Evangelio según Marcos

Evangelio según Marcos

Los tres primeros evangelios, Mateo; Marcos y Lucas, se conocen como los evangelios sinópticos. La palabra sinóptico viene de dos palabras griegas que quieren decir ver juntamente; y estos tres libros se llaman los evangelios sinópticos porque se pueden colocar en columnas paralelas para ver los materiales que tienen en común. Se podría afirmar que Marcos es el más importante de los tres. Hasta sería posible ir más lejos todavía, y afirmar que es el libro más importante del mundo, porque se está de acuerdo casi universalmente en que es el primero de los evangelios, y por tanto la primera vida de Jesús entre las que se escribieron y han llegado hasta nosotros. Marcos puede que no fuera el primero que escribiera la vida de Jesús. No cabe duda de que se hicieron intentos más sencillos de escribirla; pero el evangelio de Marcos es indudablemente la primera vida de Jesús que ha sobrevivido.

El pedigrí de los evangelios

Cuando consideramos cómo llegaron a escribirse los evangelios, tenemos que retrotraernos a un tiempo en el que no existía en todo el mundo tal cosa como un libro impreso. Los evangelios se escribieron mucho antes de que se inventara la imprenta, y se compusieron cuando había que escribir a mano cuidadosa y laboriosamente todos los libros. Está claro que en ese caso no habría muchos ejemplares de cada libro. ¿Cómo sabemos, o cómo podemos deducir, que Marcos fue el primero de los evangelios?

Cuando leemos los evangelios sinópticos, aunque sea en español, vemos que hay semejanzas sorprendentes entre ellos. Contienen los mismos incidentes, contados a menudo con las mismas palabras; y pasajes de la enseñanza de Jesús que son muchas veces idénticos. Si comparamos la historia de la Multiplicación de los Panes y los Peces en los tres evangelios (Marcos 6:30-44; Mateo 14:1221; Lucas 9: 10-17) vemos que se cuenta casi exactamente con las mismas palabras y exactamente de la misma manera. Otro ejemplo muy claro es el relató de la curación del paralítico (Marcos 2:1-12; Mateo 9:1-8; Lucas 5:17-26). Los relatos son tan parecidos que hasta un pequeño paréntesis -«le dijo al paralítico»- aparece en los tres exactamente en el mismo lugar. Las coincidencias son tan obvias que nos obligan a una de dos conclusiones: o los tres están tomando sus materiales de alguna fuente común, o dos de ellos se basan en el otro.

Cuando estudiamos el problema más en detalle descubrimos que Marcos se puede dividir en 105 secciones. De ellas, 93 aparecen en Mateo y 81 en Lucas. Son sólo 4 las que no se encuentran ni en Mateo ni en Lucas. Y todavía más indudable: Marcos tiene 661 versículos; Mateo, 1,068; Lucas, 1,149. De los 661 versículos de Marcos, Mateo reproduce no menos de 606. Algunas veces cambia ligeramente las palabras, pero reproduce el 51 por ciento de las palabras exactas de Marcos. De los 661 versículos de Marcos, Lucas reproduce 320, y utiliza de hecho el 53 por ciento de las palabras de Marcos. De los 55 versículos de Marcos que no reproduce Mateo, 31 se encuentran en Lucas. Así que el resultado es que no hay más que 24 versículos de Marcos que no se encuentran en ningún lugar de Mateo o de Lucas., Esto presenta como muy probable el que Mateo y Lucás estuvieran usando a Marcos como la base de sus evangelios. Lo que confirma todavía más esta hipótesis ps que tanto Mateo como Lucas siguen mayormente el orden de los acontecimientos de Marcos. A veces Mateo cambia el orden de Marcos, y otras veces es Lucas el que lo hace; pero nunca coinciden Mateo y Lucas al apartarse del orden de Marcos. Siempre por lo menos uno de ellos retiene el orden de Marcos.

Un examen detallado de los tres evangelios deja bien claro que Mateo y Lucas tenían delante Marcos cuando escribían, y que usaron ese evangelio como la base en la que encajaron los materiales extra que querían incluir.

Es emocionante recordar cuando leemos el evangelio de Marcos que es la primera vida de Jesús, en la que se basaron por necesidad todas las que se escribieron después.

