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Habacuc 2: La confianza del profeta en la respuesta de Jehová

Habacuc 2:1 Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y atalayaré para ver qué hablará en mí, y qué tengo de responder á mi pregunta.

Habiendo concluido su interrogatorio, Habacuc se queda en guardia como un centinela a la espera de la respuesta de Dios.

El vigía y la torre de vigilancia, una imagen que a menudo los profetas utilizaban para expresar expectativa, expresan la actitud de espera paciente de Habacuc por la respuesta de Dios. Estas torres de piedra se construían sobre los muros de la ciudad o sobre los terraplenes para que los vigías pudieran ver a las personas (enemigos o mensajeros) que se acercaban a la ciudad mientras todavía estaban a cierta distancia. Las atalayas también se construían en las viñas para proteger las uvas maduras. Habacuc quería estar en una posición estratégica para recibir el mensaje de Dios.

Este capítulo señala las respuestas de Dios a las preguntas de Habacuc:

(1) ¿Por cuánto tiempo prevalecerá el mal?

(2)¿Por qué fue elegida Babilonia para castigar a Judá? Dios dijo que el juicio, aun cuando demorara en llegar, era seguro. Aun cuando Dios utilizaría a Babilonia en contra de Judá, El estaba consciente de los pecados de Babilonia y la castigaría a su debido tiempo.

Habacuc 2:2 Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.

Para que corra el que leyere en ella : Este mensaje es claro y puede ser leído fácil y rápidamente.

Habacuc 2:3 Aunque la visión tardará aún por tiempo, mas al fin hablará, y no mentirá: aunque se tardare, espéralo, que sin duda vendrá; no tardará.

El mundo parece estar bajo el dominio del mal. Al igual que Habacuc, los cristianos a menudo se sienten enfadados y desalentados cuando ven lo que está sucediendo. Habacuc se quejó a Dios vigorosamente en cuanto a eso. La respuesta que Dios le dio es la misma que nos daría a nosotros: “¡Ten paciencia! Llevaré a cabo mis planes a su debido tiempo”. No es fácil ser paciente; sin embargo, es bueno recordar que Dios aborrece el pecado aún más que nosotros. El castigo del pecado llegará con certeza. Como le dijo Dios a Habacuc: “espéralo”. La confianza plena en Dios significa confiar en El aun cuando no comprendamos por qué ocurren las cosas de esa forma.

Habacuc 2:4 He aquí se enorgullece aquel cuya alma no es derecha en él: mas el justo en su fe vivirá.

vivirá, chayah : Existir, preservar, florecer, disfrutar de la vida, vivir felizmente, respirar, estar animado, recuperar la salud, vivir ininterrumpidamente. La idea fundamental es «vivir y respirar». En el pensamiento hebreo, la respiración contituye una evidencia de la presencia de vida. De ahí que las palabras hebreas para «ser viviente» o «animal» (chay) y «vida» (chayyim) sean derivados de chayah Este verbo aparece cerca de 250 veces en el Antiguo Testamento. Muchas referencias sugieren que «vivir» es el resultado de hacer lo correcto.

Se contrasta a los malvados y arrogantes babilonios con los justos y fieles entre el pueblo de Dios. Así mismo, la naturaleza transitoria y el carácter inestable de quien busca en sí mismo el sentido de la vida, frente a la estabilidad y la confianza que posee aquel que pone su vida en manos de Dios. El Talmud judío afirma: «Moisés le dio a Israel 613 mandamientos. David los redujo a 10, Isaías a 2, pero Habacuc sólo a: El justo por su fe vivirá».

Los malvados babilonios confiaban en sí mismos y por eso caerían, mas el justo por su fe viviría. Este versículo ha inspirado a innumerables cristianos. Pablo lo cita, el escritor de Hebreos lo cita, justamente antes del famoso capítulo de la fe. Y resulta de gran ayuda a los cristianos que tienen que vivir tiempos difíciles sin ver señales de esperanza. Los creyentes deben confiar en que Dios dirige todas las cosas de acuerdo con sus propósitos.

Habacuc 2:5 Y también, por cuanto peca por el vino, es un hombre soberbio, y no permanecerá: que ensanchó como el infierno su alma, y es como la muerte, que no se hartará: antes reunió á sí todas las gentes, y amontonó á sí todos los pueblos.

