Jonás 1: Jonás huye de Jehová

Por medio de estas circunstancias el autor del libro enseña una verdad importante: los gentiles pueden reconocer el poder y la majestad de Dios. Mientras los de Jerusalén mataron a los profetas estos hicieron todo lo posible para salvar la vida del profeta de Jehová. Tuvieron compasión por uno que no tuvo compasión sobre una ciudad entera.

El efecto de su actuación fue inmediato; después de la furia de la tempestad reinó una perfecta calma. Con temor y respeto adoraron a Jehová; reconocieron su poder sobre los elementos de la naturaleza. No se sabe que clase de sacrificios ofrecieron ni cuales fueron los votos que prometieron al Señor. Así el capítulo termina con el mensaje bien claro que los paganos pueden aprender a orar y servir al Señor.

Dios prepara un gran pez

Deja bien claro que lo que le pasó a Jonás no fue una casualidad. En el heb. dice que Dios “preparó” (manah) un gran pez con la misión especial de que se tragara a Jonás. Cuatro veces en este libro corto se emplea este verbo que significa preparar o disponer y cada vez Dios es el sujeto de la oración. él preparó no solamente el pez, sino también la planta de ricino, el gusano y el viento sofocante, para enseñarle importantes lecciones al profeta rebelde.

Por lo tanto es inútil investigar qué clase de pez o ballena era o si existe un pez capaz de tragarse a un hombre y mantenerlo con vida tres días. Lo importante es que Dios salvó a Jonás para darle una segunda oportunidad de ser su mensajero. La Biblia contiene relatos de milagros aun mayores y el más grande de todos es la resurrección de nuestro Salvador.

Incluso Jesús empleó la experiencia de Jonás como ilustración de su propia muerte y resurrección y para amonestar a los judíos por su incredulidad en contraste al arrepentimiento rápido y sincero de los habitantes de Nínive. Les advirtió que “uno mayor que Jonás les hablaba”.

Muchos intérpretes dicen que mucho antes de la época de Cristo la experiencia de Jonás servía como símbolo de la estadía de los judíos en Babilonia durante la época de su cautiverio. Al igual que Jonás ellos tuvieron una nueva oportunidad de ser “luz a las naciones” al regresar a Palestina.

Angustia y esperanza

Es interesante observar que mientras los marineros oraban, Jonás dormía. Frente a la muerte el profeta comenzó a orar con fervor y en poesía. Algunos eruditos dicen que el capítulo dos consiste en un salmo antiguo que los que recopilaron el libro de Jonás se lo agregaron al texto. Llegan a esta conclusión puesto que el salmo es la oración de uno que ha sido salvado del peligro de la muerte y ahora está en condiciones de ofrecer sacrificios a Dios. No obstante, todo el libro habla de hechos pasados, no solamente el capítulo dos, y era muy lógico esperar que el autor utilizara el idioma de los Salmos para componer su oración.

El estilo de poesía de estos versículos es el de paralelismo, o sea que la segunda parte del versículo repite en palabras similares lo que dice la primera parte. El pensamiento del autor oscila entre desesperación y esperanza. A lo profundo puede significar el mar o la angustia emocional. Hay varios salmos como este que a la vez expresan llanto y acción de graciasx. Como Jonás siente que se ahoga y que las olas le están pasando por encima. Se siente lejos de la presencia de Dios pero le queda la esperanza remota de que un día verá de nuevo el templo en Jerusalén. Es muy semejante al pensamiento de los Salmos 42 y 43. Los hebreos sabían bien que Dios no moraba en el templo pero era el lugar ideal para orar y acercarse a Dios.

Dios y las grandes ciudades

Dios quiere la salvación de todas las personas en el mundo. Se preocupa por las grandes ciudades del mundo donde hay enormes conglomerados de personas, muchas de las cuales no tienen valores morales que las orienten. Hoy Dios nos llama a compartir el mensaje de su salvación en las grandes ciudades de América Latina para que las muchedumbres puedan conocer su bondad, su amor y su perdón.

1. Dios reconoce la necesidad de la ciudad pecaminosa

2. Dios envía a su mensajero a la ciudad

Leave a Comment