Nacimiento-de-Moisés

Éxodo 2: Nacimiento de Moisés

Éxo 2:1 Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví,

El ascendiente sacerdotal de Moisés se convirtió más tarde en un elemento importante para su papel dirigente.

Éxo 2:2 la que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses.(A)

Hermoso quiere decir saludable.

Aunque no se menciona aún ningún nombre, el bebé de esta historia es Moisés. La mamá y el papá de Moisés se llamaban Jocabed y Amram. Su hermano fue Aarón y su hermana María.

Éxo 2:3 Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río.

De juncos se refiere a una planta herbácea parecida al papiro. Una arquilla alude al arca que salvó a Noé.

Esta arquilla de juncos fue construida por una mujer que sabía lo que estaba haciendo. Los barcos egipcios se hacían con estos mismos juncos y los calafateaban con brea. Estos juncos (también llamados papiros) podían ser recolectados en áreas pantanosas a lo largo del Nilo y crecían unos cinco metros. Así, un pequeño cesto oculto entre los juncos estaría bien aislado del clima y difícil de ver.

Éxo 2:4 Y una hermana suya se puso a lo lejos, para ver lo que le acontecería.

Éxo 2:5 Y la hija de Faraón descendió a lavarse al río, y paseándose sus doncellas por la ribera del río, vio ella la arquilla en el carrizal, y envió una criada suya a que la tomase.

La hija de Faraón era probablemente la hija de una de sus concubinas. Se desconoce su identidad.

La madre de Moisés sabía cuán errado sería destruir a su hijo. Pero era muy poco lo que podía hacer para cambiar la nueva ley de Faraón. Su única alternativa era ocultar al niño y colocarlo luego en una arquilla de juncos en el río. Dios utilizó su valerosa acción para poner a su hijo, el hebreo elegido, en la casa de Faraón. ¿Se siente a veces rodeado de maldad y frustrado por lo poco que puede hacer? Cuando se enfrente al mal, busque maneras de actuar contra él. Luego confíe en que Dios utilizará su esfuerzo, por muy pequeño que sea, en su lucha contra el mal.

¿Quién era la hija de Faraón? Hay dos explicaciones populares.

(1) Algunos creen que Hatshepsut fue la mujer que sacó a Moisés del río. Su esposo fue el Faraón Tutmosis II. (Esto coincidiría con la fecha del éxodo considerado anterior.) Aparentemente Hatshepsut no podía tener hijos, así que Tutmosis tuvo uno con otra mujer, el que llegó a ser heredero al trono. Hatsepsut habría considerado a Moisés un regalo de los dioses, ya que ahora tenía su propio hijo, que sería el heredero legítimo al trono.

(2) Muchos piensan que la princesa que rescató al bebé Moisés era la hija de Ramesés II, un Faraón especialmente cruel que habría hecho miserable la vida de los esclavos hebreos. (Esto coincidiría con la fecha del éxodo considerado posterior.)

Éxo 2:6 Y cuando la abrió, vio al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los hebreos es éste.

Éxo 2:7 Entonces su hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de las hebreas, para que te críe este niño?

Una nodriza era una mujer a quien se le pagaba para que amamantara a un bebé, o ayudara a criarlo. Usualmente se convertía en un respetado miembro de la familia a quien servía. Los niños no eran destetados hasta que cumplían tres o cinco años, lo que permitía educarlos en la religión de los hebreos. Ello posiblemente influyó en la posterior decisión de Moisés de buscar a su pueblo

Éxo 2:8 Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fue la doncella, y llamó a la madre del niño,

María, la hermana del bebé, vio que la hija de Faraón había descubierto a Moisés. Rápidamente tomó la iniciativa de sugerirle a una nodriza (su madre) que pudiera cuidar al bebé. La Biblia no dice si María temía acercarse a la princesa egipcia, o si la princesa sospechaba de la hebrea. Pero María se acercó, y la hija de Faraón contrató los servicios de María y de su madre. Su familia había sido reunida otra vez. Inesperadamente, a menudo salen a nuestro paso oportunidades especiales. No permita que el temor de lo que pueda suceder lo haga perder una oportunidad cuando esta llegue. Esté alerta a las oportunidades que Dios le da y aprovéchese de ellas.

