Miqueas-7-Corrupción-moral-de-Israel

Miqueas 7: Corrupción moral de Israel

Miqueas 7:1 «¡Ay de mí! porque estoy como cuando han recogido los frutos del verano, como cuando han rebuscado después de la vendimia y no queda racimo para comer, ni uno de esos frutos que tanto desea mi alma.

El profeta viene buscando evidencias de lealtad y santidad, pero no encuentra nada.

Este capítulo comienza en penumbra y termina en esperanza. Miqueas observó cómo se pudría la sociedad que lo rodeaba. Los gobernantes demandaban regalos; los jueces aceptaban sobornos; la corrupción era universal. Sin embargo, Dios prometió sacar a su pueblo de la oscuridad del pecado y llevarlo a su luz. Entonces el pueblo lo alabaría por su fidelidad. Unicamente Dios es perfectamente fiel.

Miqueas 7:2 Faltó el misericordioso de la tierra; no queda entre los hombres ningún justo. Todos acechan en busca de sangre; cada cual tiende una red a su hermano.[b]

Miqueas 7:3 Para completar la maldad con sus manos, el príncipe demanda y el juez juzga por recompensa; el poderoso habla según el capricho de su alma, y ellos lo confirman.[c]

Miqueas 7:4 El mejor de ellos es como el espino, el más recto, como zarzal. El día de tu castigo viene, el que anunciaron tus atalayas;[d] ahora será su confusión.

El que anunciaron tus atalayas : Este es el Día del Señor predicho por los profetas. «Atalaya» significa «examinar».

Miqueas no pudo encontrar una persona recta en ninguna parte de la tierra. Aún hoy, es difícil encontrar la verdadera rectitud. La sociedad le busca explicaciones racionales al pecado, e incluso en ocasiones los cristianos transigen en cuanto sus principios cristianos para poder hacer lo que quieren. Es fácil convencernos de que merecemos unos cuantos descansos especialmente cuando «todo el mundo» lo hace. Sin embargo, los parámetros de la honestidad provienen de Dios, no de la sociedad. Somos honestos porque Dios es verdad, y tenemos que parecernos a El.

Miqueas 7:5 No creáis en amigo ni confiéis en príncipe; de la que duerme a tu lado cuídate, no abras tu boca.

No creáis en amigo : No se trata de un principio universal, sino de un consejo para ser expresamente aplicado en esos tiempos de apostasía, en los cuales nadie parece confiable.

Miqueas 7:6 Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre, la nuera contra su suegra, y los enemigos del hombre son los de su casa.[e],[f]

Jesús indicó que los conflictos que se avecinaban para su pueblo podían describirse con estas palabras utilizadas por Miqueas (Mat_10:35-36). Hizo énfasis en la división de las familias como resultado de las distintas actitudes que asumieran hacia la fe.

El pecado afectó a los líderes del gobierno y de la sociedad en general. Engañaron e incluso arruinaron la familia que es lo fundamental de la sociedad. Como consecuencia de eso, la única forma de purificar al pueblo era por medio del castigo de Dios. Esto haría que la nación se volviera a El y fuera restaurada desde su interior.

Miqueas 7:7 Mas yo volveré mis ojos a Jehová, esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá.

Esta declaración es el credo de Miqueas para tiempos de crisis. Especifica cuál debe ser la visión, la actitud y la fe de un creyente.

esperaré, yachal: Aguardar, tardarse, confiar, expectativa, ser paciente, anticipar. Yachal aparece 38 veces en el Antiguo Testamento. La primera vez, en el relato de la espera de siete días de Noé, desde que soltó por vez primera la paloma, hasta que la envió de nuevo. Con frecuencia yachal se traduce como «esperanza». La forma correcta de confiar y aguardar en el Señor es esperar firmemente en su misericordia, su salvación y su rescate. Mientras esperamos, no debemos tomar las cosas en nuestras propias manos.

Miqueas 7:8 Jehová trae luz y libertad[g] »Tú, enemiga mía, no te alegres de mí,[h] porque aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.

Miqueas 7:9 La ira de Jehová soportaré, porque pequé contra él, hasta que juzgue mi causa y me haga justicia. Él me sacará a la luz y yo veré su justicia.

Esta es la actitud apropiada de alguien que se arrepiente y experimenta un avivamiento personal. Quien habla, Sion (el pueblo de Dios), expresa su confianza en Jehová y su comprensión de que el sufrimiento se debe a su pecado.

