Números-1-Censo-de-Israel-en-Sinaí

Números 1: Censo de Israel en Sinaí

Núm 1:1 Habló Jehová a Moisés en el desierto de Sinaí, en el tabernáculo de reunión, en el día primero del mes segundo, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, diciendo:

El censo de que se habla en el capítulo 1 estaba destinado a la formación de un ejército para la invasión de la tierra prometida.

El libro de éxodo data la llegada al Sinaí tres meses después de la salida de Egipto. El tabernáculo de reunión fue completado nueve meses más tarde, en el primer mes del segundo año, y ahora el libro de Números inicia su relato al mes de este último acontecimiento. Diecinueve días después, Israel deja el Sinaí. Números presenta al pueblo de Dios moviéndose hacia la tierra que heredarán.

Al abrirse el libro de Números, los israelitas habían estado acampados cerca del monte Sinaí durante más de un año. Allí habían recibido todas las leyes y reglas que están registradas en el libro de Levítico. Habían sido transformados en una nueva nación y habían sido equipados para su tarea. En este momento estaban preparados para avanzar y recibir su tierra. Como preparación, se les dijo a Moisés y a Aarón que contasen a todos los hombres que podían servir en el ejército. Este libro recibe su nombre de este censo, o numeración, del pueblo.

El tabernáculo de reunión era la estructura más pequeña dentro del tabernáculo mayor. El tabernáculo de reunión contenía el santuario (o Lugar Santo) en una parte, y el Lugar Santísimo con el arca en otra parte. Estas dos partes estaban separadas por una cortina. Dios se revelaba a Moisés en el Lugar Santísimo. A veces el tabernáculo de reunión se refiere al tabernáculo en su totalidad, se menciona al “tabernáculo de reunión” como el sitio donde Moisés se encontró con Dios antes de que el tabernáculo fuese construido. Muchos creen que el tabernáculo de reunión en Exodo cumplía la misma función que el que se describe aquí.

Núm 1:2 Tomad el censo(A) de toda la congregación de los hijos de Israel por sus familias, por las casas de sus padres, con la cuenta de los nombres, todos los varones por sus cabezas.

Núm 1:3 De veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Israel, los contaréis tú y Aarón por sus ejércitos.

Núm 1:4 Y estará con vosotros un varón de cada tribu, cada uno jefe de la casa de sus padres.

Núm 1:5 Estos son los nombres de los varones que estarán con vosotros: De la tribu de Rubén, Elisur hijo de Sedeur.

Núm 1:6 De Simeón, Selumiel hijo de Zurisadai.

Núm 1:7 De Judá, Naasón hijo de Aminadab.

Núm 1:8 De Isacar, Natanael hijo de Zuar.

Núm 1:9 De Zabulón, Eliab hijo de Helón.

Núm 1:10 De los hijos de José: de Efraín, Elisama hijo de Amiud; de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur.

Núm 1:11 De Benjamín, Abidán hijo de Gedeoni.

Núm 1:12 De Dan, Ahiezer hijo de Amisadai.

Núm 1:13 De Aser, Pagiel hijo de Ocrán.

Núm 1:14 De Gad, Eliasaf hijo de Deuel.

Núm 1:15 De Neftalí, Ahira hijo de Enán.

La mención de nombres específicos muestra la importancia de lo individual en el marco de los intereses colectivos.

El realizar ese censo requería mucho tiempo y era tedioso, pero no era una tarea inútil o sólo para ocupar el tiempo. Se debían contar los guerreros para determinar la fuerza militar de Israel antes de entrar en la tierra prometida. Además, las tribus debían estar organizadas para determinar la cantidad de tierra que necesitaría cada una de ellas, así como también para proporcionar los registros genealógicos. Sin dicho censo, la tarea de conquistar y organizar la tierra prometida hubiera sido más difícil. Cuando nos encontremos en una encrucijada es importante hacer el inventario de nuestros recursos. Serviremos con mayor efectividad si en lugar de actuar precipitadamente, apartamos tiempo para hacer un “censo” de todo lo que tenemos: posesiones, amistades, condición espiritual, tiempo, metas.

Núm 1:16 Estos eran los nombrados de entre la congregación, príncipes de las tribus de sus padres, capitanes de los millares de Israel.

Se da la orden de hacer un censo y formar un ejército de hombres mayores de veinte años. Su realización se narra detalladamente.

Núm 1:17 Tomaron, pues, Moisés y Aarón a estos varones que fueron designados por sus nombres,

Núm 1:18 y reunieron a toda la congregación en el día primero del mes segundo, y fueron agrupados por familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres por cabeza, de veinte años arriba.

