Miqueas-1-Lamento-sobre-Samaria-y-Jerusalén

Miqueas 1: Lamento sobre Samaria y Jerusalén

Miqueas profetiza para Judá en 742-687 a.C.

Ambiente de la época: El rey Acaz colocó ídolos paganos en el templo y finalmente clausuró sus puertas. cuatro naciones diferentes arrasaron Judá. Cuando Ezequías subió al trono, la nación comenzó un lento camino hacia la recuperación y el vigor económico. Ezequías probablemente escuchó mucho del consejo de Miqueas. Predijo la caída tanto del reino del norte de Israel como del sur de Judá. Esta fue la disciplina de Dios sobre el pueblo, en realidad una demostración de lo mucho que se preocupaba por ellos. El buen gobierno de Ezequías ayudó a posponer el castigo sobre Judá.

Decidir vivir una vida separada de Dios es hacer un compromiso con el pecado. El pecado lleva al castigo y a la muerte. Unicamente Dios nos conduce a su paz eterna. Su disciplina a menudo los mantiene en el camino correcto.

Profetas contemporáneos: Oseas (753-715) Isaías (740-681)

Miqueas 1:1 Palabra de Jehová que vino a Miqueas de Moreset en días de Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá; lo que vio sobre Samaria y Jerusalén.

Palabra de Jehová : Anuncia que es una sagrada profecía lo que viene a continuación, no un relato, un recuento personal o un comentario político. Moreset : Una de las formas de designar al pueblo natal de Miqueas, llamado «Maresa» en v. 15. Los tres reyes mencionados reinaron en el reino meridional de Judá entre el 740 y el 686 a.C. Samaria : Capital del reino del norte, Israel; cayó ante los asirios en el 722 a.C.

Miqueas e Isaías vivieron en la misma época, aproximadamente del año 750 al 680 a.C. Sin duda alguna se conocieron. Miqueas dirigió su mensaje principalmente a Judá, el reino del sur, pero también tuvo algunas palabras para Israel, el reino del norte. Judá disfrutó de gran prosperidad en esta época. De los tres reyes mencionados, Jotam (750-735) y Ezequías (715-686) trataron de seguir a Dios; pero Acaz fue uno de los reyes más perversos que reinara en Judá.

Miqueas 1:2 Oíd, pueblos todos; está atenta, tierra, y cuanto hay en ti; y Jehová el Señor, el Señor desde su santo templo, sea testigo contra vosotros.

Jehová el Señor : Ha venido a testificar contra su pueblo.

Miqueas 1:3 Porque he aquí, Jehová sale de su lugar, y descenderá y hollará las alturas de la tierra.

Su lugar : Miqueas describe simbólicamente la venida de Dios a su pueblo como si se tratara de alguien que deja su lejano lugar de residencia para llegarse a ellos.

Miqueas 1:4 Y se derretirán los montes debajo de él, y los valles se hendirán como la cera delante del fuego, como las aguas que corren por un precipicio.

El descenso del Señor se presenta como un acontecimiento que provoca intenso calor (los montes se derriten) y grandes presiones (los valles se hundirán), haciendo que las formaciones terrestres se comporten como cera caliente o cascada de aguas. El escenario muestra cómo todo se estremece y se rinde ante la presencia de Dios.

Miqueas 1:5 Todo esto por la rebelión de Jacob, y por los pecados de la casa de Israel. ¿Cuál es la rebelión de Jacob? ¿No es Samaria? ¿Y cuáles son los lugares altos de Judá? ¿No es Jerusalén?

¿Cuál es la rebelión de Jacob? Pregunta: «¿Quién es responsable por la transgresión de Jacob?» Respuesta: A la fuerte influencia de Samaria debe acreditarse el incremento de la idolatría y el pecado en el reino del sur. Pregunta: «¿Quién es responsable de los lugares altos (frase que designa los altares construidos a los ídolos en las cimas de los montes) de Judá ?» Respuesta: Jerusalén (la capital del reino del sur).

