Isaías 1 Una nación pecadora

Isaías 1: Una nación pecadora

Isaías sirvió como un profeta de Judá desde 740-681 a.C.

La sociedad sufría grandes trastornos. Bajo el reinado de Acaz y Manasés el pueblo se volvió idólatra e incluso se llegó a sacrificar niños.

A pesar del inevitable castigo a través de otras naciones, el pueblo pudo seguir disfrutando una relación especial con Dios.

A veces tenemos que sufrir el castigo y la disciplina antes de que Dios nos restaure.

Contemporáneo de Oseas (753-715) Miqueas (742-687)

Isa 1:1 Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio acerca de Judá y Jerusalén en días de Uzías,(A) Jotam,(B) Acaz(C) y Ezequías,(D) reyes de Judá.

Visión : Palabra hebrea que por lo general significa revelación divina de la verdad. La profecía de Isaías le fue revelada por Dios. La visión describe la totalidad de lo que aparece en los 66 capítulos, ordenados en actos y escenas como si se tratase de un drama. Isaías significa «Jehová es salvación». Es el más grande de los profetas del AT y el más citado en el NT. Amoz no es el profeta menor conocido por un nombre similar. Una tradición judía identifica a Amoz como tío del rey Uzías. Si así fuera, ello convertiría a Isaías, quien seguramente tenía libre acceso al palacio en calidad de primo del rey. Uzías : La carrera profética de Isaías se extendió durante los reinados de Uzías (791-740 a.C.), Jotam (740-736), Acaz (736-716) y Ezequías (716-687).

Isaías profetizó durante el tiempo en que Israel estaba dividida en dos reinos: Israel en el norte y Judá en el sur. El reino del norte pecó en gran manera contra Dios y el reino del sur iba en la misma dirección: perversión de la justicia, opresión al pobre, alejamiento de Dios para ir en pos de los ídolos y la búsqueda de ayuda militar en las naciones paganas en lugar de buscarla en Dios. Isaías llegó primero como profeta a Judá, pero su mensaje también fue para el reino del norte. Algunas veces “Israel” se refiere a los dos reinos. Isaías llegó a ver la destrucción y el cautiverio del reino del norte en 722 a.C. Así que su ministerio comenzó con una advertencia.

Isa 1:2 Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.

Oíd , cielos : Como Moisés, Isaías pide al cielo y a la tierra que sean testigos de su denuncia de la bancarrota espiritual de Judá. Se rebelaron : Hablando como un padre desilusionado, Dios señala el problema y sus consecuencias para el vínculo que lo une a su pueblo. El pecado equivale en esencia a una rebelión.

Aquí “Israel” se refiere al reino del sur, Judá. El pueblo de Judá estaba pecando en gran manera y no quería conocer ni entender a Dios. A través de Isaías, el Señor presentó sus cargos contra Judá debido a que se rebelaron y lo abandonaron. Con la violación del pacto moral y espiritual se buscaban el castigo. Dios les dio prosperidad y no lo sirvieron. Les envió advertencias y no quisieron oír. El fuego del juicio caería sobre ellos.

Isa 1:3 El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.

El buey . . . el asno : Nótese el estilo poético de este libro. El estilo poético utilizado por Isaías recibe en hebreo el nombre de paralelismo, porque repite los conceptos utilizando otras palabras, y a menudo hace contrastar una idea con otra. Isaías también utiliza numerosas metáforas en su prosa. Israel : Aunque algunos especialistas creen que el autor tiene en mente al reino del norte en versículos 3-7, lo más probable es que Israel represente aquí a Judá (versículo 1).El buey . . . el asno : Nótese el estilo poético de este libro. El estilo poético utilizado por Isaías recibe en hebreo el nombre de paralelismo, porque repite los conceptos utilizando otras palabras, y a menudo hace contrastar una idea con otra. Isaías también utiliza numerosas metáforas en su prosa. Israel : Aunque algunos especialistas creen que el autor tiene en mente al reino del norte en versículos 3-7, lo más probable es que Israel represente aquí a Judá (versículo 1).

Isa 1:4 !!Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás.

Gente pecadora : Pecar es errar el blanco. Judá como nación había equivocado completamente el camino al desobedecer el mandato de Jehová. Santo de Israel : Modalidad favorita utilizada por el profeta para llamar al Señor (lo hace en 26 ocasiones). Dios se revela a sí mismo como «el Santo» a una nación pecadora, y su naturaleza no ha cambiado.