Esta proclamación pública de las familias que integraban el pueblo dio a conocer a todo Israel la composición y el carácter de aquella comunidad. El censo no tenía el objetivo de medir las fuerzas con que se contaba, sino que estaba destinado a esclarecer la cuestión de quiénes formaban el pueblo de Israel, especialmente aquellos capaces de pelear en Canaán

Núm 1:19 Como Jehová lo había mandado a Moisés, los contó en el desierto de Sinaí.

Núm 1:20 De los hijos de Rubén, primogénito de Israel, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres por cabeza, todos los varones de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

Núm 1:21 los contados de la tribu de Rubén fueron cuarenta y seis mil quinientos.

Núm 1:22 De los hijos de Simeón, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, fueron contados conforme a la cuenta de los nombres por cabeza, todos los varones de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

Núm 1:23 los contados de la tribu de Simeón fueron cincuenta y nueve mil trescientos.

Núm 1:24 De los hijos de Gad, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

Núm 1:25 los contados de la tribu de Gad fueron cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.

Núm 1:26 De los hijos de Judá, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

Núm 1:27 los contados de la tribu de Judá fueron setenta y cuatro mil seiscientos.

Núm 1:28 De los hijos de Isacar, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

Núm 1:29 los contados de la tribu de Isacar fueron cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.

Núm 1:30 De los hijos de Zabulón, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de sus nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

Núm 1:31 los contados de la tribu de Zabulón fueron cincuenta y siete mil cuatrocientos.

Núm 1:32 De los hijos de José; de los hijos de Efraín, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

Núm 1:33 los contados de la tribu de Efraín fueron cuarenta mil quinientos.

Núm 1:34 Y de los hijos de Manasés, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

Núm 1:35 los contados de la tribu de Manasés fueron treinta y dos mil doscientos.

Núm 1:36 De los hijos de Benjamín, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

Núm 1:37 los contados de la tribu de Benjamín fueron treinta y cinco mil cuatrocientos.

Núm 1:38 De los hijos de Dan, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

Núm 1:39 los contados de la tribu de Dan fueron sesenta y dos mil setecientos.

Núm 1:40 De los hijos de Aser, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

Núm 1:41 los contados de la tribu de Aser fueron cuarenta y un mil quinientos.

Núm 1:42 De los hijos de Neftalí, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

Núm 1:43 los contados de la tribu de Neftalí fueron cincuenta y tres mil cuatrocientos.

El orden aquí corresponde a la organización de los ejércitos, tal como se detalla.

Núm 1:44 Estos fueron los contados, los cuales contaron Moisés y Aarón, con los príncipes de Israel, doce varones, uno por cada casa de sus padres.

Núm 1:45 Y todos los contados de los hijos de Israel por las casas de sus padres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra en Israel,

Núm 1:46 fueron todos los contados seiscientos tres mil quinientos cincuenta.

La exactitud de las cifras citadas aquí ha causado grandes debates entre los especialistas. No existe, sin embargo, razón para dudar de ellas.

Había 603,550 hombres, sin contar los levitas, las mujeres y los niños, por lo tanto, la población total debía ser superior a los dos millones de israelitas. ¿Cómo pudo provenir una población tan grande de la familia de Jacob que constaba de setenta miembros cuando salieron a Egipto? El registro de Exodo, dice que los israelitas que descendían de la familia de Jacob se multiplicaron en gran manera. Puesto que permanecieron en Egipto más de cuatrocientos años, tuvieron tiempo suficiente para crecer y formar un gran grupo. Una vez que dejaron Egipto, pudieron sobrevivir en el desierto, gracias a que Dios suministró milagrosamente el alimento y el agua necesarios. Dice que los líderes de Moab estaban aterrorizados por el gran número de israelitas.

Nombramiento de los levitas

Núm 1:47 Pero los levitas, según la tribu de sus padres, no fueron contados entre ellos;

Núm 1:48 porque habló Jehová a Moisés, diciendo:

Núm 1:49 Solamente no contarás la tribu de Leví, ni tomarás la cuenta de ellos entre los hijos de Israel,

Núm 1:50 sino que pondrás a los levitas en el tabernáculo del testimonio, y sobre todos sus utensilios, y sobre todas las cosas que le pertenecen; ellos llevarán el tabernáculo y todos sus enseres, y ellos servirán en él, y acamparán alrededor del tabernáculo.