El profeta saca a relucir ahora las cualidades que caracterizan a los babilonios y que provocarán su caída.

Habacuc 2:6 ¿No han de levantar todos estos sobre él parábola, y sarcasmos contra él? Y dirán: ­Ay del que multiplicó lo que no era suyo! ¿Y hasta cuándo había de amontonar sobre sí espeso lodo?

Habacuc pronuncia una serie de condenas contra los babilonios que denuncian las carencias morales que los llevarán a la destrucción. ¿ Hasta cuándo había de acumular sobre sí prenda tras prenda ? : Babilonia es como un usurero que exige exorbitantes intereses, pero los oprimidos la someterán y recobrarán todo lo que les ha usurpado.

Habacuc 2:7 ¿No se levantarán de repente los que te han de morder, y se despertarán los que te han de quitar de tu lugar, y serás á ellos por rapiña?

Habacuc 2:8 Porque tú has despojado muchas gentes, todos los otros pueblos te despojarán; á causa de las sangres humanas, y robos de la tierra, de las ciudades y de todos los que moraban en ellas.

Habacuc 2:9 Ay del que codicia maligna codicia para su casa, por poner en alto su nido, por escaparse del poder del mal!

Para poner en alto su nido : Pensaban que se hallaban fuera del alcance de quienes les reclamaban por sus agresiones.

Las riquezas de Babilonia provenían de las desgracias de otros, pero esas riquezas sólo serían combustible para el fuego. Las víctimas y sus ciudades clamarían en contra de Babilonia. El dinero no es malo, pero Dios condena el amor a las riquezas y todo medio perverso de adquirirlas. Tenga cuidado de no tener tanta hambre de riqueza que pierda su apetito de Dios. No permita que el dinero tome el lugar de la familia, los amigos y Dios.

Habacuc 2:10 Tomaste consejo vergonzoso para tu casa, asolaste muchos pueblos, y has pecado contra tu vida.

Habacuc 2:11 Porque la piedra clamará desde el muro, y la tabla del enmaderado le responderá.

La piedra clamará desde el muro : Como a veces sucede en la Escritura, los objetos inanimados denuncian las crueldades de que son testigos.

Habacuc 2:12 Ay del que edifica la ciudad con sangres, y del que funda la villa con iniquidad!

Habacuc 2:13 ¿No es esto de Jehová de los ejércitos? Los pueblos pues trabajarán para el fuego, y las gentes se fatigarán en vano.

Es del Señor demostrar que las ganancias obtenidas por medios ilícitos resultan vanas.

Habacuc 2:14 Porque la tierra será llena de conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren la mar.

Las acciones de Dios para someter a los impíos son una prueba de su soberanía sobre toda la tierra.

Habacuc 2:15 Ay del que da de beber á sus compañeros, que les acercas tu hiel y embriagas, para mirar sus desnudeces!

Se compara la humillación y subyugación de otras naciones por los babilonios, con una persona que embriaga a su vecino para sacar ventaja de su debilidad.

Habacuc 2:16 Haste llenado de deshonra más que de honra: bebe tú también, y serás descubierto; el cáliz de la mano derecha de Jehová volverá sobre ti, y vómito de afrenta sobre tu gloria.

Lo que han hecho a otros les sucederá a ellos; bebe y serás descubierto.

Habacuc 2:17 Porque la rapiña del Líbano caerá sobre ti, y la destrucción de las fieras lo quebrantará; á causa de las sangres humanas, y del robo de la tierra, de las ciudades, y de todos los que en ellas moraban.

Habacuc 2:18 ¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿la estatua de fundición, que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra?

La idolatría puede parecer un pecado que la gente moderna no tiene que temer. Sin embargo la idolatría no es sólo el inclinarse ante ídolos; es confiar en lo que uno ha creado y por lo tanto, en el poder de uno como creador y sustentador. Si decimos que adoramos a Dios, pero depositamos nuestra confianza en cuentas bancarias, casa, negocios y organizaciones, somos idólatras. ¿Confía usted en Dios más de lo que confía en lo que han creado sus manos?

Habacuc 2:19 Ay del que dice al palo; Despiértate; y á la piedra muda: Levántate! ¿Podrá él enseñar? He aquí él está cubierto de oro y plata, y no hay dentro de él espíritu.

