Introducción a la primera carta de Pedro

Introducción a la primera carta de Pedro

Las epístolas universales 0 católicas

Primera de Pedro forma parte del grupo de cartas del Nuevo Testamento que se conocen como las Epístolas universales o católicas. Se han propuesto dos explicaciones a ese título.

(i) Se ha sugerido que estas cartas recibieron ese nombre porque van dirigidas a la Iglesia en general, al contrario que las cartas paulinas, que iban dirigidas a iglesias o personas individuales. Pero no es así. Santiago iba dirigido a una comunidad determinada, aunque muy extendida: las doce tribus de la diáspora (Santiago 1:1). No. admite discusión que la Segunda y Tercera de Juan iban dirigidas a comunidades determinadas; y, aunque Primera de Juan no tiene ningún encabezamiento específico, está claro que fue dirigida a una comunidad que tenía ciertos peligros y necesidades. Primera de Pedro misma se les escribió a los extranjeros diseminados por todo el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia (1 Pedro 1:1). Es verdad que estas epístolas universales tienen una audiencia más amplia que las cartas de Pablo; pero también que tienen presente a una comunidad determinada.

(ii) Así es que debemos pasar a la segunda explicación: la de que estas cartas se llamaron universales o católicas porque fueron aceptadas como Sagrada Escritura por toda la Iglesia, en contraposición a ese extenso número de cartas que gozaron de un reconocimiento local y temporal, pero nunca fueron consideradas Escritura universalmente. Cuando se estaban escribiendo estas cartas, había una floración de correspondencia en la Iglesia. Todavía se conservan muchas de las cartas que se escribieron por aquel entonces: la carta de Clemente de Roma a los Corintios, la de Bernabé, las cartas de Ignacio de Antioquía y la de Policarpo. Todas eran muy apreciadas en las iglesias a las que iban dirigidas, pero nunca se les reconoció autoridad en toda la Iglesia; por otra parte, las Epístolas universales o católicas se introdujeron gradualmente en la Sagrada Escritura y fueron reconocidas por toda la Iglesia. Esa es la verdadera explicación de su título.

Una carta preciosa

De todas las Epístolas universales, la Primera de Pedro es probablemente la más apreciada y leída. Nadie ha tenido nunca la menor duda en cuanto a su encanto. Moffatt escribió de ella: «El espíritu hermoso de la pastoral irradia en cualquiera de las traducciones del original. «Afectiva, amable, sencilla y humilde» fueron los cuatro adjetivos con los que Izaak Walton describió las epístolas de Santiago, Juan y Pedro; pero es Primera de Pedro la que los merece preeminentemente.» Es la producción del amor del corazón de un pastor para ayudar a los que están pasando dificultades, y aún les esperan peores.

« La clave -sigue diciendo Moffatt es el aliento constante a la resistencia en la conducta y la inocencia del carácter.» Se ha dicho que su característica distintiva es el calor. E. J. Goodspeed escribió: «Primera de Pedro es una de las piezas más conmovedoras de la literatura de la persecución.» Hasta hoy en día es una de las cartas del Nuevo Testamento que nos resultan más fáciles de leer, porque no ha perdido su encanto conquistado para el corazón humano.

La duda moderna

Hasta hace comparativamente poco tiempo nadie habría suscitado ninguna duda en cuanto a la autoría de Primera de Pedro.

Renan, que era todo menos conservador, escribió de ella: «La Primera Epístola es uno de los escritos del Nuevo Testamento que se han citado como genuinos desde siempre y unánimemente.» Pero en tiempos recientes, la autoría petrina de esta carta se ha cuestionado ampliamente. El comentario de F. W. Beare, publicado en 1947, llega hasta a decir: « No cabe la menor duda de que Pedro es un seudónimo.» Es decir, que Beare no tiene la menor duda de que algún otro escribió esta carta bajo el nombre de Pedro. Procederemos a investigar honradamente esa opinión; pero empezaremos por exponer el punto de vista tradicional -que aceptamos sin la menor duda- de que Primera de Pedro fue escrita desde Roma por el mismo Pedro hacia el año 67, es decir, en los días que siguieron inmediatamente a la primera persecución de los cristianos por Nerón, e iba dirigida a los cristianos de las partes de Asia Menor que se mencionan en el encabezamiento. ¿Cuál es la evidencia que tenemos para esa fecha temprana y, por consiguiente, para la autoría petrina?

La segunda venida

En esta carta nos encontramos con que la esperanza de la Segunda Venida aparece en primera fila. Los cristianos son guardados para la Salvación que se revelará en el tiempo postrero (1:5). Los que se mantengan firmes en la fe estarán a salvo del juicio venidero (1:7). Los cristianos tienen que esperar la gracia que vendrá con la revelación de Jesucristo (1:13). Se espera el día de la visitación (2:12). El final de todas las cosas está cerca (4:7). Los que sufran con Cristo se regocijarán con Él cuando se revele Su gloria (4:13). El juicio ha de comenzar por la casa de Dios (4:17). El mismo autor está seguro de que participará de la gloria por venir (5: l). Cuando el Pastor Supremo aparezca, el cristiano fiel recibirá una corona de gloria (5:4).

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