Levítico 1: Los holocaustos

Cuarto, la ofrenda es para hacer expiación por el pecado. Para hacer expiación por él. La palabra “expiar” viene del verbo hebreo para “cubrir” y tiene la idea de cubrir el pecado para que no intervenga entre Dios y el hombre. No tiene el mismo sentido de cubrir el pecado con el motivo de esconderlo de los ojos de Dios, sino cubrir el alma para protegerla de la condenación. Así, Cristo cubrió nuestra vida, protegiéndola del poder del pecado.

Pondrá su mano es la expresión del arrepentimiento y confesión para la expiación de los pecados. La persona que trajo la ofrenda es la que puso su mano. Así se identificó con el pecado. Es interesante que el verbo para “poner” en el hebreo es una palabra que indica apoyarse: así, la idea de “confiar en”. Era un acto de fe. El holocausto, era la ofrenda para la expiación y se relaciona con otros sacrificios.

Finalmente, está la participación por la gente. Los sacerdotes servían como instrumentos de Jehová en la adoración pero la gente era participante en vez de espectador: pondrá su mano. Otra vez, la participación de la persona se ve: degollará el novillo. ¿Es una referencia a Aarón o a la persona sacrificando? Debe ser una referencia a la persona ofreciendo el sacrificio porque hasta este punto todos los usos del pronombre “él” vuelven a alguno de vosotros. Al contrario, nunca menciona a Aarón.

Estos sacrificios incluyen el rociamiento de la sangre sobre el altar. Dice que la sangre es la vida. El hebreo no creía en la división de la persona (alma y cuerpo), sino en la unidad de la persona. El cuerpo tiene que morir para hacer la expiación del pecado. La sangre rociada sobre el altar es la presentación de la vida a Dios.

La única diferencia entre el sacrificio explicado en los versículos 3-9 y aquel de los versículos 10-13 es el tipo de animal sacrificado. Había gente que no podía ofrecer un macho cabrío. La oveja era el sacrificio de la clase mediana, no de los ricos ni de los pobres.

Sumario de las leyes de los sacrificios

I. Deberes del hombre.

1. El sacrificio.

(1) La sustitución, relacionada con la expiación. El hombre merece la muerte. En su lugar, muere el animal y esta muerte expía los pecados del hombre.

(2) La consagración: la víctima ofrecida sobre el altar de Dios en lugar del sacrificador. En este acto reconoce que su persona pertenece a Dios, se desprende de una porción de los bienes materiales, como una manera de ofrecerse a sí mismo a Dios. Se observa también la idea de mayordomía.

(3) La adoración u homenaje. Sacrificar equivale a rendir un culto a Dios, atribuirle la gloria, de quien dependemos y a quien debemos culto y sumisión.

(4) La comunión. Es la parte en que el adorador participa en la carne de la víctima, relacionada con las comidas sagradas.

2. La pureza.

Se creía que la enfermedad era consecuencia e influencia de los malos espíritus.

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