Habacuc 2:20 Mas Jehová está en su santo templo: calle delante de él toda la tierra.

En comparación con los ídolos sin poder y sin vida, Jehová está presente y dispuesto a actuar poderosamente.

Los ídolos no tienen vida, ni personalidad, ni poder; son pedazos huecos de madera o piedra. Los templos construidos para los ídolos están igualmente vacíos: nadie vive en ellos. Sin embargo el Señor está en su templo. El es una persona real,viva y poderosa. El es total y verdaderamente Dios. Los idólatras ordenan a sus ídolos que los salven, pero los que adoramos al Dios viviente vamos a El con temor reverente y gran respeto. Reconocemos que todo está sometido a El y sabe lo que está haciendo. Los ídolos permanecen en silencio: no pueden responder. El Dios viviente, en cambio, nos habla por medio de la Biblia. Acérquese a Dios con reverencia y espere en silencio para escuchar lo que El quiera decirle.

La confianza del profeta en la respuesta de Jehová

Habacuc tiene confianza de que el diálogo con Jehová continuará. Al hablar de estar en su guardia, es posible que solo esté diciendo que se mantendría listo para recibir el mensaje divino. En varios pasajes los profetas son comparados figurativamente con centinelas. En este versículo se ve que Habacuc estaría esperando la respuesta de Jehová. Si se tomara el concepto lit., el profeta está diciendo que subirá a la torre de los muros de la capital para ver (otra vez se nota la importancia del concepto de ver en el libro) cómo le respondería Dios. Seguramente en poco tiempo desde ese mismo lugar observaría la llegada de los ejércitos babilónicos.

La última frase del versículo ha sido traducida de varias maneras. Muchos comentaristas y algunas versiones como la RVA le hacen una enmienda al texto. El TM dice “y qué tengo (primera persona singular) que responder a mi queja”. Con el cambio sugerido, la frase se lee “y qué tiene (tercera persona masculina singular) que responder a mi queja”. La enmienda busca una uniformidad en toda la oración y toma a Jehová como el único sujeto. Según esta traducción, la idea es que Habacuc espera ver cómo Jehová va a reaccionar ante su último argumento teológico.

El contexto sugiere que Habacuc quiere seguir el intercambio con Jehová para aclarar sus dudas. Más adelante es Jehová quien corta la conversación. La palabra queja (tocajat) puede referirse a un reproche o corrección que sirve para impartir sabiduría. Mi queja entonces puede entenderse como “la queja (o, el reproche) que recibo”. Es decir, el profeta está pensando en cómo ha de responder al reproche que podría recibir de Jehová por cuestionarlo. Sin embargo, a través de este intercambio Habacuc sería instruido más en las verdades de Dios.

Después de la respuesta de Jehová a su primer lamento, Habacuc expresa este segundo, en el que expone su falta de comprensión de los caminos de Dios. Lo que Jehová le había comunicado en relación a la invasión caldea no encaja con su teología. En verdad, le parece como una negación de la santidad de Dios. De nuevo corresponde a Jehová arrojar más luz sobre un cuadro complejo y chocante.

Segunda respuesta de Jehová

Jehová no reprende a Habacuc por lanzarle este nuevo reto teológico; más bien, le da más revelación acerca del futuro, pero esta vez acerca del destino del imperio babilónico. A esta porción se la puede dividir en dos partes mayores. En la primera Jehová asegura a Habacuc que lo que él compartirá son palabras confiables. A la luz de ellas, el creyente debe vivir una vida de fe. La segunda parte contiene una serie de “ayes” sarcásticos por el derrocamiento de Babilonia. Jehová se glorificará a través de este juicio sobre el imperio cruel e idólatra.

