Josué-24-Renovación-del-pacto

Josué 24: Renovación del pacto

Jos 24:1 Reunió Josué a todas las tribus de Israel en Siquem, y llamó a los ancianos de Israel, sus príncipes, sus jueces y sus oficiales; y se presentaron delante de Dios.

Siquem estaba situada en el valle entre el monte Ebal y el monte Gerizim. Poseía un amplio anfiteatro natural que permitía reunir a todas las tribus y puede que haya sido escogida a causa de su importancia religiosa

Jos 24:2 Y dijo Josué a todo el pueblo: Así dice Jehová, Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente al otro lado del río, esto es, Taré, padre de Abraham y de Nacor; y servían a dioses extraños.

Así dice Jehová : Josué les habló proféticamente; esto es, Dios les estaba hablando por medio de él.

Jos 24:3 Y yo tomé a vuestro padre Abraham del otro lado del río, y lo traje por toda la tierra de Canaán, y aumenté su descendencia, y le di Isaac.

Jos 24:4 A Isaac di Jacob y Esaú. Y a Esaú di el monte de Seir, para que lo poseyese; pero Jacob y sus hijos descendieron a Egipto.

Jos 24:5 Y yo envié a Moisés y a Aarón, y herí a Egipto, conforme a lo que hice en medio de él, y después os saqué.

Jos 24:6 Saqué a vuestros padres de Egipto; y cuando llegaron al mar, los egipcios siguieron a vuestros padres hasta el Mar Rojo con carros y caballería.

Jos 24:7 Y cuando ellos clamaron a Jehová, él puso oscuridad entre vosotros y los egipcios, e hizo venir sobre ellos el mar, el cual los cubrió; y vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Después estuvisteis muchos días en el desierto.

Jos 24:8 Yo os introduje en la tierra de los amorreos, que habitaban al otro lado del Jordán, los cuales pelearon contra vosotros; mas yo los entregué en vuestras manos, y poseísteis su tierra, y los destruí de delante de vosotros.

Jos 24:9 Después se levantó Balac hijo de Zipor, rey de los moabitas, y peleó contra Israel; y envió a llamar a Balaam hijo de Beor, para que os maldijese.

Jos 24:10 Mas yo no quise escuchar a Balaam, por lo cual os bendijo repetidamente, y os libré de sus manos.

Balaam era un famoso personaje oriundo de Mesopotamia a quien, aun cuando no mantenía una perfecta relación con Dios, se le reconocía como profeta de Jehová. Este episodio tuvo tanta significación que se menciona a Balaam tres veces en el NT. Maldijese : Equivalía a invocar el castigo de Dios sobre alguien.

Jos 24:11 Pasasteis el Jordán, y vinisteis a Jericó, y los moradores de Jericó pelearon contra vosotros: los amorreos, ferezeos, cananeos, heteos, gergeseos, heveos y jebuseos, y yo los entregué en vuestras manos.

Jos 24:12 Y envié delante de vosotros tábanos, los cuales los arrojaron de delante de vosotros, esto es, a los dos reyes de los amorreos; no con tu espada, ni con tu arco.

Tábanos : Este término alude al miedo o pánico

Jos 24:13 Y os di la tierra por la cual nada trabajasteis, y las ciudades que no edificasteis, en las cuales moráis; y de las viñas y olivares que no plantasteis, coméis.

Jos 24:14 Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová.

Jos 24:15 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

Temed a Jehová : Reverencia y respeto hacia alguien que es amor y a la vez justicia. La palabra servir se usa siete veces en estos dos versículos; significa dedicarse exclusivamente a Dios. Josué no llamó al pueblo a escoger a quién servir porque creyese en la existencia de dos opciones desde la perspectiva divina. Al hacerlo estaba confirmando su propia lealtad a Dios e instando al pueblo a dar la misma respuesta.

La gente tenía que decidir si obedecía a Dios, que había comprobado su fidelidad, o si obedecía a los dioses locales, que solo eran ídolos hechos por los hombres. Es fácil caer en una rebelión silenciosa, siguiendo con nuestra vida a nuestra propia manera. Pero llega el momento en que tenemos que decidir quién o qué nos controlará. La elección es suya ¿Será Dios, su propia personalidad limitada u otro sustituto imperfecto? Una vez que ha decidido ser controlado por el Espíritu de Dios, debe reafirmar esta decisión todos los días.