Éxo 2:9 a la cual dijo la hija de Faraón: Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño y lo crió.

¡La madre de Moisés se reunió con su bebé! Dios utilizó su valeroso acto de salvar y esconder a su hijo para empezar su plan de rescatar a su pueblo de Egipto. Dios no necesita mucho de nosotros para realizar su plan en nuestras vidas. Concentrarnos en nuestra difícil situación puede paralizarnos ya que esta puede parecer humanamente imposible. Pero concentrarnos en Dios y en su poder nos ayuda a encontrar una salida. Ahora mismo usted puede sentirse entre los “juncos” de la vida, incapaz de ver más allá de sus problemas. Mejor concéntrese y confíe en Dios para poder encontrar la salida. Eso es todo lo que El necesita para comenzar su obra en usted.

Éxo 2:10 Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó,(B) y le puso por nombre Moisés,[a] diciendo: Porque de las aguas lo saqué.[b]

La adopción no se practicaba entre los hebreos, pero era una práctica común entre los egipcios. El nombre Moisés deriva de una raíz hebrea, que significa «sacado de las aguas».

Moisés huye de Egipto

Éxo 2:11 En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas,(C) y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos.

Salió a sus hermanos se interpreta como que Moisés «rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón». Aunque fue educado en Egipto, Moisés nunca olvidó a su nodriza ni a su herencia.

Éxo 2:12 Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.

Éxo 2:13 Al día siguiente salió y vio a dos hebreos que reñían; entonces dijo al que maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu prójimo?

Éxo 2:14 Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio?(D) Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto.

Moisés trató de asegurarse que nadie lo estuviera viendo antes de matar al egipcio. Pero resultó que alguien lo vio y Moisés tuvo que huir del país. Algunas veces pensamos erróneamente que podemos salirnos con la nuestra si nadie nos ve o si no somos sorprendidos. Sin embargo, tarde o temprano, el mal nos atrapará como lo hizo con Moisés. Aunque no seamos sorprendidos en esta vida, aun así tendremos que enfrentarnos a Dios y a la evaluación de nuestras acciones.

Éxo 2:15 Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián.(E)

Los madianitas eran descendientes de Abraham por medio de su segunda mujer, Cetura y, por lo tanto, un pueblo emparentado con Moisés. Vivían en la Arabia occidental, al este de la península del Sinaí. Los pozos se hallaban a menudo fuera de los pueblos o villas. Además de suministrar agua, servían de lugar de reunión y como mercado para las transacciones locales.

Éxo 2:16 Y estando sentado junto al pozo, siete hijas que tenía el sacerdote de Madián vinieron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre.

Éxo 2:17 Mas los pastores vinieron y las echaron de allí; entonces Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a sus ovejas.

¿Cómo trató Moisés a estos pastores con tanta facilidad? Como príncipe egipcio, Moisés tuvo un buen entrenamiento en la milicia egipcia, el ejército más avanzado del mundo. Ni siquiera un numeroso grupo de pastores hubiera sido un gran rival para las técnicas de lucha sofisticadas de este guerrero entrenado.

Éxo 2:18 Y volviendo ellas a Reuel su padre, él les dijo: ¿Por qué habéis venido hoy tan pronto?

Reuel es también llamado Jetro

Éxo 2:19 Ellas respondieron: Un varón egipcio nos defendió de mano de los pastores, y también nos sacó el agua, y dio de beber a las ovejas.

Éxo 2:20 Y dijo a sus hijas: ¿Dónde está? ¿Por qué habéis dejado a ese hombre? Llamadle para que coma.

Éxo 2:21 Y Moisés convino en morar con aquel varón; y él dio su hija Séfora por mujer a Moisés.

Moisés toma mujer de este distante pueblo con el que estaba emparentado.

Éxo 2:22 Y ella le dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Gersón, porque dijo: Forastero[c] soy en tierra ajena.

El agua, la fuente de la vida y de toda riqueza, era vital para sobrevivir en aquel medio hostil.