Implicaciones de la visión del futuro

Así como la respuesta al lamento inicial no solamente se dirigía a Habacuc sino a todo Judá, ésta también tendrá un alcance amplio. Jehová pide que la visión se escriba en tablas; en otras palabras, que sea pública. Escribir la visión también tendría dos propósitos más. Por un lado, se debe poner en tablas, para que corra el que las lea. Una forma de interpretar esta frase es que la visión se ha colocado sobre una tabla tan grande que no es necesario detenerse para poder leerla al pasar por ese lugar. Otra opción no es entender la frase lit., sino como un modismo por leer rápidamente. En ambos casos, la meta es que lo escrito sea legible y fácil de captar. Seguramente, esto sería una noticia grata para Habacuc. Hasta este punto en el diálogo el profeta ha tenido sus dudas. Ahora él y la nación podrían entender la voluntad divina más claramente. Se debe mencionar que este verbo “leer” en heb. (qara) también puede significar “proclamar” (en aquella época se leía en voz alta); el que las lea entonces podría traducirse “el que las proclame” (o “el heraldo”). En este caso, el heraldo correría para anunciar la visión al pueblo. El heraldo aun podría ser el mismo profeta.

Jehová expone el segundo propósito. Las tablas servirán como un testimonio en el futuro del cumplimiento de la palabra de Jehová. La visión es segura. Aunque tal vez desde la perspectiva humana ese cumplimiento parezca dudoso, sin duda vendrá y no tardará según el punto de vista divino. Jehová dirige la historia soberanamente. Todos los acontecimientos tienen su tiempo asignado. Habacuc se había lamentado ¿Hasta cuándo?, pero ahora él ve que debe esperar el fin estipulado por Dios.

El desafío de confiar en Jehová continúa. El versículo 4 tal vez sea el más conocido del libro. Es citado tres veces en el NT, en Romanos 1:17; Gálatas 3:11 y Hebreos 10:38. Se observa que Dios hace un contraste entre el orgulloso y el justo. En este contexto el orgulloso es el imperio de Babilonia, que se jacta de su poder. Esa arrogancia se manifestaba en el deseo insaciable de extender las fronteras del imperio por medio de sus conquistas. Este apetito por controlar a los otros pueblos se compara con el del Seol, es decir la muerte (o la tumba), que llega a todo ser humano y nunca se sacia. Sin embargo, serán esos mismos pueblos los que harán burla del imperio cuando caiga. No prosperará Babilonia para siempre. Los que han sufrido de su mano se regocijarán al ver su derrocamiento.

En contraste con este orgulloso está el justo. Pero, ¿qué significa por su fe vivirá? ¿A qué se refiere el verbo “vivir”? Una manera de interpretar la frase es que “vivir” significa sobrevivir a la invasión caldea: el justo, el que cree en Jehová, será protegido y preservado cuando llegue el ejército enemigo. El problema con esta opción es que los justos ya estaban padeciendo penas. Además, el resto de las escrituras nos indican que en la invasión el sufrimiento cayó sobre todos. Muchos murieron y miles fueron llevados en cautiverio. Profetas contemporáneos a Habacuc también hablan del terrible juicio divino abarcador. A pesar de que la responsabilidad por la destrucción era primordialmente de sus líderes, la nación entera sufriría.

Otra opción es que el profeta se refiere a la vida eterna: el justo es salvo por su fe. Realmente esta interpretación es importada del NT y de la teología del apóstol Pablo. Pablo cita Habacuc 2:4 en dos ocasiones: en Romanos 1:17 y en Gálatas 3:11, para apoyar bíblicamente la verdad de que el ser humano recibe la vida eterna por medio de su fe en Dios. No obstante, el uso paulino parece ser una extensión o una profundización espiritual del mensaje del profeta; mientras que Habacuc habla desde un contexto en el cual espera un consejo concreto para su situación abrumadora. Es mejor interpretar esta frase con más atención a los detalles textuales de este libro profético. Habacuc ya había mencionado a los justos. Allí, contrasta a los impíos, quienes manipulan la Ley y violan a la población, con los justos. Ahora en 2:4 hay otro contraste, uno entre el justo y el orgulloso. Lo que el texto subraya en estos dos pasajes es una cualidad de vida. Además, la palabra heb. (emunah), que se traduce fe, en el AT connota fidelidad, lealtad, estabilidad y permanencia. Es la creencia en acción. Por lo tanto, Jehová está declarando que, en las circunstancias hasta que se cumpla lo que dirá a su profeta, la vida del justo debe caracterizarse por la fidelidad a su persona. El justo vivirá día tras día consecuentemente con su Ley y su voluntad. No vacilará en el camino recto, sin importar las dificultades; en definitiva vivirá por fe.

