Jueces-9-Reinado-de-Abimelec

Jueces 9: Reinado de Abimelec

Jue 9:1 Abimelec hijo de Jerobaal fue a Siquem, a los hermanos de su madre, y habló con ellos, y con toda la familia de la casa del padre de su madre, diciendo:

Siquem : Antigua ciudad situada entre el monte Ebal y el monte Gerizim en la Palestina central. Había sido una ciudad importante para la historia religiosa de Israel desde los tiempos de Abraham. Después de la conquista de Canaán, Josué construyó un altar y dirigió allí una importante ceremonia religiosa. Se presentaron ofrendas y fueron recitadas las bendiciones y maldiciones contenidas en la ley.

Jue 9:2 Yo os ruego que digáis en oídos de todos los de Siquem: ¿Qué os parece mejor, que os gobiernen setenta hombres, todos los hijos de Jerobaal, o que os gobierne un solo hombre? Acordaos que yo soy hueso vuestro, y carne vuestra.

¿Qué os parece mejor ? : Implica que un gobierno de un solo hombre sería mejor que el de los setenta hijos de Jerobaal (de Gedeón).

Jue 9:3 Y hablaron por él los hermanos de su madre en oídos de todos los de Siquem todas estas palabras; y el corazón de ellos se inclinó a favor de Abimelec, porque decían: Nuestro hermano es.

Abimelec apeló a los hermanos de su madre para que hablaran en su favor a la gente de la ciudad de Siquem porque no tenía derecho al trono por vía directa. Parece que Siquem estaba gobernada por una asamblea con autoridad para designar reyes, y también para deponerlos.

Con la muerte de Gedeón, Abimelec quiso ocupar el lugar de su padre. (Jerobaal es otro nombre de Gedeón) Para poner en práctica su plan, fue a la ciudad de Siquem, la tierra natal de su madre, para solicitar apoyo. Aquí sintió un parentesco cercano con los residentes. Estos parientes eran cananeos y estarían contentos de unírsele contra Israel. Siquem era una ciudad importante, un cruce en las rutas de comercio y un eslabón natural entre la planicie costera y el Valle del Jordán. Quienquiera que dominara Siquem tendría también dominio sobre el campo.

Jue 9:4 Y le dieron setenta siclos de plata del templo de Baal-berit, con los cuales Abimelec alquiló hombres ociosos y vagabundos, que le siguieron.

Vagabundos : Mercenarios que podían ser contratados para empresas políticas y militares.

La política jugaba una parte importante tanto en las religiones paganas como en la adoración de Baal-berit. A menudo los gobiernos llegaban hasta el punto de contratar prostitutas del templo para obtener dinero adicional. En muchos casos un sistema religioso era establecido y apoyado por el gobierno para que así las ofrendas pudieran financiar los proyectos de la comunidad. La religión se convirtió en un negocio de beneficios económicos. En la religión de Israel, esto estaba estrictamente prohibido. El sistema religioso de Dios estaba diseñado para que saliera de una actitud del corazón, no de planes calculados y oportunidades para negociar. Además también estaba diseñado para servir al pueblo y para ayudar a aquellos que estaban en necesidad, no para oprimir al necesitado. ¿Es su fe genuina y sincera, o está apoyada en la conveniencia, la comodidad y la disponibilidad?

Jue 9:5 Y viniendo a la casa de su padre en Ofra, mató a sus hermanos los hijos de Jerobaal, setenta varones, sobre una misma piedra; pero quedó Jotam el hijo menor de Jerobaal, que se escondió.

Sobre una misma piedra : Abimelec mató a sus 70 medio hermanos, como si estuviese sacrificando animales, en una ejecución pública. No se sabe si lo hizo porque pensaba que constituían una amenaza para su liderazgo o porque estaba ejecutando un acto de venganza.

El rey de Israel debía ser Jehová y no un hombre. Pero Abimelec quería usurpar la posición que estaba reservada exclusivamente para Dios. En su búsqueda egoísta, mató a todos menos uno de sus setenta medio hermanos. Las personas que tienen deseos egoístas a menudo buscan cumplirlos mediante métodos despiadados. Analice sus ambiciones para ver si están centradas en usted mismo o en Dios. Asegúrese de buscar siempre el cumplimiento de sus deseos de una manera que Dios aprobaría.

Jue 9:6 Entonces se juntaron todos los de Siquem con toda la casa de Milo, y fueron y eligieron a Abimelec por rey, cerca de la llanura del pilar que estaba en Siquem.

La casa de Milo : La palabra «Milo» está asociada con una raíz hebrea que significa «llenar». Puede que haya sido una ciudadela fortificada, una extensa plataforma de tierra sobre la cual fue construida una larga muralla o acaso el templo dedicado a la deidad Baal-berit, localizado en o cerca de Siquem.

Abimelec fue declarado gobernador de Israel en Siquem, el sitio de otros sucesos clave en la Biblia. Fue una de las paradas de Abraham antes de llegar a Canaán. Cuando Jacob vivió ahí, dos de sus hijos mataron a todos los hombres de Siquem porque el príncipe del reino había violado a su hermana. Los huesos de José fueron enterrados en Siquem. Israel renovó su pacto con Dios en Siquem y el reino de Israel se dividió en esta misma ciudad.

Jue 9:7 Cuando se lo dijeron a Jotam, fue y se puso en la cumbre del monte de Gerizim, y alzando su voz clamó y les dijo: Oídme, varones de Siquem, y así os oiga Dios.

En la cumbre del monte de Gerizim : En una de las laderas del monte Gerizim existe una roca que se proyecta formando una plataforma triangular. Esta proveyó a Jotam un púlpito natural desde el cual relató su fábula (una breve historia en la que plantas o animales aparecen personificando a personajes que enseñan una verdad útil).

Jue 9:8 Fueron una vez los árboles a elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros.

Jue 9:9 Mas el olivo respondió: ¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles?

Jue 9:10 Y dijeron los árboles a la higuera: Anda tú, reina sobre nosotros.

Jue 9:11 Y respondió la higuera: ¿He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ser grande sobre los árboles?

Jue 9:12 Dijeron luego los árboles a la vid: Pues ven tú, reina sobre nosotros.