Marcos, el autor del evangelio

Entonces, ¿quién fue este Marcos que escribió el evangelio? Por el Nuevo Testamento sabemos bastantes cosas acerca de él. Era hijo de una señora acomodada de Jerusalén que se llamaba María, y cuya casa fue el punto de encuentro y de reunión de la iglesia original (Hechos 12:12). Desde el principio, Marcos se crió en el mismo centro de la naciente Iglesia Cristiana.

Marcos era también sobrino de Bernabé, y cuando Pablo y Bernabé emprendieron su primer viaje misionero le llevaron como secretario y ayudante (Hechos 12:25). Aquel viaje fue de lo más desafortunado para Marcos. Cuando llegaron a Perge, Pablo propuso que siguieran tierra adentro hacia la meseta central; y por esa razón Marcos abandonó la expedición y se volvió a su casa (Hechos 13:13).

Puede que se volviera a casa porque tenía miedo de enfrentarse con los peligros de la carretera, que se reconocía como una de las más peligrosas del mundo, que hacía difícil el tránsito y estaba infestada de bandoleros. O puede que se volviera a casa porque se iba viendo cada vez más claro que era Pablo el que asumía la dicción de la expedición, y puede que a Marcos no le agradara que su tío ocupara un lugar subordinado. Puede que se volviera a casa porque no estuviera de acuerdo con lo que Pablo estaba haciendo, Crisóstome probablemente con un destello de imaginación- dice que ¡Marcos se volvió a casa porque echaba de menos a su madre!

Pablo y Bernabé completaron su primer viaje misionero, y se pusieron a programar el segundo. Bernabé tenía interés en volver a llevar a Marcos; pero Pablo se negó rotundamente a tener nada que ver con < el que los había desertado la otra vez en Panfilia» (Hechos 15:37-40). Tan seria fue la discrepancia entre ellos que se separaron y, por lo que sabemos, ya no volvieron a viajar juntos. Marcos se desvanece de la escena durante algunos años. Una tradición refiere que fue a Egipto” y fundó allí la iglesia de Alejandría. No podemos estar completamente seguros de eso; pero sí sabemos que Marcos reaparece en escena de una manera de lo más sorprendente. Comprobamos para nuestra sorpresa que cuando Pablo escribe su carta a los cristianos colosenses desde la cárcel de Roma, Marcos está allí con él (Colosenses 4:10). En otra carta desde la cárcel, la que dirige a Filemón, Pablo cuenta a Marcos entre sus colaboradores (versículo 24). Y cuando Pablo está esperando el cumplimiento de su sentencia de muerte, le escribe a Timoteo, su brazo derecho, y le dice: < Toma a Marcos y tráetele, porque me es un ayudante de lo más útil» (2 Timoteo 4:11). ¡Qué lejos estamos de aquella vez cuando Pablo descartó despectivamente a Marcos como irresponsable! Fuera como fuera, Marcos se redimió a sí mismo. Era la persona que Pablo quería tener cerca al final de su vida.

Las fuentes de información de Marcos

El valor de cualquier narración histórica dependerá de las fuentes de información de su autor. Entonces, ¿dónde obtuvo Marcos su información acerca de la vida y obra de Jesús? Ya hemos visto que su hogar fue desde el principio el centro cristiano de Jerusalén. Muchas veces tiene que haber oído contar a los primeros cristianos sus recuerdos personales de Jesús. Pero es muy probable que tuviera una fuente de información aún más insuperable.

A principios del siglo II hubo un hombre llamado Papías, que se complacía en obtener y transmitir toda la información que pudiera espigar sobre los primeros días de la Iglesia. Nos dice que el evangelio de Marcos no es otra cosa que la recopilación de los materiales de la predicación de Pedro, el más grande de los apóstoles. Marcos estuvo muy cerca de él, y tan cerca de su corazón que Pedro le podía llamar < Marcos, mi hijo» (1 Pedro 5:13). Aquí tenemos lo que dice Papías: Marcos, que fue el intérprete de Pedro, tomó nota cuidadosamente, aunque no por orden, de todo lo que pudo recoger de lo que Cristo había dicho o hecho. Porque él mismo no había escuchado al Señor, ni había sido seguidor Suyo. Lo fue de Pedro, como he dicho, en fecha posterior, y Pedro adaptaba su enseñanza a las necesidades prácticas sin proponerse dar las palabras del Señor de una manera sistemática. Así que Marcos no se equivocó al escribir algunas cosas así, de memoria; porque su única intención era no omitir ni desvirtuar nada de lo que había oído.

