Joel-3-Juicio-de-Jehová-sobre-las-naciones

Joel 3: Juicio de Jehová sobre las naciones

Joel 3:1 Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén,

En aquellos días apunta a 2.28-32. Da inicio a una más completa explicación de cómo será llevado a cabo el juicio de Dios sobre las naciones. Cautividad : Condición de aquellos de Judá e Israel que han sido esparcidos por el mundo. Responde al versículo 2, «a quienes ellas esparcieron entre las naciones». En sentido amplio, algunos especialistas aplican la frase a los judíos dispersos que retornarán a un Israel restaurado al final de los tiempos. Otros la ven como una referencia simbólica a la Iglesia.

La frase «en aquellos días» se refiere al momento en que todos los que clamen al Señor serán salvos. Dios no solo bendice a los creyentes con todo lo que necesitan: los bendecirá también al destruir el mal y al acabar con el dolor y el sufrimiento en la tierra. Esta profecía tuvo un cumplimiento inmediato, progresivo y final. Su interpretación inmediata se puede aplicar a la batalla reciente del rey Josafat en contra de varias naciones enemigas, incluyendo Moab y Amón. Su cumplimiento progresivo pudo ser la restauración parcial del pueblo en su tierra después del cautiverio en Babilonia. El cumplimiento final vendrá en la gran batalla que precede al reino del Mesías sobre la tierra.

Joel 3:2 reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra;

El valle de Josafat : En la tradición judía, se considera que formaba parte del valle de Cedrón, entre el templo y el Monte de los Olivos. «Josafat» significa «Jehová es juez». De manera que Joel puede haber tenido en mente un lugar simbólico de juicio y decisión y no un sitio real.

Joel 3:3 y echaron suertes sobre mi pueblo, y dieron los niños por una ramera, y vendieron las niñas por vino para beber.

Y echaron suertes sobre mi pueblo : Cuando una nación era conquistada, era una práctica común distribuir a sus integrantes como esclavos echando suertes. Y dieron los niños por una ramera . . . las niñas por vino : Practica terrible la de utilizar a niños y niñas como moneda para pasar una noche con una prostituta o tomarse un vaso de vino.

Joel 3:4 Y también, ¿qué tengo yo con vosotras, Tiro y Sidón, y todo el territorio de Filistea? ¿Queréis vengaros de mí? Y si de mí os vengáis, bien pronto haré yo recaer la paga sobre vuestra cabeza.

Esta sección trata de las naciones contemporáneas a Joel, las cuales también representan a los enemigos de Dios a través de la historia.

Tiro y Sidón : Estas eran las principales ciudades de los fenicios y aquí constituyen un símbolo de este pueblo. Y todo el territorio de Filistea : Una coalición de cinco grandes ciudades-estados, enemigas tradicionales de Israel. Estas incluyen el área de la franja de Gaza en nuestros días.

Tiro y Sidón eran ciudades importantes de Fenicia al norte de Israel; Filistea era la nación que estaba al sur de Judá. Fenicia y Filistea eran pequeñas naciones que se regocijaron por la caída de Judá e Israel debido a que se beneficiarían con el aumento del comercio. Dios las juzgaría por su mala actitud.

Joel 3:5 Porque habéis llevado mi plata y mi oro, y mis cosas preciosas y hermosas metisteis en vuestros templos;

Puede que esto se refiera al saqueo de Judá y Jerusalén en tiempos de Joram.

Joel 3:6 y vendisteis los hijos de Judá y los hijos de Jerusalén a los hijos de los griegos, para alejarlos de su tierra.

Los judíos fueron vendidos como esclavos a los griegos, una nación pagana y pecadora. Algunos piensan que este versículo y el 3.1 indican que Joel vivió después del cautiverio de Babilonia (586 a. C.), cuando la cultura griega comenzó a florecer. Sin embargo, los estudios arqueológicos han mostrado que los griegos estaban comerciando con Fenicia desde el año 800 a.C. El versículo 3.4 menciona a Tiro, Sidón y Filistea, lugares que ya existían en Judá antes del cautiverio.