Jue 9:13 Y la vid les respondió: ¿He de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles?

Jue 9:14 Dijeron entonces todos los árboles a la zarza: Anda tú, reina sobre nosotros.

La zarza : Un arbusto cubierto de espinas. En la fábula, la zarza representa a Abimelec, quien buscaba ejercer autoridad sobre los demás.

Jue 9:15 Y la zarza respondió a los árboles: Si en verdad me elegís por rey sobre vosotros, venid, abrigaos bajo de mi sombra; y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano.

Jotam se valió de antiguos motivos populares, en este caso de árboles que se disputaban la supremacía. El olivo , la higuera y la vid eran árboles muy estimados en Palestina.

Bajo de mi sombra : La oferta de sombra que hace la zarza (la cual obviamente no podía cumplir) simbolizaba la tradicional función protectora de los reyes que tomaban bajo su amparo a quienes viajaban por cuenta del estado. Se decía que estaban «bajo su sombra». Salga fuego de la zarza : Los campesinos temían al fuego de la zarza porque se extendía de manera incontrolable y causaba mucha destrucción. Los cedros del Líbano : Estos árboles, que se les tiene en alta estima en el Medio Oriente, probablemente representaban a los líderes de Siquem.

En la parábola de Jotam los árboles representaban a los setenta hijos de Gedeón, y la zarza representaba a Abimelec. El punto de Jotam era este: una persona productiva estaría demasiado ocupada haciendo el bien para perder tiempo con poderes políticos. Por otro lado, una persona inútil estaría contenta de recibir el honor, pero destruiría a la gente a la que gobernaba. Abimelec, como una zarza, no pudo ofrecer a Israel protección real ni seguridad. La parábola de Jotam se hizo realidad cuando Abimelec destruyó la ciudad de Siquem, quemó la «torre de Siquem» (la ciudad de Milo), y finalmente murió en Tebes.

Jue 9:16 Ahora, pues, si con verdad y con integridad habéis procedido en hacer rey a Abimelec, y si habéis actuado bien con Jerobaal y con su casa, y si le habéis pagado conforme a la obra de sus manos

Jotam contó la historia de los árboles para ayudar al pueblo a establecer buenas prioridades. No quería que designaran a un líder de poco carácter. Cuando servimos en posiciones de liderazgo, debemos examinar nuestros motivos. ¿Queremos sólo la alabanza, el prestigio o el poder? En la parábola, los árboles buenos decidieron ser productivos y proporcionar beneficios a la gente. Asegúrese de que estas sean sus prioridades cuando aspire a ser líder.

Jue 9:17 (porque mi padre peleó por vosotros, y expuso su vida al peligro para libraros de mano de Madián,

Jue 9:18 y vosotros os habéis levantado hoy contra la casa de mi padre, y habéis matado a sus hijos, setenta varones sobre una misma piedra; y habéis puesto por rey sobre los de Siquem a Abimelec hijo de su criada, por cuanto es vuestro hermano);

Jue 9:19 si con verdad y con integridad habéis procedido hoy con Jerobaal y con su casa, que gocéis de Abimelec, y él goce de vosotros.

Jue 9:20 Y si no, fuego salga de Abimelec, que consuma a los de Siquem y a la casa de Milo, y fuego salga de los de Siquem y de la casa de Milo, que consuma a Abimelec.

Jotam contó esta fábula como un rechazo a la gente de Siquem por haber aceptado al inescrupuloso Abimelec como su rey.

Jue 9:21 Y escapó Jotam y huyó, y se fue a Beer, y allí se estuvo por miedo de Abimelec su hermano.

La localización de Beer (que significa «pozo») es incierta.

Jue 9:22 Después que Abimelec hubo dominado sobre Israel tres años,

Jue 9:23 envió Dios un mal espíritu entre Abimelec y los hombres de Siquem, y los de Siquem se levantaron contra Abimelec;

Un mal espíritu : La palabra hebrea para «espíritu» alude a una actitud. Se levantaron contra Abimelec : Los hombres de Siquem se sublevaron contra el liderazgo que originalmente le habían conferido a Abimelec.

Este espíritu malo no era sólo una actitud de contienda, era un demonio. No era Satanás mismo, sino uno de los ángeles caídos bajo la influencia de Satanás. Dios usó este espíritu malo para traer juicio sobre Siquem.

Jue 9:24 para que la violencia hecha a los setenta hijos de Jerobaal, y la sangre de ellos, recayera sobre Abimelec su hermano que los mató, y sobre los hombres de Siquem que fortalecieron las manos de él para matar a sus hermanos.

Abimelec era todo lo opuesto a lo que Dios quería en un juez, pero pasaron tres años antes de que Dios se volviera contra él, cumpliendo la parábola de Jotam. A Jotam, esos tres años debieron de haberle parecido interminables. ¿Por qué no fue castigado Abimelec más rápidamente por su maldad?

No somos los únicos que nos preguntamos por qué el mal parece prevalecer. Dios promete enfrentar el pecado, pero en su tiempo, no en el nuestro. En realidad es buena noticia que Dios no nos castigue inmediatamente, porque todos hemos pecado y merecemos el castigo de Dios. Dios, en su misericordia, a menudo nos perdona de un castigo inmediato y nos da tiempo para que nos volvamos de nuestros pecados y regresemos a El arrepentidos. Confiar en la justicia de Dios significa que

(1) primero debemos reconocer nuestros propios pecados y arrepentirnos, y

(2) quizá debamos enfrentar un tiempo difícil de espera para que el malvado sea castigado. Pero en el tiempo de Dios, todo malo será destruido.

Jue 9:25 Y los de Siquem pusieron en las cumbres de los montes asechadores que robaban a todos los que pasaban junto a ellos por el camino; de lo cual fue dado aviso a Abimelec.

Pusieron en las cumbres de los montes asechadores : Los hombres de Siquem comenzaron a asaltar las caravanas que pasaban por las estratégicas rutas comerciales cercanas a la ciudad.

Jue 9:26 Y Gaal hijo de Ebed vino con sus hermanos y se pasaron a Siquem, y los de Siquem pusieron en él su confianza.

Gaal y sus hermanos parecen haber sido cananeos que se mudaron a Siquem e incitaron a sus habitantes a sublevarse contra el rey Abimelec, quien era medio israelita, y a restaurar a un gobernante cananeo.

