Jonás 1: Jonás huye de Jehová

De repente, apareció el capitán y lo reprendió por su tranquilidad ante un peligro tan grave. Por segunda vez una voz le dice a Jonás: levántate. Pero ya no es la voz de Dios sino la de un viejo “lobo de mar” que quiso usar todo recurso para salvar su nave. El capitán sabía que algún dios estaba causando una tempestad tan terrible; quiso que ese dios tuviera compasión de ellos porque ya estaban condenados a la muerte.

A pesar de las muchas oraciones la tempestad continuó con su furia y eso convenció a los marineros de que todo se debía a la culpa de alguien en la nave. Recurrieron a un método utilizado en la antigüedad para descubrir a alguien culpable de una maldad: echar suertes (durante el reinado de Saúl, se realizó este tipo de “sorteo” o “echar suerte” para descubrir a un culpable). Y efectivamente la suerte cayó sobre Jonás como causante de la tempestad.

En seguida, los marineros quisieron saber qué había hecho para causarles a todos el sufrir un peligro tan grave. Luego de pedirle una declaración clara sobre la causa del mal, le preguntaron no solamente su oficio sino el negocio que lo había motivado a subir a la nave. Al preguntarle de qué país era tal vez pensaban que su país estaba bajo la maldición de algún dios. Al caer la suerte era costumbre pedirle al mismo culpable que confesara su crimen.

En el Jonás responde a sus preguntas con dos afirmaciones claras. No vaciló en decir que era hebreo. Normalmente eran los extranjeros los que usaban este término para describir a los israelitas; ellos preferían decir que eran “hijos de Israel”, y a veces los israelitas la usaron como aquí para describirse a extranjeros.

La segunda afirmación destacó que Jonás adoraba al Dios revelado a Moisés quien creó el mar y la tierra. De esa manera afirmó que la autoridad de Jehová no estaba limitada a un territorio determinado sino que él era el Dios universal. Con estas palabras se ve lo ridículo de la situación de Jonás; uno no puede creer en el Dios del mar y la tierra, y al mismo tiempo huir de su presencia.

Los marineros encontrados por Jonás Una de las “enseñanzas secundarias” de Jonás es la de los marineros. Eran de distintas nacionalidades, cada uno con su propio dios, pero fueron más compasivos con Jonás que él con los ciudadanos de Nínive. Se les presenta como a personas realistas. Ven en esta tormenta extraordinaria un acto sobrenatural. Ellos tienen miedo, cada uno ora a su dios, y frente a la magnitud de la tormenta toman la decisión de echar el cargamento al mar. En esta forma vemos que eran competentes en su negocio. Al ver a Jonás que está durmiendo se dan cuenta de que él tiene algo que ver con la situación, cosa que es comprobada cuando echan suertes y la suerte cae sobre Jonás.

La compasión humana de los marineros contrasta con la de Jonás para con los habitantes de Nínive. Aquellos remaban aun más fuerte para evitar echarlo al mar, pero, por fin, Jonás se da cuenta de que si no lo hacen, todos van a morir. Los marineros, aun no creyentes, le piden a Dios que no los haga responsables por la muerte de Jonás, y después, al ver la tranquilidad del mar, le ofrecieron un sacrificio e hicieron votos.

A veces las personas de otras religiones nos avergüenzan por sus acciones que son aun más compasivas y correctas que las de quienes nos llamamos cristianos.

La salvación de los marineros

Resulta ser una paradoja que Jonás, quien no quiso predicarles a los gentiles de Nínive, ahora se halle en circunstancias en las que está dispuesto a dar su vida para salvar a unos marineros gentiles. Ellos por su parte no podían entender cómo él haría algo tan estúpido como intentar huir del Dios que hizo el mar y la tierra. Jonás mismo no tiene ninguna respuesta a su pregunta.

Solamente queda la pregunta básica: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos calme? El profeta egoísta reconoció que no había otro recurso más que dar su vida para salvar a los gentiles. Es importante notar la actitud tan noble de los marineros. Ellos hicieron todo lo posible para evitar la muerte de Jonás; intentaron volver a tierra para dejarlo, pero era imposible; la tempestad era más fuerte cada vez. Finalmente comprendieron que el sacrifico de Jonás era inevitable.

La oración de los marineros demuestra que ellos sabían muy bien el valor de la vida humana. Era cosa muy grave ser responsable de la muerte de otro. Jonás no les había hecho nada a ellos para merecer la pena capital y no querían cometer un asesinato. Por eso su oración termina reconociendo la voluntad de Dios tanto en la caída de las suertes como en la furia de la tempestad.

Leave a Comment