Joel-1-Devastación-de-la-tierra-por-la-langosta

Joel 1: Devastación de la tierra por la langosta

El capítulo 1 es un largo llamado a Judá que lamenta el juicio decretado por Dios. La destrucción sobreviene a través de una plaga de langostas, una sequía y una hambruna, y por último, un fuego.

Joel fue profeta en Judá desde 835-796 a.C.

Ambiente de la época: La malvada reina Atalía se apoderó del poder en un golpe de estado sangriento, pero fue derrocada después de pocos años. Joás ascendió al trono, pero solo tenía siete años y una gran necesidad de que lo guiaran en lo espiritual. Joás siguió a Dios en sus primeros años, pero luego se apartó de El.

Una plaga de langostas había llegado para disciplinar a la nación. Joel hizo un llamado al pueblo para que regresara a Dios antes de que ocurriera un juicio mucho mayor.

Dios juzga a las personas por sus pecados, pero es misericordioso con los que se vuelven a El, y les ofrece salvación eterna.

Contemporáneo de Eliseo (848-797) Jonás (793-753)

Joe 1:1 Palabra de Jehová que vino a Joel, hijo de Petuel.

Joel fue un profeta en la nación de Judá, también conocida como reino del sur. El libro no menciona cuándo vivió, pero es probable que profetizara durante el reinado del rey Joás (835-796 a.C.). Pero la fecha del libro de Joel no es tan importante como su mensaje eterno. El pecado acarrea el juicio de Dios. Aún así, junto con la justicia de Dios también hay gran misericordia.

Joe 1:2 Oíd esto, ancianos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. ¿Ha acontecido esto en vuestros días, o en los días de vuestros padres?

Esta pregunta, dirigida a los líderes, se formula para sugerir que no se trata de una calamidad natural, sino del juicio del Señor.

Joe 1:3 De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación.

Dios instó a los padres a que transmitieran su historia a sus hijos contándoles una y otra vez las importantes lecciones que aprendieron. Uno de los regalos más grandes que puede dar a los jóvenes es la historia de su vida para ayudarlos a comprender los éxitos que usted ha tenido, y los errores que ha cometido.

Joe 1:4 Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado.

Oruga . . . saltón . . . revoltón . . . langosta : La langosta es un insecto volador parecido al saltamontes. Puede que estas cuatro designaciones se refieran a diferentes etapas de su desarrollo de larva a insecto adulto, o constituya una forma poética para indicar la total devastación de la tierra. La mejor explicación, sin embargo, es que se trata de cuatro oleadas separadas de langostas, cada una de las cuales se comía lo que la otra había dejado, hasta el completo exterminio de la vegetación.

Una plaga de langostas puede ser tan devastadora como la invasión de un ejército. Las langostas se reúnen en enjambres en grandes cantidades, y vuelan a varios metros por encima de la tierra, y cuando pasan cubren el sol proyectando una inmensa sombra. Cuando se posan en la tierra devoran casi toda la vegetación, y lo invaden todo a su paso.

La detallada descripción de Joel hace que muchos crean que se refiere a una plaga de langostas que había llegado o que llegaría a la tierra. Otro punto de vista común es que las langostas simbolizan un ejército enemigo invasor. De todos modos, lo que Joel quería destacar era que Dios castigaría al pueblo por su pecado. Joel llama a este juicio “el día de Jehová”.

Joe 1:5 Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.

El sentido físico y el juicio moral del pueblo estaban embotados, haciendo que se olvidaran de sus pecados. Joel hizo un llamado para que el pueblo despertara de su displicencia, y reconociera sus pecados antes de que fuera demasiado tarde. De lo contrario, todo sería destruido, incluso las uvas y el vino que causó su embriaguez. Nuestros momentos de paz y prosperidad pueden embotarnos. Nunca debemos permitir que la abundancia material dificulte nuestra disposición hacia lo espiritual.

Joe 1:6 Porque pueblo fuerte e innumerable subió a mi tierra; sus dientes son dientes de león,(A) y sus muelas, muelas de león.

Aquí se describe la plaga de langostas como una nación guerrera, innumerable por su tamaño; sus dientes son las armas que lo trituran y devoran todo.

Joe 1:7 Asoló mi vid, y descortezó mi higuera; del todo la desnudó y derribó; sus ramas quedaron blancas.

Joe 1:8 Llora tú como joven vestida de cilicio por el marido de su juventud.

Cilicio : Tejido áspero y basto cosido en forma de saco. Esta vestimenta simboliza profundo dolor, contrición y arrepentimiento ante Dios. Los profetas lo utilizaban a menudo como señal de su congoja ante el mensaje de calamidad y juicio. Por el marido de su juventud : A veces se hablaba del novio como el esposo de la mujer comprometida. La pérdida del esposo daba lugar a la más dolorosa de las penas.