Joel 3:7 He aquí yo los levantaré del lugar donde los vendisteis, y volveré vuestra paga sobre vuestra cabeza;

Joel 3:8 y venderé vuestros hijos y vuestras hijas a los hijos de Judá, y ellos los venderán a los sabeos, nación lejana; porque Jehová ha hablado.

Sabeos : Conocidos traficantes de Arabia.

Los sabeos provenían de Sabá, una nación al sudoeste de Arabia. Una de las reinas de Sabá había visitado a Salomón aproximadamente un siglo antes

Joel 3:9 Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra.

Proclamad guerra : Este no es un llamado dirigido a Judá, sino a las naciones paganas.

Joel 3:10 Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy.

Forjad espadas de vuestros azadones , lanzas de vuestras hoces : Esta contrasta a Isaias 2:4. Allí las armas de guerra debían ser transformadas en instrumentos de paz. Aquí los implementos agrícolas debían ser convertidos en armas de guerra. El lenguaje está cargado de símbolos.

Joel 3:11 Juntaos y venid, naciones todas de alrededor, y congregaos; haz venir allí, oh Jehová, a tus fuertes.

A tus fuertes : Son los héroes de Dios o los integrantes de los ejércitos celestiales que pueden llevar a cabo sus mandatos.

Joel 3:12 Despiértense las naciones, y suban al valle de Josafat; porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor.

Joel 3:13 Echad la hoz, porque la mies está ya madura. Venid, descended, porque el lagar está lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos.

La mies está ya madura . . . el lagar está lleno : Alude al hecho de que las naciones están maduras para el juicio de Dios. Estas imágenes se utilizan también en relación con el juicio final en Apocalipsis 4.

Joel 3:14 Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión.

Muchos pueblos : El término hebreo puede ser también traducido como «multitud» o «tumulto», y alude a las ruidosas multitudes que fluyen hacia el valle de la decisión , el lugar del veredicto final de Dios.

Joel describe a multitudes que esperan en el «valle de la decisión» (el valle de Josafat en los versículos 2 y 12). Millones de personas habían vivido en la tierra, y cada una de ellas, muerta, viva o aún por nacer, se enfrentarían al castigo. Mire a su alrededor. Vea a sus amigos, a aquellos con los que trabaja y vive. ¿Han recibido el perdón de Dios? ¿Han sido advertidos acerca de las consecuencias del pecado? Si comprendemos la severidad del juicio final de Dios, querremos que tomen la oferta de esperanza que Dios les ofrece.

Joel 3:15 El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor.

Joel 3:16 Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel.

Sólo para sus enemigos el Señor es terrible y temible. Para su remanente, aquellos que han respondido a su llamado, es esperanza y fortaleza.

rugirá, shaag: Bramar, rugir como el león, retumbar como el trueno. Este verbo aparece 22 veces y cerca de la mitad de estas referencias aluden al rugido de leones. Unos cuantos pasajes se relacionan con hombres enojados que «rugen». La mayoría de los versículos restantes tiene que ver con el rugido que Dios hace cuando interviene en una batalla. En este pasaje, como en Amos 1:2, se declara que Jehová «rugirá desde Sion». Aquí se alude al rugido con que Dios enfrenta a los enemigos de Israel, y en Amós constituye su respuesta a las transgresiones israelitas.

Joel 3:17 Y conoceréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte; y Jerusalén será santa, y extraños no pasarán más por ella.

Jerusalén : Aquí no representa a la capital del Israel terrenal, sino a la ciudad purificada en la que Dios morará junto a su pueblo. Extraños no pasarán : Esto es, no se permitirá que nadie impuro entre después del juicio y la restauración del Señor.

Dios dirá la última palabra; su soberanía máxima será revelada al final. No podemos predecir cuándo vendrá ese fin, pero podemos tener confianza en que El regula los acontecimientos del mundo. La historia del mundo, así como la nuestra, está en las manos de Dios. Es mucho mejor reconocer esto ahora, que más tarde. Podemos estar seguros en su amor, y confiar en su dirección al tomar nuestra decisiones.

Joel 3:18 Sucederá en aquel tiempo, que los montes destilarán mosto, y los collados fluirán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán aguas; y saldrá una fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim.