Existen dos pecados identificados en el mensaje de Miqueas: la perversión de la adoración y la injusticia hacia los demás. Estos pecados se infiltraron de forma flagrante en las ciudades capitales e infectaron la nación entera.

Miqueas 1:6 Haré, pues, de Samaria montones de ruinas, y tierra para plantar viñas; y derramaré sus piedras por el valle, y descubriré sus cimientos.

Jerusalén era la capital de Judá (el Reino del Sur); Samaria era la ciudad capital de Israel (el reino del norte). La destrucción de Samaria se cumplió literalmente durante la vida de Miqueas, en 722 a.C., tal y como él lo había predicho.

Miqueas 1:7 Y todas sus estatuas serán despedazadas, y todos sus dones serán quemados en fuego, y asolaré todos sus ídolos; porque de dones de rameras los juntó, y a dones de rameras volverán.

A dones de rameras volverán : El dinero ofrendado al culto de los ídolos es comparable al invertido en pagar una prostituta, debido a que toda forma de idolatría constituye una forma de adulterio espiritual.

Miqueas 1:8 Por esto lamentaré y aullaré, y andaré despojado y desnudo; haré aullido como de chacales, y lamento como de avestruces.

Para asegurarse de que será oído y garantizar que su mensaje llegará a otros, Miqueas adopta una postura radical. Recorre las calles del pueblo desprovisto de ropas, como un cautivo desnudo a punto de ser expatriado, y eleva el tono de su voz como aquellos que lamentan públicamente la muerte de alguna persona. Así advierte a todos de una inminente invasión enemiga. Isaías, contemporáneo de Miqueas, utilizó en una ocasión la misma táctica.

Miqueas 1:9 Porque su llaga es dolorosa, y llegó hasta Judá; llegó hasta la puerta de mi pueblo, hasta Jerusalén.

Su llaga : La exportación de las prácticas idólatras a Judá por Samaria. Ello dañó la vitalidad espiritual del reino meridional mucho más que las agresiones militares.

Los pecados de Samaria ya eran incurables; y el castigo de Dios sobre ella ya había comenzado. Su pecado no era como un rasguño en la piel, sino como una puñalada en un órgano vital. El pecado había ocasionado una herida que pronto se tornaría mortal. (En realidad Samaria fue destruida a principios del ministerio de Miqueas). En forma trágica, el pecado de Samaria influyó en Jerusalén y el castigo llegó a sus propias puertas. Esto probablemente se refiere al sitio de Senaquerib en el año 701 a.C..

Miqueas 1:10 No lo digáis en Gat, ni lloréis mucho; revuélcate en el polvo de Bet-le-afra.

No lo digáis en Gat : Esta prohibición constituye aquí una clásica cita del lamento de David por la muerte de Saúl y su hijo Jonatán. Como Gat era una ciudad filistea, sus habitantes se alegrarían de escuchar cualquier tipo de malas noticias sobre Judá.

Miqueas 1:11 Pásate, oh morador de Safir, desnudo y con verg:uenza; el morador de Zaanán no sale; el llanto de Betesel os quitará su apoyo.

Miqueas 1:12 Porque los moradores de Marot anhelaron ansiosamente el bien; pues de parte de Jehová el mal había descendido hasta la puerta de Jerusalén.

Miqueas 1:13 Uncid al carro bestias veloces, oh moradores de Laquis, que fuisteis principio de pecado a la hija de Sion; porque en vosotros se hallaron las rebeliones de Israel.

El pueblo de Laquis influyó a muchos para que siguieran su ejemplo de maldad. A menudo hacemos lo mismo cuando pecamos. Sea usted un líder o no, los demás observan sus acciones y sus palabras diarias más de lo que usted cree. Y ellos pueden decidir imitar su conducta, ya sea que usted lo sepa o no.

Miqueas 1:14 Por tanto, vosotros daréis dones a Moreset-gat; las casas de Aczib serán para engaño a los reyes de Israel.

Moreset era la tierra natal de Miqueas.

Miqueas 1:15 Aun os traeré nuevo poseedor, oh moradores de Maresa; la flor de Israel huirá hasta Adulam.