Así que podemos aceptar como un hecho que Marcos nos dejó en su evangelio lo que recordaba del material de la predicación del mismo Pedro.

Así es que tenemos dos grandes razones para considerar que Marcos es un libro de importancia suprema. La primera, que es el primero de todos los evangelios; si fue escrito al poco tiempo de la muerte de Pedro, sería hacia el año 65 d.C. La segunda, que contiene lo que Pedro predicaba y enseñaba acerca de Jesús. Podríamos de Marcos es lo más próximo que tendremos nunca del relato de un testigo presencial de la vida de Jesús.

El final perdido del evangelio de Marcos

Hay un detalle muy interesante acerca del evangelio de Marcos. En su forma original se detiene en el versículo 8 del capítulo 16. Eso lo sabemos por dos razones. La primera es que los versículos que siguen (Marcos 16:9-20) no se encuentran en ninguno de los manuscritos antiguos; sólo los contienen manuscritos posteriores e inferiores. Lo segundo es que el estilo del griego es tan diferente que no puede haberlo escrito la misma persona que el resto del evangelio.

Pero el evangelio no estaba programado que terminara en Marcos 16:8. ¿Qué fue lo que sucedió? Puede que muriera Marcos, y hasta que sufriera el martirio antes de completar su evangelio. Pero lo más probable es que, cuando no había nada más que un ejemplar del evangelio, se rasgó la última página. Hubo un tiempo en que la Iglesia no apreciaba gran cosa Marcos, prefiriendo a Mateo y Lucas. Bien puede ser que el evangelio de Marcos estuviera tan olvidado que todos los ejemplares se habían perdido menos el que estaba mutilado. Si fue ese el caso, estuvimos a punto de perder el evangelio que es en muchos sentidos el más importante de todos.

Las características del evangelio de Marcos

Veamos las características del evangelio de Marcos para que las podamos descubrir al leerlo y estudiarlo.

(i) Es lo más próximo que podamos conseguir nunca de un reportaje de la vida de Jesús. Marcos se proponía pintarnos a Jesús tal como fue. Westcott lo llamaba « un reportaje de la vida de Jesús.» A. B. Bruce decía que se escribió «desde el punto de vista de un testigo presencial que contara sus memorias amorosa y gráficamente,»- y .que su característica suprema es el realismo. Si vamos a conseguir alguna vez algo que se aproxime a una biografía de Jesús, habrá de basarse en Marcos, que se deleitaba en contar los hechos de la vida de Jesús de la manera más sencilla y dramática.

(ii) Marcos nunca se olvidaba del lado divino de Jesús. Empieza su evangelio con una confesión de fe: < Así empieza el Evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios.» No nos deja en duda en cuanto a Quién era Jesús para él. Una y otra vez nos habla del impacto que producía Jesús en la mente y el corazón de los que Le escuchaban. El temor y la admiración que evocaba Jesús siempre estaban presentes en la mente de Marcos. < Se admiraban de Su enseñanza» (1:22). < Estaban todos alucinados» (1:27). Expresiones semejantes aparecen una y otra vez. No sólo se daba esa actitud en las muchedumbres que escuchaban a Jesús; aún se daba más en las mentes de los que formaban el círculo íntimo de Sus discípulos. «Y estaban todos llenos de temor, y se decían unos a otros: “Entonces, ¿Quién es Éste, que hasta el viento y la mar Le obedecen?”» (4:41). « Y estaban maravillados a tope» (6:51). «Los discípulos estaban alucinados con Sus palabras» (10:24, 26). Para Marcos, Jesús no era simplemente un hombre como otro cualquiera, sino Dios entre los hombres, moviéndolos siempre a una admiración maravillada con Sus palabras y obras.

