Jueces 20: La guerra contra Benjamín

Jueces 20: La guerra contra Benjamín

Jueces 20:1 Entonces salieron todos los hijos de Israel, y se reunió la congregación como un solo hombre, desde Dan hasta Beerseba y la tierra de Galaad, a Jehová en Mizpa. 

Exceptuando a los benjamitas y la gente de Jabes Galaad, todos los israelitas se reunieron como un solo hombre . Desde Dan hasta Beerseba : Forma convencional de referirse a las fronteras norte (Dan) y sur (Beerseba) de Israel. La tierra de Galaad alude al territorio habitado por las tribus de la Transjordania. Mizpa era un pueblo de Judá, al norte de Jerusalén. No se trataba de Mizpa de Galaad.
Dan era la ciudad que quedaba más al norte en Israel y Beerseba la que quedaba más al sur. A menudo se mencionaban juntas como referencia a toda la nación.

Jueces 20:2  Y los jefes de todo el pueblo, de todas las tribus de Israel, se hallaron presentes en la reunión del pueblo de Dios, cuatrocientos mil hombres de a pie que sacaban espada.

Jueces 20:3  Y los hijos de Benjamín oyeron que los hijos de Israel habían subido a Mizpa. Y dijeron los hijos de Israel: Decid cómo fue esta maldad.

Jueces 20:4  Entonces el varón levita, marido de la mujer muerta, respondió y dijo: Yo llegué a Gabaa de Benjamín con mi concubina, para pasar allí la noche.

Jueces 20:5  Y levantándose contra mí los de Gabaa, rodearon contra mí la casa por la noche, con idea de matarme, y a mi concubina la humillaron de tal manera que murió.

Jueces 20:6  Entonces tomando yo mi concubina, la corté en pedazos, y la envié por todo el territorio de la posesión de Israel, por cuanto han hecho maldad y crimen en Israel.

Jueces 20:7  He aquí todos vosotros sois hijos de Israel; dad aquí vuestro parecer y consejo.

Jueces 20:8  Entonces todo el pueblo, como un solo hombre, se levantó, y dijeron: Ninguno de nosotros irá a su tienda, ni volverá ninguno de nosotros a su casa.

Jueces 20:9  Mas esto es ahora lo que haremos a Gabaa: contra ella subiremos por sorteo.

Por sorteo : Echar suertes constituía una forma usual de determinar la voluntad de Dios.

Jueces 20:10  Tomaremos diez hombres de cada ciento por todas las tribus de Israel, y ciento de cada mil, y mil de cada diez mil, que lleven víveres para el pueblo, para que yendo a Gabaa de Benjamín le hagan conforme a toda la abominación que ha cometido en Israel.

Jueces 20:11  Y se juntaron todos los hombres de Israel contra la ciudad, ligados como un solo hombre.
Ligados como un solo hombre : Israel se unificaba al fin como un solo cuerpo.
Desafortunadamente, para ello fue preciso que ocurriera algo horrible.

Jueces 20:12  Y las tribus de Israel enviaron varones por toda la tribu de Benjamín, diciendo: ¿Qué maldad es esta que ha sido hecha entre vosotros?

Jueces 20:13  Entregad, pues, ahora a aquellos hombres perversos que están en Gabaa, para que los matemos, y quitemos el mal de Israel. Mas los de Benjamín no quisieron oír la voz de sus hermanos los hijos de Israel,

Entregad , pues , ahora a aquellos hombres : Esta exigencia de las tribus de Israel era razonable porque había que castigar a los hombres de Gabaa para eliminar el mal del seno del pueblo. La cuestión se habría zanjado si los benjamitas hubiesen cumplido con ella. Su negativa provocó la guerra que casi aniquiló su tribu.

Quizás a los jefes benjamitas se les dieron hechos distorsionados acerca del grave crimen en su territorio, o a lo mejor eran demasiado orgullosos para admitir que algunos de su pueblo habían caído tan bajo. En cualquier caso, no habrían escuchado al resto de Israel ni entregado a los criminales. Eran más leales a su tribu que a la Ley de Dios.