Joe 1:9 Desapareció de la casa de Jehová la ofrenda y la libación; los sacerdotes ministros de Jehová están de duelo.

duelo, abal: Llorar, lamentarse, afligirse, deprimirse, languidecer, apesadumbrarse. Este verbo aparece casi 40 veces y describe el lamento a causa de una muerte, el pecado o las tragedias de Jerusalén. En esta referencia, abal describe la reacción de los sacerdotes consagrados ante el infortunio del pueblo de Jehová.

Debido a la devastación, no había harina ni zumo de uva.

Joe 1:10 El campo está asolado, se enlutó la tierra; porque el trigo fue destruido, se secó el mosto, se perdió el aceite.

La ausencia de ofrendas constituía una gran calamidad para Israel, porque cuando no había trigo o mosto para los sacrificios se suspendía la relación con Dios estipulada en el pacto; era una señal de que Dios había abandonado a su pueblo.

Joe 1:11 Confundíos, labradores; gemid, viñeros, por el trigo y la cebada, porque se perdió la mies del campo.

Joe 1:12 La vid está seca, y pereció la higuera; el granado también, la palmera y el manzano; todos los árboles del campo se secaron, por lo cual se extinguió el gozo de los hijos de los hombres.

Joe 1:13 Ceñíos y lamentad, sacerdotes; gemid, ministros del altar; venid, dormid en cilicio, ministros de mi Dios; porque quitada es de la casa de vuestro Dios la ofrenda y la libación.

El cilicio era era una vestidura áspera que utilizaban los dolientes en los funerales. Aquí se toma como señal de arrepentimiento.

Joe 1:14 Proclamad ayuno, convocad a asamblea; congregad a los ancianos y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro Dios, y clamad a Jehová.

Proclamar ayuno es fijar una ocasión especial para la celebración de una jornada nacional de oración acompañada de ayuno. Para este propósito, los sacerdotes debían llamar a una asamblea sagrada, una reunión de toda la congregación de Judá, no sólo de los sacerdotes.

El ayuno es un período en que la gente se abstiene de ingerir alimento y se acerca a Dios con humildad, dolor por el pecado y oración apremiante. En el Antiguo Testamento, a menudo el pueblo ayunaba durante los momentos de calamidad para poder concentrarse en Dios, y demostrar su arrepentimiento y la sinceridad de su devoción.

Joe 1:15 !!Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso.

Aquí el día se refiere al juicio devastador de Dios que se aproxima.

El “día de Jehová” es una frase común en el Antiguo Testamento y en el libro de Joel. Siempre se refiere a algún acontecimiento extraordinario, ya sea presente (como la plaga de langostas), en el futuro cercano (como la destrucción de Jerusalén o la derrota de las naciones enemigas), o al final de la historia cuando Dios derrotará a todas las fuerzas del mal.

Incluso cuando el día de Jehová se refiere a algo presente, es sombra del día final del Señor. Este acontecimiento final en la historia tendrá dos facetas:

(1) el juicio final sobre toda la maldad y el pecado, y

(2) la recompensa final a los creyentes fieles. La rectitud y la verdad prevalecerán, pero antes habrá mucho sufrimiento. El día final del Señor es un tiempo de esperanza, debido a que todos los que sobrevivan estarán unidos para siempre con Dios.

Joe 1:16 ¿No fue arrebatado el alimento de delante de nuestros ojos, la alegría y el placer de la casa de nuestro Dios?

A causa de la destrucción de las cosechas, no hay primicias u ofrendas que puedan ser presentadas para expresar la alegría y el placer al Señor.

Los profetas de Israel y Judá .

Por las Escrituras sabemos dónde nacieron o desempeñaron su ministerio algunos de los profetas.

Samuel, quien sirvió como profeta y juez, utilizó a Ramá, su pueblo natal, como base para sus recorridos anuales por otros lugares. Otros dos profetas de la primera monarquía, Elías y Eliseo, vivían en el reino del norte.

Entre los profetas que escribieron sus obras, solamente Oseas y Jonás eran del norte. La localización exacta del lugar donde residió y desarrolló su ministerio Oseas es desconocida. Jonás era de Gad-hefer, pero su ministerio se extendió más allá de su lugar natal, hasta la ciudad de Nínive.

Algunos profetas procedían del sur, pero profetizaron en el norte. Amós vino de Tecoa, pero predicó contra el culto del reino del norte en Betel. El mensaje de Miqueas estaba dirigido tanto a Israel como a Judá.

El ministerio de muchos profetas se centra en Judá y en la ciudad capital de Jerusalén. Los mensajes de Isaías, Jeremías, Sofonías, Ezequiel, Hageo, Zacarías y Malaquías se extendieron durante un largo período de tiempo, pero todos tenían que ver con la próxima destrucción, caída y posterior reconstrucción de Jerusalén.

