Lucas 17: Las leyes de la Vida Cristiana

Categorías: Lucas y Nuevo Testamento.

-Es inevitable que se produzcan tropiezos -dijo Jesús a sus discípulos-; pero ¡ay del que los provoque! Más le valiera que le ataran al cuello una piedra de molino y le tiraran al mar, antes que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. Andaos con mucho cuidado. Si tu hermano te causa algún daño, échaselo en cara; si lo siente, perdónale. Aunque te lo haga siete veces al día, si lo reconoce y dice que lo siente, perdónale.

-Haz que tengamos más fe -le dijeron al Señor los apóstoles.

-Si tuvierais algo de fe, aunque fuera tan pequeña como una semillita de mostaza, le podríais decir a este sicomoro: “ ¡Desarráigate y plántate en el mar!» Y os obedecería. -Y siguió diciendo-: «Si uno de vosotros tiene un siervo que vuelve a casa de arar o de apacentar el ganado, ¿a que no le dice que entre y se siente a la mesa? Lo que le dice es que primero le prepare a él la cena, y se ponga el delantal y le sirva a él primero hasta que acabe de cenar, y que ya comerá y beberá él después. Y a mí me parece que no le da las gracias al siervo por haber hecho lo que le ha mandado, ¿verdad? Pues esta debe ser vuestra actitud cuando acabéis de hacer todo lo que se os ha mandado. Debéis deciros: «Lo que se dice como siervos, no somos nada del otro mundo; porque no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber.”

Este pasaje se divide en cuatro secciones claramente definidas e independientes:

(i) Los versículos 1 y 2 condenan a la persona que enseña a otros a pecar. La palabra que se usa en griego es skándalon, de la que procede la castellana escándalo, que es la que se usa en casi todas las traducciones españolas. La Hispano-Americana (1916) puso tropiezo, que luego pasó a la Reina Valera (1960). La Versión Popular introduce una buena circunlocución: “ cosas que hacen pecar a la gente.» La palabra original tiene dos significados:

(a) En un principio quería decir el cebo que se pone en una trampa o anzuelo.

(b) De ahí pasó a significar, en sentido figurado, la piedra de tropiezo que se pone en el camino para que la gente se caiga. Jesús quería decir que es imposible construir un mundo en el que no haya tentaciones; pero, ¡ay de aquel que enseña a otros a pecar, o les hace perder la inocencia!

Siempre tiene que haber una primera invitación a pecar, un primer empujón hacia el mal camino. Kennedy Williamson nos habla de un anciano que se estaba muriendo. Estaba claro que algo le preocupaba; y, por último, lo dijo: «Cuando era un muchacho solía jugar en el cruce de dos carreteras en el que había un indicador de direcciones. Y recuerdo que un día lo torcí, cambiando la orientación de las flechas. No sé a cuántos viajeros habré despistado de su ruta mandándolos adonde no querían ir.» Dios no dará por inocente al que, en el transcurso de la vida, introduce a un joven o a un hermano débil en el mal camino.

(ii) Los versículos 3 y 4 hablan de la necesidad de perdonar. Nos dicen que perdonemos siete veces al día. Los rabinos decían que si uno perdona tres veces, es un hombre perfecto. En Mat_18:21 s, Jesús le dice a Pedro, que le ha preguntado si debe perdonar hasta siete veces: «No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete» (cambiando de signo el himno de venganza de Lamec de Gen_4:24 .) Siete veces al día o setenta veces quiere decir, no que hay un límite, por amplio que sea, sino que no lo hay: que se debe perdonar sin llevar la cuenta.

(iii) Los versículos 5 y 6 nos dicen que la fe es la mayor fuerza del mundo. Recordemos que la manera oriental de hablar es de lo más gráfica. Aquí se nos quiere decir que hasta lo que parece imposible se hace posible para la fe. No tenemos más que pensar en las innumerables maravillas de la ciencia, de las operaciones quirúrgicas, los diversos récord que se han logrado en diversos terrenos y que hace cincuenta años se habrían considerado imposibles. Si nos enfrentamos con algo diciendo: «¡Es imposible!», ni lo intentaremos; pero si decimos: “ ¡Puede hacerse!», por lo menos existe la posibilidad de que se haga. Debemos siempre tener presente que no estamos solos; que el Señor está con nosotros, y con El todo es posible.

(iv) Los versículos 7-10 nos dicen que Dios no está nunca en deuda con nosotros, que nunca nos podemos pasar en su servicio. Cuando lo hemos hecho todo lo mejor posible, no hemos hecho más que lo que estábamos obligados a hacer.

El mundo entero no será dádiva digna de ofrecer. Amor tan grande, sin igual, en cambio exige todo el ser.

ISAAC WATTS

Tal vez se puedan satisfacer las exigencias de la ley; pero todos los que aman saben que no se pueden abarcar los límites del amor.

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