Al protegerse de sus compatriotas, la tribu de Benjamín se hundió en un nivel de inmoralidad tan bajo como el de los criminales. A través de este hecho, vislumbramos hasta qué punto la calidad moral de la nación se había arruinado. El libro de Jueces termina con una sangrienta guerra civil que establece el escenario para la renovación espiritual que vendría bajo Samuel.

Jueces 20:14  sino que los de Benjamín se juntaron de las ciudades en Gabaa, para salir a pelear contra los hijos de Israel.

Jueces 20:15  Y fueron contados en aquel tiempo los hijos de Benjamín de las ciudades, veintiséis mil hombres que sacaban espada, sin los que moraban en Gabaa, que fueron por cuenta setecientos hombres escogidos.

Jueces 20:16  De toda aquella gente había setecientos hombres escogidos, que eran zurdos, todos los cuales tiraban una piedra con la honda a un cabello, y no erraban.
El ser zurdos los hacía magníficos guerreros.

Jueces 20:17  Y fueron contados los varones de Israel, fuera de Benjamín, cuatrocientos mil hombres que sacaban espada, todos estos hombres de guerra.

Jueces 20:18  Luego se levantaron los hijos de Israel, y subieron a la casa de Dios y consultaron a Dios, diciendo: ¿Quién subirá de nosotros el primero en la guerra contra los hijos de Benjamín? Y Jehová respondió: Judá será el primero.

La casa de Dios : Esta expresión probablemente se refiere a Betel, el lugar así llamado, donde se hallaban en esta época el arca del pacto y el sumo sacerdote Finees. Probablemente consultaron al Señor por medio de los Urim y Tumim del sacerdote. Judá será el primero.

Jueces 20:19  Se levantaron, pues, los hijos de Israel por la mañana, contra Gabaa.

Jueces 20:20  Y salieron los hijos de Israel a combatir contra Benjamín, y los varones de Israel ordenaron la batalla contra ellos junto a Gabaa.

Jueces 20:21  Saliendo entonces de Gabaa los hijos de Benjamín, derribaron por tierra aquel día veintidós mil hombres de los hijos de Israel.

Jueces 20:22  Mas reanimándose el pueblo, los varones de Israel volvieron a ordenar la batalla en el mismo lugar donde la habían ordenado el primer día.

Jueces 20:23  Porque los hijos de Israel subieron y lloraron delante de Jehová hasta la noche, y consultaron a Jehová, diciendo: ¿Volveremos a pelear con los hijos de Benjamín nuestros hermanos? Y Jehová les respondió: Subid contra ellos.

Jueces 20:24  Por lo cual se acercaron los hijos de Israel contra los hijos de Benjamín el segundo día.

Jueces 20:25  Y aquel segundo día, saliendo Benjamín de Gabaa contra ellos, derribaron por tierra otros dieciocho mil hombres de los hijos de Israel, todos los cuales sacaban espada.

Jueces 20:26  Entonces subieron todos los hijos de Israel, y todo el pueblo, y vinieron a la casa de Dios; y lloraron, y se sentaron allí en presencia de Jehová, y ayunaron aquel día hasta la noche; y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová.
Holocaustos. Ofrendas de paz.

Jueces 20:27  Y los hijos de Israel preguntaron a Jehová (pues el arca del pacto de Dios estaba allí en aquellos días,

Jueces 20:28  y Finees hijo de Eleazar, hijo de Aarón, ministraba delante de ella en aquellos días), y dijeron: ¿Volveremos aún a salir contra los hijos de Benjamín nuestros hermanos, para pelear, o desistiremos? Y Jehová dijo: Subid, porque mañana yo os los entregaré.

Finees era el sumo sacerdote en tiempos de Josué. El hecho de que todavía estuviera desempeñándose como tal sugiere que este incidente, el cual ocurrió en los inicios del período de los jueces, poco después de la muerte de Josué, no fue incluido siguiendo un orden cronológico.

Este es el único lugar en Jueces donde se menciona el arca del pacto. Tal vez esto nos habla de las pocas veces en las que el pueblo consultaba a Dios.