Moisés resume su vida desde que abandonó Egipto al escoger el nombre para su hijo. Gersón deriva de una raíz hebrea que significa «forastero».

Éxo 2:23 Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre.

Éxo 2:24 Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó(F) de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.

Éxo 2:25 Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios.

La muerte del rey constituyó un punto de viraje en la vida de los hebreos. Algunos quizás pensaron que las cosas mejorarían; sin embargo, las cosas empeoraron. La gravedad de la situación hizo que los hebreos volvieran de nuevo sus ojos a Dios.

El rescate de Dios no siempre llega en el momento en que lo deseamos. Dios había prometido que sacaría a los esclavos hebreos de Egipto. El pueblo había esperado mucho tiempo para que se cumpliera su promesa, pero Dios los rescató cuando creyó que era el momento oportuno. Dios sabe cuándo es el mejor momento para actuar. Cuando sienta que Dios se ha olvidado de usted y de sus problemas, recuerde que El tiene un programa que no podemos ver.

Después de asesinar a un egipcio, Moisés escapó a Madián. Allí se casó con Séfora y se hizo pastor.

La preparación y el llamamiento de Moisés

Los padres de Moisés se llamaban Amram (lit. “pueblo exaltado”) y Jocabed (lit. “Jah es honor”). Moisés tuvo por lo menos dos hermanos mayores nacidos antes del decreto del faraón: María, la profetisa y Aarón. Moisés era levita, de la tribu que sería seleccionada para ejercer las funciones sacerdotales; consecuentemente, los judíos interpretan que Moisés cumplía las funciones de sacerdote, profeta y mediador. (Para la evaluación que hace el NT.

Al nacimiento de Moisés, su madre, vio que era hermoso y logró esconderlo en contra del edicto del faraón. En la providencia de Dios, Moisés tuvo una madre excepcional. Demostró su sagacidad logrando ocultar la evidencia física y apagando los sonidos del llanto del niño por un período de tres meses. Cuando no pudo ocultarlo más, ella usó una antigua estratagema semítica. Preparó una arquilla y puso al niño entre los juncos a la orilla del río Nilo.

A pesar de que pudo haber sido pura coincidencia, no sería mal sugerir que Jocabed, como mujer sumamente dotada, conocía bien tanto las tradiciones semíticas bíblicas como las folclóricas de su pueblo. Según los relatos, el rey Sargón de Acad (siglo XXII a. de J.C.) fue salvado por su madre poniéndolo en una arquilla en el río Eufrates en Mesopotamia. El relato pudo haber sido lo que inspiró a la madre de Moisés a construir la arquilla suya. De todos modos, la mano de Dios obró milagrosamente.

Además, Jocabed demostró sagacidad al obedecer la orden del faraón de echar al niño al Nilo. Además de ser una mujer piadosa, sagaz y preparada, es evidente que entendía bien la psicología de las mujeres egipcias. Sabía también la atracción universal de un niño, especialmente cuando llora. Siendo una mujer muy observadora, había notado la costumbre de una egipcia. A pesar de su posición real, una princesa del palacio se acercaba diariamente al ribereño barrio hebraico con sus doncellas para bañarse (v. 5). Esto ofreció el escenario para un plan audaz y genial de una madre humilde que por amor de su niño hermoso hizo todo para salvar su vida. En aquel momento no pudo ni aun imaginar lo que significaría tal hecho monumental.

Con la arquilla colocada estratégicamente para que la corriente no la llevara y que la egipcia la viera, la madre puso su niña a una distancia discreta para ver lo que le acontecería. La hija del faraón vio la arquilla entre los juncos y envió a una sierva suya para que la tomase. Al abrirla, el niño comenzó a llorar, y la mujer egipcia, reconociéndolo como varón de los hebreos, tuvo compasión de él.

Otra vez se ve el arte literario del autor demostrado magistralmente en el texto hebraico: Siete veces empleó el sustantivo niño, y siete veces se refirió a la hija del faraón. La narración fue bien preparada para su conservación y transmisión oral.