Jue 9:27 Y saliendo al campo, vendimiaron sus viñedos, y pisaron la uva e hicieron fiesta; y entrando en el templo de sus dioses, comieron y bebieron, y maldijeron a Abimelec.

Los de Siquem celebraban un festival religioso pagano en el templo de su dios en época de la cosecha de la uva.

Jue 9:28 Y Gaal hijo de Ebed dijo: ¿Quién es Abimelec, y qué es Siquem, para que nosotros le sirvamos? ¿No es hijo de Jerobaal, y no es Zebul ayudante suyo? Servid a los varones de Hamor padre de Siquem; pero ¿por qué le hemos de servir a él?

Los varones de Hamor : Hamor, un nativo de Canaán, era su antepasado. Esto sugiere que gran parte de los habitantes de Siquem eran cananeos.

Jue 9:29 Ojalá estuviera este pueblo bajo mi mano, pues yo arrojaría luego a Abimelec, y diría a Abimelec: Aumenta tus ejércitos, y sal.

Jue 9:30 Cuando Zebul gobernador de la ciudad oyó las palabras de Gaal hijo de Ebed, se encendió en ira,

Jue 9:31 y envió secretamente mensajeros a Abimelec, diciendo: He aquí que Gaal hijo de Ebed y sus hermanos han venido a Siquem, y he aquí que están sublevando la ciudad contra ti.

Jue 9:32 Levántate, pues, ahora de noche, tú y el pueblo que está contigo, y pon emboscadas en el campo.

Jue 9:33 Y por la mañana al salir el sol madruga y cae sobre la ciudad; y cuando él y el pueblo que está con él salgan contra ti, tú harás con él según se presente la ocasión.

Jue 9:34 Levantándose, pues, de noche Abimelec y todo el pueblo que con él estaba, pusieron emboscada contra Siquem con cuatro compañías.

Jue 9:35 Y Gaal hijo de Ebed salió, y se puso a la entrada de la puerta de la ciudad; y Abimelec y todo el pueblo que con él estaba, se levantaron de la emboscada.

Jue 9:36 Y viendo Gaal al pueblo, dijo a Zebul: He allí gente que desciende de las cumbres de los montes. Y Zebul le respondió: Tú ves la sombra de los montes como si fueran hombres.

Jue 9:37 Volvió Gaal a hablar, y dijo: He allí gente que desciende de en medio de la tierra, y una tropa viene por el camino de la encina de los adivinos.

En medio de la tierra : Significa literalmente en hebreo «el ombligo de la tierra». Designa desde el punto de vista geográfico la zona de Siquem y probablemente se refiere al monte Gerizim, ubicado a lo largo de la principal ruta norte-sur en la Palestina central. La encina de los adivinos : Parece que era un árbol donde se llevaban a cabo actos de magia y adivinación.

Jue 9:38 Y Zebul le respondió: ¿Dónde está ahora tu boca con que decías: ¿Quién es Abimelec para que le sirvamos? ¿No es este el pueblo que tenías en poco? Sal pues, ahora, y pelea con él.

Jue 9:39 Y Gaal salió delante de los de Siquem, y peleó contra Abimelec.

Jue 9:40 Mas lo persiguió Abimelec, y Gaal huyó delante de él; y cayeron heridos muchos hasta la entrada de la puerta.

Jue 9:41 Y Abimelec se quedó en Aruma; y Zebul echó fuera a Gaal y a sus hermanos, para que no morasen en Siquem.

Jue 9:42 Aconteció el siguiente día, que el pueblo salió al campo; y fue dado aviso a Abimelec,

Jue 9:43 el cual, tomando gente, la repartió en tres compañías, y puso emboscadas en el campo; y cuando miró, he aquí el pueblo que salía de la ciudad; y se levantó contra ellos y los atacó.

Jue 9:44 Porque Abimelec y la compañía que estaba con él acometieron con ímpetu, y se detuvieron a la entrada de la puerta de la ciudad, y las otras dos compañías acometieron a todos los que estaban en el campo, y los mataron.

Jue 9:45 Y Abimelec peleó contra la ciudad todo aquel día, y tomó la ciudad, y mató al pueblo que en ella estaba; y asoló la ciudad, y la sembró de sal.

La sembró de sal : Regar sal sobre una ciudad destruida equivalía a maldecirla. Esta destrucción de Siquem en el siglo XII a.C. ha sido confirmada por los arqueólogos. La ciudad fue finalmente reconstruida por Jeroboam, quien la convirtió en su capital.

El acto de esparcir sal sobre una ciudad conquistada constituía un rito que simbolizaba la desolación perpetua de la ciudad. No sería reconstruida por ciento cincuenta años.

Jue 9:46 Cuando oyeron esto todos los que estaban en la torre de Siquem, se metieron en la fortaleza del templo del dios Berit.

Jue 9:47 Y fue dado aviso a Abimelec, de que estaban reunidos todos los hombres de la torre de Siquem.

La torre de Siquem : Probablemente lo mismo que la casa de Milo.

Jue 9:48 Entonces subió Abimelec al monte de Salmón, él y toda la gente que con él estaba; y tomó Abimelec un hacha en su mano, y cortó una rama de los árboles, y levantándola se la puso sobre sus hombros, diciendo al pueblo que estaba con él: Lo que me habéis visto hacer, apresuraos a hacerlo como yo.

El monte de Salmón puede que se refiera al monte Gerizim o al monte Ebal.

Jue 9:49 Y todo el pueblo cortó también cada uno su rama, y siguieron a Abimelec, y las pusieron junto a la fortaleza, y prendieron fuego con ellas a la fortaleza, de modo que todos los de la torre de Siquem murieron, como unos mil hombres y mujeres.

Jue 9:50 Después Abimelec se fue a Tebes, y puso sitio a Tebes, y la tomó.

Tebes estaba probablemente localizada al noreste de Siquem. Aparentemente, esta ciudad había caído bajo el control de Abimelec, pero se unió a la revuelta en su contra.

Jue 9:51 En medio de aquella ciudad había una torre fortificada, a la cual se retiraron todos los hombres y las mujeres, y todos los señores de la ciudad; y cerrando tras sí las puertas, se subieron al techo de la torre.