Finees, el sumo sacerdote, fue también el sumo sacerdote bajo Josué. La referencia de Finees como sumo sacerdote y la ubicación del tabernáculo en Bet-el en lugar de Silo quizás indiquen que los sucesos de esta historia ocurrieron durante los primeros años de los jueces.

Jueces 20:29  Y puso Israel emboscadas alrededor de Gabaa.

Jueces 20:30  Subiendo entonces los hijos de Israel contra los hijos de Benjamín el tercer día, ordenaron la batalla delante de Gabaa, como las otras veces.

Jueces 20:31  Y salieron los hijos de Benjamín al encuentro del pueblo, alejándose de la ciudad; y comenzaron a herir a algunos del pueblo, matándolos como las otras veces por los caminos, uno de los cuales sube a Bet-el, y el otro a Gabaa en el campo; y mataron unos treinta hombres de Israel.

Jueces 20:32  Y los hijos de Benjamín decían: Vencidos son delante de nosotros, como antes. Mas los hijos de Israel decían: Huiremos, y los alejaremos de la ciudad hasta los caminos.

Jueces 20:33  Entonces se levantaron todos los de Israel de su lugar, y se pusieron en orden de batalla en Baal-tamar; y también las emboscadas de Israel salieron de su lugar, de la pradera de Gabaa.
Baal – tamar : Sitio desconocido cercano a Gabaa.

Jueces 20:34  Y vinieron contra Gabaa diez mil hombres escogidos de todo Israel, y la batalla arreciaba; mas ellos no sabían que ya el desastre se acercaba a ellos.

Jueces 20:35  Y derrotó Jehová a Benjamín delante de Israel; y mataron los hijos de Israel aquel día a veinticinco mil cien hombres de Benjamín, todos los cuales sacaban espada.

Jueces 20:36  Y vieron los hijos de Benjamín que eran derrotados; y los hijos de Israel cedieron campo a Benjamín, porque estaban confiados en las emboscadas que habían puesto detrás de Gabaa.

Jueces 20:37  Y los hombres de las emboscadas acometieron prontamente a Gabaa, y avanzaron e hirieron a filo de espada a toda la ciudad.

Jueces 20:38  Y era la señal concertada entre los hombres de Israel y las emboscadas, que hiciesen subir una gran humareda de la ciudad.

Jueces 20:39  Luego, pues, que los de Israel retrocedieron en la batalla, los de Benjamín comenzaron a herir y matar a la gente de Israel como treinta hombres, y ya decían: Ciertamente ellos han caído delante de nosotros, como en la primera batalla.

Jueces 20:40  Mas cuando la columna de humo comenzó a subir de la ciudad, los de Benjamín miraron hacia atrás; y he aquí que el humo de la ciudad subía al cielo.

Jueces 20:41  Entonces se volvieron los hombres de Israel, y los de Benjamín se llenaron de temor, porque vieron que el desastre había venido sobre ellos.

Jueces 20:42  Volvieron, por tanto, la espalda delante de Israel hacia el camino del desierto; pero la batalla los alcanzó, y los que salían de las ciudades los destruían en medio de ellos.

Jueces 20:43  Así cercaron a los de Benjamín, y los acosaron y hollaron desde Menúha hasta enfrente de Gabaa hacia donde nace el sol.

Jueces 20:44  Y cayeron de Benjamín dieciocho mil hombres, todos ellos hombres de guerra.

Jueces 20:45  Volviéndose luego, huyeron hacia el desierto, a la peña de Rimón, y de ellos fueron abatidos cinco mil hombres en los caminos; y fueron persiguiéndolos aun hasta Gidom, y mataron de ellos a dos mil hombres.
La peña de Rimón : Lugar de refugio próximo a Gabaa.

Jueces 20:46  Fueron todos los que de Benjamín murieron aquel día, veinticinco mil hombres que sacaban espada, todos ellos hombres de guerra.

Jueces 20:47  Pero se volvieron y huyeron al desierto a la peña de Rimón seiscientos hombres, los cuales estuvieron en la peña de Rimón cuatro meses.

Jueces 20:48  Y los hombres de Israel volvieron sobre los hijos de Benjamín, y los hirieron a filo de espada, así a los hombres de cada ciudad como a las bestias y todo lo que fue hallado; asimismo pusieron fuego a todas las ciudades que hallaban.  