(iii) A1 mismo tiempo, ningún otro evangelio nos presenta un cuadro tan humano de Jesús. A veces sus trazos son tan humanos que los evangelistas posteriores los alteran un poco porque casi tenían miedo de decir lo que decía Marcos. Para Marcos, Jesús era sencillamente « el carpintero» (6:3). Más tarde, Mateo lo cambia por «el hijo del carpintero» (Mateo 13:55), como si el decir que Jesús era el artesano del pueblo fuera demasiado atrevido. Cuando Marcos nos está hablando de las tentaciones de Jesús, escribe: « El Espíritu Le lanzó al desierto» (1:12). A Mateo y Lucas no les gusta esta palabra, lanzó, en relación con Jesús, así es que la suavizan poniendo en vez «Le condujo al desierto» (Mateo 4:1; Lucas 4:1). Ninguno nos dice tanto acerca de las emociones de Jesús como Marcos. Jesús suspiró hondo en Su espíritu (7:34; 8:12). Se conmovió de lástima (6:34). Se maravilló de la incredulidad de ellos (6:6). Sintió una justa indignación (3:5; 8:33; 10:14). Sólo Marcos nos dice que cuando Jesús miró al joven rico le amó (10:21). Jesús podía sentir los retortijones del hambre (11:12). Podía estar cansado y necesitar descansar (6:31). Es en el evangelio de Marcos sobre todo donde obtenemos una descripción del Jesús Que tenía pasiones como las nuestras. La simple humanidad de Jesús en la descripción de Marcos nos Le aproxima absolutamente.

(iv) Una de las grandes características de Marcos es que una y otra vez inserta detalles en la narración que sólo pueden venir de un testigo ocular. Tanto Mateo como Marcos nos cuentan que Jesús tomó a un chiquillo y le colocó en medio de todos. Mateo (18:2) dice: «Llamando hacia Sí a un niño, le colocó en medio de todos.» Marcos añade algo que ilumina toda la escena (9:36): « Y tomó a un niño, y le puso en medio de ellos; y tomándole en Sus brazos, les dijo…» En el precioso cuadro de Jesús con los niños, cuando Jesús reprendió a los. discípulos por no dejarles a los niños que se Le acercaran, sólo Marcos termina diciendo: « Y los tomaba en Sus brazos, y los bendecía poniendo Sus manos sobre ellos» (Marcos 10:13-16; cp. Mateo 19:13-15; Lucas 18:15-17). Toda la ternura de Jesús se refleja en estos detalles gráficos. Cuando Marcos nos cuenta la Multiplicación de los Panes y los Peces, él es el único que nos dice que la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta, que parecían lechos de flores en un jardín (6:40), e inmediatamente toda la escena cobra vida ante nosotros. Cuando Jesús y. Sus discípulos se dirigían por última vez a Jerusalén, sólo Marcos nos dice que Jesús «iba andando por delante de ellos» (10:32; cp. Mateo 20:17; Lucas 18:31); y con esa única frase vívida nos resalta la absoluta soledad de Jesús. Cuando Marcos nos cuenta la historia de cómo Jesús calmó la tempestad incluye una frase que no se encuentra, en ninguno de los otros vangelios: « Y 71 estaba a la popa de la barca durmiendo apoyado en un cabezal» (4:38). Y ese detalle le infunde vida a toda la escena ante nuestros ojos.No nos cabe la menor duda de que todos estos detalles se deben al hecho de que Pedro fue testigo ocular, y estaba viendo éstas cosas de nuevo con los ojos de la memoria.

(v) El realismo de Marcos y su sencillez descuellan en el estilo de su griego.

(a) Su estilo no es elaborado ni pulido cuidadosamente. Cuenta las historias como las contaría un niño. Añade unas cosas a otras conectándolas sencillamente con la palabra < y». En el tercer capítulo del evangelio, en griego hay 34 frases u oraciones una detrás de la otra, introducidas por <y» seguido de un verbo principal. Es la manera en que un chico impaciente contaría su historia.

(b) Le gustan mucho las frases «y acto seguido», «e inmediatamente» (En la Reina-Valera se usa la palabra luego con el primer sentido del D.R.A.E.: «Prontamente, sin dilación»). Aparecen en el evangelio casi 30 veces. A veces se dice de un relato que «marcha»; pero la historia de Marcos no sólo marcha, sino que corre con una especie de intento jadeante para relatar la historia tan gráficamente como le aparece al mismo narrador.