Jue 9:52 Y vino Abimelec a la torre, y combatiéndola, llegó hasta la puerta de la torre para prenderle fuego.

Jue 9:53 Mas una mujer dejó caer un pedazo de una rueda de molino sobre la cabeza de Abimelec, y le rompió el cráneo.

Rueda de molino : Parte de un molino de mano que rota, que transforma el grano en harina.

En tiempos de batalla, a veces se les pedía a las mujeres que se unieran a los hombres en el muro de la ciudad y dejaran caer objetos pesados sobre los soldados que estaban abajo. Una piedra de molino sería un objeto ideal para este propósito. Era una piedra redonda de unos 45 cm de diámetro con un hoyo en el centro. Las piedras de molino se utilizaban para moler el grano y transformarlo en harina. El grano se colocaba entre dos piedras. La piedra superior se hacía girar, moliendo el grano.

La muerte de Abimelec fue especialmente humillante: murió a manos de una mujer, no en combate; y fue muerto con una herramienta de granja en lugar de un arma. Por lo tanto, Abimelec pidió a su escudero que lo atravesara con su espada antes de morir por el golpe de la piedra de molino.

Jue 9:54 Entonces llamó apresuradamente a su escudero, y le dijo: Saca tu espada y mátame, para que no se diga de mí: Una mujer lo mató. Y su escudero le atravesó, y murió.

Una mujer lo mató : Morir a manos de una mujer representaba una desgracia en el antiguo Cercano Oriente.

Jue 9:55 Y cuando los israelitas vieron muerto a Abimelec, se fueron cada uno a su casa.

Jue 9:56 Así pagó Dios a Abimelec el mal que hizo contra su padre, matando a sus setenta hermanos.

Pagó Dios : Como verdadero Rey de Israel, Dios mantenía en sus manos el dominio de la situación durante la destrucción de Jerusalén y la muerte de Abimelec.

Jue 9:57 Y todo el mal de los hombres de Siquem lo hizo Dios volver sobre sus cabezas, y vino sobre ellos la maldición de Jotam hijo de Jerobaal.

La maldición : Las palabras de Jotam se identifican aquí como el juicio de Dios.

Gedeón, el padre de Abimelec, tuvo éxito en las batallas militares, pero en ocasiones fracasó en sus luchas personales. Gedeón no fue condenado por tomar una concubina, pero los problemas familiares que surgieron a raíz de esa relación son obvios.

Al final, Abimelec mató a sesenta y nueve de sus setenta medio hermanos, desgarró a la nación y luego fue asesinado. Aprendemos de la vida de Gedeón que no importa cuánto bien hagamos por el Reino de Dios, el pecado en nuestras vidas seguirá produciendo consecuencias poderosas y peligrosas.

La maldición de Jotam

Caída de Abimelec: El hijo ilegítimo de Gedeón mató a 69 de sus medio hermanos en Ofra y regresó a Siquem para que lo proclamaran rey. Pero tres años después, Siquem se rebeló. Desde Aruma, Abimelec atacó Siquem, Milo («la torre de Siquem») y Tebes, donde murió.

Golpe de Estado

Al leer Abimelec, hijo de Jerobaal al inicio, podríamos pensar que él también contenderá con Baal. Por otro lado, aparece inmediatamente después del reporte de la apostasía, donde se introducen los opresores en las narraciones anteriores. En efecto el hijo del libertador se convertirá en un rey más que oprime a Israel.

A lo largo, al padre de Abimelec se le llama Jerobaal. El nombre nos recuerda que los siquemitas se han apartado radicalmente del ejemplo de aquel que contendió con Baal.

El libro de Josué no dice que Siquem fuera capturada por Israel, pero fue designada ciudad levítica, y allí se celebraron dos renovaciones del pacto con Jehová. Las Cartas de Amarna del principio del siglo XIV revelan que el rey de Siquem había admitido a los habiru en su distrito. Posiblemente esto signifique que Israel hizo un tratado de paz con Siquem, en vez de conquistarla, o que Siquem se unió a Israel, aceptando el pacto con Jehová. Esto explicaría la población cananea y la influencia pagana en la ciudad. La conducta de los siquemitas en este capítulo y su efecto devastador en Israel ilustran el resultado de los pactos prohibidos con los cananeos.

Los jueces fueron levantados por Jehová, pero Abimelec se elevó a sí mismo. Viajó a Siquem, la ciudad de su madre, probablemente desde Ofra, donde viviría con su padre. Buscó el apoyo de los familiares de su madre, para que ellos convencieran a sus conciudadanos que él debía ser el rey.

Los señores de Siquem no serían todos los que vivían allí, pues el capítulo distingue entre “los señores de Siquem” y “el pueblo”, y entre los señores de Tebes y la demás gente de esa ciudad. La misma distinción se halla en varias inscripciones del Antiguo Oriente. Sobre el uso de la expresión “señores de la ciudad X”. Tal vez eran todos los varones padres de familia que poseían terrenos, y constituían la asamblea de la ciudad.

Abimelec presenta dos argumentos a los siquemitas:

(1) una monarquía sería mejor que una oligarquía, y

(2) un gobernante autóctono velaría mejor por sus intereses. Con la expresión soy hueso vuestro y carne vuestra Abimelec se identifica como miembro de la “gran familia” de Siquem. Tal vez argumentara que centralizar el poder en una persona reduciría el desorden en la sociedad y aumentaría el poder militar.

Aunque buscaba ser rey, Abimelec no usa este vocablo, tal vez por un prejuicio en Israel contra el sistema monárquico de las ciudades cananeas. De semejante manera Julio César, aun cuando había sido nombrado dictador vitalicio de Roma, evitó el título de rey, porque en la república romana había un fuerte prejuicio en contra del antiguo sistema monárquico.

Los señores de Siquem se dejaron persuadir. Hizo mella en ellos el argumento que Abimelec era uno de ellos.

El templo financió el golpe de Estado, de manera que las aspiraciones políticas de Abimelec fueron comprometidas con el sistema religioso cananeo. Israel había renovado su pacto con Jehová en Siquem dos veces. Ahora en el mismo lugar el pueblo de Jehová adora a otro dios del pacto.