Mientras el pueblo de Judá siguiera pecando, no tendría la ayuda de Dios y estaría aislado. Cuando se sienta solo y separado de Dios, recuerde que El no lo abandona. Nuestros pecados nos separan de El. La única cura segura para esta clase de soledad es la restauración de las relaciones con Dios mediante confesión de pecado, obediencia a sus mandatos y comunicación regular con El.

Isa 1:5 ¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente.

Toda cabeza está enferma : Da una idea de depravación total.

Isa 1:6 Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.

Isa 1:7 Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños.

Vuestra tierra está destruida : El pecado y la rebelión han traído desastre a su anteriormente fructífera tierra.

¿Se estaba produciendo esta destrucción en ese tiempo? A Judá la atacaron muchas veces durante la vida de Isaías. Ser comidos (devastados) por extranjeros era el peor tipo de castigo. Quizás este versículo sea una ilustración de los resultados de estas invasiones o una predicción de la invasión asiria que sufriría Israel. Es muy probable que señale la futura invasión de Judá por los babilonios así como la caída de Jerusalén en 586 a.C.

Isa 1:8 Y queda la hija de Sion como enramada en viña, y como cabaña en melonar, como ciudad asolada.

La hija de Sion : Personificación de Jerusalén y sus habitantes. Enramada en viña : Se construía para cobijar a la persona que protegía el viñedo contra los ladrones de la fruta. La enramada se abandonaba cuando ya no era necesaria. Al abandonar Dios a Judá, ésta quedaba tan desolada como una enramada inservible. Un resto pequeño : Algunos permanecerían fieles en Judá.

Isa 1:9 Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra.(E)

Sodoma y Gomorra fueron dos ciudades que Dios destruyó completamente debido a su gran maldad. Se mencionan en otras partes de la Biblia como ejemplo del castigo de Dios por el pecado. Quedaría “un resto pequeño” de sobrevivientes que Dios perdonaría porque eran fieles.

Llamamiento al arrepentimiento verdadero

Isa 1:10 Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.

Isaías comparó a los gobernantes y pueblo de Judá con los gobernantes y pueblos de Sodoma y Gomorra. Para escuchar lo que Dios quería decir, el pueblo tenía que prestar atención y estar dispuesto a obedecer. Cuando no entendamos el mensaje quizás se deba a que no prestamos atención ni esperamos que El nos hable.

Dios estaba descontento con los sacrificios, pero no revocaba el sistema de sacrificios que inició con Moisés. Por el contrario, estaba haciendo un llamado a una fe y devoción sinceras. Los líderes cumplían con mucho cuidado los tradicionales sacrificios y ofrendas en las celebraciones santas, pero seguían siendo infieles a Dios en sus corazones. Los sacrificios debían ser una señal externa de fe interna, pero si faltaba la fe en Dios, las señales externas serían vacías. Entonces, ¿por qué continuaron ofreciendo sacrificios? Como muchos en la actualidad, depositaban más fe en los rituales de su religión que en el Dios que adoraban. Examine sus propias prácticas religiosas: ¿surgen de su fe en el Dios viviente? Dios no se complace de nuestras expresiones externas si falta la fe interna.

Isa 1:11 ¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.

¿ Para qué me sirve . . . la multitud de vuestros sacrificios ? : Los sacrificios habían sido ordenados por Dios como vía para obtener el perdón de los pecados. Isaías no se está oponiendo a los sacrificios, la oración, el culto colectivo y el holocausto de sangre. Solamente está condenando los homenajes formales y el culto vacío que no estaban acompañados de justicia social y verdadera devoción.

El sacrificio de sangre depende de una buena relación, LA SANGRE. Lo supremo en los sacrificios de sangre es la actitud del corazón. Para ser aceptable, el sacrificio debía representar una devoción sincera. Isaías declaró que Dios estaba harto de animales ofrecidos hipócritamente. Es cierto que la santidad de Dios requería sangre para la purificación, pero la meta de su pacto era una relación correcta con su pueblo. David reflejó este entendimiento en el Salmo 51, cuando dijo que el deleite de Dios no estribaba en los sacrificios de animales, sino en un corazón contrito y humillado. La meta de Dios al hacer pactos es una relación correcta, no meras ceremonias y sacrificios. Por lo tanto, los sacrificios sin el sincero deseo de establecer una relación con Dios pervierten el verdadero propósito del sistema de sacrificios, y estos son inaceptables al Señor.

Isa 1:12 ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?

Isa 1:13 No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo,[a] el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes.

Luna nueva : Sagrada celebración al comienzo del año lunar.

