Génesis 9: Pacto de Dios con Noé

Gén 9:1 Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.

Gén 9:2 El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados.

Gén 9:3 Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo.

Se reafirma el dominio original de los seres humanos sobre la tierra. La bendición de Dios es la causa de nuestro bienestar. Dependemos de Él, debemos estar agradecidos de Él. No olvidemos la ventaja y el placer que tenemos del trabajo de las bestias, y el que su carne suministra. Tampoco debemos ser menos agradecidos por la seguridad que disfrutamos en cuanto a las bestias salvajes y dañinas, por el temor del hombre que Dios ha puesto en lo profundo de ellas. Vemos el cumplimiento de esta promesa todos los días y en todas partes. Este obsequio de los animales para comida garantiza plenamente el uso de ellos, pero no el abuso por glotonería y menos por crueldad. No debemos causarle dolor innecesariamente mientras vivan, ni cuando les quitamos las vidas.

Gén 9:4 Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.

El más antiguo mandamiento de no ingerir sangre

Gén 9:5 Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre.

“Demandaré” significa que Dios quiere que cada persona rinda cuentas de sus acciones. No podemos dañar ni matar a un ser humano sin dar cuenta a Dios. Habrá castigo. La justicia se aplicará.

Gén 9:6 El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre.

La vida humana es lo más sagrado de la creación para Dios. La violación consciente del derecho de otro a la vida exige castigo de parte de la comunidad (los agentes de Dios).

La santidad de la vida , la vida fue dada al hombre por Dios. Los seres humanos fueron hechos a «imagen» y «semejanza» como creación singular de Dios (1.26; 9.6); espiritual, inmortal e inteligente. Por lo tanto, Dios dijo: «No matarás» (Exodo 20:13). Arrancar una vida humana es violar la imagen de Dios en el ser humano, que debería ser respetada y reverenciada. La vida, aun la prenatal, siempre es un milagro y nadie debe creer que tiene el derecho de derramar la sangre de un ser humano inocente. «Demandar» (Génesis 9:5) indica que Dios hacía algo más que presentar una regla. Dios, en realidad, «demandaría» (del hebreo darash  o «exigiría» la vida de una persona como pago por la vida inocente que ésta segó. Que a nadie se le ocurra faltarle el respeto a la vida. Proclamemos su valor y su santidad.

Aquí Dios explica por qué el asesinato es sumamente grave: matar a una persona es matar a alguien hecho a la imagen de Dios. Como todas las personas están hechas a imagen de Dios, poseen cosas que las diferencian de los animales: moral, razón, creatividad, y dignidad. Cuando nos relacionamos con los demás, nos estamos relacionando con seres que Dios hizo y que vivirán eternamente. Dios quiere que veamos su imagen en todas las personas.

Gén 9:7 Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.

Gén 9:8 Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo:

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