Con los 70 siclos de plata Abimelec contrató a algunos mercenarios. El adjetivo traducido ociosos es lit. “vacíos”. Aquí ha de significar “vacíos moralmente, carentes de principios éticos”. Aquí se usa de mercenarios que se venden al mejor postor, en este caso para asesinar. El precio por la muerte de cada hijo de Gedeón resulta siendo un siclo de plata .

Nos enteramos del plan diabólico de Abimelec. Elimina toda la competencia a través de una masacre. El versículo atribuye la matanza a Abimelec, el autor intelectual, y puntualiza que la efectuó

(a) en la casa de su padre,

(b) contra sus propios hermanos,

(c) matando a 70 personas

(d) sobre una misma piedra. Matarlos sobre una misma piedra implicaba primero capturarlos y luego ejecutarlos uno por uno. Este crimen fue un agravante en sí horripilante. Tal vez tenía algún significado religioso, quizás como un sacrificio a Baal. Esta masacre política anticipa otras en el reino del norte, el cual fue fundado en Siquem, y una en Judá por una mujer del norte.

Abimelec tiene más parecido al Gedeón, pero a Abimelec le falta lo que salva a Gedeón de convertirse en un monstruo: la fe en Jehová.

La nota sobre Jotam crea la expectativa de que él volverá a aparecer en el escenario. También implica que el número 70 es una cifra redonda.

Cuando Abimelec regresó, se celebró una asamblea para ungirlo como rey. Bet-milo, “casa del relleno”, tal vez sea la torre de Siquem, ya que la maldición de Jotam contra Bet milo se cumple contra los señores de la torre En ese caso, la torre sería construida sobre un relleno, y los de Bet-milo serían los que vivían en la acrópolis de la ciudad, probablemente la clase alta. Hubo también un Milo en Jerusalén.

Aparentemente la encina donde ungieron a Abimelec tenía algún significado especial. Tal vez era la misma encina donde Jehová apareció a Abram, Jacob sepultó los ídolos y Josué erigió una piedra como testigo del pacto con Jehová. Ahora, sin embargo, la historia sagrada del árbol se utiliza para legitimar la proclamación de un rey asesino que adora a Baal-berit. La piedra ritual también sería dedicada a Baal. A la verdad, el heb. no menciona una piedra sino alguna clase de fortificación. Sin embargo, el heb. es oscuro, y muchos estudiosos aceptan la enmienda “piedra ritual”. Tal vez la misma piedra que Josué colocó como testigo del pacto entre Israel y Jehová ahora se usa para adorar a “Baal del Pacto”.

El camino de la ambición

Abimelec es ejemplo de una persona cuya ambición consumió toda su capacidad para razonar en forma objetiva. Este defecto lo llevó camino abajo.

1. La destrucción comienza con el egoísmo, cuando uno piensa más de sí de lo que debiera.

2. La destrucción progresa con el engaño, cuando uno comienza a obrar de tal forma que saca provecho para sí.

3. La destrucción culmina en la crueldad, cuando uno está dispuesto a matar a los que representan una amenaza a sus ambiciones.

El ejercicio sano del poder

Abimelec es ejemplo de uno que no utilizó el poder en forma sana. Veamos los principios que nos guían en el ejercicio sano del poder.

1. Cuando uno glorifica a Dios con el poder.

2. Cuando uno hace la voluntad de Dios en la utilización del poder.

3. Cuando uno busca el bien del prójimo al ejercer el poder.

Fábula profética de Jotam

Narración de la fábula

Enterándose de la asamblea, Jotam interrumpe el festejo. No estaría en la mera cumbre del monte Gerizim, unos 300 m. arriba de Siquem, sino en uno de los riscos suspendidos sobre la ciudad. Los congregados podrían oír su voz pero no alcanzarlo para hacerle daño.

A Jotam le corresponde vengar la sangre de sus hermanos, pero no puede atacar directamente a los asesinos. Por lo tanto, los maldice, en efecto encargando a Dios la venganza. Expresa su maldición por medio de una fábula (un cuento moralizante en que los personajes son plantas o animales con características humanas). En la fábula de Jotam los personajes son árboles. La curiosidad que despierta la fábula permite a Jotam mantener la atención de los siquemitas, aun cuando el mensaje no será de su agrado.

Jotam introduce su discurso con un llamado a escuchar. ¿En qué sentido quería que Dios escuchara a los siquemitas? Una opinión es que deseaba que confesaran sus pecados a Dios. Según otros, quería que Dios fuera testigo de la respuesta de ellos a la fábula. Es más probable que llamaba a Dios a escuchar los votos mutuos que los siquemitas y Abimelec hacían donde “sea testigo” es traducción del mismo verbo aquí vertido por escuche). Según la costumbre, esos votos incluirían maldiciones para los incumplidos. Jotam estaba seguro de que Abimelec y los siquemitas no se mantendrían fieles a sus votos, ya que habían sido desleales a la familia de Jerobaal. Por lo tanto, llama a Dios a ser testigo de los votos y a ejecutar la maldición cuando éstos se rompan.

Al hablar con los adoradores de Baal-berit, Jotam no usa el nombre específico Jehová, sino el sustantivo más general Dios. De hecho, el autor no utiliza «Jehová» en todo el capítulo. Esto sugiere que Dios trata a Siquem como a los pueblos no israelitas. En las historias de los jueces, “Jehová” trata a Israel con misericordia; en la historia de Abimelec, “Dios” les trata con justicia retributiva. Este capítulo da una idea de cómo estaría Israel si Jehová no les levantara jueces.

Según la fábula, los árboles querían nombrar a un rey. El verbo traducido elegir lit. es “ungir”. La unción era el medio normal para investir al rey en el Antiguo Oriente.

Primero invitan al olivo, el más antiguo de los árboles, pero él contesta que tiene un trabajo más importante. El aceite se usaba para honrar a Dios en los sacrificios vegetales y al hombre en la unción del convidado, del sacerdote. Mecerme por encima de los árboles se refiere al movimiento de los árboles en el viento (ver donde el mismo verbo está traducido “se estremecen”), pero también es una crítica mordaz de los reyes que no sirven al pueblo, sino solamente buscan elevarse por encima de él. Había muchos de ellos en Canaán.