La cita en el NT de Habacuc 2:4 que mejor refleja este concepto es Hebreos 10:38. El autor bíblico señala que los creyentes han mantenido su testimonio a pesar del sufrimiento y nos presenta una lista de héroes para estimularnos a la constancia. Al enfocar la fe en Dios y la vida eterna, aun Pablo no deja de lado esta exigencia de una vida marcada continuamente por la fe. En Romanos Pablo cita Habacuc 2:4 para hablar de la vida eterna, pero más adelante en esa misma epístola el Apóstol señala que esta nueva relación con Dios siempre debe encarnar la fidelidad. En otras palabras, la teología de la salvación no puede separarse de la santificación. El que cree en Dios para vida eterna, según el NT, debe manifestar una vida totalmente nueva.

En suma, Jehová inicia su respuesta al segundo lamento de Habacuc. Lo exhorta a que haga que la visión sea accesible a todo el pueblo, aún más importante, anima a los justos a seguir una vida de fe. Tienen que confiar en sus planes soberanos y mantenerse fieles a sus preceptos. Aunque ahora la nación pasa penas y pasará por tiempos peores a causa de la invasión, deben estar seguros de que un día Babilonia será derrotada.

Ayes contra Babilonia

El versículo 6 sirve de transición a esta segunda sección mayor. El versículo 6a del cap. 2 menciona que los conquistados se lanzarán contra él con refranes y sarcasmos (burlas). La siguiente parte viene en forma de cinco “ayes”; de estos el primero empieza en 2:6b. En heb. la palabra traducida como ay es (hoy) no siempre es asociada con lamentos. Más bien es una exclamación, como “¡oh!”. El tono de la exclamación depende del contexto literario en el cual se encuentra. Por ejemplo, se utiliza en lamentos como el de Jeremías. Para llamar la atención: Isaías; Zacarías; o introducir un juicio como en Isaías y Amós. Los términos (refranes, sarcasmos) indican que, aunque los “ayes” anuncian los juicios que vendrán sobre Babilonia, tienen el propósito de poner en ridículo al burlador orgulloso.

Estos cinco “ayes” presentan dos enseñanzas teológicas importantes. Primera, cada una recalca que el juicio divino corresponde al pecado (la ley del talión). En este caso, el imperio de Babilonia pasaría por lo mismo que les había hecho a otros pueblos. Es la misma verdad que fue subrayada en relación al castigo que recibiría Judá.

Esta sección también deja muy claro que Jehová no soporta a ningún rival que aspire a la gloria que solo él merece. Los imperios buscan dominar a las naciones para satisfacer su propio egoísmo; en el futuro será el conocimiento de la gloria de Jehová lo que llenará la tierra. Es necesario señalar que estas descripciones del imperio babilónico son muy generales: no se mencionan nombres, ni fechas, ni lugares geográficos. Este cuadro del imperio opresor es similar a los que aparecen en muchos pasajes relacionados con otras naciones en el AT. Los mismos crímenes y actitudes caracterizan a todo poder y sistema humano que se aparta de Dios; es decir, a pesar de que en el contexto de esta obra profética se refiere a Babilonia en particular, su mensaje de juicio y humillación sigue vigente a través de toda la historia.

Juicio por la explotación

Babilonia había acumulado sus riquezas por la extorsión. Trataba sin misericordia a los pueblos que por una u otra razón estaban endeudados con el imperio y no podían pagar. Se compara esta acción con juntar las prendas empeñadas de los pobres. Esta acumulación de bienes se había logrado por medio de mucha violencia.

Los pueblos, así como Habacuc, claman ¿hasta cuándo? Y súbitamente, dice Jehová, los endeudados serán los acreedores de Babilonia. Los explotados entonces maltratarán a sus opresores de la misma manera que ellos fueron abusados.

Juicio por el saqueo

Estos versículos continúan la idea de la porción anterior. Se logró cierto grado de bienestar y seguridad a expensas de las demás naciones. Su casa puede referirse literalmente al palacio del rey, pero también a la capital, a la dinastía, o aún al imperio entero. Aunque la última posibilidad tal vez sea la mejor a la luz del contexto, las diferentes opciones son inseparables. El imperio giraba alrededor de la magnífica ciudad de Babilonia y su suntuosa corte real. El anhelo era establecer un reinado intocable e indestructible, pero los oprimidos que trabajaron en el levantamiento del imperio o las piedras mismas de los proyectos de construcción clamarán en contra de Babilonia. Serán testigos para acusar al imperio en el día de juicio.