Miqueas, utilizando varios juegos de palabras hebreas, introdujo en la profecía los nombres de los pueblos situados en el corredor que comunicaba a Gat con Jerusalén. Cuando las personas pronunciaban alguno de estos nombres, recordaban la profecía de Miqueas; con estos equívocos se afirmaba, contradecía o modificaba el significado de aquellos nombres. Una traducción aproximada de los términos hebreos sería la siguiente:

Bet-le-afra = «Casa de polvo»

Safir = «Pueblo de hermosura»; Zaanán = «Pueblo de partida»; Bet-esel = «Casa de retiro»

Marot = «Lugares amargos»

Laquis = «Pueblo de caballos»

Moreset-Gat = «Posesión de Gat»; Aczib = «Pueblo de mentira»;

Maresa = «Pueblo de la heredad»; Adulam = «Pueblo de refugio»

Este versículo también puede traducirse, “la gloria de Israel entrará a Adulam”. El terreno que rodeaba a Adulam tenía numerosas cuevas. Miqueas estaba advirtiendo que cuando el enemigo se acercara, los príncipes soberbios de Judá se verían forzados a huir y esconderse en estas cuevas.

Miqueas 1:16 Ráete y trasquílate por los hijos de tus delicias; hazte calvo como águila, porque en cautiverio se fueron de ti.

Afeitarse la cabeza y la barba era una forma de humillación asociada al luto. águila : Esta especie tiene de hecho la cabeza rapada y el cuello desnudo. Cautiverio : Esto se cumpliría con el exilio del 597 y del 586 a.C., cuando sus hijos fueron conducidos a Babilonia.

Existe un juego de palabras, en hebreo, de estos versículos. Miqueas denuncia con amargura cada pueblo utilizando las palabras Shafir que suena como la palabra hebrea “belleza”, Zaanan suena como el verbo “marchar hacia adelante” y Betesel suena como la palabra “cimiento”.

Miqueas describió el dolor devastador de los padres al ver que sus hijos serían llevados como esclavos a una tierra lejana. Esto sucedía con frecuencia, tanto en Israel como en Judá, pero sería de una forma mucho más terrible cuando las dos naciones fueran completamente conquistadas. Sucedió así: Israel fue conquistada en el año 722 a.C. y Judá en el año 586 a.C.

Un sinnúmero de personas son víctimas en la actualidad de intentos carentes de ética por quitarles lo poco que tienen y dárselo a otros que son más poderosos. Algunas de estas acciones pueden estar legalmente permitidas, pero no son moralmente aceptables ante Dios. El hecho de ser legales no significa que son correctas.

Juicio a Israel

Esta es palabra de Jehová, no de hombre. Miqueas lo afirma con dos términos: vino y vio. El primero es el mismo verbo “ser”. La palabra de Jehová llegó a ser de Miqueas; se hizo parte activa de su experiencia y la vio. Se usa una palabra relacionada y se traduce videntes. Miqueas tiene el don de ver y revelar cosas divinas escondidas para otros hombres. Por lo tanto, esta palabra viene de Dios para Israel y nosotros.

Puesto que esta es palabra de Jehová, posiblemente se debe aclarar que “Jehová” es uno de los nombres que Dios escogió para identificarse a sí mismo. Aparece por primera vez en Genesis. Viene del verbo ser (haiah), así que probablemente quiere decir “él es”. La palabra entonces identifica al que existe siempre y que vive en el eterno presente. Los israelitas cultivaron un temor de blasfemar o usar el nombre de Dios irreverentemente y con el tiempo dijeron Nombre”. Colocaron las vocales de la palabra Señor (adonai) a las cuatro consonantes y se puede pronunciar Jehová. Se llama una palabra confluente por tener consonantes con vocales de otra palabra. A veces se pregunta: ¿Cómo pronunciarlo entonces? Algunos han sugerido que originalmente se pronunciaba Yahweh (Anson Rainey de la Universidad de Tel Aviv, por ejemplo). Lo aseveran como si fuera un hecho, pero no puede ser más que una deducción. Y puesto que lo hemos visto escrito Jehová desde el siglo VII a. de J.C. (cuando los masoretas comenzaron a escribir con signos vocálicos), la tendencia es seguir así.