Luego, los árboles ofrecen el reino a la higuera y a la vid, quienes responden como el olivo. El vino nuevo era el jugo de uva poco fermentado. Alegraba a Dios y a los hombres en la fiesta de la cosecha. Luego, convertido en vino fermentado, alegraba a Dios como libación derramada en el altar y a los hombres como bebida. El vino diluido con agua era la bebida principal en cada hogar. De suerte que el producto de la vid era demasiado útil para que la vid lo dejara en búsqueda de la preeminencia.

Así que, los tres principales árboles frutales (aunque nosotros no pensemos en la vid como un árbol) de Israel rechazan la invitación de ser rey, ya que están demasiado ocupados en hacer el bien.

Por último los árboles invitan a la zarza. La zarza no tiene nada mejor que hacer, ya que no produce nada útil. Por lo tanto, acepta ser ungida como rey, prometiendo a su pueblo bendición si le es leal, pero maldición si le traiciona. La expresión traducida en verdad está vertida por “de buena fe”. En los pactos se usa de la fidelidad entre las partes, y se puede traducir “con lealtad”, donde está traducida “con fidelidad”). Aquí se refiere a la lealtad que los árboles deben tener para con el rey zarza. La sombra que ofrece la zarza representa protección y seguridad.

La bendición prometida por el rey zarza es absurda. Imaginar a los árboles frondosos buscando refugio en la sombra exigua de la zarza da risa. La maldición, en cambio, se tiene que tomar en serio, ya que la zarza se enciende fácilmentey puede poner en peligro todo un bosque. Así que, aunque los árboles fueran leales, el rey zarza no les podría traer ningún beneficio, pero si son desleales, les espera destrucción completa.

¿Quién es digno de reinar?

En la parábola que presentó Jotam contra Abimelec podemos deducir varias lecciones que nos llaman la atención.

1. Los que eligen el líder tienen una gran responsabilidad

2. Los líderes tienen que hacer sacrificios

(1) Intereses y funciones personales.

(2) Su tiempo y talentos.

3. Los líderes tienen que decidir si su papel de líder es buena mayordomía de sus talentos.

4. Los líderes incapaces tienden a ejercer mayor autoridad dictatorial.

5. El líder malo encamina la nación al desastre

Interpretación de la fábula

En parte, la interpretación de la fábula sería transparente aquel día. Los árboles insensatos serían los señores de Siquem, y la zarza inútil, Abimelec. La bendición y la maldición corresponderían a las bendiciones y maldiciones proclamadas en el ungimiento de Abimelec. Tal vez los árboles que rehusaron reinar se verían como símbolos de Gedeón y sus 70 hijos.

Sin embargo, a la frase con lealtad Jotam le da una interpretación inesperada. No habla de la fidelidad hacia Abimelec, sino hacia Jerobaal y su familia. Los siquemitas no han correspondido las bondades de Jerobaal con lealtad. Jotam subraya la magnitud de su crimen al puntualizar que fueron 70 hijos a quienes mataron, y que lo hicieron sobre una misma piedra. A Abimelec le llama hijo de la criada de Jerobaal, recalcando así que su madre no fue esposa plena del héroe israelita. Señala que no ungieron a Abimelec porque era hijo de Jerobaal, sino porque era de Siquem.

Jotam luego interpreta la bendición y la maldición. Si los siquemitas han actuado con lealtad hacia Jerobaal (pero Jotam acaba de demostrar que lo traicionaron), les desea la “bendición” de gozar de Abimelec (lo cual sería como gozar de la sombra de la zarza), y a Abimelec le desea la bendición de gozar del pueblo traicionero. Si han sido desleales a Jerobaal, Jotam les maldice con destrucción mutua por fuego. Tal vez los mismos siquemitas habían pronunciado una maldición semejante sobre sí mismos al ungir a Abimelec como rey.

Abimelec vería a Jotam como una amenaza a su poder. Por eso, Jotam huyó para evitar ser asesinado. Había muchos lugares llamados Beer, pues significa “pozo”; por esto no podemos identificar el lugar con precisión.

Los frutos de la rebelión

Abimelec no se dio cuenta de lo que iba a resultar de su rebelión y su atrocidad al matar a los setenta de la casa de Gedeón. Veamos:

1. Resultó violencia alrededor de Siquem

2. Resultó sublevación de parte de Gaal

3. Resultó destrucción de Siquem

4. Resultó la muerte trágica de Abimelec

Cumplimiento de la fábula profética

Inicio de la traición de Siquem

La fábula comenzó a cumplirse a los tres años. Como el texto dice que Abimelec gobernó a Israel, hemos de entender que su dominio se había extendido más allá de Siquem. De hecho, ha trasladado la sede de su gobierno a otra ciudad, y tiene suficiente ejército no siquemita para pelear contra Siquem. Por otro lado, como fue ungido rey de Siquem solamente, su dominio no abarcaba toda la nación.

El verbo traducido había gobernado no es el propio para el gobierno de un rey. Se usa del gobierno de funcionarios inferiores al rey, la autoridad de un padre de familia y el señorío ilegítimo. Aquí se usará en este último sentido. Abimelec se creía rey de Israel, pero en realidad era un pequeño dictador ilegítimo.

Para que la maldición de Jotam se cumpliera, Dios envió un mal espíritu en retribución por el mal que Abimelec y los siquemitas habían hecho. Este espíritu se contrasta con el Espíritu de Jehová que había venido sobre Otoniel y Gedeón para liberar a Israelx. Como Jotam había previsto, los siquemitas traicionan a Abimelecx. El fuego comienza a salir de los señores de Siquem.

En medio de la injusticia, Dios obra justicia. Aclaran que Dios es autor de la retribución contra Abimelec y los siquemitas. Estos pasajes enmarcan la historia de la retribución, la cual se ve justa, ya que corresponde en varios aspectos al crimen cometido. Pone nuevamente en relieve la perversidad del delito al traer a colación el número 70 y el hecho que Abimelec mató a sus propios hermanos.

