Isaías34 El juicio contra Edom y las naciones

Isaías34: El juicio contra Edom y las naciones

Isaías34:1  La ira de Jehová contra las naciones[a] Acercaos, naciones, juntaos para oir; y vosotros, pueblos, escuchad. Oiga la tierra y cuanto hay en ella, el mundo y todo lo que él produce.

Isaías34:2  Porque Jehová está airado contra todas las naciones, indignado contra todo el ejército de ellas; las destruirá y las entregará al matadero.[b]

Isaías34:3  Los muertos de ellas serán arrojados, de sus cadáveres subirá el hedor y los montes se disolverán con la sangre de ellos.

Isaías34:4  Todo el ejército de los cielos se disolverá, y se enrollarán los cielos como un libro; y caerá todo su ejército como se cae la hoja de la parra, como se cae la de la higuera.[c]

Isaías34:5  Porque en los cielos se embriagará mi espada;[d] descenderá sobre Edom para juicio, y sobre el pueblo de mi maldición.

Edom : Un territorio al sudeste del Mar Muerto, habitado por los descendientes de Esaú; incluye el área del monte Seir, su pico más alto, y Sela (Petra), su capital. Edom, casi siempre enemigo de Israel, y que se alegró de la caída de Jerusalén, simboliza a todas las naciones hostiles.

Los edomitas tenían un antepasado en común con Israel. Los israelitas descendían de Jacob. Los edomitas descendían del hermano gemelo de Jacob, Esaú. Edom siempre fue el enemigo acérrimo de Israel. La destrucción de Edom mencionada aquí es una descripción del final que tendrán todos los que se oponen a Dios y a su pueblo.

Isaías34:6  Llena está de sangre y de grasa la espada de Jehová: sangre de corderos y de machos cabríos, grasa de riñones de carneros, porque Jehová tiene sacrificios en Bosra[e] y una gran matanza en tierra de Edom.

Bosra : Una importante ciudad de Edom (Idumea); su nombre significa «impenetrable», y es un símbolo de la soberbia. La destrucción de naciones rebeldes, como Edom y Bosra, será tan completa que puede ser representada por la invasión de espinos, ortigas y cardos en sus edificios y animales salvajes que encuentran allí morada

Isaías34:7  Con ellos caerán búfalos, toros y becerros. Su tierra se embriagará de sangre y su polvo se llenará de grasa.

Isaías34:8  Porque es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sión.

Isaías34:9  Sus arroyos se convertirán en brea, su polvo en azufre y su tierra en brea ardiente.[f]

Isaías34:10  No se apagará de noche ni de día, sino que por siempre subirá su humo;[g] de generación en generación quedará desolada y nunca jamás pasará nadie por ella.

Isaías continúa moviéndose entre advertencias y condenas contra los rebeldes y promesas de paz y bendición para los fieles (cap. 35). Como las profecías son apocalípticas, el lenguaje está cargado de símbolos

Isaías34:11  Se adueñarán de ella el pelícano y el erizo; la lechuza y el cuervo morarán en ella, y se extenderá sobre ella cordel de destrucción y niveles de asolamiento.[h]

Isaías34:12  Llamarán a sus príncipes «príncipes sin reino»; y todos sus grandes serán como nada.[i] Isaías34:13  En sus alcázares crecerán espinos, y ortigas y cardos en sus fortalezas; y serán morada de chacales y patio para los pollos de los avestruces.

Isaías34:14  Las fieras del desierto se encontrarán con las hienas, y la cabra salvaje[j]  llamará a su compañero; la lechuza también tendrá allí refugio y hallará para sí reposo.

Isaías34:15  Allí anidará el búho, pondrá sus huevos, sacará sus pollos y los juntará debajo de sus alas; también se juntarán allí los buitres, con su pareja.[k]

Isaías34:16  Consultad el libro de Jehová[l] y leed si faltó alguno de ellos; ninguno faltó con su pareja. Porque su boca mandó y su mismo espíritu los reunió.