Al declararse definitivamente del lado del Señor, Josué de nuevo demostró su calidad de líder espiritual. No importa lo que otros hubieran decidido, Josué tuvo que hacer un compromiso con Dios y estaba dispuesto a dar el ejemplo de vivir de acuerdo con esa decisión. La manera en que vivimos les demuestra a los demás la seriedad de nuestro compromiso para servir a Dios.

Jos 24:16 Entonces el pueblo respondió y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos a Jehová para servir a otros dioses;

Jos 24:17 porque Jehová nuestro Dios es el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre; el que ha hecho estas grandes señales, y nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado, y en todos los pueblos por entre los cuales pasamos.

Jos 24:18 Y Jehová arrojó de delante de nosotros a todos los pueblos, y al amorreo que habitaba en la tierra; nosotros, pues, también serviremos a Jehová, porque él es nuestro Dios.

La decidida respuesta del pueblo era indudablemente sincera; sin embargo, no siempre se mantuvo fiel a ella. Muy pronto dejaron a Jehová.

Jos 24:19 Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir a Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celoso; no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados.

No podréis servir a Jehová : Así les advierte Josué de lo serio de la promesa del pacto. No sufrirá vuestras rebeliones : Las relaciones de Dios con su pueblo estaban sujetas a una condición: si Israel se aliaba a Dios, y después se rebelaba contra él, sería castigado.

Jos 24:20 Si dejareis a Jehová y sirviereis a dioses ajenos, él se volverá y os hará mal, y os consumirá, después que os ha hecho bien.

Jos 24:21 El pueblo entonces dijo a Josué: No, sino que a Jehová serviremos.

Toda la gente de la nación proclamó valientemente que nunca abandonaría al Señor. Pero no cumplieron esa promesa. Muy pronto Dios les acusaría de violar su propio pacto con El. Hablar es fácil. Es fácil decir que seguiremos a Dios, pero es más importante cumplirlo con nuestras vidas. Sin embargo, la nación siguió a Dios a lo largo de la vida de Josué, lo cual fue un gran tributo a la fe en Dios de Josué y su liderazgo poderoso.

Jos 24:22 Y Josué respondió al pueblo: Vosotros sois testigos contra vosotros mismos, de que habéis elegido a Jehová para servirle. Y ellos respondieron: Testigos somos.

Jos 24:23 Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que están entre vosotros, e inclinad vuestro corazón a Jehová Dios de Israel.

Josué les mandó a los israelitas a desechar los dioses extranjeros o ídolos. Seguir a Dios exige la destrucción de cualquier cosa que impida nuestra adoración a El. Nosotros tenemos nuestra propia versión de ídolos en nuestras vidas -avaricia, prioridades equivocadas, celos, prejuicios- que impiden nuestra adoración a Dios. Dios no está satisfecho si simplemente escondemos estos ídolos. Tenemos que eliminarlos totalmente de nuestras vidas.

Jos 24:24 Y el pueblo respondió a Josué: A Jehová nuestro Dios serviremos, y a su voz obedeceremos.

Jos 24:25 Entonces Josué hizo pacto con el pueblo el mismo día, y les dio estatutos y leyes en Siquem.

Josué representaba al pueblo al hacer un pacto con Dios. Como el pacto del monte Sinaí, contenía las leyes que el pueblo debía obedecer

Jos 24:26 Y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una gran piedra, la levantó allí debajo de la encina que estaba junto al santuario de Jehová.

El pacto entre Israel y Dios era que el pueblo adoraría y obedecía sólo al Señor. El propósito de ellos era convertirse en una nación santa que tendría una influencia para Dios en el resto del mundo. La conquista de Canaán representaba un medio para lograr este propósito, pero Israel se preocupó por la tierra y perdió de vista a su Señor y Dios.

Lo mismo puede suceder en nuestras vidas. Podemos gastar tanto tiempo en los medios que nos olvidamos del fin que perseguimos: glorificar a Dios. Las iglesias también cometen este error. Por ejemplo, la congregación puede invertir todas sus energías en un nuevo edificio y volverse satisfechos de sí mismos o temerosos de dejar que otros grupos lo usen. Si esto sucede, se han concentrado en el edificio y han perdido de vista su propósito: traer a otros a Dios.