El valle entre los montes Ebal y Gerizim, al norte y al sur de Siquem, era un sitio estratégico para el tráfico comercial. A través de él pasaban el camino de la costa del mar Mediterráneo al río Jordán y el camino de Bet-sean en el norte a Betel y Jerusalén en el sur. En el paso angosto los señores de Siquem robaban las caravanas, enriqueciéndose a sí mismos, y reduciendo los impuestos que Abimelec podía cobrar por el derecho de pasar por su territorio. La falta de seguridad en los caminos pondría en descrédito a Abimelec. Las cumbres no serían el punto más alto de cada monte, sino los riscos suficientemente altos para permitir la vigilancia de los caminos. Puesto que Abimelec ya no vivía en Siquem, los señores de Siquem pensarían que él no sabría que ellos eran los asaltantes, pero alguien los delató.

Sublevación de Siquem bajo Gaal

La traición se vuelve más pública y atrevida bajo la influencia de Gaal. Aparentemente éste no vivía en Siquem. Sin embargo, logró ganar la confianza de los señores de Siquem, probablemente con una visión política crítica de Abimelec. Gaal y Ebed significan “aborrecimiento” y “esclavo, siervo”, respectivamente. Será por estos significados peyorativos que el autor repite “hijo de Ebed” cada vez que menciona a Gaal. Tal vez los nombres verdaderos fueron deformados en son de burla; Ebed puede ser una deformación de “Obed”). En la justicia simétrica de Dios, la llegada de Gaal a Siquem corresponde a la llegada de Abimelec, y el apoyo que Gaal consiguió de sus hermanos y de los señores de Siquem es paralelo al apoyo que Abimelec logró de los hermanos de su madre y de los señores de Siquem.

La traición llega a su máxima manifestación pública en la fiesta de la cosecha de la uva. Bajo la influencia de la comida, el vino y el convivio, los siquemitas maldicen a Abimelec en el templo de su dios (en el contexto la traducción en el singular es preferible), el mismo templo de donde tomaron la plata para que Abimelec contratara a los asesinos de sus hermanos.

Gaal encabeza la manifestación subversiva. Utiliza preguntas retóricas para ganar apoyo, así como Abimelec lo había hecho. Las diferencias entre el Texto Masorético y el Targum no afectan mucho la interpretación del discurso de Gaal. Irónicamente, Gaal, hijo de Siervo (“Ebed” es de la misma raíz que “servir”, el verbo repetido tres veces aduce que los siquemitas no deben servir a “Mi-padre-es-rey” (“Abimelec”) a causa de su ascendencia. Implica que el rey debe ser descendiente de Hamor, el padre heveo de la ciudad. Luego expresa su anhelo de ayudar al pueblo en contra de Abimelec, si solo tuviera la autoridad para hacerlo.

La demagogia de Gaal es otra manifestación de la justicia de Dios. Los mismos argumentos que Abimelec había usado ahora se emplean en su contra. El había llegado al poder señalando que era hermano de los siquemitas, mientras los hijos de Gedeón eran de otro pueblo. Ahora Gaal señala que Abimelec también es hijo de Jerobaal, no un verdadero hijo de Hamor. Ilógicamente, luego ofrece detentar el poder, aunque él no es de Siquem en ningún sentido.

Abimelec no está presente para oír las palabras subversivas de Gaal, y Gaal no toma pasos para convertirlas en acciones. Sin embargo, en su crítica incluye a Zebul, el alcalde nombrado por Abimelec. Al enterarse, Zebul secretamente envía mensajeros a Abimelec para informarle y para recomendarle una acción militar sorpresiva contra el partido de Gaal. Zebul no contempla una batalla contra toda la ciudad, sino solamente contra Gaal y sus seguidores. La enmienda “en Aruma” en el no tiene apoyo en ningún manuscrito o versión antigua.

Masacre en Siquem

Abimelec sigue el consejo de Zebul, escondiendo las emboscadas en los montes Ebal y Gerizim hasta que Gaal se asoma a la puerta de la ciudad en la mañana. Las emboscadas de Abimelec corresponden al acecho de los siquemitas contra él (en heb. “acecho” y “emboscada” son la misma palabra). ¡El fuego mutuo de la maldición de Jotam está consumiendo!

El ataque desde afuera es auxiliado por la astucia de Zebul desde adentro. Cuando Gaal ve al ejército, Zebul siembra dudas en su mente, retrasando así sus preparativos para defenderse . Luego, cuando Gaal se convence que en efecto se acercan guerreros, Zebul le echa en cara las palabras con que ha menospreciado a Abimelec y su ejército. A consecuencia de este desafío público, Gaal se halla obligado a salir a pelear en campo abierto en vez de quedarse prudentemente detrás de los muros de Siquem. En contextos militares gente se refiere a ejércitos.

En varias culturas la expresión “el ombligo de la tierra”; ver la nota) se ha usado del centro religioso del mundo, el vínculo principal entre el cielo y la tierra.

Ezequiel la emplea de la tierra de Israel en general, pero aquí denomina algún sitio más específico, probablemente el monte Gerizim. Este fue el monte de bendición, y todavía en los tiempos de Jesús los habitantes de la región lo consideraban el mejor lugar para adorar a Dios. La ubicación de la encina de los Adivinos es desconocida.

Gaal y los mismos señores de Siquem que apoyaron a Abimelec para ser rey salen a la batalla contra Abimelec. Repelidos, sufren muchas bajas en su retirada. Gaal y sus seguidores quedan debilitados y desacreditados, y el partido de Zebul fortalecido, de tal suerte que éste logra expulsar a aquéllos. A la luz del contexto Aruma debe ser una ciudad cerca de Siquem.

Los siquemitas creen que el conflicto se ha resuelto. Sin embargo, la ira vengativa de Abimelec no se ha aplacado. Obtuvo el poder por una masacre, y ahora buscará afianzarlo por el mismo camino. Al día siguiente, cuando el pueblo sale para continuar la vendimia, Abimelec lanza otro ataque sorpresivo. Su escuadrón se coloca frente a la puerta, evitando que los que están en los cultivos tomen refugio en la ciudad. Los otros dos escuadrones entonces matan despiadadamente a esos indefensos.