“Luna nueva y día de reposo” se refieren a ofrendas mensuales y días de reposo semanales y anuales especiales durante el Día de Expiación y la Fiesta de los Tabernáculos. Véase una lista de todas las fiestas en el cuadro de Levítico 23. A pesar de que el pueblo no se avergonzaba por sus pecados, continuaba ofreciendo sacrificios por el perdón. Las ofrendas y los sacrificios no significan nada ante Dios cuando surgen de un corazón corrupto. Dios quiere que lo amemos, confiemos en El y nos apartemos del pecado. Después de esto, El se agradará de nuestros “sacrificios” de tiempo, dinero y servicio.

Isa 1:14 Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas.(F)

Isa 1:15 Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos.

Isa 1:16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo;

Lavaos y limpiaos : La única esperanza de Judá para acercarse a Dios era el arrepentimiento genuino y el establecimiento de la justicia social. Véase la introducción a Isaías: «Trasfondo».

Isa 1:17 aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.

Isa 1:18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

Venid . . . y estemos a cuenta : Isaías declara que Dios está dispuesto a limpiar y perdonar si Judá se vuelve y acepta su santa provisión. Dios es misericordioso y magnánimo, pero los pecadores deben escoger entre la obediencia y el juicio.

Grana o carmesí era el color rojo intenso de una tintura que virtualmente era imposible sacar de la ropa. Tal vez las manos ensangrentadas de los homicidas se visualizaban aquí (véase 1.15, 21). Asimismo, la mancha del pecado parece ser permanente. Sin embargo, Dios puede quitar la mancha del pecado de nuestra vida tal y como lo prometió a los israelitas. No tenemos que ir por la vida manchados para siempre. La Palabra de Dios nos asegura que si estamos dispuestos y somos obedientes, Cristo nos perdonará y arrancará nuestras manchas más indelebles.

Isa 1:19 Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra;

Isa 1:20 si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho.

Juicio y redención de Jerusalén

Isa 1:21 ¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas.

Ramera : En lugar de ser una ciudad donde la gente se acerca a Dios, Jerusalén se ha convertido en una seductora que invita a la maldad y a la idolatría.

La “ciudad fiel” se refiere a Jerusalén, que representa a toda Judá. Dios compara la conducta de su pueblo a la de una ramera. El pueblo dio las espaldas a la adoración del Dios verdadero para adorar ídolos. Su fe era pobre, impura y adulterada. La idolatría, ya sea externa o interna, es adulterio espiritual, pues el idólatra viola su compromiso con Dios por ir tras otra cosa. Jesús llamó adúlteros a la gente de sus días, aun cuando eran estrictos en lo religioso. La Iglesia es la “Esposa” de Cristo y por la fe podemos revestirnos con su justicia. ¿Se ha vuelto impura su fe? Pida a Dios que lo restaure. Mantenga su devoción a El fuerte y pura.

Isa 1:22 Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua.

Isa 1:23 Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.

Isa 1:24 Por tanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios;

Dios se dispone a actuar; su llamado de versículos 18-20 parece que no fue escuchado y ahora debe convertirse en juez. Pero también restaurará. Las tres palabras utilizadas aquí para llamar a Dios: Señor , Jehová de los ejércitos y el Fuerte de Israel , son todos nombres que invocan el poder y la autoridad con la cual limpiará y transformará a Jerusalén en una Ciudad de justicia .

Isa 1:25 y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza.

Dios prometió refinar a su pueblo como un metal en una fundición. Este proceso requiere fundir el metal y limpiarlo de escorias hasta que el trabajador vea su propia imagen en el metal líquido. Debemos tener la disposición de someternos a Dios, permitiéndole limpiar nuestro pecado o nuestra imperfección hasta que reflejemos su imagen.

Isa 1:26 Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel.

Isa 1:27 Sion será rescatada con juicio, y los convertidos de ella con justicia.

Isa 1:28 Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos.

Isa 1:29 Entonces os avergonzarán las encinas que amasteis, y os afrentarán los huertos que escogisteis.

A través de la historia, la encina ha sido un símbolo de fortaleza, pero el pueblo las adoraba. Ezequiel menciona que las arboledas de encinas se usaban como lugares de adoración idolátrica. ¿Es usted devoto de los símbolos de fortaleza y poder que se oponen a Dios, queriendo tomar el lugar de El en su vida? ¿Posee intereses y compromisos donde su amor por ellos linda con la adoración? Que Dios sea su primera lealtad. Todo lo demás desaparecerá con el tiempo y se consumirá bajo su escrutinio.

