Números 14: Los israelitas se rebelan contra Jehová

Núm 14:1 Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche.

Núm 14:2 Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: !!Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos!

Vivir o morir como esclavos en Egipto era preferible a sufrir las penalidades del desierto, de acuerdo con las quejas de la gente. Ahora morir en el desierto parece preferible a morir en la tierra prometida.

Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.(C)

Núm 14:3 ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?

Núm 14:4 Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto.

Cuando se levantó el coro de desesperación, todo el mundo se le unió. El mayor temor de ellos se estaba haciendo realidad. Al perder su perspectiva, el pueblo se vio atrapado en la emoción del momento, y se olvidó de lo que conocían acerca del carácter de Dios. ¿Qué hubiera pasado si el pueblo hubiera gastado la misma energía para marchar hacia adelante que la que usaron para retirarse? Hubieran conquistado la tierra prometida en mucho menos tiempo y con menos esfuerzo. Cuando un grito de desesperación surge a su alrededor, tome en cuenta el panorama total antes de unírsele. Quizá haya cosas mejores en las que pueda utilizar su energía en lugar de quejarse.

Núm 14:5 Entonces Moisés y Aarón se postraron sobre sus rostros delante de toda la multitud de la congregación de los hijos de Israel.

Se postraron sobre sus rostros : Una señal de desolación o de intercesión por parte de Moisés y Aarón.

Núm 14:6 Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos,

Rompieron sus vestidos : Una reacción de dolor.

El romperse las vestiduras era un modo habitual de demostrar profunda congoja, pena o desesperanza. Josué y Caleb estaban sumamente afligidos ante la negativa del pueblo a entrar a la tierra.

Núm 14:7 y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena.

Núm 14:8 Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel.

Núm 14:9 Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová,(A) ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis.

Los comeremos como pan : Probablemente una réplica a los enviados que habían dicho, que la tierra se tragaba a sus moradores. Su amparo : Literalmente: «su sombra», una gráfica referencia a los ídolos de los habitantes, que los protegerían de las inclemencias del sol.

Con grandes milagros, liberó de la esclavitud a los israelitas, a través del desierto desolado y hasta el mismo límite de la tierra prometida. El los protegió, los alimentó, y cumplió todas sus promesas. Y así cuando los alentó para que dieran el último paso de fe y entraran en la tierra, el pueblo rehusó. Después de ser testigos de grandes milagros, ¿por qué dejaron de confiar en Dios? ¿Por qué se negaron a entrar en recordamos todo lo que El ha hecho por nosotros.

Núm 14:10 Entonces toda la multitud habló de apedrearlos.

Pero la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel,

La decisión de la congregación de ejecutar a Josué y Caleb no se lleva a cabo debido a la intervención de Jehová. En vez de ello son ejecutados por Jehová los otros diez enviados, mientras Josué y Caleb conservan la vida.

Dos hombres sabios, Josué y Caleb, alentaron al pueblo a actuar de acuerdo con la promesa de Dios y seguir adelante y entrar a la tierra. El pueblo rechazó su consejo e incluso habló de matarlos. No sea demasiado apresurado en rechazar el consejo que no le agrada. Haga una cuidadosa evaluación y compárelo con las enseñanzas contenidas en la Palabra de Dios. El consejo podría ser un mensaje de Dios.

Núm 14:11 y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos?

Núm 14:12 Yo los heriré de mortandad y los destruiré, y a ti te pondré sobre gente más grande y más fuerte que ellos.

Núm 14:13 Pero Moisés respondió a Jehová: Lo oirán luego los egipcios, porque de en medio de ellos sacaste a este pueblo con tu poder;

Núm 14:14 y lo dirán a los habitantes de esta tierra, los cuales han oído que tú, oh Jehová, estabas en medio de este pueblo, que cara a cara aparecías tú, oh Jehová, y que tu nube estaba sobre ellos, y que de día ibas delante de ellos en columna de nube, y de noche en columna de fuego;

Núm 14:15 y que has hecho morir a este pueblo como a un solo hombre; y las gentes que hubieren oído tu fama hablarán, diciendo:

Núm 14:16 Por cuanto no pudo Jehová meter este pueblo en la tierra de la cual les había jurado, los mató en el desierto.