Los levitas estaban exceptuados del servicio militar sobre la base de que debían ocuparse del servicio del tabernáculo del testimonio , un sinónimo del tabernáculo de reunión, o simplemente del tabernáculo

Núm 1:51 Y cuando el tabernáculo haya de trasladarse, los levitas lo desarmarán, y cuando el tabernáculo haya de detenerse, los levitas lo armarán; y el extraño que se acercare morirá.

Núm 1:52 Los hijos de Israel acamparán cada uno en su campamento, y cada uno junto a su bandera, por sus ejércitos;

Núm 1:53 pero los levitas acamparán alrededor del tabernáculo del testimonio, para que no haya ira sobre la congregación de los hijos de Israel; y los levitas tendrán la guarda del tabernáculo del testimonio.

Núm 1:54 E hicieron los hijos de Israel conforme a todas las cosas que mandó Jehová a Moisés; así lo hicieron.

I. En el Monte Sinai : organizacion de la comunidad y preparativos para la marcha

Aunque Israel todavía está en el monte Sinaí al comienzo del libro de Números, estos primeros capítulos miran adelante a la marcha hacia la tierra prometida. El pueblo se cuenta y se organiza para la marcha y la guerra. Los levitas se organizan para transportar el arca y el tabernáculo. Se dan reglas para mantener la santidad del campamento. Después de celebrar algunos ritos importantes, se hace provisión para la dirección del pueblo en la marcha.

A la vez, esta primera sección del libro establece algunos principios importantes en cuanto al carácter teológico del pueblo. Israel se organiza en lo que Budd llama una “teocracia sacerdotal”. Jehová es reconocido como el Rey divino de Israel, con su tienda (el tabernáculo) en el centro del campamento. Los sacerdotes y levitas tienen funciones importantes como mediadores entre el pueblo y Dios. Protegen al pueblo de la ira consumidora de un Dios santo), y ayudan en mantener la santidad del pueblo. Las ofrendas del pueblo para el tabernáculo y para el altar demuestran que el pueblo acepta el papel especial de los sacerdotes y levitas y los apoya. La purificación de los levitas es necesaria antes de que entrenen su servicio especial, y la celebración de la Pascua recuerda al pueblo de que pertenece a Jehová porque él lo redimió de la esclavitud en Egipto. Las provisiones para la dirección del pueblo enfatizan la necesidad de que el pueblo obedezca a su Dios y Rey.

Estos capítulos cubren un período de 50 días, desde el primero del primer mes del segundo año hasta el 20 del segundo mes. Según los eruditos que siguen la crítica literaria basada en el análisis de diferentes fuentes, todo en esta primera división del libro viene de la fuente P.

1. La enumeración y organización del pueblo

El pueblo se organiza, según las instrucciones de Dios, para la marcha y para la guerra de conquista de la tierra prometida. Se han encontrado paralelos con los censos en los textos de Egipto del Imperio Antiguo (antes de 2200 a. de J.C.), y en textos de Mari (en Mesopotamia) del siglo XVIII, y de Alalakh (en el norte de Siria) del siglo XIV. Los nombres de los líderes de las tribus concuerdan bien en su forma con nombres que aparecen en los textos de Mari y que estaban en uso común durante el segundo milenio a. de J.C. La forma del campamento, un cuadro con la tienda del rey en el centro, concuerda con la costumbre de Ramsés II de Egipto (c. 1290-1224 a. de J.C.) en sus campañas. En el período después de 1000 a. de J.C., se usaba un campamento circular, según la manera de los asirios. Todo esto apoya la antigüedad de los datos presentados aquí. A pesar de la posibilidad de redacción en tiempos posteriores, el libro de Números refleja fielmente datos del segundo milenio a. de J.C., y no las invenciones de edades posteriores como algunos críticos liberales han sugerido.

(1) El primer censo.

Las instrucciones,. Jehová da las instrucciones a Moisés. Dios habla a Moisés en el tabernáculo de reunión (‘ohel mo’ed, traducido “tienda de reunión” en algunas versiones). Se llama así por ser el lugar señalado donde el hombre Moisés puede reunirse con Dios para recibir la revelación de la divina voluntad. Aquí Dios manda a Moisés que tome un censo de toda la congregación de Israel. La palabra congregación (edahi ) pone énfasis en que Israel es primeramente una comunidad espiritual, el pueblo de Dios. Se indica claramente que el propósito del censo es militar. Todos los hombres que puedan deben estar alistados, organizados y preparados para hacer su aporte en la guerra que se acerca para tomar la tierra prometida. Así cada uno de nosotros debemos estar listos para la guerra espiritual en que nos encontramos hoy.