Miqueas mostró fe en Dios cuando proclamó que:

(1) esperaría en Dios porque El escucha y salva cuando se requiere su ayuda.

(2) El lo sacaría adelante cuando los tiempos fueran difíciles.

(3) Sería paciente en su castigo debido a que El lo sacaría de la oscuridad.

(4) sus enemigos serían castigados. También nosotros podemos tener una relación con Dios que nos permita confiar en Dios como Miqueas. No se requiere un talento especial; simplemente se necesita fe en Dios y la disposición de actuar apoyado en esa fe.

Miqueas se dio cuenta de que si era paciente y obediente en el castigo, Dios perdonaría a su pueblo y mostraría su bondad otra vez (Lam_3:39-41). El castigo no significa rechazo. La nación de Judá era castigada para poder llevar a su pueblo de nuevo a Dios, no para alejarlo de El. Cuando usted se enfrente a pruebas debido a su pecado, no se enoje con Dios ni tenga miedo de que lo haya rechazado. Por el contrario, vuélvase de su pecado y regrese a Dios.

Miqueas 7:10 Lo verá mi enemiga y se cubrirá de vergüenza, la que me decía: “¿Dónde está Jehová, tu Dios?”.[i] Mis ojos se recrearán al verla, cuando sea pisoteada[j] como el lodo en las calles.

Miqueas 7:11 »Viene el día en que se edificarán tus muros;[k] aquel día se extenderán los límites.

En este contexto, el día puede que se refiera al tiempo de la victoria y la reconstrucción de Jerusalén tras un largo período de desolación.

Miqueas 7:12 En ese día vendrán hasta ti desde Asiria y las ciudades fortificadas, y desde las ciudades fortificadas hasta el Río, de mar a mar y de monte a monte.[l]

De mar a mar . . . de monte a monte : Sugiere toda la región, desde el Mediterráneo hasta el Golfo Pérsico, desde el monte Sinaí hasta el monte Hermón.

Miqueas 7:13 La tierra será asolada a causa de sus moradores, por el fruto de sus obras.[m]

Miqueas 7:14 Compasión de Jehová por Israel »Apacienta a tu pueblo con tu cayado, al rebaño de tu heredad que mora solo en la montaña, en campo fértil; que sean apacentados en Basán y Galaad, como en el tiempo pasado.[n]

Miqueas 7:15 Como en los días en que saliste de Egipto,[ñ] yo les mostraré maravillas.[o]

Miqueas 7:16 Las naciones lo verán y se avergonzarán de todo su poderío; se pondrán la mano sobre la boca y ensordecerán sus oídos.

Miqueas 7:17 Lamerán el polvo como la culebra, como las serpientes de la tierra; temblarán en sus encierros, se volverán amedrentados ante Jehová, nuestro Dios, y temerán ante ti.

Esta profecía de los milagros extraordinarios que ocurrirían, como cuando el éxodo del pueblo de Israel, se entiende mejor desde una perspectiva mesiánica. Las naciones serán avergonzadas cuando comparen los prodigios divinos del Mesías con su propio poder. La comparación tendrá un efecto sicológico devastador para ellas. Figuras representativas de naciones (gentiles) que se humillan ante la manifestación del poder de Dios son: el centurión romano; Simón el samaritano; Cornelio; el pueblo de Listra; los magistrados de la ciudad de Filipos; el gobernador Festo; y los 275 hombres que viajaban junto con Pablo a bordo de un barco

Miqueas 7:18 »¿Qué Dios hay como tú,[p] que perdona la maldad y olvida el pecado del remanente[q] de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en la misericordia.[r]

¡A Dios le gusta ser misericordioso! El no perdona a regañadientes, sino que se alegra cuando nos arrepentimos y ofrece perdón a todos los que regresan a El. Hoy usted puede confesar sus pecados y recibir su perdón amoroso. No sea tan orgulloso y acepte la misericordia de Dios.

Miqueas 7:19 Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades y echará a lo profundo del mar todos nuestros pecados.