Para algunos profetas, tales como Joel, Abdías y Habacuc, no existe información geográfica. Del sitio natal de Nahum sólo se ofrece un indicio cuando se dice que era «de Elcos».

Joe 1:17 El grano se pudrió debajo de los terrones, los graneros fueron asolados, los alfolíes destruidos; porque se secó el trigo.

Joe 1:18 !!Cómo gimieron las bestias! !!cuán turbados anduvieron los hatos de los bueyes, porque no tuvieron pastos! También fueron asolados los rebaños de las ovejas.

Joe 1:19 A ti, oh Jehová, clamaré; porque fuego consumió los pastos del desierto, y llama abrasó todos los árboles del campo.

Fuego : Se trata aquí de una imagen gráfica para describir cómo se ve la tierra tras el paso de la plaga de langostas. No es extraño que surjan fuegos en un área arrasada por langostas. También se sabe que el fuego simboliza a Dios, al igual que al juicio divino. Por tanto, constituye una imagen apropiada para representar unidos una calamidad natural y el juicio de Dios.

Sin Dios, la devastación es segura. Los que no tienen una relación personal con Dios estarán frente a El sin ningún recurso. Asegúrese de clamar por el amor y la misericordia de Dios mientras tenga oportunidad

Joe 1:20 Las bestias del campo bramarán también a ti, porque se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumió las praderas del desierto.

Título

Este primer versículo no ofrece mucha información en cuanto al profeta Joel, cuyo nombre significa “Jehová es Dios”. La única referencia personal es el nombre de su padre Petuel, lo que pudiera funcionar como su apellido o para señalar su lugar de procedencia, probablemente Judá. Lo importante es el hecho de que el contenido de esta profecía es la palabra de Jehová que vino a Joel, señalando a Dios como la fuente del mensaje o autoridad para el mismo.

Ocasión del mensaje profético: ¡Una gran devastación!

Los primeros versículos en esta sección son un llamado para que el pueblo perciba el mensaje, y por lo mismo reaccione ante la gran devastación que ha ocasionado la plaga de langostas. Los ancianos pudieran ser los líderes del pueblo o las personas mayores de edad, responsables de “interpretar” los eventos. Ellos eran los guardianes de las tradiciones y la historia. Los habitantes de la tierra (el pueblo) deben también prestar atención a lo sucedido. La pregunta del versículo 2 es retórica; ¡nunca se había experimentado un desastre similar! Por eso el relato de esta tremenda devastación habría de quedar indeleblemente plasmado en la mente y el corazón del pueblo, y como un ejemplo para la posteridad (versículo 3). La severidad de esta plaga de langostas se describe vívidamente en el versículo 4. Según la nota de RVA, la oruga, la langosta, el pulgón y el saltón son términos que “parecen referirse a diversas fases en el desarrollo de este insecto” (se debe notar que en 2:25 se da un orden diferente), aunque algunos comentaristas sugieren que solo son diferentes términos heb. para el mismo insecto.

El escritor bíblico señala los diferentes grupos que se han visto directamente afectados por esta plaga, y las pérdidas sufridas (versículos 5-12). En medio de la crisis, les hace un llamado para considerar seriamente la situación. Al mismo tiempo describe la devastación ocasionada por la plaga de langostas. Los borrachos sufrirían de una manera especial porque se agotaría el suministro de su placer: ¡…el mosto es quitado de vuestra boca! El llamado a despertar puede ser a la sobriedad, o simplemente para que se den cuenta de la amarga realidad.

Pueblo (versículo 6) es un término descriptivo de lo innumerable de los insectos, de su poder devastador, y del estado patético en que habían dejado la tierra (versículo 7). Los efectos de esta destrucción se sentirían por mucho tiempo, dado que la plaga había desnudado por completo las plantaciones. En otras palabras: ¡No había quedado ni una sola hoja! Mi vid…mi higuera pueden ser expresiones melancólicas; algo que la gente estuviera expresando. Por supuesto, no hay que olvidar que Dios muchas veces se refiere a su pueblo en estos términos, y se duele de cualquier castigo que tiene que infligir a sus escogidos.

En un sentido general, toda la comunidad (nación) debía lamentarse por tan tremenda devastación. El llamado se hace utilizando la figura de una joven (versículo 8) o novia desposada, que pierde a su marido antes de consumar el casamiento. De ahí la señal de duelo que debe manifestarse: ceñida de cilicio, vestidos de luto. La figura de la novia también pudiera estar apuntando a Jerusalén como el sitio donde debía reunirse el pueblo para participar de un servicio de lamento público. Una de las razones principales para llevar a cabo este lamento comunitario es que la devastación de la tierra ha interrumpido la adoración continua en el templo, la casa de Jehová. Algunos de los ritos de adoración requerían la ofrenda vegetal (de cereales), y la libación de vino que acompañaba a los sacrificios de animales.