Ahora llegó el momento crucial; la madre había preparado bien a la niña. Al ver los hechos y al escuchar a su hermanito llorar, la hermanita (probablemente María de 6 o 7 años de edad) se acercó a la princesa y recitó las palabras bien aprendidas de memoria: ¿Iré a llamar una nodriza de las hebreas para que te críe al niño?. ¡Te críe! ¡Ya era niño de la egipcia!

Sin dilatar, la hija del faraón respondió: “Vé, y la muchacha llamó a la madre del niño. No fue un encuentro casual el de las dos mujeres; fue uno lleno de emoción y de reconocimiento. El diálogo fue breve y las palabras simples; sin embargo, el contenido tenía un sentido doble. Uno era para las siervas de la hija del faraón (y para los lectores casuales) que observaban el drama, y el otro era entre dos mujeres separadas por la raza y los niveles sociales. La vida del niño estaba en juego entre ellas. Y la hija del faraón le dijo: “Llévate a este niño y críamelo. Yo te lo pagaré. Literalmente el texto dice: “Yo te daré tu pago (o recompensa)”. ¿Cuál fue el pago que la madre quiso? ¡La vida del niño! Parece que la egipcia reconoció que la nodriza que la muchacha trajo era la madre del niño. El pago económico era secundario. Había entre las dos mujeres un entendimiento muy especial, y el Señor hizo otro milagro en su plan de redención mundial. Sin darse cuenta dos mujeres llegaron a ser instrumentos vitales en la preservación de la vida del libertador futuro del pueblo escogido.

Verdades prácticas 1. La vida sigue a pesar de la opresión. El hombre se casa y tiene hijos a pesar de las condiciones que lo oprimen. El hombre no detiene la vida por decreto; ésta sigue adelante, de acuerdo con el plan de Dios.

2. El afecto natural, por venir de Dios, desea y procura el bien para sus seres cercanos. De esta manera las criaturas nacen en un ambiente propicio para crecer y reproducirse.

3. El verdadero amor es abnegado. Está dispuesto a sacrificar su satisfacción por el bien de la persona amada. La madre de Moisés, pese al dolor que esto le causaba, se separó de su niño para salvarle la vida.

4. El Señor levanta aliados hasta de entre los que se oponen a su pueblo. La hija de faraón estuvo dispuesta a criar a Moisés a sabiendas de que era hebreo.

5. “La mujer tomó al niño y lo crió.” Y así la carrera del caudillo quedó asegurada. La influencia del hogar puede ser determinante en la vocación del individuo. Tras de cada gran hombre están los que en su infancia han influido en él con su enseñanza y ejemplo. La grandeza del carácter no se da en el vacío.

6. Un hombre que ha crecido desde bebé con el conocimiento de haber sido condenado a muerte por un tirano opresor y haber sido rescatado, puede hacerse preguntas acerca de un papel que tiene que desempeñar en el escenario de la vida. El corazón de este hombre es un terreno fértil para el llamado del Señor a una tarea especial relacionada con su experiencia, pues tiene una conciencia de destino.

Providencialmente el niño ahora podría vivir legalmente y tendría la crianza e influencia de dos culturas; sin embargo, la primera sería la de su madre israelita. Quedaría con ella hasta ser destetado, y esto solía extenderse por un período más largo de lo que es la costumbre moderna. Con frecuencia se extendía hasta la edad de cuatro o más; Josefo pensaba que el niño estuvo con su madre israelita hasta los trece años de edad. Moisés estuvo con su madre por lo menos durante los tiernos años críticos y formativos. Ella influyó en él, aun inconscientemente, y jugó un papel importantísimo en el destino de su vida y ministerio final.

La preparación egipcia secular.

El autor no se preocupó de los detalles secundarios, sino que pintó con grandes rasgos los pasos fundamentales en la preparación del líder futuro. Cuando el niño creció, la madre le llevó al palacio, y la hija del faraón le prohijó. El vino a ser para ella su hijo, y ella le puso por nombre Moisés, diciendo: “Porque de las aguas lo saqué”. El nombre tuvo un doble significado: para los egipcios significaba “engendrado”, o “hijo”, es decir, “uno engendrado por el Nilo”; y para los hebreos quería decir “sacado” o “uno sacado del agua”.