Jos 24:27 Y dijo Josué a todo el pueblo: He aquí esta piedra nos servirá de testigo, porque ella ha oído todas las palabras que Jehová nos ha hablado; será, pues, testigo contra vosotros, para que no mintáis contra vuestro Dios.

Jos 24:28 Y envió Josué al pueblo, cada uno a su posesión.

A fin de preservar la evidencia del acuerdo, sus estipulaciones se anotaron en un libro no identificado del cual Dios fue testigo. Se levantó una gran piedra cerca del santuario de Jehová en memoria de aquella ocasión.

Jos 24:29 Después de estas cosas murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años.

Jos 24:30 Y le sepultaron en su heredad en Timnat-sera, que está en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas.

Jos 24:31 Y sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel.

El libro de Josué comienza con un nuevo líder que recibe una tarea que parece imposible: poseer la tierra de Canaán. Al seguir a Dios muy de cerca, Josué guió al pueblo por medio de victorias militares y de una obediencia y fidelidad espiritual. En 24.16 leemos que el pueblo estaba seguro de que nunca abandonaría al Señor. La respuesta de toda la nación durante estos largos años es un tributo tanto al liderazgo de Josué como al Dios al cual sirvió con tanta fidelidad.

Jos 24:32 Y enterraron en Siquem los huesos de José, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, en la parte del campo que Jacob compró de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien piezas de dinero; y fue posesión de los hijos de José.

El entierro de José en Siquem cumplía su pedido antes de morir

Jos 24:33 También murió Eleazar hijo de Aarón, y lo enterraron en el collado de Finees su hijo, que le fue dado en el monte de Efraín.

El libro concluye con la muerte y el entierro de tres grandes figuras en la historia de Israel: Josué, José y Eleazar. Israel había recibido su herencia y el pacto de Dios se había cumplido.

Verdad que Josué enseña y acción a que Josué invita

1 ) Claves para conocer a Dios y a sus caminos Josué muestra extensamente cómo Dios responde a quienes se consagran a él. «Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él». Josué revela muchos de los beneficios que se derivan de conocer los caminos de Dios por medio del ejemplo de personas cuyos caminos le agradaron.

Espera El favor de Dios cuando sigues su Palabra y la dirección del Espíritu, y cuando tus caminos le agradan.

Conoce que no encontrarás ningún obstáculo que Dios no pueda enfrentar y vencer por medio de la fe.

Descansa en la confianza en que Dios nunca fallará a la hora de cumplir las promesas que te ha hecho si tus caminos le agradan.

2 ) Pasos hacia una devoción dinámica Josué continúa llamando al pueblo de Dios a consagrarse completamente alSeñor. En días cuando tantos siguen al Señor impulsados por una devoción tibia, Josué y Caleb, «quienes se consagraron enteramente al Dios», ofrecen ejemplos del tipo de vida que Dios honra.

Busca a Dios en oración cada vez que tomes una decisión. Conoce que no puedes tomar siempre buenas decisiones sin consultar la Palabra y el Espíritu de Dios.

Sigue a Dios con todo tu corazón y conságrate a él. Así recibirás una rica herencia.

Sé cuidadoso a la hora de aplicar todo lo que contiene la Palabra de Dios a todo lo que hay en tu vida. Síguele con toda tu alma y todo tu corazón.

3 ) Pasos hacia la santidad Josué exhorta continuamente al pueblo de Dios a vivir vidas consagradas. El pueblo apartado por Dios vivirá en él y lejos del mundo. Josué demuestra que nuestro fracaso en vivir en santidad puede y debe tener consecuencias amargas.

No codicies

las cosas de este mundo. Comprende que las cosas que codiciamos pueden debilitar nuestro compañerismo con Dios.

Ten cuidado en no adoptar la forma de pensar y actuar de este mundo. En lugar de ello, no te apartes de los caminos de Dios y sírvele de todo corazón.

Rechaza y apártate de este mundo y sus caminos. Confía en que así serás libre para dedicar a Dios tu corazón por entero.

4 ) Orientaciones para crecer en piedad Crecer en santidad a través del conocimiento y la práctica de la Palabra de Dios es un tema recurrente en Josué. El mero conocimiento de la Palabra de Dios no es suficiente. Debemos conocer la Palabra de Dios lo suficientemente bien como para aplicarla a las distintas situaciones de la vida. Dios promete que este tipo de fidelidad a su Palabra traerá consigo una vida de éxito y próspera.