Este es un número aproximado.

Los efectos de la horrible violación y del asesinato nunca debieron traspasar la comunidad donde ocurrió el crimen. La gente del lugar debió haber entregado a los criminales a la justicia y corregido la negligencia que en un principio permitió el crimen. En vez de eso, primero el pueblo y luego toda la tribu defendió esta maldad hasta el punto de ir a la guerra por esta causa.

Para evitar que los problemas que no tienen solución se conviertan en conflictos mayores, se debe actuar de inmediato, con sabiduría y firmeza antes de que la situación escape de nuestro control.

A la larga la tribu de Benjamín se recobró de esta matanza. Saúl, el primer rey de Israel, provenía de esta tribu, así también la reina Ester y el apóstol Pablo. Pero la tribu siempre se conoció por ser más pequeña que las demás.

Guerra entre Benjamín e Israel

Asamblea del ejército de Israel

Para decidir qué se debe hacer, los israelitas se reunieron en Mizpa. A la luz de la narración siguiente esta Mizpa estaría al noroeste de Gabaa. Acudió… a Jehová no significa que el santuario o el arca del pacto estuviera presente, sino solamente que la asamblea se convocó en nombre de Jehová, reconociendo su presencia.

Llegaron de todo el territorio de Israel, desde Dan en el norte hasta Beerseba en el sur, y también del lado oriental del Jordán. Probablemente Dan no había emigrado al norte todavía; más bien la expresión desde Dan hasta Beerseba sería de los tiempos del autor. Galaad aquí es todo el territorio israelita al oriente del Jordán. Acudieron los líderes de todas las tribus y un ejército inmenso. ¡Ninguno de los jueces logró convocar un ejército semejante! Los protagonistas de los capítulos anteriores han sido representativos de Israel, pero el libro concluye hablando directamente de las acciones insensatas de todo el pueblo. Que estas acciones tenían el apoyo unánime es indicado por la repetición de todo y como un solo hombre.

Sin embargo, estaba ausente Benjamín. Aparentemente no fue invitado, pero como Mizpa estaba en su territorio, se dio cuenta de la asamblea. Aun así, no asistió.

El nacionalismo y la psicología masiva

El nacionalismo puede ser sano, pero también puede ser dañino para los habitantes. En este pasaje notamos que el nacionalismo:

1.        Resultó por una causa común. Despertó interés de parte de todos, y se reunieron espontáneamente en Mizpa.
2.     Resultó por un crimen horrible. La atrocidad del crimen conmovió a todos los hombres, despertando celos por corregir el mal.
3.     Resultó en una guerra civil, cuando miles de personas murieron.

Juicio contra Gabaa

La asamblea pide un informe de la atrocidad, y el levita responde con su versión. Es similar, pero hay diferencias. La más significativa es que el levita omite su entrega de la concubina. Cuenta lo que condena a Gabaa, pero no menciona su propia culpa. Identifica a los asaltantes como “los señores de Gabaa”, o sea, los jefes de las familias, puede significar que fueron solamente algunos pervertidos. Según el levita, los de Gabaa querían matarlo, pero el autor se limita a decir que lo querían violar, y una comparación con los hombres de Sodoma sugiere que los de Gabaa eran menos violentos. Por otro lado, la interpretación del levita sería razonable después del abuso de que fue víctima su concubina. Finalmente, el levita atribuye a los de Gabaa la muerte de su concubina, pero el autor ha implicado cierta culpa de parte del levita. Él la entregó a los alborotadores, sin que la pidieran. Además, ella no murió con ellos. ¿Moriría mientras el levita dormía, o durante el viaje a su casa, o cuando él la desmembró? ¿Sería posible que la dejó morir, o aun la terminó de matar, para poder vengarse de Gabaa? Al concluir su testimonio el levita pide el fallo de la asamblea.

Sin dar a los de Gabaa una oportunidad de responder, ni investigar el testimonio del levita, la asamblea decide sitiar y atacar la ciudad la decisión precipitada. No preguntan al levita cómo se salvó de la turba, mientras su concubina fue asesinada. Llegan a su decisión unánimemente, como un solo hombre. Ya que la campaña puede durar algún tiempo, acuerdan asignar el 10% de sus miembros a traer provisiones.