Miqueas 7:20 Mantendrás tu fidelidad a Jacob, y a Abraham tu misericordia, tal como lo juraste a nuestros padres desde tiempos antiguos».[s]

El nombre hebreo de Miqueas sirve para construir un juego de palabras: Mi [«quien»] c [«como»] ah [«Yah»weh]; o sea, «¿Quién como Jehová?» El nombre genérico de Dios (El versículo 18) equivale a su nombre personal («Jehová»). No es la grandeza del poder de Dios lo que destaca este texto, sino su inmensa compasión y su deseo de perdonar y olvidar el pecado, como expresión de su fidelidad al pacto ofrecido a todas las generaciones.

En una época cuando la religión hacía muy poca diferencia en la vida de la gente, Miqueas dijo que Dios esperaba que su pueblo fuera justo, recto y misericordioso (6.8). El demanda lo mismo de los cristianos de la actualidad. En un mundo que es injusto, debemos actuar con justicia. En un mundo de grandes quebrantamientos, debemos ser misericordiosos. En un mundo de soberbia y autosuficiencia, debemos caminar humildemente con Dios. Solo cuando vivimos en el camino de Dios nuestras vidas comenzarán a afectar nuestros hogares, nuestra sociedad y nuestro mundo.

La conversión efectuada

La necesidad de la conversión, 7:1-6. El pueblo eleva su lamento. La palabra Ay aquí es muy peculiar. Solo aquí y en Job 10:15 aparece en la Biblia la palabra Ay que en hebreo quiere decir “vacío” o “hueco”, lo que quizás expresa sentimientos de vanidad e inutilidad. Es comparable al estado del huerto o viña al finalizar el verano; no hay nada, aun rebuscando. El deseo por los primeros frutos sigue sin satisfacerse. La situación es desesperante y merece un ay, exclamación de inutilidad.

Los versículos 2 y 3 detallan más específicamente la situación: ya no hay ni un solo piadoso. La palabra jasid en hebreo tiene una variedad de conceptos: puede ser misericordioso o dedicado; el verbo más bien significa “refugiarse” y por lo tanto confiar en Dios. El movimiento hasídico en el judaísmo siempre ha procurado establecer el estar conscientes de Dios, la oración, el estudio y el cuidado mutuo en amor fraternal. La nación ahora lamenta su desaparición.

Tampoco hay recto entre los hombres. Recto aquí es yasar, palabra que en heb. quiere decir justo o derecho, lo opuesto de perverso. Dos veces se menciona en el AT el libro de Jaser; sería entonces el libro de los rectos. Los versículos 2 y 3 explican sus acciones, desde el menor hasta los líderes y príncipes. Se ve que el “corazón del problema es el problema del corazón”, porque “cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”. Los que tienen poder hacen alianza para conseguir sus fines. La palabra retuercen o ” realmente quiere decir trenzar o entretejer. Es una mafia de malignos muy bien desarrollada y altamente elaborada. Se les compara en el versículo 4 con la espina y el zarzal. Algunos han identificado una de estas plantas (jedeq) con la “spina Christi”, con la cual se cree que tejieron la corona de Cristo. Tiene flores diminutas y rojas, bonitas como varios de los zarzales, pero hieren y lastiman y no dan fruto. Los que habían proclamado el castigo tendrían su día y su proclamación se cumpliría. La palabra castigo en el versículo 4 es realmente visitación. Es interesante porque el NT habla del día de la visitación. Se refiere a una demostración especial del poder de Dios. Es tan segura la venida de ese día que aquí se usa, en el heb., el estado perfecto como algo ya completado aunque todavía está en el futuro.

Esta sección termina con un cuadro de la confusión moral y filial que existirá. No se podrá confiar en nadie, ni en los miembros más íntimos de su familia. Isaías 22:5 habla de la confusión, y Jesús lo cita en Mateo 10:35-36 y 24:10 como señal de los últimos días. No es algo que da gozo cuando existe tanta desconfianza y abundan las sospechas. Nada es seguro y nadie puede fiarse de nadie como amigo.

El doctor Vernon McGee solía siempre levantarse de madrugada para preparar sus mensajes. Observaba que a su parecer la oscuridad luchaba con la luz de la aurora hasta que al fin el sol hacía conocer su presencia de manera explosiva. Las tinieblas huían de repente. Lo opuesto ocurre al atardecer. Así luchan las tinieblas con la luz en sentido espiritual. El Job 118:9 viene muy bien aquí: “Mejor es refugiarse en Jehová que confiar en los (hombres) poderosos”.