El valle de Sitim : El árido valle del Jordán, justamente al norte del Mar Muerto.

La ilustración de esta tierra restaurada es de una belleza perfecta, similar al huerto del Edén. El agua que da vida y que fluye del templo ilustra las bendiciones que provendrán de la presencia de Dios. Los que se apeguen a Dios serán fructíferos para siempre.

Joel 3:19 Egipto será destruido, y Edom será vuelto en desierto asolado, por la injuria hecha a los hijos de Judá; porque derramaron en su tierra sangre inocente.

Egipto y Edom eran dos de los enemigos más persistentes de Israel. Representaban todas las naciones que fueron hostiles al pueblo de Dios. La promesa de Dios de que serían destruidas también es una promesa de que todo mal que haya en el mundo será algún día destruido.

Joel 3:20 Pero Judá será habitada para siempre, y Jerusalén por generación y generación.

La palabra Judá utilizada aquí se refiere a todo el pueblo de Dios, cualquiera que haya invocado el nombre del Señor. Hay plena garantía de victoria y paz para los que confíen en Dios

Joel 3:21 Y limpiaré la sangre de los que no había limpiado; y Jehová morará en Sion.

Y limpiaré . . . los que no había limpiado : Algunos ven en esto el perdón concedido a las naciones que son ahora juzgadas por Dios y debido a ello pueden ser eximidas de culpa. Otros lo interpretan como una indicación de que toda culpa puede ser perdonada ahora que Jehová morará en Sion . Joel habla del morar en Sion para dar a entender que el Señor ha establecido su reino y todos los enemigos de su pueblo han sido derrotados. Este sería el comienzo del mundo por venir.

Joel comenzó con una profecía acerca de la destrucción de la tierra, y terminó con una profecía acerca de su restauración. Comenzó recalcando la necesidad de arrepentimiento, y terminó con la promesa de perdón que trae el arrepentimiento. Joel estaba tratando de convencer al pueblo para que despertara (1.5), se deshiciera de su displicencia y se percatara del peligro de vivir apartados de Dios. Su mensaje hacia nosotros es que todavía hay tiempo, que cualquiera que invoque el nombre del Señor puede ser salvo (2.12-14, 32). Quienes hagan esto disfrutarán de las bendiciones mencionadas en la profecía de Joel, pero los que no quieran volverse a Dios enfrentarán la destrucción.

Juicio de Jehová sobre las naciones

En hebreo esta sección constituye el capítulo 4. El día de Jehová se proyecta como un día de juicio sobre las naciones paganas (versículos 1-15), y de vindicación (versículos 16, 17) y bendición (versículos 18-21) para la nación israelita.

Cronológicamente, los primeros tres versículos parecen apuntar al período posexílico. En estas circunstancias pudiera decirse que Judá aún se encontraba sufriendo los estragos del cautiverio babilónico, el cual se inició con la caída de Jerusalén en el año 587/6 a. de J.C. Esto también haría pensar que la restauración ofrecida en las secciones anteriores aún no se llevaba a cabo. Un asunto importantísimo para considerar aquí (tomando como base la traducción de la RVA), sería si la plaga de langostas solo ha servido como una representación simbólica/profética del ejército enemigo que conquistó al pueblo judío causando su destrucción total (ciudad, templo y vida nacional), o si acaso fue un instrumento punitivo (de castigo) en las manos de Dios.

Por otro lado, es posible considerar que para Joel los estragos ocasionados por la plaga de langostas eran castigo más que suficiente para Israel. En otras palabras, ellos ya habían experimentado su propia versión del día de Jehová. Ahora, así como Dios ya había juzgado a su pueblo, con el correr del tiempo juzgaría a las naciones paganas y vindicaría al pueblo escogido. Esta sería la verdadera versión del día de Jehová, según el pensamiento judío.