Habiéndose acercado a Gabaa, los israelitas apelan a Benjamín para que tome cartas en el asunto y entregue a los culpables. Por tercera vez Israel actúa como un solo hombre. Irónicamente, la acción más unificada de Israel en todo el libro conducirá a una guerra fratricida. La demanda de las tribus parece razonable. Querían castigar solo a los delincuentes, y con la pena indicada por el asesinato o la violación de la mujer de otro hombre. La oración extirpemos el mal de en medio de Israel muestra que les interesaba no solamente castigar, sino también raer de su tierra la culpa del asesinato para poder recibir la bendición de Dios.

Lejos de entregar a los reos, los benjamitas acuden a Gabaa para pelear. Quizá su reacción habría sido otra si hubieran participado en la asamblea. Tal vez creían que la nación estaba prejuiciada contra Gabaa. Sin embargo, no dan evidencia de buscar la justicia. Más bien, su solidaridad es ciega y amoral, lealtad que deja impunes a los de su propio grupo. La frase sus hermanos subraya que la acción de Benjamín abría una división dentro del pueblo de Jehová. Nadie se imaginaría qué tan seria esa división llegaría a ser.

Un ejército unido

 La agrupación del ejército de los israelitas nos sirve para reconocer que como cristianos también podemos unirnos por causas nobles.

1.     Aumenta la fuerza, porque muchos pueden lograr lo que uno por uno no podemos hacer.
2.     Promueve la armonía y la cohesión del grupo, porque tienen una meta común.
3.     Favorece el crecimiento, porque todo hombre de las tribus quería participar. Ninguno se quedó en casa.
4.     Garantiza el éxito, a pesar de la pérdida de muchos soldados.

Las iglesias pueden aprender de la importancia de la unidad de misión y estrategia para lograr más de su misión.

Número de los combatientes.

Había 26.000 milicianos de Benjamín, aparte de los varones de Gabaa. Contaban con 700 zurdos que manejaban la honda con una puntería perfecta. Quizás fueron entrenados a pelear con la mano izquierda, o fueron ambidiestros. Las versiones antiguas indican que la frase que fueron 700 hombres escogidos no estaba originalmente al final, sino que algún escriba equivocadamente copió allí la misma frase.

Una venganza exagerada

Es triste ver que la enemistad a veces se extiende hasta entre hermanos y personas de la misma nación. Notemos cómo la venganza resultó en masacres bárbaros.

1.     Estaba basada en un celo ciego. Los israelitas se juntaron para buscar venganza, sin tener toda la información para ejercer la objetividad necesaria.
     2.     Estaba expresada con crueldad extrema. Decidieron tratar de aniquilar a todos de la tribu de Benjamín. Después se dieron cuenta que habían hecho mal.
     3.     Estaba reflejando una pasión desenfrenada. La batalla fue en contra de los israelitas en las dos iniciativas. Fue solamente cuando pidieron la voluntad de Dios que recibieron la seguridad de la victoria.
     4.     Estaba manifestando una obsesión por la venganza bárbara. Muchas atrocidades se cometen cuando estamos obsesionados por hacer algo. Las personas sufren a consecuencia de esta emoción.

La fuerza israelita era bastante más grande.

Primera batalla

Antes de la batalla, los israelitas fueron al arca del pacto en Betel, 13 km. al norte de Gabaa, para preguntar a Dios cuál de las tribus debe encabezar la ofensiva. La tribu escogida recibiría mucha gloria de la fácil victoria sobre los benjamitas. Jehová escogió la tribu de la concubina. Al recibir la respuesta, los israelitas tomarían por sentado que Dios les apoyaría en la batalla. Habían hecho casi la misma pregunta; Jehová dio casi la misma respuesta, y luego agregó una promesa de éxito. Sería natural, pero equivocado, sobreentender la misma promesa aquí. Israel se preparaba para conquistar a los cananeos en obediencia al mandamiento de Jehová, pero no tiene mandamiento de pelear contra Benjamín.