En esta primera sección de Miqueas figuran solo los reyes de Judá, puesto que Miqueas es de ahí. Jotam reinó del 740 al 732, Acaz del 732 al 716 y Ezequías del 716 al 687. Pero Miqueas dirige su mensaje a Israel también, representado por su capital Samaria. Emplaza a las naciones para que comparezcan como testigos en el juicio que tiene Dios contra su pueblo. Es un escenario visto también en Isaías, Oseas, Jeremías y Miqueas. Cita a todas las naciones porque finalmente tiene que ver con toda la tierra, aunque comienza con su pueblo.

Jacob se usa 9 veces en Miqueas para referirse a Israel. El patriarca Jacob fue llamado Israel por Dios, pero solo después de su gran experiencia con el ángel de Jehová. Jacob es el suplantador o engañador según su nombre y carácter. Por eso se usa el nombre Jacob en vez de Israel. Se nota aquí que su pecado es la transgresión (o la rebelión). Según el significado de ésta en heb. quiere decir aquí “volver atrás” o “apartarse de Dios”. Específicamente su transgresión o rebelión es idolatría, que es prostitución espiritual. Todos los obsequios o dones dedicados a la idolatría serían destruidos o llevados por los enemigos que se apropiarían de ellos.

La profecía de Miqueas referente a Samaria se cumplió lit. La ciudad fue destruida por los asirios en el 722 a. de J.C. y actualmente se encuentra en ruinas. “La paga del pecado es muerte” y Jacob recibió la paga de su pecado.

La profecía verdadera

Estas palabras tienen un propósito histórico. Exponen el nombre, tiempo y lugar de la profecía. Además nos dicen algunas características en cuanto a toda profecía verdadera.

I. Viene de Dios. El mensaje de Miqueas es “palabra de Jehová”.Miqueas estaba seguro de que Dios le había hablado y así es en el caso de todo profeta verdadero.

II. Viene por medio de los hombres. …que vino a Miqueas de Moréset. La profecía verdaderaestá formada en el crisol de siervos obedientes a Dios.

III. Viene en tiempos y situaciones específicos. …en días de Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá; sobre lo que vio acerca de Samaria y Jerusalén. El mensaje profético es pertinente a situaciones concretas. Que fácil es dirigirnos a los problemas de otros tiempos y lugares. Debemos enfocar la Palabra de Dios a nuestra generación.

IV. Viene a todos los hombres. ¡Oíd, pueblos todos! La profecía verdadera, bien entendida, contiene lecciones que todos los hombres deben oír.

La profecía viene de Dios por medio de hombres. Tenía un propósito concreto en el día en el cual fue inicialmente proclamada. Sin embargo los profetas tienen mensajes que son de mayor actualidad que el periódico de hoy.

Juicio a Judá

Esta es la sección más larga y sostenida en el AT en donde se emplean juegos de palabras en poesía hebrea.

Antes de entrar en el juicio de Judá, nos enseña algo importante: Miqueas no solo entrega el mensaje de Dios, él vive ese mensaje. Las palabras describen la conducta del profeta como cautivo o prisionero, desprovisto de todo. Esto era típico de los hombres que sentían profundamente el mensaje que entregaban. Note que mi pueblo, del v. 9, se repite nueve veces en el libro. Miqueas se identifica completamente con su gente, lo cual es marca y evidencia de un buen ministro.

A continuación se mencionan 12 lugares afectados por la inminente invasión de los asirios realizada en el año 701. El juego de palabras asocia la severidad de la invasión con el significado del nombre de cada pueblo. Por ejemplo, Betleofra quiere decir “casa de polvo”, y sus habitantes se revolcarían en la tierra. Safir quiere decir “amena” pero sus habitantes serían desnudados y avergonzados. Laquis sería el lugar más conocido y grande. Fue una ciudad fortificada y el nombre tiene que ver con “ser difícil de capturar”. El mensaje declara que con rapidez huirían de Laquis en carros. Cuando el rey Senaquerib invadió Judá, los asirios destruyeron 46 pueblos antes de llegar a Jerusalén. Saanán significa “uno que sale”; Betesel es “casa al lado”; Marot es “amargura”; Moréset quiere decir “posesión”; Aczib es “engañador” (que miente); Maresa es “el que encabeza” (o posee). El pecado estaba por arruinar el destino y el carácter de cada uno.