Huxley

El profesor Huxley, un científico muy importante, dijo: “En el siglo VIII antes de Cristo, un profeta hebreo expuso en palabras un concepto de religión que es una inspiración tan importante como el arte de Phidias o la ciencia de Aristóteles”. Huxley no era un creyente y citó solamente las palabras “hacer justicia y amar misericordia” pero excluyó “andar humildemente con su Dios”. Gladstone dijo que en esencia Huxley había dejado dos lados del dicho suspendidos en el aire sin su fundamento. Había cometido un error muy serio. Miqueas 6:8 es un triángulo. (Alleman, Herbert C., Prisoners of Hope. Philadelphia: Huhlenburg Press, 1950.)

La norma de la conversión,Miqueas 7:7-17. La clave aquí es mirar y esperar sabiendo que Dios oirá. El verbo mirar, aquí en su forma intensiva en hebreo, significa vigilar con la seguridad de que su ayuda está llegando; revela confianza. Esperar es una maravillosa palabra que lleva en sí la idea de amarrarse a alguien o asirse de algo, hacer causa común con el Señor. A pesar del terrible pecado existente en Israel y Judá, con todo puede haber conversión. Dios escucha y mira “al que es humilde y contrito de espíritu y que tiembla ante su palabra”. Se observa otra vez que al usar la primera persona singular, Miqueas se identifica con su pueblo; es como si hablara por su pueblo, colocándose en lugar de él. Carlos Spurgeon, ese eximio predicador bautista del siglo XIX en Inglaterra, dice en su libro Discursos a mis estudiantes: “Considerad el estado espiritual de vuestros oyentes. Meditad en su condición espiritual como un todo, y como individuos, y así prescribid la medicina conveniente…”. Eso es exactamente lo que hizo Miqueas.

Los versículos 8 al 10 describen a la enemiga (palabra femenina en heb. que se refiere a la nación enemiga) de Israel y Judá. Asiria fue su gran enemigo en este tiempo que siempre acreditaba sus victorias al gran poder de sus dioses. Por eso pregunta: ¿Dónde está tu Dios?, pero no es que a Dios le faltara poder, sino que ha permitido los azotes por el pecado de su pueblo. Al fin quien tendrá vergüenza no será Israel ni Judá, sino su enemigo; esto sí revela la verdadera conversión.

Note que la palabra luz aparece dos veces en estos versículos. Los judíos compartían sentimientos de santidad, asociados con la luz. La miraban como símbolo de la divinidad. Dios está vestido de luz.

Los versículos 11-13 siguen dándonos el cuadro profético del día cuando Dios restaurará a su pueblo. Es cierto que sus muros se volvieron a edificar en tiempos de Nehemías, pero se ve claramente que esta profecía no se ha cumplido todavía; se cumplirá plenamente con la Segunda Venida de Cristo. Sus antiguos límites serán restaurados, y la gente dispersa en su cautividad volverá de Asiria, Egipto y Babilonia, los tres países donde Israel y Judá fueron llevados. La Biblia es clara en sus aseveraciones referente a esto. Por ejemplo Isaías, el contemporáneo de Miqueas, lo dice en 27:12 y 43:5-7 de su libro. Es un tema dominante en la profecía. Pero la tierra de sus enemigos será desolada. Una vez más vemos la salvación y el juicio puestos en contraposición.

Los versículos 14-17 registran la oración del remanente creyente y la respuesta. Manifiestan su anhelo de ser pastoreados y de poder volver a su vida pastoral. Las regiones mencionadas eran siempre las mejores para esto. Israel en sus mejores días se consideraba como pueblo de Dios y ovejas de su prado. Israel y Judá serán reconocidos otra vez como sus ovejas.

La respuesta divina promete maravillas. Esta palabra puede traducirse también como “milagros”. Dios es Dios de milagros. Aquí se refiere en particular a los milagros que hizo Moisés en éxodo. Hay tres períodos de grandes milagros en la Biblia: Moisés y el éxodo; Elías y Eliseo en el siglo IX a. de J.C.; y el ministerio terrenal de Jesús y sus discípulos. Cada época fue de crisis para Israel. Ahora vemos que habrá una época más de grandes maravillas; será cuando Cristo venga de nuevo y su pueblo Israel sea restaurado en paz en su tierra. Todo esto traerá para los enemigos de Israel lo que se ve en los versículos 16 y 17. La manifestación del poder de Dios arroja sus resultados sobre las naciones que no han querido creer en él; serán confundidos o “avergonzados”. Además pondrán la mano sobre la boca. Es una indicación de su admiración y asombro. A la vez sus oídos se ensordecerán, sea voluntariamente por su deseo de no oír más, o por el trueno de su poder.