Núm 14:17 Ahora, pues, yo te ruego que sea magnificado el poder del Señor, como lo hablaste, diciendo:

Núm 14:18 Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos.(B)

tendrá por inocente, naqah: librar de culpa, absolver, limpiar; eximir, liberar; también quiere decir vaciar el contenido de algo. Este verbo originalmente pudo haber significado «vaciar una copa o taza», pero su sentido evolucionó, y llegó a denotar «eximir de todo cargo» en contra de alguien, absolviéndolo o limpiándolo de toda culpa. La mayoría de las 40 referencias a naqah sugieren limpieza o declaración de inocencia. El adjetivo naqi significa «inocente, impecable, absuelto». Naqi aparece 42 veces y se refiere a gente inocente, sangre inocente y a todos aquellos que están exentos de un juramento.

Núm 14:19 Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.(C)

Jehová castiga a Israel

Núm 14:20 Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho.

Moisés clamó a Dios, pidiéndole que perdonara a su pueblo. Su oración revela muchas características de Dios:

(1) Dios es inmensamente paciente;
(2) El amor de Dios es algo con lo que siempre podemos contar;
(3) Dios perdona una y otra vez; y
(4) Dios es misericordioso, escucha y contesta nuestras peticiones. Dios no ha cambiado desde los días de Moisés. Al igual que Moisés, podemos confiar en el amor, la paciencia, el perdón y la misericordia de Dios.

Conforme a tu dicho : Muestra el poder intercesor de la oración que se apoya en una firme confianza en la palabra de Dios.

Núm 14:21 Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra,

Núm 14:22 todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz,

Ya diez veces : Quizás el diez no deba ser interpretado literalmente, ya que significa «a menudo» o «muchas veces».

Dios no estaba exagerando cuando dijo que los israelitas habían dejado de confiar en El y no lo obedecieron. Aquí tenemos una lista de diez ocasiones:

(1) falta de fe al cruzar el Mar Rojo;
(2) al quejarse por el agua amarga en Mara;
(3) al quejarse en el desierto de Sin;
(4) al recolectar más de la cuota diaria de maná;
(5) al recolectar maná en el día de reposo;
(6) al quejarse por la falta de agua en Refidim;
(7) al cometer idolatría con el becerro de oro;
(8) al quejarse en Tabera;
(9) al seguirse quejando por la falta de comida deliciosa;
(10) al no confiar en Dios y entrar en la tierra prometida.

Núm 14:23 no verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá.(D)

El pueblo de Israel tenía una visión más clara de Dios que cualquier otro pueblo antes de él, ya que tenían tanto sus leyes como su presencia física. Su negativa a seguir a Dios después de haber presenciado sus hechos milagrosos y haber escuchado su Palabra hizo que el juicio en contra de ellos fuera más severo. Una oportunidad mayor, acarrea una responsabilidad mayor. Como dijo Jesús: “A todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá”. Cuánto mayor será nuestra responsabilidad de obedecer y servir a Dios, por tener toda la Biblia y conocer a Jesucristo, el Hijo de Dios.

Núm 14:24 Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión.(E)

Hubo en él otro espíritu : Una referencia a la actitud de Caleb, no al Espíritu Santo.

El cumplimiento de este versículo se encuentra, cuando Caleb recibe su herencia en la tierra prometida. Caleb siguió al Señor con todo su corazón y fue recompensado por su obediencia. ¿Es usted sincero en el cumplimiento de su compromiso con Dios?

Núm 14:25 Ahora bien, el amalecita y el cananeo habitan en el valle; volveos mañana y salid al desierto, camino del Mar Rojo.

Moisés intercede otra vez por el pueblo. Moisés cita las propias palabras de Jehová. Se plantea el problema de la misericordia y el castigo divinos. Se afirman ambos rasgos del carácter de Jehová, ya que el Señor no deshereda a Israel gracias a su misericordia, pero los culpables de haber pecado deben afrontar las consecuencias.

Camino del Mar Rojo : La prolongación oriental del Mar Rojo es aparentemente su destino, o sea, van hacia el golfo de Akaba, siguiendo una ruta de norte a sur.

