Josué-3-El-paso-del-Jordán

Josué 3: El paso del Jordán

Jos 3:1 Josué se levantó de mañana, y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y vinieron hasta el Jordán, y reposaron allí antes de pasarlo.

Jos 3:2 Y después de tres días, los oficiales recorrieron el campamento,

Jos 3:3 y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y los levitas sacerdotes que la llevan, vosotros saldréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella,

El arca estaba hecha de madera de acacia y cubierta de oro; contenía una porción de maná, la vara de Aarón y los Diez Mandamientos. Representaba la presencia de Dios, y era, sin duda, la más preciada posesión de Israel.

Jos 3:4 a fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir; por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino. Pero entre vosotros y ella haya distancia como de dos mil codos; no os acercaréis a ella.

Hasta este momento, ellos habían sido guiados por una nube durante el día y una columna de fuego en la noche, ahora el arca les mostraría el camino. La distancia como de dos mil codos (cerca de mil metros) se mantenía para que la gente se sintiera impresionada con lo sagrado del arca.

habéis pasado, abar: Cruzar, pasar, ir más allá, traspasar, pasar por encima de, transgredir. Abar aparece más de 500 veces en el Antiguo Testamento y por lo tanto contiene infinidad de matices y significados. Uno de estos es «pasar de un lado al otro», representado en su manera más común por el cruce de un río, al igual que ocurre en este pasaje. Un importante derivado es Ibri descripción étnica de Abraham y, en consecuencia, de sus descendientes. Ibri también se considera como nombre para los descendientes de Heber. Heber era el tataranieto de Sem, hijo de Noé, progenitor de todos los pueblos semíticos y descendiente directo de Abraham. De ahí que «hebreos» simplemente sería el término que designa una banda o tribu de semitas. Ibri también se considera como nombre para los descendientes de Heber. Heber era el tataranieto de Sem, hijo de Noé, progenitor de todos los pueblos semíticos y descendiente directo de Abraham. De ahí que «hebreos» simplemente sería el término que designa una banda o tribu de semitas. Ibri también podría referirse a alguien que haya «cruzado» el río éufrates desde el este, como lo hizo Abraham.

El arca del pacto era el tesoro más sagrado de Israel. Era símbolo de la presencia y el poder de Dios. El arca era una caja rectangular dorada, con dos querubines (ángeles) frente a frente sobre la tapa. Dentro del arca estaban las tablas de los Diez Mandamientos que Moisés había recibido de Dios, un recipiente con maná (el pan que Dios envió milagrosamente desde el cielo durante el peregrinaje en el desierto), y la vara de Aarón (símbolo de autoridad del sumo sacerdote). De acuerdo con la ley de Dios, sólo los levitas podían transportar el arca. El arca fue construida al mismo tiempo que el tabernáculo y colocado en el Lugar Santísimo del santuario.

Jos 3:5 Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.

Santificaos : Se le pidió a la gente que se separara de todo lo impuro y se consagrara por completo al Señor.

Antes de entrar a la tierra prometida, los israelitas debían santificarse, hacer una ceremonia de purificación. Esto se hacía muchas veces antes de hacer un sacrificio o, como en este caso, antes de presenciar un gran acto de Dios. La ley de Dios declaraba que muchas cosas podían hacer que una persona se volviera inmunda: ingerir ciertos alimentos, el parto, la enfermedad, tocar un cadáver. Dios se valió de estas diferentes señales externas de inmundicia para ilustrar la inmundicia interna del hombre como resultado del pecado. La ceremonia de purificación ilustraba la importancia de acercarnos a Dios con un corazón puro. Como los israelitas, al acercarnos a Dios debemos resolver el problema del pecado en nuestra vida.

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