Practica con regularidad la meditación y memorización de pasajes de la Escritura. Entonces determina de antemano cómo los pondrás en práctica. Estas promesas aseguran el éxito.

Identifica los hechos importantes en tu trayectoria espiritual. Lleva un recuento de tus experiencias de Dios. Cuéntalas para instruir y alentar a otros.

Lo mismo que el pueblo de Dios recibió la circuncisión como una señal. recibe el bautismo . Repasa el significado y los beneficios del bautismo. Conoce que esta es una clave para la victoria espiritual.

Incorpora la lectura regular de la Escritura como parte de la devoción personal y colectiva.

5 ) Claves para una vida sabia La buena teología debe siempre ejercer una influencia saludable sobre nuestras vidas. Conocer la Palabra de Dios, pero no saber cómo aplicarla, es inadecuado e inútil. El libro de Josué nos ayuda a aplicar lo que sabemos de la Palabra de Dios.

Descansa en la fuerza y la sabiduría de Dios, no en la tuya. Permite que la continua presencia de Dios te dé valor: Conoce que las promesas de Jesús de estar siempre contigo te librarán del temor y el desaliento.

No confíes en tus propias fuerzas y sabiduría cuando te enfrentes al pecado. No olvides que sin Dios no tendrás éxito.

6 ) Pasos para enfrentarse al pecadoEl fracaso a la hora de detectar y enfrentar el pecado le costó a Israel la derrota de Hai. éxitos anteriores pueden hacernos menos vigilantes ante el pecado. Ninguno de nosotros debe darse el lujo de «bajar la guardia», porque hasta el pecado de una sola persona puede debilitar la vida de toda la iglesia.

Comprende que los pecados individuales debilitan toda la iglesia. Enfréntate al pecado rápida y decididamente.

No dejes

ningún pecado sin confesar ni sin enfrentar. Piensa que un pecado no confesado se convierte en una trampa.

7 ) Orientaciones para obtener la victoria Josué es un símbolo de Cristo que siempre guía a su pueblo a la victoria y el triunfo. Nuestras victorias son un resultado de nuestra entrega a Cristo y de permitirle obrar por medio nuestro para vencer los obstáculos y adversidades que se nos oponen.

Somete

continuamente tu vida a la autoridad de Jesús. Reconoce que él viene como Capitán de su ejército para conducirnos a la victoria

No olvides que independientemente de la fuerza del enemigo, Dios puede y quiere hacerte prevalecer.

Josué y Eleazar habían muerto, pero no antes de exponerle al pueblo los fundamentos de lo que significa tener fe en Dios. Debemos temer y servir sólo al Señor. Esto se basa en una decisión: de obedecerle a El en lugar de seguir a otros ídolos. Somos incapaces, sin embargo, de adorarlo de manera apropiada a causa de nuestra rebelión y pecado. Al escoger a Dios como Señor entramos en un pacto con Dios en el cual El promete no sólo perdonarnos y amarnos, sino también darnos el poder de su Espíritu para hacer su obra aquí en la tierra. También significa que debemos renunciar a los principios y costumbres de la cultura que nos rodea que se oponen al plan de Dios. Esto no lo debemos hacer solos sin apoyo, sino por medio de unirnos con otros que poseen nuestra misma fe en Dios.

El discurso final de josue : Josué llamó a todos los israelitas a Siquem a oír sus palabras finales. Desafió al pueblo a hacer una decisión consciente de servirle a Dios siempre. Poco tiempo después, Josué murió y fue sepultado en la ciudad de Timnat-sera.

Nombres de dios

Elohim Dios: Se refiere al poder de Dios. El es el único Dios verdadero y supremo.

Yavé El Señor: El nombre apropiado de la divinidad.

El Elyon Altísimo: El está por encima de todos los dioses. Nada es más sagrado en la vida.

El Roi Dios el que ve: Dios supervisa toda la creación y lo que le acontece a las personas.

El Shadday Dios Todopoderoso: Dios es todopoderoso.

YHWH (Yavé) Yire El Señor proveerá: Dios proveerá para nuestras verdaderas necesidades.

Yavé Nisi El Señor es mi estandarte: Debemos recordar a Dios por habernos ayudado.

Adonai Señor: Sólo Dios es máxima autoridad.

YHWH (Yavé) Eloe Israel Señor Dios de Israel : El es el Dios de la nación.