En el palacio fue objeto del amor, de la protección y de las ventajas de uno que correspondía a la realeza. Llegó a conocer el diseño del palacio como la palma de su mano, desde el salón del trono hasta la cocina y los establos. Como dijo Esteban muchos años después, recibió la educación clásica para ser un dirigente o administrador de la nación.

La educación de los príncipes era amplia y rigurosa. Todo llegaría a serle útil en los años venideros, aunque Moisés debió haber tenido un sentir de frustración durante muchos años en el exilio. La educación clásica incluía instrucción en las ceremonias y en las creencias religiosas. Los estudios legales también formaban una parte del plan de estudios. Los príncipes recibían instrucciones en el arte de escribir, en la sabiduría egipcia, en los escritos de los sumerios, en los sistemas legales asirios y babilónicos, en la medicina, en la magia, en la geografía y en la ciencia militar.

Fuera de la Biblia, la tradición alaba a Moisés por su destacado servicio militar en una campaña al sur del país. Lo cierto es que a Moisés le fue dada la oportunidad de recibir la mejor educación de su época.

De acuerdo con la soberanía divina, Dios usó al faraón en la preparación de aquel que sería el instrumento humano para quitarle a Israel de su poder. Pero todavía le faltaban a Moisés unas materias más en el plan divino de los estudios preparatorios, y el autor se movía rápidamente hacia los cursos requeridos faltantes.

Verdades prácticas

1. El llamamiento divino era, y es, para servir con sacrificio. No hay una garantía de éxito material, ni de una vida fácil.

2. Los tiempos económicos buenos y de tranquilidad pueden ser malos si apartan al pueblo de Dios. Los tiempos malos pueden ser buenos si acercan al pueblo a Dios.

3. La elección divina era, y es, por la gracia. Dios eligió a una nación esclava para ser su instrumento. Tomó al débil para confundir a los grandes.

4. Dios se preocupa por los oprimidos y por la libertad humana.

5. Dios se opone al poder inhumano, y los tiranos del mundo ven la salvación divina como una amenaza a sus sistemas establecidos.

6. Dios se preocupa por la salvación del alma, y por la libertad física de los esclavizados por cualquier clase de tiranía.

7. A pesar del sufrimiento, la vida dura y el trabajo arduo produjeron un pueblo fuerte y capaz de afrontar el cambio difícil que iba a transitar antes de llegar a la tierra prometida.

La preparación en el desierto.

En el desarrollo de Moisés se destacan su compasión hacia los hebreos, y su poder físico. Un día vio el abuso de un egipcio que golpeaba (del verbo nacar) a un hebreo. El texto dice literalmente que miró a uno y otro lado, y viendo que no había nadie, golpeó [o pegó fuertemente; del mismo verbo nacar él al egipcio, y lo escondió en la arena. Lo mató; le pegó al egipcio tan fuerte que murió. Evidentemente no era su intención matarlo; sin embargo, en su enojo contra una injusticia, se le fue la mano y perdió el control de sí mismo.

Otra vez se habla de su fuerza física: Como fugitivo de la justicia egipcia, estaba descansando junto a un pozo de agua en la tierra de Madián. El solo echó a unos pastores de la zona defendiendo el derecho de unas mujeres de sacar agua. Físicamente, Moisés era un hombre bien dotado y desarrollado. Moralmente, se enojaba ante la injusticia social. Sin embargo, el tiempo de su liderazgo no había llegado todavía. Dios tuvo que templarlo, prepararlo más y darle un curso teológico especial.

El esfuerzo de ayudar a Israel por medio de la violencia humana no produjo una chispa revolucionaria, sino resultó en el rechazo de parte del pueblo de aquel que se levantó en defensa de sus derechos. Al día siguiente de la matanza del egipcio, Moisés volvió a la zona y observó a dos hebreos peleando. Entonces dijo al culpable: “¿Por qué golpeas [del verbo nacar H5221] a tu prójimo?”. El hombre rechazó a Moisés como jefe y juez, y le preguntó si pensaba matarlo a él como había matado al egipcio. Moisés comprendió que el hecho era asunto público, y se preguntó: ¿Quién lo había contado? Había tres personas allí el día anterior: el egipcio, el hebreo maltratado y Moisés. El egipcio estaba muerto. El que había contado el asunto era el hebreo, y el pueblo había tenido temor del que había salido en su defensa. Cuando finalmente se identificó con los suyos, fue mal entendido y rechazado.