Núm 14:26 Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo:

Núm 14:27 ¿Hasta cuándo oiré esta depravada multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí se quejan?

Núm 14:28 Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros.

Núm 14:29 En este desierto caerán vuestros cuerpos;(F) todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años arriba, los cuales han murmurado contra mí.

Núm 14:30 Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun.

Núm 14:31 Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis.

Núm 14:32 En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto.

Núm 14:33 Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años,(G) y ellos llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto.

Pastoreando : Alude al estilo de vida nómada que deberían asumir, ya que no podrían cultivar la tierra o criar ganado en la tierra prometida, tal como habían pensado.

Núm 14:34 Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo.

El juicio de Dios llegó en la forma que más temía el pueblo. El pueblo tenía miedo de morir en el desierto, así que Dios lo castigó al hacerlo vagar en el desierto hasta que muriera. Ahora deseaban tener el problema de enfrentarse con los gigantes y con las ciudades fortificadas de la tierra prometida. Cuando no confiamos en Dios acarreamos problemas aún mayores que los que teníamos al principio. Cuando nos escapamos de Dios, inevitablemente nos metemos en problemas.

Núm 14:35 Yo Jehová he hablado; así haré a toda esta multitud perversa que se ha juntado contra mí; en este desierto serán consumidos, y ahí morirán.

¿Acaso fue este castigo -vagar en el desierto durante cuarenta años- demasiado duro? No tiene comparación con la muerte instantánea con la que Dios los había amenazado. En lugar de ello, Dios permitió que el pueblo viviera. Dios había traído a su pueblo a los límites con la tierra prometida, tal y como El dijo que lo haría. El estaba listo para darles la magnífica tierra, pero el pueblo no la quería. Para este tiempo, Dios había tolerado mucho. Por lo menos diez veces el pueblo se había negado a confiar en El y a obedecerlo. La nación entera (excepto Josué, Caleb, Moisés y Aarón) mostró desprecio y desconfianza en Dios. Pero el castigo de Dios no fue permanente. En cuarenta años, una nueva generación tendría la oportunidad de entrar.

Muerte de los diez espías malvados

Núm 14:36 Y los varones que Moisés envió a reconocer la tierra, y que al volver habían hecho murmurar contra él a toda la congregación, desacreditando aquel país,

Núm 14:37 aquellos varones que habían hablado mal de la tierra, murieron de plaga delante de Jehová.

Núm 14:38 Pero Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone quedaron con vida, de entre aquellos hombres que habían ido a reconocer la tierra.

Moisés y Aarón reciben el mandato de dirigirse a los israelitas para informarles de la decisión de Jehová.

Los primeros en perecer de la generación infiel fueron los 10 enviados que murieron a consecuencias de la plaga delante del Señor, como castigo por la rebelión protagonizada mientras estaban en el desierto

La derrota en Horma

Núm 14:39 Y Moisés dijo estas cosas a todos los hijos de Israel, y el pueblo se enlutó mucho.

Núm 14:40 Y se levantaron por la mañana y subieron a la cumbre del monte, diciendo: Henos aquí para subir al lugar del cual ha hablado Jehová; porque hemos pecado.

Núm 14:41 Y dijo Moisés: ¿Por qué quebrantáis el mandamiento de Jehová? Esto tampoco os saldrá bien.

Núm 14:42 No subáis, porque Jehová no está en medio de vosotros, no seáis heridos delante de vuestros enemigos.

Núm 14:43 Porque el amalecita y el cananeo están allí delante de vosotros, y caeréis a espada; pues por cuanto os habéis negado a seguir a Jehová, por eso no estará Jehová con vosotros.

Núm 14:44 Sin embargo, se obstinaron en subir a la cima del monte; pero el arca del pacto de Jehová, y Moisés, no se apartaron de en medio del campamento.

Núm 14:45 Y descendieron el amalecita y el cananeo que habitaban en aquel monte, y los hirieron y los derrotaron, persiguiéndolos hasta Horma.

