Jonás 1: Jonás huye de Jehová

¿Quién irá en nombre de Dios?

¿Cree usted que se debe llevar el mensaje de salvación a los enemigos, a las personas que oprimen cruelmente a otras personas? ¿Aún a los que oprimen a su propio pueblo?

El corto libro de Jonás es un libro misionero que presenta a Dios preocupado por las personas que viven en la gran ciudad de Nínive, capital de Asiria, cruel enemigo del pueblo de Dios.

1. Dios se preocupa por la maldad de las personas

2. Dios envía a su mensajero con el mensaje de perdón

3. La gente se arrepiente y cree en Dios

4. ¿No he de preocuparme yo por…?.Dios sigue preocupándose en nuestros días por las personas perdidas. ¿Lo está llamando a usted a ser su mensajero? ¿Cuál será su respuesta?

¿Se puede huir de Dios?

Al oír el mandato de Dios de ir a la odiada ciudad de Nínive, Jonás decide huir de él. ¿Es posible huir de Dios? El salmista le hubiera dicho a Jonás que no.

“A dónde me iré de tu Espíritu?

¿A dónde huiré de tu presencia?

Si subo a los cielos, allí estás tú;

si en el Seol hago mi cama, allí tú estás.

Si tomo las alas del alba

y habito en el extremo del mar,

aun allí me guiará tu mano,

y me asirá tu diestra”.

El libro de Jonás nos enseña que es imposible huir de Dios, y de su amor. Jonás encontró esta gran verdad desde el vientre del pez al orar a Dios y recibir su salvación. Lo vio en el trato compasivo de Dios al desistir castigar al pueblo de Nínive. Lo vio aun en la enseñanza personal de Dios al procurar ganarle al enojado profeta que no quiso tener su vida ensanchada por la visión y el amor de Dios por los enemigos.

La tempestad y su causa

La reacción de Dios a la conducta de su profeta desobediente no tardó en manifestarse. Dios lanzó un viento sobrenatural sobre el mar y esto causó una enorme tempestad. La palabra heb. ruaj puede significar “espíritu” igual como “viento”, pero en este caso se refiere únicamente a un viento muy fuerte. La palabra “tempestad” saar es muy gráfica y uno casi puede oír el aullido del viento y las olas. La expresión en heb. casi da cualidades humanas a la nave: “la nave pensaba que seguramente quedaría partida en pedazos”.

La tempestad era tan fuerte que aun los marineros veteranos tuvieron miedo. Probablemente eran de distintas nacionalidades, puesto que cada uno invocaba a su dios. Pensaban que algún dios se había ofendido y los estaba castigando. Además de orar, tomaron medidas prácticas para salvar la nave. Echaron todo el cargamento (lit. lo fabricado: kely) al mar; esto incluía tanto el equipo de la nave como su carga. Sabían que una nave menos pesada no quedaría tan hundida en el agua y también respondería mejor al timón.

La acción se enfoca nuevamente sobre Jonás. Antes de la tempestad había descendido al fondo de la nave, al lugar reservado para pasajeros, y allí se quedó dormido. No obstante, su sueño no era normal; era como el sueño profundo que Dios le causó a Adán para sacarle una costilla y formar a Eva. Pudo ser un sueño de temor, porque seguramente Jonás estaba rendido emocionalmente debido a su decisión de ir en contra de la voluntad de Dios. Es interesante observar que mientras los marineros paganos estaban orando el profeta de Dios estaba profundamente dormido.

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