A la mañana siguiente se entabló la batalla. Como los israelitas tienen superioridad numérica, su causa es “justa” y “han consultado a Jehová”, seguramente esperan una victoria contundente. Sin embargo, el resultado es todo lo contrario.

¿Por qué Jehová no entregó a Benjamín en la mano de Israel? La reflexión sobre esta pregunta conduce a algunas observaciones.

(1) En su consulta a Jehová, Israel no preguntó si deberían pelear contra Benjamín. Habían decidido pelear antes de la consulta.
(2) Jehová no prometió victoria a Israel.
(3) No hay evidencia de que Israel haya seguido la instrucción divina de que Judá encabezara el ataque.
(4) Las derrotas de Israel en Jueces se deben a la infidelidad al pacto con Jehová.

Lecciones que resultan de la derrota

No nos gusta experimentar la derrota, pero eso es universal. Tarde o temprano todos experimentamos la derrota sobre un plan o un proyecto que promovemos. Pero hay lecciones en la derrota:

    1.     Debemos considerar de nuevo la naturaleza del proyecto o de la misión. ¿Vale la pena?
     2.     Debemos considerar el costo de continuar con la misión. ¿Vale lo que costará?
     3.     Debemos acudir a Dios para asegurarnos que la misión está de acuerdo con su voluntad. ¿Estará Dios acompañándonos en esta misión?

     4.     Debemos estar inspirados por Dios para emprender de nuevo la misión. ¿Podemos glorificar a Dios por medio de ella?

Segunda batalla

A pesar de sus cuantiosas bajas, los israelitas se animaron para una segunda batalla. Se despliegan, pero antes de salir a pelear envían de nuevo una delegación, aparentemente a Betel, para consultar a Jehová. Esta vez le preguntan lo que tomaron por sentado la primera vez, si deben pelear contra Benjamín. Reconocen su necesidad de la ayuda de Jehová, llorando delante de él todo el día. La frase nuestros hermanos indica que también reconocen más la seriedad de pelear contra una tribu del pueblo de Jehová. Esta vez Dios les envía a la batalla.

Con esta respuesta la victoria parece asegurada. Sin embargo, no es así. Después de las dos batallas Israel queda diezmado, con 40.000 bajas. ¿Por qué Jehová permitió esta derrota? Israel se desplegó para la batalla antes de consultar a Jehová. Varios estudiosos encuentran en este orden de eventos falta de lógica. Sin embargo, ni los manuscritos ni las versiones antiguas apoyan esta conjetura. Más bien, cuando Israel fue a preguntar a Jehová si debería volver a pelear, ya había decidido hacerlo. La consulta fue solo un formalismo para pedir la aprobación de los planes ya hechos. Jehová permitiría la derrota para enseñar a la nación a depender de él y para llevarla al arrepentimiento. En su soberana sabiduría esta guerra castiga a ambos contrincantes.

Tercera batalla

Humillado, Israel vuelve a Betel por tercera vez. Ahora buscan a Dios con mucho más fervor. El texto subraya que todos los israelitas subieron, dando a entender que para las primeras consultas se envió solamente una delegación. Lloraron delante de Jehová, así como en la segunda consulta. Ayunaron todo el día, expresando su dependencia de Jehová y su arrepentimiento. Ofrecieron sacrificios, otra cosa que no habían hecho. Los holocaustos se quemaban totalmente como una ofrenda exclusivamente para Jehová. En esta ocasión probablemente se ofrecieron como una expiación por los pecados del pueblo. Las ofrendas de paz eran una especie de banquete de comunión con Jehová. A Dios se le ofrecía la sangre, la grasa y varios de los órganos internos, pero el ofrendante comía la carne. En esta ocasión las ofrendas de paz servirían para restaurar la comunión con Jehová después del ayuno y los holocaustos expiatorios.

Luego los israelitas por tercera vez consultan a Jehová. A diferencia de la primera consulta, no dan por sentado que deben salir a la batalla. A diferencia de la segunda, agregan la pregunta “¿o desistiremos?” Han perdido su confianza en su propia fuerza y planes y se han humillado ante Jehová para buscar su voluntad y poder.