Lamerán el polvo, es decir, arrastrándose como la culebra, que no es sino otra figura bíblica de humillación y abatimiento. Saldrán temblando de sus encierros es una frase que tiene dos posibilidades de interpretación: o saldrán lloriqueando con miedo o temblando con su terror a Jehová, y con el deseo de invocar su misericordia. De todas maneras, no encontrarán lugar donde pararse.

El decano Guillermo Inge, de la Iglesia Anglicana de San Pablo en Londres, murió en 1954. Su percepción lo impulsó a declarar: “Nunca hubo un momento en la historia cuando el temor a Dios haya jugado un papel menos importante que en el día de hoy. No tenemos miedo del juicio de Dios como en generaciones pasadas. La declinación del temor como elemento vital de la religión es una de las características de mayor significado en nuestros días”. Todo esto cambiará cuando venga Jesús.

Joya bíblica

¿Qué Dios hay como tú, que perdona la maldad y olvida el pecado del remanente de su heredad? …Pisoteará nuestras iniquidades y echará nuestros pecados en las profundidades del mar.

La nobleza de la conversión

La última división de esta composición comienza con una pregunta a manera de doxología. En hebreo es miel camoja, es decir: ¿Qué Dios hay como tú…? El nombre del profeta quiere decir “¿Quién como Jehová?”. La pregunta es retórica porque la respuesta obviamente es “¡Nadie!”. Pero, puesto que Satanás aspira hacerse como Dios, sus seguidores preguntan en Revelaciones 13:4 : ¿Quién es semejante a la bestia? ¡Qué atrevimiento! Hay un solo Dios, como se dice en Isaías 44:8 : “¿Hay Dios aparte de mí?”.

Tenemos las pruebas de esto en los últimos versículos del libro. Es notable que el libro comienza con el Señor Jehová en su santo templo, testificando contra su pueblo pecaminoso, y termina con la provisión de Dios para el perdón de su pueblo. Estos versículos todavía son leídos en las sinagogas de los judíos en el Día de Expiación, después de leer el libro de Jonás. Pero hay que fijarse en que el perdón otra vez es para el “remanente”, palabra dada al elemento de fe, es decir, los que creen y permanecen.

Aquí tenemos tres palabras referentes al pecado. La primera es maldad (avon) en el hebreo significa perverso o depravado; es la misma palabra que se traduce como iniquidades en el versículo 19. La segunda palabra es pecado (pesha), que puede significar transgresión, rebelión o quizás defecto. La tercera palabra se traduce pecado (jatah) en el versículo 19. Siendo diferente que la anterior en heb., esta es la más común y significa “errar al blanco”. ¿Por qué tres palabras? Quizás para indicar que cualquiera que sea la forma que tome nuestro pecado, Dios lo puede perdonar según la nobleza de esta divina conversión. ¿Qué es lo que hará Dios con el pecado? Primero perdona (nasa). Esta palabra en hebreo quiere decir “llevar” como en Isaias 53:12 donde dice “habiendo él llevado el pecado de muchos”. Luego, Dios olvida; esto tiene la idea de pasar por alto. Jerónimo piensa que aquí hay una alusión a la celebración de la pascua en Egipto. Jehová pasó por encima de las casas de los hijos de Israel.

Al fin, Dios arrojará nuestros pecados a la profundidad del mar. En el día de Miqueas nadie tenía idea alguna de cuánta profundidad tendría. Pero ahora sabemos, por medio del sonar, que en la llamada “trinchera japonesa”, la fosa de Abisso Vitjaz tiene 11.022 m de profundidad. ¡Qué profundo! Como quiera que sea, el profeta quiere aseverar esta afirmación: Dios hundirá nuestros pecados donde jamás se volverán a ver. ¿Qué más hará con ellos? Según Isaias 44:22 los borra como la niebla borra de nuestra vista todo lo que está por delante. Isaias 38:17 dice que los echa detrás de sus espaldas. Y en Colosenses 2:14 los ha quitado de en medio para clavarlos a la cruz. No podemos menos que asombrarnos por estas declaraciones y darle gracias a Dios por un perdón tan completo y una salvación tan perfecta.