Este capítulo narra las dos reacciones del pueblo ante el informe de los enviados: regresar a Egipto y matar a los dos enviados que tenían fe. Estos fueron salvados por la intervención divina, mientras la gente era sentenciada a muerte. El pueblo entonces intentó invadir la tierra prometida contrariando el mandato de Jehová.

Cuando Moisés cumplía con el mandato del Seño, el pueblo intentó penetrar en la tierra prometida desobedeciendo al Señor y sin su presencia. Fueron entonces derrotados y hechos retroceder hasta Horma. Ese lugar no se conoce en el día de hoy.

Cuando los israelitas se percataron de su tonto error, estuvieron listos repentinamente a regresar a Dios. Pero Dios no confundió la aceptación de su culpabilidad con un verdadero arrepentimiento, ya que El conocía sus corazones. De seguro, pronto volverían a su propio camino otra vez. Algunas veces las buenas acciones o intenciones llegan demasiado tarde. Debemos no sólo hacer las cosas bien; las debemos hacer en el momento correcto. La clase de obediencia que Dios desea es completa e instantánea.

Caleb

Por lo general, no se escucha la voz de la minoría. Sin embargo, la verdad no puede ser medida en números. Por el contrario, a menudo se levanta contra la opinión de la mayoría. La verdad permanece inalterable debido a que está garantizada por el carácter de Dios. Dios es verdad; lo que El dice es la última palabra. En ocasiones, una persona tiene que levantarse sola en el lado de la verdad.

Caleb no era tanto un hombre de una gran fe como ¡un hombre de fe en un gran Dios! Su arrojo descansaba en su conocimiento de Dios, no en su confianza en las habilidades de Israel para conquistar la tierra. No podía estar de acuerdo con la mayoría, ya que eso era estar en desacuerdo con Dios.

Nosotros, por otro lado, a menudo basamos nuestras decisiones en lo que los demás están haciendo. Pocos de nosotros somos cobardes de primer orden como los diez espías. Somos más como el pueblo de Israel, dejando nuestra cobardía en segundo plano. Nuestra búsqueda del bien y el mal, a menudo comienza con preguntas tales como: “¿Qué es lo que dicen los expertos?” o “¿Qué dicen mis amigos?” La pregunta que por lo general evitamos más es “¿Qué dice Dios?” Los principios que aprendemos conforme estudiamos la Biblia nos proporcionan un mapa de carreteras confiable para nuestra vida. Nos dirige a una relación personal con el Dios cuya Palabra es la Biblia. El Dios que le dio a Caleb su valentía es el mismo Dios que nos ofrece el regalo de la vida eterna a través de su Hijo Jesús. ¡En esa verdad vale la pena creer!

Caleb fue Uno de los espías enviados por Moisés para investigar la tierra de Canaán. Uno de los dos únicos adultos que dejaron Egipto y entraron en la tierra prometida. Levantó la voz de la opinión de la minoría en favor de la conquista de la tierra. Expresó su fe en las promesas de Dios, a pesar de los obstáculos aparentes.

De su vida aprendemos que: La opinión de la mayoría no es una medida precisa del bien y del mal. Es adecuada la valentía basada en la fidelidad de Dios. Para que el valor y la fe sean efectivos, deben combinar palabras y acciones.

Lo encontramos en Egipto a la península de Sinaí a la tierra prometida, específicamente Hebrón, de ocupación: Espía, soldado, pastor.

La generación rechazada por su falta de fe

El plan de volver a Egipto. Al escuchar el mal informe de los espías, el pueblo se queja a gritos contra Moisés y contra Dios. Prefieren morir en el desierto en vez de entrar en la tierra. Además, proponen volver a Egipto. Han expresado esta idea antes, pero ahora es más que una idea; proponen un plan específico. El plan de nombrar otro jefe expresa rebelión contra la autoridad de Moisés. Peor aún, el plan de volver a Egipto expresa rebelión contra la voluntad de Dios. La promesa de una tierra buena ha sido parte integral del pacto entre Jehová y el pueblo. El desprecio de parte del pueblo de la tierra prometida equivale entonces el rechazo del pacto con Jehová. Es un pecado tan grave como la apostasía del pueblo con el becerro de oro, y por eso provoca la ira de Dios.