El autor interrumpe la narración para una breve nota tal vez para dejar ver que la consulta fue legítima y que la respuesta también lo sería. Algunos han concluido en base a esta nota que el santuario central de Israel se encontraba en Betel en esos días. Sin embargo, como el tabernáculo estaba en Silo tanto antes como después de este período, y como no se menciona aquí, es probable que solo el arca se había llevado a Betel para buscar el apoyo de Jehová en esta guerra.
La explicación entre paréntesis también sirve para fijar este evento cronológicamente al principio del período de los jueces. Fineas fue nieto de Aarón y líder de Israel ya en los días de Moisés.

Jehová ordena lo mismo que en la segunda consulta, pero esta vez da una promesa de victoria. En otras partes del libro Jehová entrega a su pueblo infiel en mano de los opresores, y a los opresores en mano de su pueblo arrepentido; pero solo aquí leemos que entrega a miembros de su pueblo en mano de sus hermanos.

Israel va a esta batalla con una estrategia astuta. La confianza en Dios no excluye la planificación. Irónicamente, la estrategia contra Benjamín es casi idéntica a la que Israel empleó en la conquista de Hai, en el territorio posteriormente asignado a Benjamín.

El relato de la batalla es complicado porque cuenta las acciones simultáneas de tres grupos (cosa rara en la narrativa hebrea): la fuerza principal del ejército israelita, la emboscada israelita y el ejército benjamita. En un sentido la batalla se narra dos veces. La primera narración cuenta el inicio de la batalla y luego resume sus resultados. La segunda da más detalles sobre los tres grupos. Vuelve al inicio de la batalla para hablar de la emboscada. Luego vuelve una vez más al inicio para contar lo que sucedió con la fuerza principal de Israel y con los benjamitas. El regreso al inicio de la batalla cada vez sirve no solamente para recoger el hilo, sino también para dar realce a la artimaña de Israel.

La estrategia israelita se anticipa en la nota introductoria. Al inicio, la tercera batalla parecía igual a las otras dos, con Israel retrocediendo. Sin embargo, la retirada era parte de su plan. Abandonaron sus lugares frente a Gabaa para desplegarse de nuevo en Baal-tamar. Salieron y como las otras veces hacen eco del lenguaje de Sansón. Benjamín estaba tan equivocado como Sansón. Muchos comentaristas opinan que Gabaa es un error por “Gabaón”. Eusebio ubica Baal-tamar al nordeste de Gabaa, pero la narración sugiere que quedaba al noroeste.

Entre tanto la emboscada israelita también salió de su lugar, pero no para huir de Gabaa, sino para acercarse a ella. Mientras la batalla arreciaba en Baal-tamar, los benjamitas no se percataron de la emboscada que estaba por atacar a Gabaa. El Texto Masorético sitúa la emboscada “en el llano de Geba”, una ciudad 5 km. al nordeste de Gabaa, en vez de “al oeste de Gabaa”. Probablemente el Texto Masorético preserva la lección original. La otra surgiría por el poco uso del vocablo “llano” en el AT, y por la frecuente repetición de Gabaa en este capítulo. La palabra heb. traducida ante implica que la emboscada llegó lo suficientemente cerca para ver la ciudad, pero que todavía quedaba a cierta distancia (la palabra es vertida por “desde lejos”.

Luego, saltando los demás detalles, la narración resume el resto de la batalla y sus resultados en un solo versículo. La última frase anticipa el desastre benjamita lo resume en términos de 25.100 bajas. Significativamente, este versículo atribuye la derrota a Jehová, pero la matanza a los israelitas. Derrotó es el mismo verbo traducido “son vencidos”. Los benjamitas creían haber derrotado a los israelitas, pero ese mismo pensamiento fue su propia derrota.

Ahora el autor regresa al inicio de la batalla para contar en más detalle la actuación de los tres grupos militares.
La primera oración no se refiere a la derrota de Benjamín al final de la batalla, sino a la aparente derrota de Israel al inicio. Los benjamitas percibieron su propia derrota mucho antes del final. De hecho, después de 25.000 bajas casi no quedaban benjamitas para ver que estaban derrotados.