Ahora Moisés tuvo que huir porque el faraón se enteró del asunto y procuró matarle. La acción de Moisés fue un delito con doble agravante: Asesinó a una autoridad pública mientras que ésta ejercía su función asignada, y la conducta de Moisés podría producir una revuelta general entre los sojuzgados. Para Moisés, la única solución a la situación creada era la fuga de la presencia [es decir, la jurisdicción] del faraón y se fue a la tierra de Madián. Con esto se terminó la primera etapa de su vida. Había alcanzado cuarenta años de edad.

Moisés huyó a la zona de Sinaí, al este del golfo de Aqaba, en la península arábiga. Fuera del control de Egipto, Madián estaba situado sobre las rutas de caravanas de Arabia y sus habitantes, los madianitas, tenían la fama de ser mercaderes. Eran descendientes de Abraham por medio de su esposa Quetura, y Moisés, un levita, iba a vivir entre los suyos como hombre libre. Todavía le hacía falta aclarar algunas verdades teológicas de su herencia hebraica; y, como guía del futuro, necesitaba una orientación en el desierto. Su tiempo no había llegado todavía.

En círculos pastoriles como también en tierras desérticas, un pozo de agua juega un papel importantísimo, no simplemente en cuanto al agua viva, sino también en la vida social, y así fue para Moisés. Mientras que estaba sentado junto a un pozo, las hijas del sacerdote de la zona llegaron para sacar agua, y según el testimonio de una de ellas, un hombre egipcio las defendió de los pastores y las ayudó a sacar agua para dar a las ovejas. Como resultado de su acción vigorosa en defensa de los derechos de las débiles, recibió una invitación del sacerdote de comer con él. Allí Moisés obtuvo lugar para vivir, trabajar y casarse con una hija del sacerdote. Ella se llamaba Séfora (lit., “pajarilla”). En Madián nació su primer hijo, Gersón.

Pasaron los años y falleció el faraón tan opresivo (el oyente o lector lo sabe; Moisés no lo sabrá sino hasta el 4:19). Entretanto, seguía el gemir de Israel a causa de la esclavitud, sin evidencia ninguna de recordar el propósito de su elección. A pesar de clamar a Dios, el pueblo no vivía como Dios quería: Seguía la norma de Jacob y no la de Israel. Parece que estuvieron al punto de olvidarse de Dios; sin embargo, Dios no se había olvidado de ellos. Aun sin haber logrado el propósito de su existencia, Dios reconoció su condición. Se acercaba el tiempo de su liberación.

Sin que Israel se diera cuenta, el Señor obraba. Antes de que Moisés supiera del cuidado histórico de Dios, el autor se lo revela a los lectores. Dios miraba al mundo y era el que lo controlaba, aunque a veces parecía que estaba ausente.

Sin saberlo el pueblo, Dios oyó el gemido… se acordó de su pacto… miró…, y reconoció su condición. Dios obró sobre la base del pacto hecho con los patriarcas. La estructura del pacto requería fidelidad a sus estipulaciones de parte de todos los participantes. Dios era fiel en cumplir con sus promesas. El sabía que Israel no había cumplido su parte; sin embargo, mantuvo su acuerdo con los patriarcas.

El verbo “miró” tiene un significado más profundo que simplemente ver algo; incluye conocer la situación. Además, el verbo reconocer es dinámico y significa más que un reconocimiento simple: lleva el sentir de estar involucrado con algo. Dios sentía personalmente la opresión del pueblo y la compartía con ellos. Era un Dios personal que oía y se acordaba de su pacto. Era un Dios que miraba, reconocía y se preocupaba por un mundo oprimido y sufriente. También sufría Dios, y aún hoy en día éste es el mensaje de la cruz. Todavía se preocupa el Señor por su mundo.

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