He aquí que en aquellos días y en aquel tiempo es una frase indefinida. Simplemente apunta hacia el momento cuando Jehová decida actuar en favor de sus escogidos (2:32). Cuando yo restaure de la cautividad a Judá y a Jerusalén también ha sido traducido como “restaurar el bienestar” (BA) o “haré que cambie la suerte de Judá y Jerusalén” (DHH). Algunas Biblias en inglés traducen con la idea de “un cambio de fortuna”, o cuando las cosas mejoren para Judá como parte del proceso de restauración. La mejor manera para provocar este cambio es que Dios traiga a juicio a las naciones paganas y vindique al pueblo escogido (versículo 2). El reunir a todas las naciones conlleva un sentido de juicio; idea que está respaldada con el hecho de descender al valle de Josafat. Josafat significa “Jehová juzga”. Joel no está señalando un lugar geográfico específico, simplemente apunta a la acción de juicio de parte de Dios.

El Señor es claro al apuntar que su juicio contra las naciones es por lo que han hecho en contra de su pueblo, Israel mi heredad. El contexto permite observar cuáles han sido esas acciones, las mismas que también constituyen los cargos contra esas naciones. Esparcieron entre las naciones al pueblo judío, y luego se repartieron mi tierra. Esta fue una realidad amarga que el pueblo hebreo tuvo que vivir en dos ocasiones principales: cuando Asiria invadió y conquistó a Israel, el Reino del Norte, en el 722/1 a. de J.C, y cuando Babilonia invadió a Judá, el Reino del Sur, en el 587/6 destruyó totalmente la ciudad y el templo. Después de ser conquistados, en ambos casos el pueblo judío fue deportado. Su territorio fue ocupado por otras gentes y/o dividido entre otros pueblos.

Otro de los terribles actos contra el pueblo de Dios es que los niños fueron vendidos como esclavos. La frase pagaron como prostituta debe entenderse como el precio que se pagaba para pasar un rato de placer con una ramera. Las niñas habían sido vendidas por vino para beber. La idea general es la venta de los niños por cualquier cosa, como quien dice. Por supuesto, hay que guardar en mente que todo esto era una práctica común entre los pueblos de aquel entonces; pero esto no quiere decir que Dios lo aprobara.

Los versículos 4-8 conforman una sección bastante particular. En primer lugar porque rompen la estructura poética del libro. Estos versículos están en prosa. Quizá por eso algunos comentaristas sugieren que el párrafo pudo haber sido una adición tardía al libro de Joel. Otros comentaristas dicen que en esta sección la medida poética es otra. En segundo lugar, el párrafo es un oráculo (o pronunciamiento profético) dirigido a dos pueblos en particular: los fenicios (Tiro y Sidón) y los filisteos. Además, tanto los que abogan por una fecha temprana como los que proponen una fecha tardía para el ministerio de Joel, usan esta sección, en diferente dirección, para apoyar sus puntos de vista.

El acercamiento del profeta es retórico; como si Dios estuviera dialogando con estos pueblos. Es obvio que los oyentes de este oráculo eran los judíos, no los habitantes de esos otros pueblos. Pero el propósito es asegurarles a los judíos que Dios los vindicaría de todo mal recibido. Tiro y Sidón estaban al norte, en la provincia fenicia. Todas las comarcas de Filistea se refiere a las cinco ciudades principales de los filisteos (Gaza, Asdod, Ascalón, Gat y Ecrón. ¿Queréis vengaros de mí? alude a cualquier acción que esos pueblos quisieran tomar en contra del pueblo de Dios. En el pasado ellos habían actuado mal: habéis llevado mi plata y mi oro… (versículo 5), y Vendisteis los hijos de Judá… a los hijos de los griegos… (versículo 6a). La referencia histórica pudiera ser al tiempo cuando los babilonios conquistaron a Judá, y estos pueblos también se aprovecharon de la vulnerabilidad de los judíos. Otra posibilidad es que la referencia sea a situaciones históricas no específicas, pero que se habían repetido una y otra vez.