Isa 1:30 Porque seréis como encina a la que se le cae la hoja, y como huerto al que le faltan las aguas.

Isa 1:31 Y el fuerte será como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos serán encendidos juntamente, y no habrá quien apague.

Rebeldes son aquellos cuyo pecado tiene su origen en un acto de rebelión. La ciudad puede ser transformada en una ciudad de justicia sólo cuando los rebeldes sean destruidos. Huerto al que le faltan las aguas : Lugares al aire libre utilizados para el culto pagano.

Una chispa en la estopa enciende un fuego rápido y devorador. Dios compara a los hombres fuertes cuyas malas acciones los devoran hasta arder como la estopa. Nuestras vidas pueden destruirse pronto por una pequeña pero mortal chispa de maldad. ¿Qué peligros de “incendios” potenciales debe retirar de su vida?

Biografía del profeta Isaías Isaías es uno de los personajes más sobresalientes de la literatura profética. Se poseen pocos datos sobre la fructífera vida de este personaje. Debió nacer hacia el año 760, durante el reinado de Uzías. Su padre se llamaba Amoz, pero no se le puede identificar con el profeta de Tecoa. Nació probablemente en Jerusalén.

Su nombre significa “Jehová salva” o “Jehová es la fuente de la salvación”. Cuando era muy joven recibió la vocación profética, el año de la muerte del rey Uzías, probablemente sería la fecha 740/39 a. de J.C. Isaías contaría en ese entonces con veinte años de edad.

Poco tiempo después de su vocación al ministerio profético debió de contraer matrimonio, y aunque el nombre de su esposa no es conocido, se la identifica con el nombre de “profetisa”. De este matrimonio nacieron por lo menos dos hijos a quienes se les puso nombres simbólicos.

Realizó su ministerio profético en Jerusalén, capital del reino de Judá. Tres reyes escucharon su mensaje profético: Jotam, Acaz, y Ezequías. Algunos historiadores afirman que también tuvo un papel relevante como consejero de estado en las relaciones de Judá con las potencias extranjeras, aunque casi siempre no le hicieron caso en sus consejos.

Como escritor es el gran poeta clásico, dueño de gran maestría estilística, que le permite variar originalmente un tema. Era poeta de buen oído, amante de la brevedad y la concisión, con algunos finales lapidarios. En su predicación al pueblo sabe ser incisivo con imágenes originales y escuetas, que sacuden por su inmediatez.

La tradición judía recogida en el Talmud nos dice que fue asesinado por Manasés, quien mandó cortarlo por la mitad con una sierra; aunque algunos dicen que esta tradición carece de fundamento. Probablemente su muerte tuvo lugar en el año 701 a. de J.C.

Ahora si, comenzamos el análisis del texto. A través del tiempo se ha tratado de responder a la siguiente pregunta: ¿Cómo es que la narrativa acerca de la visión y vocación de Isaías como profeta aparece en el capítulo 6 y no al comienzo del libro, como en los casos de otros profetas como Jeremías, Ezequiel y Oseas? Algunos comentaristas han explicado este hecho haciendo las siguientes suposiciones:

(1) que probablemente el cap. 6 era el comienzo de uno de los mayores bloques de material literario,

(2) que los primeros cinco capítulos constituyen un documento independiente que no estaba a la mano del editor que empezó el libro con el capítulo 6,

(3) que un editor optó por adjuntar el contenido de los primeros cinco capítulos antes del sexto, en lugar de distribuirlo en algún otro lugar dentro del libro o al final, y que de esta manera llegó a constituir una especie de introducción a todo el libro.

Nosotros queremos proponer una nueva explicación: que el cap. 6 constituye el final de la primera sección del libro de Isaías. Si el propósito de Isaías fue traer la narrativa de su visión y vocación en este lugar, y no al comienzo del libro, tratemos de descubrir sus posibles razones:

(1) Los primeros seis capítulos constituyen en realidad la introducción a todo el libro de Isaías hijo de Amoz. El contenido del cap. 6 es la conclusión de la introducción.

(2) Un examen del contenido de los primeros cinco capítulos nos muestra que en términos humanos el ministerio del profeta constituyó un fracaso. Observe cómo después del versículo historiográfico, el material profético empieza con estas palabras: Oíd cielos; y escucha, tierra, porque habla Jehová: “Crié hijos y los engrandecí, pero ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su amo; pero Israel no conoce; mi pueblo no entiende“. Ahora, observe cómo termina la historia de la visión del profeta en el capítulo 6: Ve y di a este pueblo: “Oíd bien, pero no entendáis; y mirad bien, pero no comprendáis.“.