Se nombra un jefe de cada tribu para ayudar en el censo. Muchos de los nombres incluyen un nombre de Dios, como El (Elisur, Mi Dios es una roca; Selumiel, Dios es mi salvación; Eliab, Mi Dios es Padre; etc.) o El Sadai (Dios omnipotente; ver Zurisadai, Sadai es mi roca; Amisadai, Sadai es mi pariente). Notar que no aparecen nombres formados con Yahveh (Jehová), que eran muy comunes en tiempos posteriores. Esto concuerda con la revelación del nombre Jehová en los tiempos inmediatamente antes del éxodo y apoya la antigüedad de la lista.

Los resultados del censo militar. Se da el número de hombres de 20 años y arriba como 603.550. Se calcula que, al incluir a las mujeres y los niños, el número total de los hijos de Israel sería entre dos y tres millones. Pero un número alto levanta varios problemas. Se dice que sería imposible que un grupo de 70 hombres crezca a unos 600.000 durante los años en Egipto, pero la Biblia enfatiza que Jehová bendijo al pueblo para que se multiplicara. Algunos dicen que sería imposible que un pueblo de dos a tres millones encontrara comida suficiente en el desierto, pero la Biblia hace hincapié en la provisión milagrosa de Dios para las necesidades de su pueblo. Otros han observado que si un pueblo de dos millones marchara en filas de 50 con un metro entre cada fila, la línea de marcha se extendería por 40 km. Preguntan cómo sería posible organizar un grupo tan grande en un campamento tan compacto que se podría llamar a todo el pueblo con sólo dos trompetas.

Más de peso son las aparentes discrepancias con otros pasajes bíblicos. El número de los hombres entre 30 y 50 años de edad, de la tribu de Leví era 8.580, una cifra bastante menos que las dadas por los hombres de las otras tribus. El número de todos los varones de la tribu de Leví de un mes por arriba se da como 22.000. Agregando una cifra igual para las mujeres y las niñas daría un número total de 44.000 para la tribu de Leví. Pero esta cifra es de la misma clase que las dadas por los hombres mayores de 20 años de las otras tribus, sin contar las mujeres o niños. El número de todos los primogénitos del pueblo se da como 22.273. Esta cifra parece demasiado baja para 603.550 hombres mayores de 20 años. También, “como 40.000 hombres armados” cruzaron el Jordán frente a Jericó, una cifra mucho menor que unos 600.000. Aun si la cifra se refiere solamente a los hombres de Rubén, Gad y Manasés, el número todavía es mucho menos que las cifras dadas para esas tres tribus en el segundo censo (43.730 + 40.500 + 52.700 = 136.930 sólo para las tribus de Rubén, Gad y Manasés).

Varios intérpretes han dicho que si Israel realmente tuviera un ejército de unos 600.000 hombres, no habría tenido nada que temer de todo el ejército del faraón, ni de todos los ejércitos de Canaán combinados. En una gran batalla entre Egipto y el imperio heteo c. 1285 a. de J.C., los dos ejércitos contaban con quizás 30.000 hombres cada uno, y Bright llama a estos ejércitos tremendos para aquella época. Finalmente, la arqueología indica que un pueblo de dos a tres millones sería equivalente a toda la población de Canaán antes de la conquista por Israel. Con un pueblo tan grande, los israelitas no habrían tenido ningún problema en conquistar y ocupar toda la tierra enseguida.

A la luz de estos problemas, se ofrecen varias sugerencias en cuanto a la interpretación de las cifras dadas en Números.

(1) Algunos creen que debemos aceptar los números literalmente, tal como son, a pesar de las dificultades.

(2) Algunos han señalado que los números eran muy difíciles de transmitir fielmente porque los hebreos usaban letras para indicar las cifras en vez de escribir los números en palabras. Hay varias discrepancias entre las cifras dadas en diferentes lugares en el texto masorético. También hay discrepancias entre los números dados en el texto masorético y los dados en la LXX y el Pentateuco Samaritano.El Manual Bíblico Ilustrado, indica que algunas cifras parecen haberse multiplicado por un factor de diez en el proceso de la transmisión del texto. Puede ser entonces que había errores por los escribas en la transmisión de los números de los hijos de Israel, aunque hasta ahora no tenemos ninguna evidencia textual que apoye otras cifras.