Los griegos (versículo 6) aquí no parece hacer referencia al imperio de Alejandro el Grande (332 a. de J.C.), sino a grupos de tratantes de esclavos de esos lares; gente que se dedicaba a la compra y venta de esclavos. De ahí la expresión: para alejarlos de sus territorios. Según la palabra de Jehová, estos pueblos sufrirían las consecuencias de sus actos. Realmente experimentarían lo mismo que habían hecho a otros pueblos (versículo 7). Ellos también serían vendidos como esclavos a los sabeos, a una nación distante (versículo 8). La referencia geográfica es al sur de Arabia. Porque Jehová ha hablado es el sello de autoridad de la revelación divina. Este es un mensaje con autoridad, tiene la certeza de cumplirse porque es Dios quien lo ha pronunciado.

Los versículos 9-15 proyectan la imagen de lo que pudiera considerarse como “la última batalla” entre Jehová y las naciones enemigas de Israel. El problema es decidir si la descripción debe tomarse como una batalla militar literal (versículo 9), o si solo señala el hecho del juicio final, apocalípticamente hablando (versículo 12). Todo parece indicar que es esto último lo que el profeta tiene en mente; mayormente si se toma como base el hecho de que no hay nada que los ejércitos humanos puedan hacer en contra de Jehová, el Dios Todopoderoso.

¡Proclamad esto entre las naciones…! constituye un llamado retórico, una invitación para que las naciones enemigas reúnan a sus ejércitos y se preparen para la guerra. El llamado parece incluir a todas las naciones de alrededor (comp. versículo 11b); inclusive aquellas que no han actuado directamente contra el pueblo escogido, pero que igualmente deseaban o buscaban su destrucción. Declarad guerra santa es una traducción permisible. En el original heb. se lee lit. “santifíquense para la guerra”. La palabra “santificar”, dash significa también “prepararse”. “prepárense para la batalla”; “proclamad guerra”. El versículo 10 expresa lo contrario a lo que se encuentra en otros profetas, es una inversión deliberada de la oferta de paz, probablemente por dirigirse a naciones enemigas. Sin embargo, hay algunos comentaristas que sugieren que la frase ¡Proclamad esto…! era la forma normal o común de expresar la idea de “pasar la voz” entre el pueblo cuando había que prepararse para la guerra. Diga el débil: “Soy valiente“ habla de un llamado a todos para que tengan valor para la batalla. Las naciones enemigas iban a necesitar contar con el mayor número posible de soldados.

La primera parte del versículo 11 continúa el pensamiento de unir fuerzas para la batalla contra Jehová. Apresuraos y acudid es otra forma de aconsejar el ayudarse mutuamente. El tono de todo el pasaje es irónico y sarcástico. La segunda parte de este mismo versículo parece indicar que Jehová enfrentaría a estos ejércitos con sus huestes celestiales: tus valientes. La expresión también pudiera tomarse como una interjección de parte del profeta. En este sentido resultaría como una súplica de que Dios acabara con estos enemigos. Pero la verdad es que el propósito final de convocar a todas las naciones es para juicio, la batalla es la manera como se expresa el juicio (versículo 12).

La figura que se usa para hablar de la extremada maldad de las naciones paganas, y por lo cual serán juzgadas, es la de una cosecha: Meted la hoz, porque el grano ya está maduro (versículo 13). La abundancia del vino se aplica al hecho de que mucha es la maldad de ellos. Ambas son figuras de juicio. El pensamiento general también puede ser que las naciones paganas ya están listas (“maduras”) para la siega; es decir, ser juzgadas. Así, las multitudes están en el valle de la decisión, lugar donde Dios dará su veredicto final (versículo 14). La figura es igualmente simbólica a la presentada con el valle de Josafat (versículos 2, 12). En el pensamiento profético de Joel, esta es la mayor expresión del día de Jehová, el cual ya está presente, es inminente no necesariamente cercano. El versículo 15 expresa poéticamente lo que el día de Jehová significará para esas naciones paganas: ¡juicio!

