1 de Reyes 20: Acab derrota a los sirios

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1 de Reyes 20:1  Acab derrota a los sirios. Entonces Ben-adad, rey de Siria, reunió a todo su ejército. Llevaba consigo a treinta y dos reyes[b] con caballos y carros. Subió contra Samaria, le puso sitio y la atacó.

Ben – adad : Véase la nota a 15.18 sobre los tres Ben-adad mencionados en la Escritura.

Con dos reyes malos y dos buenos hasta este punto, el reino del sur, Judá, oscilaba entre la vida correcta y la perversa. Pero el reino del norte, Israel, tenía una sucesión de ocho reyes malos. Para castigar a ambos reinos por vivir de acuerdo a sus propias normas, en vez de seguir a Dios, El permitió que las otras naciones se fortalecieran y llegaran a ser sus enemigos. Tres enemigos principales amenazaron a Israel y a Judá durante los siguientes dos siglos: Siria, Asiria y Babilonia. Siria, la primera en aumentar su poder, representó una amenaza inmediata para el rey Acab y para Israel.

1 de Reyes 20:2  Luego envió mensajeros a esta ciudad, a decirle a Acab, rey de Israel:

1 de Reyes 20:3  «Así ha dicho Ben-adad: “Tu plata y tu oro son míos, y tus mujeres y tus hermosos hijos son míos”».

1 de Reyes 20:4  El rey de Israel respondió: «Como tú dices, rey y señor mío, yo soy tuyo, así como todo lo que tengo».

1 de Reyes 20:5  Volvieron otra vez los mensajeros y le dijeron: «Así dijo Ben-adad: “Yo te envié a decir: ‘Me darás tu plata y tu oro, tus mujeres y tus hijos’.

1 de Reyes 20:6  Además, mañana a estas horas te enviaré a mis siervos, los cuales registrarán tu casa y las casas de tus siervos; tomarán todo lo precioso que tengas y se lo llevarán”».

1 de Reyes 20:7  Entonces el rey de Israel llamó a todos los ancianos del país[c] y les dijo: –Fijaos y ved ahora cómo este no busca sino el mal; pues me ha mandado pedir mis mujeres y mis hijos, mi plata y mi oro, y yo no se lo he negado.

1 de Reyes 20:8  Todos los ancianos y todo el pueblo le respondieron: –No lo obedezcas ni hagas lo que te pide.

obedezcas, shama: Escuchar; oír, considerar, prestar atención; escuchar atentamente e inteligentemente, obedecer. La palabra transmite un sentido de urgencia. La más célebre referencia que contiene shama es Deuteronomio 6:4, donde se declara: «¡Shma Yisrael  Oye Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es». Estas palabras se denominan la Shma  y son el credo principal del judaísmo. Moisés llamaba al pueblo a escuchar atenta y cuidadosamente, a estar dispuesto a obedecer lo que Dios dijera. El verbo shama también aparece en el nombre Shmuel (Samuel), «Escuchado por Dios». Samuel fue llamado así luego de que su madre pidiera un hijo y el Señor le escuchara.

1 de Reyes 20:9  Él respondió entonces a los embajadores de Ben-adad: «Decid al rey, mi señor: “Haré todo lo que mandaste la primera vez a tu siervo; pero esto no lo puedo hacer”». Los embajadores fueron y le dieron la respuesta.

1 de Reyes 20:10  Nuevamente Ben-adad le envió a decir: «Traigan los dioses sobre mí el peor de los castigos, si queda polvo suficiente en Samaria para darle un puñado a cada uno de los que me siguen».

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