Isaías 3: El juicio de Dios contra la clase dirigente

Categorías: Antiguo Testamento y Isaias.

Isaías 3:1 Porque he aquí que el Señor Jehová de los ejércitos quita de Jerusalén y de Judá al sustentador y al fuerte, todo sustento de pan y todo socorro de agua;

Isaías retorna al castigo divino sobre Judá del 586 a.C

Jerusalén sitiada, sus líderes destruidos. Esta triste descripción pronto se volvería una realidad. La desobediencia de la gente acarrearía serias aflicciones y gran destrucción, así como Dios lo advirtió

Isaías 3:2 el valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano;

En estos tiempos de caos toda persona consciente rehusará el liderazgo; sólo la gente inmadura, infantil y débil intentaría asumir el mando.

Isaías no condonaba el uso de adivinos al incluirlos en esta lista. Mostraba lo bajo que había caído la nación.

Isaías 3:3 el capitán de cincuenta y el hombre de respeto, el consejero, el artífice excelente y el hábil orador.

Isaías 3:4 Y les pondré jóvenes por príncipes, y muchachos serán sus señores.

Esta sección describe lo que sucede cuando una nación pierde su liderazgo.

Isaías 3:5 Y el pueblo se hará violencia unos a otros, cada cual contra su vecino; el joven se levantará contra el anciano, y el villano contra el noble.

Isaías 3:6 Cuando alguno tomare de la mano a su hermano, de la familia de su padre, y le dijere: Tú tienes vestido, tú serás nuestro príncipe, y toma en tus manos esta ruina;

Isaías 3:7 él jurará aquel día, diciendo: No tomaré ese cuidado; porque en mi casa ni hay pan, ni qué vestir; no me hagáis príncipe del pueblo.

Isaías 3:8 Pues arruinada está Jerusalén, y Judá ha caído; porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra Jehová para irritar los ojos de su majestad.

Isaías 3:9 La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos! porque amontonaron mal para sí.

El pueblo estaría orgullosos de sus pecados, alardeando de ellos abiertamente. El pecado destruye al ser humano. En el mundo actual, la vida pecaminosa parece encantadora, excitante y audaz. Sin embargo, a pesar de la forma en la que la sociedad lo perciba, el pecado es algo malo ya que a la larga nos hará miserables y nos destruirá. Dios trata de protegernos al advertirnos acerca del daño que podemos causarnos al pecar. Los que se enorgullecen de sus pecados recibirán el merecido castigo de Dios. Rechazan el camino de vida de Dios (véase Salmo 1) y la única alternativa es el camino de la destrucción.

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