Jehová ruge desde Sión y da su voz desde Jerusalén (versículo 16) hace eco de las palabras de Amós. La expresión parece señalar al lugar desde donde Dios hablaba, o mostraba su voluntad, según el pensamiento judío. En el libro de Amós, la palabra autoritativa de Dios señalaba el castigo merecido para Israel (el Reino del Norte). En Joel, el juicio es para las naciones paganas. Tiemblan los cielos y la tierra habla de los efectos de (la conmoción que causa) la voz de Dios. He aquí por qué el profeta expresa una palabra de seguridad y consuelo: Dios garantiza protección a su pueblo: Jehová es refugio para su pueblo y fortaleza para los hijos de Israel. Por otro lado, el Señor también promete su presencia, él habita en Sion. En vista de que Jehová hace de Jerusalén su morada (donde manifiesta su presencia), la ciudad debe ser santificada y limpiada: Santa será Jerusalén. Las naciones enemigas (los extraños) no tendrán más control de ella, violando así su santidad. La implicación pudiera ser más espiritual que política. Las naciones que no buscan la voluntad de Jehová no tienen lugar en la ciudad donde él es Señor Soberano. Por supuesto, siempre existe la posibilidad de que esta promesa tenga sus connotaciones escatológicas.

Los últimos versículos en el libro de Joel (versículos 18-21) subrayan algunas de las abundantes bendiciones que Dios tiene reservadas para su pueblo. Cada uno de los aspectos aquí descritos son clave para lo que pudiera considerarse como la restauración del pacto entre Dios e Israel. En aquel día conecta estas promesas con lo expresado en el versículo 17, y según lo observado, lo que marcará la diferencia será la presencia del Señor. Otra de las principales promesas tiene que ver con la fertilidad de la tierra: los montes gotearán jugo de uvas, las colinas fluirán leche. La figura es congruente con la palabra profética de restauración. Así era la tierra que Dios había prometido y reservado para su pueblo. Lo que les había sucedido con la plaga de langostas era contrario a las promesas de Dios, pero ellos no habían sido fieles al Señor, de ahí el castigo sufrido.

Correrán aguas por todos los arroyos de Judá extiende la promesa de fertilidad. La abundancia del preciado líquido garantizaba el sostén de todo aspecto de vida en la tierra prometida. La imagen se amplía aún más: Un manantial saldrá de la casa de Jehová; es decir, del templo. El mensaje es que Dios, desde su morada, proveerá todo el sostén necesario para la vida. El valle de Sitim, o de las “acacias”, conlleva la idea de transformar un valle improductivo en algo fértil, o proveer el agua necesaria aun para los lugares más áridos.

Otra de las bendiciones que Dios ofrece a su pueblo en este oráculo es su protección. La mención de Egipto… y Edom (versículo 19) quizá solo sea representativa de todos los pueblos que han hecho violencia a los hijos de Judá, derramando así la sangre inocente. De ahí la importancia de que Dios ofrezca su protección permanente. A esto también debe sumarse el sentido de seguridad y estabilidad: Judá será habitada para siempre. La oferta ofrece un vivo contraste en relación con la suerte que les espera a las otras naciones. Jehová promete la permanencia de Jerusalén.

El versículo 21 es de significado oscuro, especialmente en algunas otras traducciones. La traducción recibida en la RVA es bastante aceptable. El pensamiento parece estar conectado con el versículo 19, y sugiere que Dios no pasará por alto los actos criminales cometidos contra su pueblo. Dios promete vengar la sangre inocente; él es el vindicador de su pueblo. ¡Jehová habita en Sion! constituye un grito de victoria. El Señor está en el lugar de su trono, y desde allí da a conocer su voluntad. él está presente en medio de su pueblo. La RVA traduce bien este pensamiento colocándolo como una cláusula independiente al final del versículo 21.

Restauración y perdón

La Biblia nos habla de Dios como un “fuego consumidor”, pero también como un “Padre de misericordia”. Joel nos presenta con una maestría impresionante estas dos verdades eternas. La descripción del juicio a través de la plaga de langostas es vista como una desolación apocalíptica. Sus efectos sobre el consumo del fruto de la tierra deja al lector perplejo y con una sensación de temor y reverencia frente al descargo de su ira. Pero luego que el profeta anuncia, también con una maestría elocuente, las promesas de restauración y perdón, y el futuro derramamiento del Espíritu, el lector entra en un “culto” de adoración y acción de gracias porque sus “misericordias son más grandes que los cielos”.

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