Juicio por el egoísmo. El versículo 12 continúa el tema de establecer el imperio a costa del sufrimiento de otros pueblos. Otra vez surge la mención de la violencia como medio para lograr fines egoístas.

Los versículos 13 y 14 hacen un contraste entre estos planes crueles y los decretos soberanos de Jehová. Por el juicio que envía Jehová, todo lo que se había logrado se perderá. Será Jehová de los Ejércitos, el Dios guerrero, quien llevará a cabo la destrucción del imperio confiado. Tarde o temprano traería a otro imperio para destruir y reemplazar a Babilonia. En la historia, los medos y los persas fueron su instrumento de juicio. Conquistaron a Babilonia en el año 539 a. de J.C.

El propósito divino primordial para remover a Babilonia es que el mundo esté lleno del conocimiento de la gloria de Jehová y no de la fama de un imperio perverso. Si se pensara en los términos más amplios de la teología antiguotestamentaria, se notaría que en Israel la gloria de Jehová se asociaba en particular con el tabernáculo y el templo. Por otro lado, en cierta forma la tierra ya está llena de su gloria, porque es el Creador y Soberano quien se manifiesta a través de la historia y la naturaleza. Pero en el futuro todo el mundo y todos los pueblos lo reconocerán como único Rey y Dios. Será adorado por toda la humanidad y toda persona obedecerá su voluntad. Reinará como Mesías sobre un reinado de justicia y paz que se extenderá por el globo entero. A la luz del NT, sabemos que este Mesías es Jesús, quien cumplió las esperanzas de un rey davídico. Fue proclamado Rey por su Padre en su bautismo. Después de la resurrección y la ascensión se sentó en un trono celestial, desde el cual reina desde ya y otorga de su Santo Espíritu a los suyos. Vendrá otra vez como Rey de Reyes y Señor de Señores.

Juicio por la humillación

En varios pasajes los profetas anunciaron que Jehová utilizaría a Babilonia, así como a Asiria en el siglo anterior, para llevar a cabo el juicio sobre las naciones. A través de las conquistas del imperio derramaría el furor de la copa de su ira.

El versículo 15 señala que Babilonia, al cumplir inconscientemente esta tarea, humilló a los pueblos, los dejó “desnudos”: les quitó su dignidad y su autoestima. Esta figura se basa en la práctica de aquel entonces de llevar a los conquistados desnudos al cautiverio.

Al igual que en los “ayes” anteriores, Babilonia recibirá lo merecido. Así como había dado a beber de la copa de la ira divina a otros, ahora Babilonia tomaría de esa copa. En vez de gloriarse de la vergüenza de otros, sería deshonrada en su derrota. Por última vez, Habacuc hace referencia a la violencia de Babilonia. El Líbano puede representar a Israel como nación. No obstante, por la mención de fieras y la tierra, es más probable que se refiera al famoso bosque de esa zona. Posiblemente Nabucodonosor lo explotó para sus proyectos de construcción. La violación de Judá entonces será total: hombres, animales y la naturaleza sufrirán por la invasión. Pero la misma suerte caerá sobre Babilonia; también ella será devastada.

En el versículo 16 los Rollos MM y varias versiones antiguas proponen atúrdete (de la raíz rael) en vez de TM “muestra tu prepucio” (de la raíz arel). La RVA sigue este cambio que encaja bien con este contexto. Sin embargo, TM también cuadra con el mensaje de esta sección. El versículo 15 menciona la desnudez y la asocia con la vergüenza. La frase “muestra tu prepucio” también haría referencia a la desnudez y sería paralela. En este caso, la desgracia se relaciona con la incircuncisión, con no ser miembro del pueblo escogido por Dios. Además, el comentario que acompaña la traducción de los Rollos MM dice que el impío del cual habla el versículo no había circuncidado el prepucio de su corazón. Este dato muestra que el autor del comentario de Qumrán estaba consciente del TM y lo tomaba en cuenta.