Aunque los primeros cinco capítulos pueden referirse sólo al reinado de Jotam, quien no solamente sucedió a su padre Uzías en el trono sino que también ejerció como corregente al lado de él, hay evidencia de que se refiere a todo el ministerio profético de Isaías.

Ahora pasemos a examinar por separado las diferentes secciones de los primeros seis capítulos.

La dureza de Judá a pesar del castigo

En esta sección el profeta expone la difícil relación del pueblo de Israel con su Dios. La referencia al hecho de haberlos engrandecido (versículo 2) puede referirse a los momentos más brillantes de la historia de Israel en tiempos anteriores a Isaías, aunque bien puede aludir a los días de grandeza, poderío y riqueza en tiempos del rey Uzías.

Por otro lado, la alusión a la ruina (versículos 8 y 9) puede ser una alusión al estado en que quedó Judá tras la invasión de Senaquerib: Vuestra tierra es desolada, vuestras ciudades son incendiadas; vuestro suelo es devorado por extraños ante vuestra misma presencia… La hija de Sion [es decir, Jerusalén] ha quedado como una cabaña en un viña, como una choza en un melonar, como una ciudad sitiada (versículos 7, 8). Otros opinan que esta situación pudo ser resultado de la guerra con Siria en los días de Acaz

El profeta empieza su libro expresando una dura exclamación: Oíd, cielos; y escucha, tierra, porque habla Jehová; “Crié hijos y los engrandecí, pero ellos se rebelaron contra mi“ (versículo 2). El propósito de Dios para con su pueblo es grande; débilmente lo puede expresar la analogía de todo lo bueno que quiere un padre para sus hijos. Pero estos hijos son duros y empecinados en hacer lo malo ante los ojos de Jehová, despreciando al Santo de Israel (versículo 4). El castigo ya ha llegado a estar de más: ¿Para qué habréis de ser golpeados aún? Pues todavía persistiréis en rebelaros… (versículos 5, 6).

En el versículo 9 Isaías introduce, por primera vez, y muy a tiempo, un concepto que llegó a ser clave para él: el concepto del “remanente”, aunque por ahora no lo indica por el término clave sheerit, sino por la palabra sarid kim’at, que RVA traduce unos pocos sobrevivientes.

Esta sección incluye todos los elementos clave en la profecía de Isaías hijo de Amoz, inclusive la referencia a Israel como amí , “mi pueblo”, a pesar de toda su rebeldía.

Las demandas de un Dios santo

En esta sección el profeta nos presenta el culto de Israel, el servicio a su Dios. Se trata de un culto imponente, real, con “multitud de sacrificios”, oraciones, festividades y asambleas festivas. Sin embargo, Dios desecha tanta vanidad, tanto gasto y dice: Cuando extendáis vuestras manos [en oración], yo esconderé de vosotros mis ojos… ¡Vuestras manos están llenas de sangre! (versículo 15). La referencia no es a la sangre de los sacrificios, sino a los hechos de violencia, adulteración y falsedad (versículos 21, 22) perpetrados por los gobernantes (versículos 10, 23); y también por el pueblo mismo, a los cuales el profeta compara con Sodoma y Gomorra, ciudades que han llegado a ser prototipos de violencia y de corrupción (versículo 10).

Pero, ¿cuáles son las demandas del Dios santo? Estas son expuestas en los versículos 16 y 17: “Lavaos, limpiaos, quitad la maldad de vuestras acciones de delante de mis ojos…“

La pureza de las motivaciones y de las acciones es la condición para luego saldar la cuenta con Dios. ¿Es que esto es posible? Sí lo es, nos lo muestra Isaías. Es más: El versículo 18 expresa el llamado vehemente de Dios a aquellos cuyas manos están manchadas de sangre, roja como la grana o como el carmesí. Tras la purificación de uno mismo, que es la expresión más acendrada de una santa motivación, Dios ofrece la confirmación de tal pureza: “Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos…“ (versículo 18)

Sin embargo, el rechazo del llamado y de la oportunidad que da Jehová tendrá consecuencias trágicas: “Pero si rehusáis y os rebeláis, seréis consumidos por la espada“.

Pero como es característico de Isaías, en esta misma sección, está puesta también la promesa de la redención postrera de Sion, cuando el contenido del derecho y la justicia sea realidad en ella (versículos 25 y 27).

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