Luego Abimelec ataca a la ciudad misma; al final del día la toma, mata a los habitantes, destruye los edificios y las defensas y siembra la ciudad con sal. En el AT “tierra salada” es tierra desértica, estéril. La sal que Abimelec sembró no convirtió a Siquem en tierra estéril, ya que eso requeriría demasiada sal. Además, no sembró los campos con sal, sino la ciudad. La sal más bien sería simbólica, parte de un rito que maldecía la ciudad con infertilidad. Según los arqueólogos, Siquem fue destruida a fines del siglo XII a. de J.C.

Cuando los señores de la torre de Siquem oyeron que Abimelec había entrado en la ciudad, buscaron refugio en la fortaleza. Lo narrado en 9:46–49 no sucedió después de la destrucción de 9:45, sino como parte de ella. En el heb. la frase traducida los señores que estaban en la torre de Siquem es sencillamente “los señores de la torre de Siquem”. La torre, tal vez la misma Bet-milo de 9:6 y 20, sería la ciudadela interior. Más fortificada que las murallas exteriores, era la fortaleza de la ciudad. Según los arqueólogos, en algunas ciudades cananeas comprendía el palacio y el templo. Los señores de la torre serían los que vivían en o alrededor de la ciudadela, o que trabajaban en ella.

En lugar de del dios Berit se debe traducir “El-berit”, o sea, “El del pacto”. Es poco probable que hubiera un dios llamado Berit, “Pacto”. En Ugarit, El era rey de los dioses. La lección “Baal-berit”.

Abimelec prende fuego a la fortaleza, quemando vivos a mil hombres y mujeres. El autor narra este acontecimiento con todos los detalles, de manera que el lector horrorizado paulatinamente se va dando cuenta del crimen monstruoso.

La primera mitad de la maldición de Jotam se cumple con fuego literal. Los que apoyaron a Abimelec en la masacre ahora sufren el mismo destino a manos del mismo asesino. Los señores de Siquem dieron a Abimelec la plata del templo de un “dios del pacto” para contratar a los asesinos; en la justicia simétrica de Dios el templo de un “dios del pacto” es también el sitio donde los siquemitas maldicen a Abimelec y él los mata.

El monte Salmón tiene que ser cerca de Siquem. El nombre significa “monte de sombra”; puede referirse a la sombra del monte o a la sombra de sus bosques. Tal vez sea otro nombre para el monte Gerizim o el monte Ebal.

La orden al final del es semejante a la de Gedeón. En algunos aspectos el liderazgo de Abimelec se parece al de su padre, pero desprovisto de su piedad.

El ácido de la venganza

La venganza es ácido que consume todo lo que toca, sin considerar lo bueno o lo malo de los elementos. Es una emoción terrible que destruye las relaciones entre los seres humanos. Una madre mata a los hijos que ama porque no quiere que el padre tenga custodia legal después de su divorcio. Grupos étnicos son aniquilados por el odio que se basa en la venganza por actos políticos del pasado. No hemos progresado mucho desde los días de Abimelec.

Muerte de Abimelec

La maldición se ha cumplido en contra de Siquem, pero alcanzará a Abimelec en su campaña contra Tebes.

Tebes estaría cerca de Siquem. Tal vez Abimelec la atacó porque, como Siquem, manifestó alguna rebelión contra él. La maldición sugiere que Tebes estaba relacionada de alguna manera con Siquem. Es hasta posible que era Bet-milo. De cualquier forma, el texto nos dice que Abimelec intentó hacer en Tebes lo mismo que en Siquem. La sitió, la tomó , y luego quiso matar carbonizados a los refugiados en la torre. Se ha convertido en un monstruo sanguinario. Ha matado a sus 70 hermanos y a todos los siquemitas, y ahora no se contenta si no puede extinguir hasta el último habitante de Tebes.

La torre era la fortaleza interior de la ciudad. Allí se refugiaron todos los sobrevivientes. Subieron a la azotea para lanzar piedras sobre el ejército acosador.

Una mujer arrojó una piedra que golpeó a Abimelec. Según el heb., su proyectil era la piedra superior de un molino manual. Las piedras de esta clase halladas por los arqueólogos miden 30 y 45 cm. en diámetro, y 5 a 8 cm. de espesor. A pesar del intento de Abimelec de evitar la vergüenza, las generaciones posteriores recordaron que fue una mujer quien había matado a Abimelec. Es segunda vez en Jueces que una mujer propina un golpe mortal a la cabeza de un opresor de Israel con una arma no convencional, pero esta vez el opresor es israelita.

La retribución divina se manifiesta hasta en la manera en que Abimelec murió. Habiendo matado a sus hermanos sobre una piedrax, Abimelec murió por una piedra que cayó sobre él. El heb. sutilmente subraya este paralelo mediante la expresión una mujer. La palabra traducida una se usa poco con el sentido que tiene aquí. Sin embargo, es la misma que se halla en la frase “una misma piedra”.

Con la muerte de Abimelec la guerra termina. Sus milicianos israelitas regresan a sus hogares. La causa del conflicto y derramamiento de tanta sangre ha sido la búsqueda del poder, al estilo cananeo, por un hombre y una ciudad.

Interpretación teológica resumida

En medio de la violencia e injusticia Dios estaba efectuando justicia. Hizo caer sobre las cabezas de Abimelec y los siquemitas (¡lit. en el caso de Abimelec!) la retribución que merecían. Aunque Israel se había entregado al paganismo, el Dios verdadero seguía obrando soberanamente en medio de ellos. Los castigó por medio de su propio pecado. Los asesinos sufrieron una muerte violenta y los idólatras cayeron bajo la maldición divina. En las generaciones posteriores, especialmente en el reino del norte, los israelitas encontrarían en esta historia una explicación de la obra de Dios en medio del caos religioso, ético, social y político de sus propios tiempos. La misma explicación tiene vigencia todavía en el mundo convulsionado de hoy.

Una retribución merecida

Abimelec había matado a miles de personas, comenzando con los setenta hermanos. Después, encabezó movimientos para tomar control de todos los israelitas. Pero cuando llegó para tomar a Tebes, encontró su propio golpe mortal a manos de una mujer que dejó caer una piedra de molino sobre su cabeza. Pidió una muerte honorable a manos de su escudero, quien cumplió con su petición. A veces los hombres poderosos experimentan una caída mortal a manos de una persona o una tentación insignificante.

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