YHWH (Yavé) Shalom El Señor es paz: Dios nos da paz, de modo que no necesitamos temer.

Qedosh Israel Santo de Israel: Dios es moralmente perfecto.

YHWH (Yavé) Sabaot: Señor de los ejércitos. Se refiere no sólo a la tropa que pelea, sino también a los poderes en los lugares celestiales. Dios es nuestro salvador y protector.

El OLAM Dios eterno: Dios es eterno. Nunca morirá.

YHWH (Yavé) Tsidkenu El Señor es nuestra justicia: Dios es nuestro modelo de justicia. Sólo El puede hacernos justos.

YHWH (Yavé) Shama El Señor está allí: Dios siempre está presente con nosotros.

Atiq Yomin Anciano de días: Dios es la autoridad suprema. Un día juzgará a todas las naciones.

La despedida de un líder

Renovación del pacto

Una nueva oportunidad se da aquí para que el pueblo comprenda la importancia de mantenerse fiel al pacto que Jehová ha hecho con ellos. Este pacto fue hecho debido a la proximidad de relación con otros dioses y a la fragilidad de la resistencia de los israelitas para enfrentar las tentaciones.

Este discurso fue pronunciado ante los representantes del pueblo reunidos en Siquem, cerca de donde habían renovado el pacto recién llegados a Canaán. Además era el mismo sitio donde Abraham, primer depositario del pacto con Dios, se había establecido a su llegada a Canaán. Se supone que el arca había sido trasladada a este lugar como se acostumbraba a hacer en momentos especiales aunque se parece contradecir esta suposición. El pacto en Israel era un elemento central de su historia. Tenía un elemento de discipulado porque se exigía un seguimiento a Jehová en su pacto como en el caso de Acán donde se mencionan los efectos del incumplimiento del pacto o cuando se destacan las implicaciones del pacto para el presente del pueblo. La fidelidad exigida estaba basada en el pacto de Dios con su pueblo en el Sinaí. Además, este pacto dio lugar a la conformación de una comunidad, un nuevo pueblo que siguió a Jehová desde Egipto hasta Canaán, siendo formado en el desierto. Por los pactos que Dios había hecho con sus antepasados se puede inferir que este acuerdo, en el que Dios se compromete totalmente con el ser humano y espera de éste una fidelidad similar, tenía un carácter universal como en el caso de Noé.

Ese pacto tenía también un elemento promisorio. Se ve cuando se le prometió a Abraham una descendencia muy numerosa. Hay un liderazgo alrededor del pacto cuando se elige a David y a su dinastía y se le encarga llevar adelante el desarrollo y las promesas de ese pacto para todas las naciones. Finalmente hay una característica pastoral del pacto cuando Dios llama al sacerdocio de Leví para que enseñe y transmita el contenido de ese pacto a través de todas las generaciones. Este pacto podía ser violado por la tendencia del pueblo a seguir a otros dioses. Esta posibilidad fue profetizadax. Ahora, a pesar de lo que el pueblo dice donde se resisten a creer que dicha posibilidad puede ser realidad, la desobediencia sigue siendo un riesgo.

La historia de Israel es un testimonio no solo del desafío a cumplir este pacto, sino también de los momentos en que este pueblo desobedeció el pacto. Ejemplos abundan: durante los días de los Jueces, durante el tiempo de Salomón y aun en los días de Elías. Esto sucedió tanto en el reino del Norte como en el del Sur. De este modo en un período de quebrantamiento del pacto el libro de Josué aparece como un texto que llama a recordar la acción liberadora de Jehová en favor de su pueblo. El libro es un invitación a renovar el pacto en medio de las tentaciones que pueden asediarles.

La gracia de Dios. Esta porción es una recopilación de la manera como Dios se manifestó a Israel en su historia desde que llamó a Abraham hasta que trajo a su pueblo a una tierra que fluye leche y miel en cumplimiento de una promesa divina. Anuncia a Jehová como Dios de Israel subrayando su cercanía y compromiso con este pueblo. No es como sinónimo de exclusivismo pues siempre esta opción de Dios por este pueblo tenía una dirección inclusiva. Este aspecto relaciona la parte promisoria del pacto con la universalidad del mismo.

Este Dios de Israel es visto en la historia resumida en esta sección pero ese mismo Dios exige una aplicación y obediencia al pacto en la última parte de este capítulo. Su contenido nos dice mucho acerca de la manera en que es entendida la historia entre el pueblo de Israel, no como el recuerdo pasivo de acontecimientos sin establecer ninguna relación con el presente.

