alguna razón, Tabera no aparece en la lista aquí, pero encontramos los nombres de 18 otros lugares entre Hazerot y Cades que no aparecen en la narración. Los nombres mencionados aparecen también en un orden diferente y con algunos cambios en la forma de los nombres. También la mención de la muerte de Aarón parece fuera de secuencia.

Ezióngeber queda al punto norte del golfo de Acaba, y Cades generalmente se identifica con el oasis de Ain Qudeirat o de Ain Qadeis. No podemos ubicar la gran mayoría de los otros lugares. Encontramos un problema en el hecho de que la distancia entre la sede tradicional del monte Sinaí y Ezióngeber es más o menos igual a la distancia entre Ezióngeber y Cades. Mientras que aparecen 19 campamentos entre Sinaí y Ezióngeber, no se menciona ningún lugar donde los israelitas acamparon entre Ezióngeber y Cades.

Desde Cades hasta los campos de Moab

Aarón murió en el monte Hor en el año 40. Comparando, parece que Israel pasó unos 38 años en y alrededor de Cades. Puede ser que salió de Cades, pero aparentemente volvió al oasis allí varias veces. De todos modos, Israel está en Cade, antes de salir por última vez rumbo al monte Hor. Hay una tradición que identifica este monte con Jebel harun cerca de Petra, pero el monte Hor estaba en la frontera de Edom. Como Petra (Sela en tiempos antiguos) era una ciudad principal de los edomitas, es difícil creer que un monte cerca de esa ciudad podría describirse como estando en la frontera de Edom. Zalmona y Punón, no se mencionan en la narración. Punón era una ciudad edomita a unos 50 km. al sur del mar Muerto. Obot e Iyeabarim se mencionan, pero no estamos seguros de su ubicación. De allí, Israel rodeó Moab, pero es difícil identificar lugares específicos. Dibóngad y Almóndiblataim no se mencionan, pero Beer, Mataná, Najaliel y Bamot, mencionados no aparecen en la lista. Pisga aparentemente era un monte entre los montes de Abarim, al noreste del mar Muerto. Al fin, Israel llega a las llanuras de Moab, frente a Jericó. Estos campos están dentro del valle del Jordán, en la ribera oriental del río. Según 33:49, los israelitas acamparon entre BetJesimot y Abelsitim en esas llanuras al norte del mar Muerto, pero no podemos ubicar con certeza estos lugares.

Leyes acerca de la tierra

En contra de la opinión de algunos eruditos, esta sección no es un mero apéndice añadido al libro de Números por un redactor que no sabía dónde ponerlo. Sirve como una función integral en el plan del libro. Como mira atrás para resumir o dar la resolución de algunos asuntos antes de la entrada de Israel en la tierra prometida, esta última unidad del libro mira adelante, más allá de la entrada en la tierra. Esta ha sido la meta final de Israel desde el éxodo de Egipto, y la buena tierra que Jehová ha prometido entregar a su pueblo es uno de los temas centrales en el libro de Números. Estas leyes acerca de la división y organización de la tierra subrayan otra vez las promesas divinas. Las promesas están por cumplirse ahora; entonces el pueblo necesita saber cómo debe vivir dentro de la tierra.

La conquista de la tierra

Al entrar en la tierra, habrá que echar fuera a los cananeos y destruir sus ídolos y sus lugares altos (lugares de adoración pagana). Si el pueblo obedece este mandato, Jehová promete darle la victoria sobre todos sus enemigos y entregarle la tierra. Aunque la idea de aniquilar (o por lo menos echar fuera) a todos los habitantes de Canaán es repugnante a la mente moderna, el AT insiste en que es necesario por dos razones. Primera, la cultura cananea es totalmente corrupta y una abominación ante Dios. La arqueología ha confirmado esto, demostrando que el sacrificio de los hijos, la prostitución sagrada y la homosexualidad eran partes integrales de la religión cananea. Jehová está usando a Israel como el instrumento de su juicio sobre los cananeos. Segunda, Israel debe eliminar totalmente a la cultura y religión cananeas para evitar caer en las mismas prácticas abominables. Israel debe ser un pueblo santo para poder servir como el instrumento divino de bendecir a todas las naciones. Por eso, el pueblo debe protegerse contra la tentación de contaminarse con la idolatría y la inmoralidad de los otros pueblos. Debe ser un pueblo santo que vive en una tierra santa.

Sabemos que Israel no cumplió estas demandas, y así se contaminó con la religión pagana dentro de Canaán. Sufrió por eso graves consecuencias espirituales y sociales. Sobre la distribución de la tierra por sorteo. Vemos que las promesas de bendecir a Israel y darle la tierra como su posesión perpetua son promesas condicionales. La condición es la obediencia del pueblo a los mandatos de Dios. Si no obedece, será objeto de la ira de Jehová en vez de tener su bendición. Este tema se desarrolla más en otros lugares.

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