Se ha citado en varios libros la interesante traducción de J. B. Phillips: “En Afra, la casa del polvo ¡arrastraos en el polvo! Y tú que moras en Safir, el pueblo de la belleza, ¡clama, porque tu vergüenza está desnuda! Tú que vives en Saanán, el pueblo de las marchas ¡ahora se acabaron para ti las marchas! Y Betesel, de pie en la colina, no puede dar apoyo en su aflicción. Los hombres de Marot, ese pueblo de la amargura, aguardan templando el bien, ¡Pero del Señor ha descendido el desastre hasta las mismas puertas de Jerusalén! Ahora, vosotros que vivís en Laquis, el pueblo famoso por sus caballos, ¡tomad vuestros corceles más veloces, y uncidlos a vuestros carros! Porque con vosotros comenzó el pecado de la hija de Sion; y en vosotros se halló la fuente de la rebelión de Israel. ¡Dad pues vuestro don de despedida a Moresetgat! Las casas de Aczib, ese torrente seco, han resultado un engaño para los reyes de Israel. Y otra vez traigo sobre vosotros un conquistador, hombres de Maresa. Mientras la gloria de Israel está escondida en la cueva de Adulam”.

Observamos que Laquis sería culpable de haber introducido el pecado (quizás la idolatría) en Sion. Este término hija de Sion se ve nueve veces en el libro de Miqueas. Se refiere así en general a Jerusalén. Sion en heb. tiene referencia a un lugar asoleado o brillante; a veces se refiere a toda Jerusalén, otras veces a la antigua ciudad de David. En el día de hoy identifica la colina al poniente de la antigua ciudad.

A Morésetgat se le daría su dote o regalos de despedida. Sería de otro ahora. Esto habrá herido especialmente a Miqueas porque era de allí. Maresa en heb. es algo similar a la palabra “conquistador”. El pueblo cuyo significado será “posee” siendo conquistado, vendría a ser la “posesión” de Senaquerib. La gloria de Israel se iría a Adulam por la invasión asiria. Adulam es famosa por su cueva donde buscó refugio David cuando fue perseguido por Saúl. Y así la magnificencia y manifestación de la presencia de Dios se iría a meter en un escondrijo de oscuridad. Se notan también los símiles. Dice gimiendo como los chacales… y luego ensancha tu calva como la del buitre (o quizás águila). Estos símiles son comunes en el estilo del AT y de la poesía hebrea, y describen aquí las indicaciones de gran tristeza y duelo.

Como escribió el compositor William Cowper: “En sendas misteriosas Dios se mueve, y su poder se muestra en la oscuridad, do brilla su saber. La ciega incredulidad pretende trastornar los planes del eterno Dios; burlada ha de quedar”.

La profecía verdadera

1. Hoy día se necesitan personas con corazones confiados en Dios y pies plantados en la realidad del mundo. La profecía verdadera tiene su enfoque en los pecados individuales y sociales. Es una palabra de Dios pertinente a la vida en cuanto a asuntos éticos y espirituales.

2. El estudio del contexto histórico es esencial para cualquier clase de literatura bíblica. De manera especial es importante al estudiar los escritos de los profetas. Los profetas no proclamaron una filosofía abstracta sino un mensaje según la realidad diaria en la cual vivían.

3. El reto de las ciudades. Miqueas era de un pueblo, Moréset. Al contemplar los terribles pecados de su pueblo señaló la influencia de las capitales de Samaria y Jerusalén. Si las ciudades eran tan importantes en el siglo VIII a. de J.C., cuánto más lo son en el siglo XXI. Las iglesias deben actuar para responder al reto moral y espiritual que nos ofrecen las ciudades en la actualidad.

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