El autor ha vuelto al principio de la batalla para retomar la narración sobre la emboscada. La dejaron en posición para atacar la ciudad. Ahora relata el ataque y la matanza de todos los habitantes. Los israelitas habían acordado que al tomar la ciudad la emboscada le prendería fuego; el humo serviría de señal a la fuerza principal que la emboscada había completado su misión.

Luego el autor relata el efecto que la señal tuvo en la fuerza principal de Israel y en los benjamitas. Para introducir a estos dos grupos, una vez más regresa a la retirada de Israel, y por tercera vez repite el error de Benjamín. Esta tribu resulta tan engañada como los opresores de Israel: Eglón, Sísara y Madián. El humo reveló a los benjamitas la trampa en la cual habían caído. Comenzaron a huir al oriente hacia el desierto.

Por otro lado, el humo fue una señal a la fuerza principal de Israel para detener su retirada y volverse contra los benjamitas. Estos quedaron cercados por la fuerza principal y los 10.000 de la emboscada que ahora salían de Gabaa. Algunos manuscritos de la LXX sugieren que en lugar de las ciudades se debe leer “la ciudad”, con referencia a Gabaa.
En la persecución hasta el lado oriental de Gabaa los israelitas mataron a 18.000 benjamitas. En lugar de desde Noja el Texto Masorético tiene “a Menuja”. No sería sorprendente que hubiera ciudades con estos nombres, ya que “Menuja” significa “lugar de descanso” y Noja fue el nombre del cuarto hijo de Benjamín.

A estas alturas los benjamitas claramente estaban derrotados. Habían perdido más de dos tercios de sus efectivos. Sin embargo, los israelitas mataron a otros 7.000 en su huida hacia la peña de Rimón. El verbo traducido fueron muertos es lit. “los rebuscaron”; compara la matanza de los últimos benjamitas a la recogida de los últimos frutos después de la cosecha. Gidom es un sitio desconocido, pero la peña de Rimón generalmente se identifica con una elevación a 9 km. al nordeste de Gabaa.

Los 18.000 muertos, más los 5.000, más los 2.000 suman un total de 25.000. Del ejército original de más de 26.000 solamente 600 llegaron a las cuevas de la peña de Rimón. La diferencia entre la cifra de 26.000 más los habitantes de Gabaa y la suma de 25.600 probablemente se debe a las bajas que Benjamín sufrió en las primeras dos batallas.
Habiendo aniquilado a casi todos los milicianos de Benjamín, los israelitas todavía no detuvieron su mano. Tan airados estaban por la resistencia benjamita y por las 40.000 bajas israelitas, que destruyeron todas las ciudades de Benjamín y mataron todo lo que vivía en ellas. Aun en esta “guerra justa” que contaba con el aval de Jehová, los combatientes se extralimitaron, cometiendo en el ardor del conflicto un genocidio en nada justificado por las circunstancias. De manera que uno de los excesos de Jefté había sido cometido antes por todo Israel. Pusieron a Benjamín bajo el anatema, que si bien debería aplicarse a los cananeos en la conquista, se permitía contra israelitas solo si una ciudad se entregaba a la idolatría. Contra Benjamín Israel aplicó el anatema como no lo había hecho contra los cananeos.

La providencia divina preserva

Era necesario un remanente para la preservación de los propósitos últimos de Dios.

1.     El propósito del remanente era la continuación de la tribu de Benjamín.
2.     Los dones positivos de la tribu de Benjamín necesitaban ser preservados.
3.     El futuro del remanente fue brillante.
         1.     El primer rey, Saul, era de la tribu.
         2.     El gran apóstol Pablo era descendiente de la tribu.

Los israelitas removieron la culpa por el derramamiento de sangre castigando a los hombres de Gabaa a través de la muerte de los benjamitas. Se dolieron por Benjamín cuando descubrieron que la tribu estaba a punto de extinguirse. Sólo sobrevivieron 600 hombres. Las 11 tribus restantes concibieron dos maneras de conseguirles esposas a estos sobrevivientes sin violar el voto de no entregarles sus hijas. Los benjamitas tomaron a 400 vírgenes de Jabes Galaad y a 200 hijas de Silo.

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