Introducción a las cartas a Timoteo y Tito

Categorías: Primera Timoteo.

Cartas personales

1 y 2 Timoteo y Tito siempre se ha considerado que formaban un grupo aparte de cartas, diferentes de las otras de Pablo. La diferencia que está más a la vista es que, juntamente con la pequeña carta a Filemón, se les escribieron a personas, mientras que todas las otras cartas paulinas iban dirigidas a iglesias. El Canon de Muratori, que fue la primera lista oficial de los libros del Nuevo Testamento, dice que fueron escritas «por sentimiento y afecto personal.» Son cartas privadas más que públicas.

Cartas Eclesiásticas

Pero muy pronto se empezó a ver que, aunque estas son cartas personales y privadas, tienen un significado y una importancia muy por encima de la situación inmediata. En 1 Timoteo 3:15 se expresa su objetivo: Pablo le dice a Timoteo que le escribe «para que sepas cómo debe uno comportarse en la Casa de Dios, que es la Iglesia del Dios vivo.» Así que llegó a verse que estas cartas no tienen solo un significado personal, sino también lo que se podría llamar un significado eclesiástico. El Canon de Muratori dice de ellas que, aunque son cartas personales escritas por afecto personal, «se siguen considerando como algo santo en el respeto de la Iglesia Católica y en la organización de la disciplina eclesiástica.» Tertuliano decía que Pablo había escrito «dos cartas a Timoteo y una a Tito, acerca del estado de la Iglesia (de ecclesiastico statu). » No es pues sorprendente que el primer nombre que se les dio fuera Cartas Pontificales, es decir, escritas por el pontifex, el sacerdote, el responsable de la Iglesia.

Cartas pastorales

Poco a poco llegaron a adquirir el nombre por el que se las sigue conociendo -Las Epístolas Pastorales. Escribiendo sobre 1 Timoteo, Tomás de Aquino, en 1274, decía: «Esta carta es como si dijéramos una regla pastoral que el Apóstol dirigió a Timoteo.» En su introducción a la segunda carta escribe: «En la primera carta le da instrucciones a Timoteo acerca del orden eclesiástico; en esta segunda carta trata del cuidado pastoral, que debe ser tan grande como para llegar a aceptar el martirio por causa del cuidado del rebaño.» Pero este título, Las Epístolas Pastorales, no llegó a asignárseles a estas cartas hasta el año 1726, cuando el gran investigador Paul Anton dio una serie de conferencias famosas sobre ellas bajo ese título.

Así es que estas cartas tratan del cuidado y la organización del rebaño de Dios; les dicen a los miembros cómo deben comportarse en el seno de la familia de Dios, dando instrucciones acerca de cómo ha de administrarse la casa de Dios, de qué clase de personas deben ser los responsables y los pastores de las Iglesias, y cómo hay que enfrentarse con las amenazas que ponen en peligro la fe y la vida cristiana.

El crecimiento de la iglesia

El interés supremo de estas cartas está en que nos ofrecen, una descripción del crecimiento de la Iglesia en su primera edad.

En aquellos primeros días era una isla en un mar de paganismo. Sus miembros eran la primera generación de cristianos convertidos del paganismo. Era muy fácil recaer en las prácticas de la vieja vida. La atmósfera contaminada seguía a su alrededor. Es de lo más significativo que los misioneros nos dicen que, de todas las cartas del Nuevo Testamento, las Epístolas Pastorales son las que hablan más directamente a la situación de las iglesias jóvenes. La situación que tratan se está presentando de nuevo en la India, en África, en la China todos los días. No pierden nunca su interés, porque en ellas vemos, más que en ninguna otra parte del Nuevo Testamento, los problemas que asediaban a la Iglesia Primitiva en su crecimiento.

El trasfondo eclesiástico de las pastorales

Estas cartas han presentado problemas desde el principio a los investigadores del Nuevo Testamento. Hay muchos que creen que, tal como han llegado hasta nosotros, no pueden venir directamente de la mano y de la pluma de Pablo. Que esto no responde a ninguna actitud moderna se puede ver por el hecho de que Marción que, aunque era un hereje, fue el primero que trazó una lista de los libros del Nuevo Testamento y no incluyó las Pastorales entre las cartas de Pablo. Veamos qué es lo que ha hecho a tantas personas dudar de la autoría paulina.

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