Esta sección tiene, además, una dinámica geográfica que transcurre de la siguiente manera:

Desde Mesopotamia a través de Canaán hasta Egipto

Es de interés la frase “…yo tomé a vuestro padre Abraham…”, porque ese verbo “tomé” (laqaj) implica una poderosa intervención de Dios en la vida de un ser humano. Hay similares intervenciones de Dios en la vida de David, Amós, Israel mismo. Eran intervenciones que incluyeron a familias, clanes y comunidades enteras en la esfera divina.

Este mismo Dios que toma es el que orienta. Llevó a Abraham a través de la tierra de Canaán; fue la causa directa de ese proceso. La fe de Abraham fue una respuesta al liderazgo de Jehová en el proceso, en contraste con la desobediencia de Israel quien se olvidaba de ese Dios que guiaba y orientaba a buenos lugares.

Ese Dios interviene milagrosamente para llevar a cabo sus planes. El nacimiento de Isaac, Jacob y Esaú son muestras de ello. Dios ha actuado de plena gracia con los hombres. No es por los merecimientos humanos sino por la voluntad divina que hay un pacto a seguir por parte de este pueblo. Este cumplimiento de la promesa por parte de Jehová es colocado posteriormente como garantía para el pueblo en otros momentos de su historia.

Desde Egipto hasta el desierto

La intervención de Dios en Egipto, al llamar y enviar a Moisés y Aarón, es más directa que en el caso de Abraham, pues la experiencia del pueblo en Egipto era muy diferente a la del patriarca en Ur. La misión de Moisés es una respuesta divina al sufrimiento y degradación que padecen en Egipto, pero aquí aún no conocen el nombre de Dios aunque ya ven manifestaciones de su poder.

La introducción al desierto va a ser parte de ese discipulado del pacto, es decir, el seguimiento que deben hacer de ese Dios al cual van a conocer poco a poco. Las plagas, la protección en el desierto, el paso del mar Rojo cuando los enemigos estaban cerca, todas esas experiencias son manifestaciones de la misericordiosa fidelidad de Dios a su pueblo.

La alusión al castigo de Dios sobre los egipcios con las plagas es un ejemplo como Dios utilizó todo su poder en favor de la liberación de su pueblo. Al mismo tiempo el pueblo sabe que ese mismo poder fue usado con la misma energía para Israel en Peor cuando este fue infiel a su Dios. En la segunda parte del capítulo se enfatiza que Dios puede usar con el mismo rigor su poder para consumir a su pueblo aunque este mismo haya sido objeto de su bondad.

Desde el desierto hasta Canaán

La aventura de fe que comenzó en Mesopotamia ahora llega a su etapa final que es el establecimiento en una tierra apropiada para llegar a ser el pueblo que Dios tenía en mente desde antes de la creación.

Hay una alusión a la tierra que Jehová dio a Esaú lo que presenta a Dios como el dador de la tierra. Es sabido que entre los edomitas, descendientes de Esaú, y los israelitas hubo siempre tensiones. La visión positiva de Edom presentada en esta alusión puede ser una manera de enfatizar que el dador de la tierra a Edom es el mismo que la dio a Israel, y por lo tanto, debe existir una hermandad entre aquellos que han sido beneficiarios de la bondad de Dios y por los lazos que los han unido aunque están ahora separados.

Es una confirmación de la función de Jehová en este proceso de recepción de la tierra por parte de los israelitas. él la entregó sin que ellos la trabajaran, pero para que la trabajen, unas ciudades que no construyeron pero varias de ellas para reconstruir, y les entregó unas viñas que no plantaron pero que deben preservar.

En esto consiste la gracia de Dios, en que se recibe un regalo, una vida, una posibilidad, una oportunidad, sin méritos pero con el fin de reflejar en la nueva vida que se ha sido bendecido, es decir, siendo bendición. Dios es el dador de la tierra por su amor al pueblo escogido. La razón es sencilla: era un elemento fundamental en la vida de cualquier comunidad de la antigüedad. La tierra era el centro alrededor del cual giran muchos problemas y experiencias del pueblo en la historia que relata el libro de Josué: la producción de alimentos, la distribución de la tierra, la repartición de esta a las tribus, las ciudades y aldeas como espacio de vida, los límites, el recurso del agua, las leyes de herencia, la conservación de la tierra, etc. Todo ese espacio es clave para el desarrollo de la vida del pueblo, y este no sería formado a plenitud si no poseía también una tierra. Pero la posee siempre con la condición de que Jehová sea reconocido como el dador de la tierra y por lo tanto, el dueño de la tierra.

