Isaías 66: Juicio y esperanza

Categorías: Antiguo Testamento y Isaias.

Isaías 66:1 Así dice el SEÑOR: El cielo es mi trono y la tierra el estrado de mis pies. ¿Dónde, pues, está la casa que podríais edificarme? ¿Dónde está el lugar de mi reposo?

El cielo es mi trono , y la tierra estrado de mis pies : Esteban cita este pasaje como prueba de que el plan de Dios en el NT es morar en los seres humanos y no en templos hechos por la mano del hombre.

Incluso el bello templo de Jerusalén era lamentablemente inadecuado para un Dios que está presente en todas partes. A Dios no se le puede confinar a ninguna estructura humana. Este capítulo es una culminación conveniente del libro. Dios levantará al humilde, juzgará a todas las personas, destruirá al malvado, reunirá a todos los creyentes y establecerá un nuevo cielo y una nueva tierra. Permita usted que esta esperanza lo aliente cada día. [private]

Isaías 66:2 Todo esto lo hizo mi mano, y así todas estas cosas llegaron a ser–declara el SEÑOR. Pero a éste miraré: al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante mi palabra.

Estos versículos clave resumen el mensaje de Isaías. Se contrastan dos formas de vida: la de los humildes que reverencian profundamente los mensajes de Dios y su aplicación a la vida, y la de quienes deciden sus propios caminos. Los sacrificios del arrogante eran solo obediencia externa. En sus corazones eran asesinos, pervertidos e idólatras. Dios muestra misericordia al humilde, pero maldice al soberbio y autosuficiente. Nuestra sociedad nos insta a ser enérgicos y a apoyarnos en nosotros mismos. Necesitamos tener cuidado de que la libertad y el libre albedrío no nos desvíen del camino de Dios de vida eterna.

Isaías 66:3 El que mata un buey es como el que mata a un hombre, el que sacrifica un cordero como el que desnuca un perro, el que presenta ofrenda de cereal como el que ofrece sangre de cerdo, el que quema incienso como el que bendice a un ídolo. Como ellos han escogido sus propios caminos, y su alma se deleita en sus abominaciones,

Estos versículos denuncian de nuevo todo ritual religioso que no esté acompañado de reverencia, justicia y sinceridad.

Isaías 66:4 también yo escogeré sus castigos, y traeré sobre ellos lo que temen. Porque llamé, mas nadie respondió, hablé, mas no escucharon; sino que hicieron lo malo ante mis ojos, y escogieron aquello que no me complacía.

Isaías 66:5 Oíd la palabra del SEÑOR, vosotros que tembláis ante su palabra: Vuestros hermanos que os aborrecen, que os excluyen por causa de mi nombre, han dicho: «Sea el SEÑOR glorificado, para que veamos vuestra alegría.» Pero ellos serán avergonzados.

El libro termina señalando que los planes de Dios para su pueblo se han cumplido felizmente, pero que se requiere voluntad y determinación para crear los cielos nuevos y la nueva tierra. Oíd palabra de Jehová . . . alegría : Se trata de una burla de los idólatras contra los fieles, cuya seguridad en que Dios está de su lado es objeto de mofa.

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