Isaías se refirió a las profecías que Dios le mandó a escribir como «el libro de Jehová». Quienquiera haya vivido para ver la destrucción de Edom, debería echar solo una mirada a estas profecías para encontrar un acuerdo entre lo que sucedió y lo que se predijo. Las profecías predicen y la historia revela lo que ha estado siempre en la mente de Dios.

Isaías34:17  Y él les echó suertes y su mano les repartió a cordel. Para siempre la tendrán por heredad; de generación en generación morarán allí.

El libro : Tiene un significado semejante al de pasajes anteriores. Echó suertes : Significa que Jehová ordenó irrevocablemente el juicio, simbolizado por la invasión de animales salvajes.

En los capítulos 1-34, Isaías dio un mensaje de juicio hacia todas las naciones, incluyendo a Israel y Judá, por rechazar a Dios. Aunque hubo destellos de consuelo y restauración para el remanente de creyentes fieles, prevaleció el ambiente de ira, furia, juicio y destrucción. Ahora Isaías se abre paso con una visión bella y alentadora. Dios es tan completo en su misericordia como severo en su juicio. Toda su perfección moral se revela por su odio hacia cada pecado y esto acarrea juicio. Esta misma perfección moral se revela en su amor por todo lo que ha creado. Esto implica misericordia para los que han pecado pero que lo han amado con sinceridad y han puesto su confianza en El.

El juicio contra Edom y las naciones

De una manera abrupta e inesperada aparece en este capítulo una profecía que no tiene el estilo característico de Isaías hijo de Amoz. En primer lugar, parece ser una duplicación del tema de la profecía acerca de Edom en 21:11 y 12, así como la profecía acerca de Babilonia en 13:1 y siguientes parece ser una duplicación Deuteronomio 21:1 y siguientes. En segundo lugar, no es introducida por la palabra “profecía” (masá), ni por un nombre simbólico para Edom o las naciones, ni por ningún encabezamiento editorial que la relacione con Isaías hijo de Amoz.

En cuanto al tema es clave el versículo 8 que indica que la hostilidad contra Edom constituye venganza y retribución por la causa de Sion (lerib, Tsión). La palabra rib, que la RVA ha traducido causa y la RVR ha traducido de manera más literal, pleito, constituye el tema de Ezequiel en 35:5 y del profeta Abdías. En Job 137:7 está escrito: Acuérdate, oh Jehová, de los hijos de Edom, que en el día de Jerusalén decían: “Arrasadla! ¡Arrasadla hasta los cimientos!“ Una actitud semejante de Edom contra Jerusalén se registra con respecto a la caída de Jerusalén ante el ejército de Babilonia, unos 115 años después de Isaías hijo de Amoz. Sin embargo, Edom parece haberse caracterizado por su crueldad contra su hermano (el pueblo de Israel), como lo muestra Amos.

En cuanto a estilo, destacan los imperativos y las exclamaciones introductorios: ¡Acercaos, oh naciones…!

El capítulo 34 presenta el juicio duro de venganza contra Edom en el contexto de un juicio contra todas las naciones. Los versículos 6 y 7 parecen referirse a la espada de la guerra y la destrucción del territorio de Edom, descrita en los versículos 9 y 10 con la analogía de la destrucción de Sodoma y Gomorra: con fuego y azufre. Su territorio y sus ciudades desoladas quedarían para siempre convertidas en morada de animales salvajes y demonios.

Edom  Como nación, como raza, representa a todas las naciones enemigas del pueblo de Israel. Para todas estas naciones, Jehová ha emitido su juicio. Todas estas naciones que fueron grandes imperios iban a quedar reducidos a escombros. Solamente el nombre de ellos quedarían, recuerdos de sus glorias pasadas. Ese es el juicio decretado por Jehová.

Edom también se le conoce con el hombre de Idumea. Esta era una antigua región de Asia que, según los libros bíblicos, se extendía al sur del país de Moab. Sus habitantes idumeos o edomitas descendían de Esaú y eran nómadas. También se le menciona con el nombre de Tierra de Seir. Esta región de Seir es una región en Jordania, entre el mar Muerto y el mar Rojo. Los musulmanes creen que allí se encuentra la tumba de Aarón.

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