Hay criterios diferentes para el uso de la tierra, para evitar la acumulación de esta en pocas manos, a diferencia de lo que ocurría entre las naciones que habitaban en Canaán. El pueblo de Israel debe ser una alternativa a este modelo.

Todo el recuerdo de la acción de Dios en Egipto, y luego en el desierto, desemboca en la problemática del uso de la tierra. Este es un punto de llegada importante en la historia del pueblo. Ahora están colocadas las bases para ser fieles a Dios, pero al mismo tiempo, como ya se ha señalado en el capítulo anterior, el pueblo tiene también peligros que afrontar de ahora en adelante.

La posesión de esta tierra no es el resultado de la imposición de una fuerza militar sobre otra, sino que es la posesión de quienes no poseían. Ahora lo hacen justamente porque han sido destituidos aquellos que no usaron bien la tierra en beneficio de todos, sino con un interés egoísta.

Este aspecto es importante tenerlo en cuenta para no justificar de manera simplista en la actualidad aquellas naciones que se caracterizan por poseer la tierra que no están usando o que la usan de manera inadecuada como riqueza acumulable.

El propósito del Creador de la tierra es que la humanidad entera pueda servirse de ella. Por esa razón, cualquier concentración innecesaria de tierra en pocas manos o el mal uso de la tierra o la destrucción de la misma son acciones que están en contravía del propósito divino y por esta razón es importante que el pueblo de Dios incluya dentro de su agenda una reflexión sobre nuestra actitud hacia la tierra como espacio y lugar para la vida.

Fidelidad absoluta

La misma urgencia con la que Jehová se dirigió a Josué en el comienzo de esta historia, el entonces “ahora” para ir a dirigir al pueblo en el cruce del Jordán, aquí al final de la historia se enfatiza el “hoy” como momento definitivo para una decisión.

Jehová optó por Israel; “hoy” este pueblo debe optar por Dios. Lo primero hace parte de los privilegios del pacto, pero en lo segundo se expresa la responsabilidad hacia el pacto. Es el discípulo que disfruta el privilegio de ser llamado por su maestro pero que debe responder a ese llamado con obediencia.

Lo que era un peligro en Silo es ahora una triste realidad en Siquem. Algunos han abandonado a Dios. Por eso, la propuesta de Josué es que la decisión exigida implica una trayectoria desde los dioses hasta Dios, desde ese politeísmo facilista y acomodaticio que aliena a los creyentes hasta “el Dios de Israel” a quien siguen por fe, aprendiendo en el camino lo que es fidelidad y obediencia aún cuando las cosas no salgan del todo bien ante los ojos inmediatistas.

En el ritual que renueva el pacto al final de los días de Josué, se pueden identificar tres clases de dioses a los cuales deben poner lejos de ellos, si quieren permanecer fieles a Jehová:

* Por un lado, están los dioses que los padres adoraron en Egipto que aún están presentes en las tradiciones familiares. Aquí hay un elemento tradicional que no se abandona a pesar de que se confía en Jehová y se experimenta el ser parte de un pueblo nuevo. Todavía perduran elementos religiosos anteriores tal vez muy arraigados.

Por otra parte, están los dioses tradicionales conocidos entre los pueblos que habitan la región a la cual llegaron previamente, es decir, los dioses de los amorreosx. Estos eran la tentación permanente, sobre todo porque estas divinidades estaban estrechamente vinculadas con las actividades agrícolas respecto a las cuales los israelitas apenas se estaban acostumbrando. Por lo tanto, la inexperiencia e inseguridad en una actividad tan importante para la vida del pueblo los hacía más frágiles a la influencia de estas creencias.