La exhortación de Josué y Caleb. Moisés y Aarón se postran delante del pueblo. Esta acción puede expresar el temor reverencial de ellos en anticipación de la ira divina que tal rebelión de parte del pueblo seguramente provocará. Puede expresar también su espanto frente a la rebelión del pueblo y su deseo de separarse de los que expresan tal actitud de soberbia. O puede ser que ellos inmediatamente empiezan a interceder humildemente ante Dios por el pueblo. Hay un énfasis marcado en esta sección del libro en el papel de Moisés como intercesor. Aparentemente la intercesión de Moisés aquí es lo que posterga el derramamiento de la ira de Dios para que Caleb y Josué tengan la oportunidad de hablar al pueblo.

Josué y Caleb también anticipan el juicio de Dios sobre el pueblo y por eso les exhortan urgentemente que no se rebelen. El romper las vestiduras era una señal tradicional de dolor. Pone énfasis en que Canaán es una tierra realmente buena y que el éxito en conquistarla depende de Jehová, no de ellos. No niegan la presencia de enemigos fuertes, pero afirman que ellos no tienen ninguna protección contra el poder de Jehová, quien está con Israel. Pero el pueblo sólo puede tener éxito si Jehová se agrada de nosotros. Ciertamente la conducta actual del pueblo no agrada a Dios. Por eso, la exhortación de Josué y Caleb es una última invitación al arrepentimiento antes de que caiga el juicio divino sobre el pueblo. Pero la reacción del pueblo indica que su corazón ya está endurecido. En vez de escuchar a Josué y Caleb, los quieren apedrear. Parece que la única cosa que los salva es la apariencia repentina de la gloria de Jehová sobre el tabernáculo. La gloria se refiere al fulgor resplandeciente que acompaña e indica la presencia de Dios.

¿Por qué no se mencionó nada de la oposición de Josué al informe de la mayoría de los espías? Algunos eruditos han sugerido que un redactor sacerdotal, trabajando en una fecha tardía, inventó el dato de que Josué era uno de los espías e inventó su oposición al informe de la mayoría de los espías porque tenía que explicar cómo Josué había sobrevivido para ser el general de Israel en el tiempo de la conquista. Nos vemos obligados a rechazar completamente tal sugerencia. Quizá un redactor posterior, sabiendo que la grandeza de Josué ya era bien conocida, quería exaltar el papel de Caleb y por eso arregló sus materiales así. Sea eso como sea, aunque es verdad que se pone énfasis en el papel de Caleb, se afirma varias veces la fe de Josué también.

La ira de Dios y la intercesión de Moisés. Jehová amenaza destruir completamente al pueblo. Hay un paralelo estrecho, porque la rebelión del pueblo significa que han quebrantado su pacto con Jehová otra vez. La murmuración continua del pueblo contra Dios ha culminado finalmente en esta rebelión abierta, a pesar de todas las señales que Jehová ha hecho en su favor. Estas incluyen las plagas en Egipto, el cruce del mar y la provisión milagrosa para el pueblo en el desierto. Dios se queja de que el pueblo no le cree. Creer a Dios significa aceptar su palabra y actuar en base a lo que dice. Significa confiar en sus promesas de tal manera que uno obedece sus mandamientos. Dios puede contar la fe por justicia porque la verdadera fe es la semilla que lleva como su fruto la obediencia y la justicia. En contraste, la rebelión del pueblo aquí, como siempre desde el pecado en el huerto de Edén, tiene su semilla en no creer a Dios. El pueblo existe sólo por la gracia de Dios; si no responde con fe y fidelidad, Jehová tiene todo el derecho de aniquilarlo.