¿Por qué hace todo esto nuestro Dios? Porque él se complace en la misericordia; es su deleite. Uno de los nombres que Dios dará a Sion será Jefsibá. Miqueas dice que Dios se complace (jafets) en amor misericordioso. También se compadece de nosotros. A veces se usa una forma de esta palabra refiriéndose a la mujer y al fruto de su vientre. Es decir, define un amor muy tierno y dispuesto al sacrificio. Cuando dice que pisotea nuestras iniquidades, quiere decir que sujeta y vence lo que es nuestro enemigo. Es como dice Pablo en Romanos 7:24 : “¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¡Doy gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor!”

Parece que el versículo 20 es citado en Lucas 1:72-73 por Zacarías; por lo menos así piensan algunas autoridades. El padre de Juan Bautista reclama en su llamado Benedictus la promesa de victoria para Israel. En este último versículo Miqueas emplea dos palabra traducidas verdad y lealtad o verdad y misericordia. La traducción griega LXX dice: “verdad” y “compasión”. En el Job 85:10 las dos cosas se encuentran por la voluntad y plan de Dios. La verdad de Dios representa su justicia y la misericordia su gracia; solamente en Cristo puede satisfacerse la justicia de Dios y a la vez manifestarse su misericordia o gracia. Así que el pacto hecho con Abraham y subsecuentemente a Jacob tiene su cumplimiento en Cristo. Esta es la idea de Pablo también en Romanos 11:16. La raíz es Abraham y lo que Dios le prometió se cumplirá en la venida del Mesías.

El evangelista Moody señala la diferencia entre las demandas de la ley y las virtudes de la gracia; entre la verdad y la justicia de Dios y su inmensa misericordia. Dice: “Cuando la ley descendió de Horeb 3.000 hombres se perdieron; bajo la gracia en el día de Pentecostés 3.000 fueron salvos. Cuando Moisés se acercó a la zarza ardiente le fue mandado que se quitara los zapatos. Cuando el pródigo volvió a su casa recibió zapatos nuevos para calzar sus pies”.

Aplicación a la vida

1. Dios perdona nuestros pecados, y en ello está su grandeza. Es importante saber cómo pensamos de Dios. Para Miqueas el gran distintivo de Dios es su misericordia.

2. Si Dios ha perdonado y olvidado nuestros pecados, debemos hacer lo mismo. No debemos revolcarnos en pecados ya confesados y por lo tanto perdonados y olvidados por Dios.

3. Si Dios ha perdonado y olvidado nuestros pecados debemos perdonarnos unos a otros. No basta decir: “Puedo perdonar, pero no puedo olvidar”. Dios perdona y olvida.

Epílogo

Al principio se adelantó la pregunta: ¿Qué énfasis sobresaliente se destaca en Miqueas para recordar este libro? A esta pregunta tendríamos que contestar de manera concluyente: la encarnación del Mesías que sería el gobernante (Señor) de Israel (Rom_5:2). Este versículo tiene que ser el enfoque del libro. La venida de este gobernante sería una revelación del estado espiritual en que Israel se encontraba. “No había lugar para ellos en el mesón” describe la terrible realidad del pecado que denunciaba Miqueas. Cada pecado del cual fueron culpables Israel y Judá comenzaba con esto: no había lugar para el gobernante de Israel en su vida.

Además Belén llenaba las condiciones necesarias para una identificación verdadera con la miseria y pobreza de Israel y Judá. El pesebre de Belén identificaba al Mesías con el más bajo de los niveles sociales; incluso Belén, como pueblo, fue insignificante. Josué no lo registra entre los pueblos y ciudades de Judá. Nehemías tampoco lo incluye en su lista de pueblos de Judá después del cautiverio. Después de la encarnación del Mesías, no se menciona más. Pero cerca de allí el niño Benjamín (hijo de la mano derecha) había nacido. A la vez su madre murió, la muy amada Raquel, esposa de Jacob. El lugar fue sumamente importante para Jacob el patriarca, y para Israel, también llamado Jacob, sería un lugar bien recordado al dar muerte a su pecado y vida nueva mediante la aparición de su Salvador.

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