En tercer lugar, estaban los dioses extraños que estaban presentes en la experiencia religiosa de Israel. Por lo menos así lo constata Josué y les compele a una decisión sobre un asunto tan grave. Algunos comentaristas sugieren que esta es una alusión a la “religiosidad popular” del pueblo de Dios, elemento que sin dificultad puede haber estado presente entre ellos. La recursividad a estas divinidades era frecuente entre los pueblos antiguos y aún en nuestro tiempo. Esto se debe en parte a que la relación y la experiencia con estos dioses salen de los moldes tradicionales de la experiencia de la religión institucional. La novedad atrae aunque no garantiza que sea lo más conveniente. Por ello la llamada religiosidad popular, que es un tipo de experiencias múltiples que encajan en la mentalidad afectada por la desintegración de las sociedades, las crisis producidas por los cambios de habitat, etc., encuentra acogida en medio de pueblos altamente influenciados por el cristianismo. Lamentablemente se trata a veces con un cristianismo institucionalizado y hasta petrificado.

Conviene preguntarse hasta qué punto esto es inevitable y desde dónde es posible mantener la renovación permanente. Quizá esta sea la razón de la renovación del pacto por parte de Josué, quien siendo sensible a lo que sucede entre el pueblo los llama a una renovación, a una revisión de su relación con el Dios que ha intervenido en la historia para hacerlos su pueblo.

En el discurso Josué llama la atención del pueblo a la necesidad de conversión que implica cambios en valores y prioridades. Esto se debe manifestar en servicio a Jehová en el sentido de actos cultuales a él y en la búsqueda de la obediencia a la ley del Señor. Este aspecto es el más enfatizado en este acto y discurso de renovación del pacto. El verbo “servir” (abad) aparece catorce veces. Servir no es un asunto de palabras sino de hechos que demuestren ese servicio. La conversión expresada en el servicio implica un cambio en la visión del mundo y en la manera en que ellos ven a los demás y a su entorno. Es una invitación a un cambio radical en su cosmovisión. Inclinar el corazón a Jehová es consecuencia de abandonar por completo a los dioses extraños que moldeaban su cotidianidad, con sus costumbres y sus relaciones intercomunitarias.

Un aspecto más que vale la pena destacar es que Josué como líder apela a la responsabilidad del pueblo en la renovación del pacto. Ellos mismos son testigos de lo que están prometiendox, no son forzados a esa decisión y tampoco tendrán a alguien que les recuerde, pues ellos mismos están adquiriendo un compromiso de mayores de edad.

El establecimiento de una gran piedra complementa este hecho de que ellos mismos son testigos. La piedra les permitirá recordar la promesa que han hecho.

El hecho de ser testigos de que Jehová es el Señor y que se someterán a él como único Dios es un precedente de lo que es la misión de Israel, pues ellos deben testificar esto mismo a todas las nacionesx.

Apertura hacia el futuro

Estos versículos constituyen la finalización de la historia relatada en el libro de Josué. Se destaca el hecho de que durante el liderazgo de Josué el pueblo haya servido a Jehová “todo el tiempo” lo cual es un elogio a su liderazgo. Josué es recordado como “siervo de Jehová” lo que fue la vocación de toda su vida. Su razón para dirigir al pueblo no era otra que su carácter de siervo. Es importante subrayar la necesidad de que los líderes actúen de acuerdo al carácter que Dios forja en cada uno y no conforme a los beneficios que las circunstancias pueden ofrecer.

Josué es de aquellos líderes que ejercen esta función no para que la gente le siga, sino para que vayan en pos de Jehová. Su destreza en el liderazgo, su disciplina y su testimonio eran características que podían facilitar el hecho de que el pueblo se fijara en él como el objeto de su fe y compromiso. Sin embargo, lo que hizo Josué no fue otra cosa que apuntar hacia Dios. No cedió a la tentación de dirigir la atención del pueblo hacia sí mismo.

Estos versículos nos dan relatos de sepulturas, pero lo que sobresale es quiénes fueron los sepultados. Fueron Josué, los restos de José que habían traído desde Egipto y Eleazar el sacerdote. Todos ellos eran hombres que marcaron hitos en este proceso desde Egipto hasta el desierto y desde allí hasta la tierra prometida.

El pueblo de Israel recordó este momento como una apertura hacia el futuro. El “ya” era una realidad: la tierra, las posesiones, etc. Pero el “todavía no” era un desafío aún, un desafío que abría las puertas hacia el futuro, un tiempo en el que pueden seguir disfrutando de las bendiciones de Jehová con solo obedecer su pacto. La desobediencia puede privarlos de esas bendiciones o por lo menos aplazar el gozo de la vida plena que Dios les comenzó a dar en esta tierra.

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