Moisés intercede otra vez por el pueblo. Aunque Jehová tiene todo el derecho de destruir al pueblo, sería un mal testimonio entre las naciones sobre el nombre de Jehová. El hecho de que Dios se deja ver cara a cara (ojo a ojo) en Israel expresa la comunión íntima entre Jehová y su pueblo. Después de todo lo que Dios ha hecho por Israel, si lo aniquila ahora, las naciones dirán que fue incapaz de cumplir sus promesas. Además, el propósito de Dios era bendecir a todas las naciones a través de los descendientes de Abraham, pero no podrá lograr ese propósito si destruye a los israelitas. Por eso Moisés apela a Dios, no en base de ningún mérito del pueblo, sino en base al nombre, los propósitos y la naturaleza de Jehová mismo. (Esta es la única esperanza que nosotros tenemos de recibir el perdón de Dios también.) Moisés cita lo que Jehová ya ha revelado en cuanto a su naturaleza misericordiosa, y en base a esta gracia y misericordia pide que Dios perdone al pueblo otra vez. Perdonar expresa la idea de levantar y llevar fuera el pecado y/o el castigo que el pecado merece.

La respuesta de Dios.

Perdona al pueblo por su rebelión y apostasía. Este perdón es real, y se demuestra en el hecho de que Dios aniquila totalmente al pueblo, como merece. Sin embargo, Jehová es un Dios justo además de misericordioso. El pueblo es culpable, y aunque perdonado, no puede escapar a las consecuencias prácticas de su pecado. Aun Dios no puede bendecir a un pueblo que ha visto tantas señales de su poder y todavía responde con una rebeldía que se basa en su falta de fe. En cada circunstancia la respuesta del pueblo es de probar a Dios en vez de confiar en él. Su falta de fe bloquea las bendiciones que Dios quiere darles. Por eso, Dios no puede meter a este pueblo en la tierra prometida; ninguno de esta generación verá la tierra. La única excepción es Caleb porque ha demostrado un espíritu diferente. Como este pueblo no puede enfrentar a los habitantes de Canaán sin el poder y la bendición de Jehová, les manda dar la vuelta y marcharse al desierto otra vez.

Encontramos más sobre el castigo de esta generación. Dios ha soportado sus quejas y su murmuración tantas veces, pero ahora han traspasado el límite. En eso sirven como advertencia para nosotros. Hay una ironía amargaporque Dios les concede exactamente lo que pidieron ¡Ojalá hubiésemos muerto en este desierto. El pueblo estaba tan preocupado por sus hijos. Dios promete que ellos entrarán en la tierra prometida que sus padres han rechazado. Los hijos heredarán las promesas divinas originalmente dadas a sus padres. La parte triste es que los hijos llevarán parte de las consecuencias del pecado de los padres. Tendrán que vagar en el desierto por 40 años mientras esperan la muerte de todos los de la generación de sus padres. Aquí vemos la aplicación del principio anunciado. La realidad de la vida en este mundo es que los hijos siempre llevan algunas consecuencias prácticas de los pecados de sus padres. Pero vemos también otro principio importante: el pecado del hombre nunca puede frustrar totalmente el propósito de Dios. Podemos postergar el cumplimiento de su voluntad; podemos obligarle a usar métodos diferentes; pero Dios al fin es soberano y logrará sus propósitos.

El castigo de los espías.

El informe de los espías infieles causó pánico en el pueblo porque todos temieron la muerte a espada si subían para invadir la tierra. Este fue el equivalente de hacer una acusación falsa de homicida contra la tierra. El que da testimonio falso contra otro debe sufrir la pena por el crimen del cual ha acusado al otro. Como la pena capital se demanda para el homicida, los espías infieles merecen la muerte. Aunque se esperan unos 40 años hasta la muerte de los del pueblo, Dios manda una plaga que mata inmediatamente a todos los espías menos a Caleb y a Josué. Mueren delante de Jehová como un ejemplo para todo el pueblo.

El intento fracasado de invadir la tierra.

Después de escuchar la sentencia de Dios por su rebelión, el pueblo confiesa su pecado y se presenta para invadir la tierra. Pero Moisés les dice que ya es demasiado tarde. Como ya están bajo el juicio de Dios, él no saldrá con ellos a la guerra. A pesar de eso, el pueblo todavía no cree la palabra de Dios. Insisten en salir a la guerra, pero sufren una derrota terrible a manos de los amalequitas y cananeos. Nos enseña un principio importante: hay que obedecer los mandatos de Dios inmediatamente. Dios es paciente, pero debemos aprovechar el día de oportunidad mientras que lo tengamos. Hay ocasiones cuando la obediencia postergada es igual a la desobediencia.

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