La falta de ofrendas en el templo simbolizaba el rompimiento del compañerismo con Dios, por eso los sacerdotes… están de duelo (versículo 9). Los elementos básicos para ofrecer sacrificios y ofrendas a Dios son inexistentes (versículo 10). El aceite era necesario porque se mezclaba con la harina como parte de las ofrendas vegetales (cereales).

Pero quizá el grupo que más resentía esta situación eran los labradores… viñadores, aquellos que trabajaban la tierra. La razón es obvia: se ha perdido la cosecha del campo (versículo 11). Todo el producto de su trabajo había desaparecido, y con ello se había desvanecido la alegría de los hijos del hombre (versículo 12). La lista de productos: trigo, cebada, vid, higuera, granado, palmera y manzano, quizá solo sea representativa de todo lo que se había perdido, y lo cual era necesario tanto para el consumo diario de las personas como para los sacrificios en el templo.

En este lamento comunitario (versículo 13, 14), los sacerdotes… servidores del altar, debían ser los líderes. Ellos mejor que nadie podían interpretar la seriedad de no tener qué ofrecerle a Dios (versículo 13). Además, su responsabilidad incluía el ser intercesores del pueblo delante de Dios, y dirigir la adoración pública. Ceñíos, haced duelo, gemid, dormid sobre cilicio son todos elementos de luto o lamento público. El llamado es para que los sacerdotes se entreguen a la oración ferviente a favor del pueblo. Por otro lado, también debían convocar al pueblo y a los líderes (ancianos) a una asamblea pública en la casa de Jehová para dedicarse al ayuno y la oración (versículo 14).

Plagas comunes en Palestina

El versículo 15 introduce lo que constituye el tema del libro: el día de Jehová. Cabe considerar dos cosas muy importantes al respecto:

(1) En la mente judía esta frase tenía connotaciones de juicio, pero en el sentido de que Dios castigaría a las naciones paganas, actuando así en favor de su pueblo

(2) Si se acepta la fecha temprana sugerida para el ministerio de Joel, él fue el primero en acuñar esta frase en un sentido adverso (como juicio) para el pueblo de Dios. Si la fecha aceptada es la tardía, él solo está repitiendo el concepto que se encuentra en otros profetas. Además, es posible que Joel esté sugiriendo que la plaga es parte de este juicio divino, aunque algunos lo ven solo como un aviso de lo que pudiera ser el día de Jehová (especialmente si se acepta el tiempo futuro de la traducción: vendrá. En el heb. es un imperfecto, es decir una acción incompleta o “futura”).

Los versículos 16-18 agregan otros de los resultados de la devastadora plaga: ¡Las reservas se han agotado! ¡No hay nada para guardar! (versículos 16, 17). Aun los animales están sufriendo las consecuencias. Su clamor agrega un tono patético a la situación. De manera incidental, se ve que los problemas serán aun mayores en el futuro cercano si los animales no sobreviven (versículo 18).

Joel une su ruego al de los varios grupos que él ha nombrado en este primer capítulo. Su oración nos permite entrever que a la plaga le siguió una horrible sequía: el fuego… la llama (versículo 19). Los animales no solo no encuentran comida, sino que también les falta el agua (versículo 20). La expresión jadean detrás de ti (braman, en otras versiones), describe la desesperación de los animales por la falta del preciado líquido que el profeta proyecta como un clamor delante del Señor. ¡Aun los animales claman por la ayuda de Dios en estos momentos de crisis!

Langostas

Seguramente el “ejército de langostas” que usó el Señor para disciplinar a su pueblo, dadas las características devoradoras, bien pudiera clasificarse entre los insectos llamados ortópteros, pertenecientes a las familias de los acrídidos y los tetigónidos. Estos son herbívoros voraces y sumamente destructivos. Las patas traseras las tienen más desarrolladas, lo que les permite dar grandes saltos.

La clasificación bíblica: saltón, pulgón y langosta posiblemente describe varias familias de estos insectos que los unió Dios para sus propios fines.

El Día del Señor

Es una referencia a un futuro cercano donde los escritores sagrados presagian un gran día de juicio; la eminente llegada de un Mesías y para estos últimos tiempos el retorno del Señor en gloria. Joel presenta el día de “tinieblas y de oscuridad, de nube y de sombra” descrito por la invasión de langostas como día de juicio, pero a su vez presenta el “día” de la llegada del Espíritu Santo que inauguraría la era del evangelio. Ahora nosotros los cristianos esperamos el “Día del Señor”. Será el día más glorioso que jamás haya existido. Para algunos será de confusión perpetua; mientras que para otros será el día de la victoria completa. ¡Será el día del gran encuentro universal con todos los redimidos y los ángeles; pero sobre todo con nuestro Señor Jesucristo! ¡Qué “día admirable” será ese!

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