(3) Algunos creen que la palabra hebrea ‘ele, traducida mil o millar, ha sido mal entendida. Sugieren que significa una unidad militar de hasta mil soldados, pero que no siempre indica un complemento completo de lit. 1.000 hombres. Entonces Israel puede haber tenido 600 unidades militares, con una cantidad indeterminada de soldados en cada unidad según esta teoría. Otros sugieren que había confusión entre dos palabras semejantes. En el texto hebreo consonantal, lo que aparece es ‘lp. Algunos creen que indica la palabra allup (un capitán, bien equipado y armado) en vez de la palabra ‘elep (millar). J. W. Wenham propone esta interpretación y sugiere un ejército de unos 18.000 con una población total de unos 72.000. Otros sugieren que la palabra ‘elep es correcta, pero que en Números y algunos otros contextos la palabra indica “familia”, “clan”, o “casa paterna” en vez de la cifra mil. Según esta interpretación, Israel tenía 600 clanes con un número indeterminado de hombres en cada clan o familia.

(4) Algunos sugieren que los números no son cifras literales, sino que tienen algún significado simbólico en cuanto a la in- fluencia y poder de cada tribu, pero que hemos perdido la clave para interpretar su significado.

(5) Finalmente, otros han dicho que las cifras en Números vienen de otro censo en una época posterior (como el censo de David) cuando el pueblo había crecido. Sin embargo, en la opinión de muchos intérpretes conservadores, tal procedimiento no parece ser digno de los historiadores de Israel.

Tenemos que admitir que a esta altura no sabemos exactamente cómo interpretar estas cifras. Hay algunos pasajes que indican que el número de los israelitas era considerable. Por el otro lado, ya hemos señalado que ciertos pasajes no parecen concordar con un número tan alto como 600.000 hombres. Por eso, aun muchos intérpretes conservadores creen que no debemos tomar las cifras literalmente. (Vale recordar que eruditos conservadores han sugerido las posibilidades dos al cuatro mencionadas arriba. No cuestionan la veracidad del texto original, sino que sugieren que han habido problemas en la transmisión o la interpretación del texto.) Creen que la misma interpretación debe aplicarse también a otros pasajes que mencionan números altos, como los que murieron a causa de la mortandad; los resultados del segundo censo; y las cantidades dadas.

¿Para qué un censo?

1. Para saber exactamente cuántos somos.

2. Para identificar nuestros puntos fuertes y débiles.

3. Para protegernos contra el enemigo.

4. Para programar el crecimiento.

El servicio especial de los levitas.

La tribu de Leví no se incluye en el censo militar porque los levitas rinden otro tipo de servicio: el cuidado del tabernáculo. (Se hace un censo distinto de los levitas. Algunos han encontrado una contradicción entre la prohibición y el posterior censo de los levitas, pero no es una prohibición absoluta de contar a los levitas, sino que ellos no deben incluirse con las demás tribus en el censo militar.) Los levitas deben servir, o atender todas las necesidades del tabernáculo como un siervo atiende a su amor o al rey. Aquí vemos implícita la verdad de que todos los miembros del pueblo de Dios tienen un ministerio para cumplir aunque las funciones específicas pueden ser diferentes.

La palabra que se usa para el tabernáculo es mishkan, “morada” o “tabernáculo”. Esto refleja un énfasis marcado en el libro, de que Dios no sólo está presente con su pueblo, sino que mora en medio de ellos. El tabernáculo, con la nube de la gloria de Dios encima, es el símbolo visible de la presencia de Jehová. (el Verbo… habitó entre nosotros, significa que él “puso su tabernáculo entre nosotros”. Jesús es nuestro Emanuel, Dios con nosotros.)

La frase tabernáculo del testimonio se refiere al hecho de que las tablas de la ley se guardaban en el arca del pacto dentro del tabernáculo.Las tablas de la ley se llaman las Tablas del Testimonio. Moisés pone el testimonio en el arca. El arca se llama el “arca del testimonio” Thompson dice que “testimonio” se refiere a las estipulaciones del pacto entre Jehová e Israel. El testimonio entonces recuerda al pueblo de la promesa de Dios de morar con su pueblo, y la promesa del pueblo de obedecer a Dios.

Además de mantener, armar, desarmar y trasladar el tabernáculo, los levitas deben acampar alrededor de él y servir como guardas. Un laico (el extraño: ni es sacerdote ni levita) no debe acercarse al tabernáculo (excepto para ofrecer sus sacrificios) bajo pena de muerte. La presencia de los levitas alrededor del tabernáculo protege al resto de la congregación de la ira de Dios que viene contra los no autorizados que se acercan. Este pasaje realza la santidad de Dios; no es una cosa liviana acercarse a un Dios santo. También subraya la importancia de los levitas como mediadores entre Dios y el pueblo.

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