Juicio por la idolatría

Se puede observar que la última parte del versículo 8 es igual, palabra por palabra, a la del versículo 17. Por medio de esta repetición el autor bíblico indica el comienzo y el fin de una sección. Esta manera de enmarcar los límites de un pasaje se llama “inclusio”. Los primeros cuatro “ayes” que se incluyen en esta estructura elaboran temas comunes: la violencia, la opresión y el juicio según la norma “ojo por ojo”. El enfoque de este quinto “ay”, que está afuera del inclusio, es distinto. Ahora Jehová denuncia la idolatría de Babilonia. A la vez, se puede notar que, en contraste con los pasajes anteriores, la palabra ay no inicia la primera línea de esta sección, sino que aparece hasta el segundo versículo. Este cambio es otra forma de llamar la atención a estos versículos. Es decir, tanto por la estructura como por el cambio de tema, Habacuc comunica a sus lectores que este último ay es diferente. Es el clímax de esta larga sección.

Antes el profeta había mencionado la idolatría del imperio babilónico. En 2:18, 19 es Jehová quien la señala, pero él la compara con su propia persona. Los ídolos son creación humana. No son confiables y carecen de poder, mientras que el Dios de Judá es el Soberano. Jehová habla a su profeta y se comunica con su pueblo, pero los dioses paganos son mudos.

Mostrar que él era un Dios superior a las vanidades paganas tendría mucho peso en esa coyuntura histórica. En el Medio Oriente la creencia era que la derrota probaba que los invasores tenían dioses más poderosos. Subrayar aquí que Dios es incomparable haría que Habacuc y los judíos confiaran en que Jehová no solo podía decretar la invasión por Babilonia, sino también después eliminar a ese imperio. Así como Jehová se burla del orgullo de Babilonia en los primeros “ayes”, en éste pone en ridículo a los dioses que supuestamente la sostienen, defienden y le otorgan sus victorias. Jehová sí llevará a cabo sus planes, no obstante la devastación de su pueblo. La vara con la que Dios ejecuta su juicio divino también será juzgada.

El versículo 20 es una conclusión abrupta a esta sección; Jehová corta el diálogo con Habacuc. Frustrado por el silencio de Jehová, él había clamado sin cesar a favor de su pueblo. El profeta había cuestionado el compromiso de Jehová para con su pueblo y su santidad; no veía que Dios castigara la injusticia. Después no entendía por qué utilizaría un poder pagano para cumplir su juicio. Jehová responde que él está presente en medio del pueblo en su santo templo. Nunca estuvo lejos, ahora verán la manifestación de su voluntad en poder.

El silencio es exigido delante de Dios. Después de la extensa revelación compartida a Habacuc y a la nación, ya no puede haber más acusaciones o señalamientos. Jehová sí es justo y soberanamente lleva a cabo sus propósitos. Ante esta verdad, toda Judá debe callarse y temerle. Aún toda la tierra debe responder de igual manera, porque él controla el destino de las naciones y los imperios. Basta ya de palabras; Jehová sale ahora para poner en marcha el juicio.

Los cinco aye

1. ¡Ay del que multiplica lo que no es suyo! No respeta la propiedad de otro. No le da vergüenza robar.

2. ¡Ay del que codicia injusta ganancia para su casa, poniendo en alto su nido para escaparse de mano de la calamidad! Codicia. Inmoralidad.

3. ¡Ay del que edifica la ciudad con sangre, y del que establece la aldea con iniquidad! No tiene respeto por la vida. Edifica a costa de la vida de otros.

4. ¡Ay del que da de beber a su compañero del cáliz de su ira, y lo embriaga para mirar su desnudez!. Las tragedias que traen las bebidas alcohólicas. Vidas, familias y naciones destruidas.

5. ¡Ay del que dice al palo: “¡Despiértate!” y a la piedra muda, “¡Levántate!” ¿Podrá él enseñar? He aquí que está cubierto de oro y de plata; no hay espíritu dentro de él. Idolatría. La codicia es igual a la idolatría.

Con los cinco ayes, vemos la lista de cinco pecados. Por la práctica de estos pecados, la fibra de la sociedad está debilitada y destruida. El pecado está en contra de Dios, y está en contra de todo lo bueno. ¡Donde el pecado gobierna, la anarquía reina!

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