Isaías 21: Profecía sobre el desierto del mar

De una manera interesante, el versículo 5 describe un banquete de los jefes de Babilonia, como aquel que históricamente precedió a la toma de Babilonia por mano de las tropas de Ciro. El profeta describe a los jefes relajados y confiados, deleitándose en su banquete, en lugar de estar preparando sus escudos para proteger la ciudad. Y el versículo 6, que empieza con la palabra Porque, evidentemente asocia el final de Babilonia con el inmutable designio divino: Dios ordena al profeta que ponga un centinela para que anuncie lo que vea. En el versículo 8 el centinela, que es el mismo profeta (o como dicen algunos, su alter ego), está reportando de su tediosa e infructuosa tarea, cuando de repente atina a ver lo que el Señor le indicó que vería: una procesión de carros, gente a caballo, caravanas de asnos y de camellos. Esto no es otra cosa que el ejército persa que se aproxima a Babilonia. Es entonces que el profeta entiende claramente la visión y prorrumpe en exclamación: ¡Ha caído; ha caído Babilonia!.

No podemos negar que Isaías hijo de Amoz previó el derrumbamiento de Babilonia por mano de los persas, aun cuando Babilonia no era el imperio que sucedió a Asiria. Era cuando los caldeos comenzaron a traer la atención del profeta como un factor político muy poderoso que traería ruina y destrucción a su pueblo, Israel, que Isaías comenzó a prestarle atención.

Esta profecía ha llevado a varios investigadores como Delitzsch a ver en ella una fuerte evidencia en favor de la posición tradicional que favorece la paternidad de Isaías hijo de Amoz, también sobre los capítulos 40-66, adjudicados por algunos a otro profeta desconocido, y también sobre la totalidad del contenido de la profecía sobre Babilonia en 13:1 y ss.

Babilonia Fue un vasto imperio de la antigüedad que tras una serie de dinastías caldeas y asirias, llegó al apogeo de su florecimiento, extensión y poderío con Nabucodonosor, y que muerto éste en 562 a. de J.C. decayó rápidamente, pasando a dominio de los persas cuando Ciro en 538 tomó a Babilonia.

En su época de esplendor (2250-1600 a. de J.C.) Babilonia fue, tanto en poderío como en ciencia, arte y civilización, el primer estado de Asia Occidental. El dominio de los príncipes se extendió hasta la desembocadura del Eufrates y sobre la Mesopotamia, el alto Tigris y el norte de Siria.

Edom

Esta es la segunda profecía de la serie que se introduce por un nombre simbólico: Duma. La referencia a Edom es clara, no sólo por el testimonio de dos manuscritos hebreos y la Septuaginta, sino por la referencia a Seír, que es otro nombre de Edom.

La profecía fue presentada a manera de diálogo con una supuesta comitiva que fue enviada desde Edom para consultar con el profeta, que en esta profecía es llamado guardia, así como en la profecía anterior era llamado centinela. El profeta, pues, reside en Jerusalén, cuyo nombre simbólico es Valle de la Visión, y desde allí vislumbra el porvenir de las naciones. Pero en este caso, no puede ver claramente el porvenir de Edom.

El diálogo empieza con la pregunta repetida e insistente: Guardia, ¿qué hay de la noche?. De nuevo, ésta es una expresión elíptica, y como es hecha a un guardia puesto en el turno de la noche, significa: “¿Cuán avanzada está la noche? ¿Hay ya señales del pronto amanecer?” Edom, como todos los pueblos bajo el dominio asirio, sufría continuamente de la oscura noche de la tiranía y de la opresión imperiales.

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Publicación autorizada por el Administrador del Portal. Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco. Creador de la tirilla Filito publicada durante quince años en el diario Nuevo Día y diarios de países de habla hispana en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Autor de doce libros entre los que se destacan Filito at Large, Filito el Libro, Diccionario Real de la Lengua, Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV y Bendiciones Cristianas Vols I-II.

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