(c) Es muy aficionado al presente histórico. Es decir: cuenta los acontecimientos en el tiempo presente griego en lugar de en el pasado. « Y cuando Jesús lo oyó, les dice: “Los que están buenos no necesitan un médico, sino los que están enfermos”» (2:17). Casi podríamos traducir dice, como en las narraciones que hacen los chiquillos, por Se pone… « Y cuando llegan cerca de Jerusalén a Betfagué y a Betania, al monte de los Olivos, Él manda a dos de Sus discípulos, y les dice: “Entrad en la aldea que tenéis delante…”» (11:1 s). «Y acto seguido, antes que acabara de hablar, Judas, uno de los Doce, viene» (14:43).Hablando en general, no traducimos literalmente estos presentes históricos al español, porque no sonarían bien; pero muestran lo viva y real que era la cosa a ojos de Marcos, como si estuviera sucediendo delante de él.

(d) Bastante a menudo nos transcribe las mismas palabras arameas que usó Jesús. A la hija de Jairo, Jesús le dijo: «Talitha, kumi» (5:41). A1 sordo con un impedimento en el habla le dijo: «Effatha» (7:34). Un don que se dedica a Dios es «korbán» (7:11). En Getsemaní, Jesús dice: «Abba, Padre» (14:36). En la Cruz, clama: «Elói, Elói, ¿lama sabajthani?» (15:34).

Había veces que Pedro parecía oír otra vez la mismísima voz de Jesús, y no podía por menos de contar las historias reproduciendo Sus mismísimas palabras.

El evangelio escencial

No sería injusto llamar a Marcos el evangelio esencial. Haríamos bien en estudiar con atención y amor el más antiguo de los evangelios que poseemos, el evangelio en el que escuchamos predicar al mismo Pedro.

Cronología

  • Herodes el Grande comienza su reinado 37 a.C.
  • Nace Jesús 6/5 a.C.
  • Huida a Egipto 5/4 a.C.
  • Muerte de Herodes el Grande 4 a.C.
  • Regreso a Nazaret 4/3 a.C.
  • El niño Jesús visita el templo 6/7 d.C.
  • Tiberio César coronado emperador 14
  • Comienza el ministerio de Juan 26
  • Jesús inicia su ministerio 26/27
  • Jesús escoge a los doce discípulos 28
  • Jesús alimenta a cinco mil 29
  • Jesús es crucificado, resucita y asciende al cielo 30

Es el propósito del Evangelio de Marcos presentar la persona, obra y enseñanzas de Jesús. Juan Marcos. No fue uno de los doce discípulos, pero acompañó a Pablo en su primer viaje misionero. Escrito para los cristianos en Roma, donde se escribió el Evangelio, entre 55 y 65 d.C.

Marco histórico: El Imperio Romano bajo Tiberio César. El Imperio, donde se hablaba un solo idioma, contaba con un excelente sistema de transporte y comunicaciones. Además estaba maduro para escuchar el mensaje de Jesús, el cual se expandió con rapidez de provincia en provincia, y luego de nación en nación.

Versículo clave: «Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (10.45).

Personas clave: Jesús, los doce discípulos, Pilato, los líderes religiosos y los judíos

Lugares clave: Capernaum, Nazaret, Cesarea de Filipo, Jericó, Betania, Monte de los Olivos, Jerusalén, Gólgota

Características particulares:

Marcos fue el primer Evangelio que se escribió. Hay treinta y un versículos que no se citan en los demás Evangelios. Marcos narra más milagros que cualquier otro de los Evangelios.

¡Somos el número uno…! ¡Los más grandes, fuertes y hermosos… campeones! Cada día estas proclamas audaces afirman declaraciones de supremacía. Todos queremos ser triunfadores. Perdedores son los que no quedan en los primeros lugares. En directo contraste están las palabras de Jesús: «Y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (10.44, 45). Jesús es lo más grande que existe, Dios encarnado, nuestro Mesías, pero entró en la historia como siervo. Este es el mensaje de Marcos. Escrito para animar a los cristianos romanos y probar más allá de toda duda que Jesús es el Mesías, Marcos presenta una rápida sucesión de vívidos cuadros de Jesús en acción y nos revela su verdadera identidad más por lo que hace que por lo que dice. Es Jesús en movimiento.

Marcos no habla del nacimiento de Jesús, comienza su Evangelio con la predicación de Juan el Bautista. De ahí, pasa rápidamente por el bautismo de Jesús, la tentación en el desierto y el llamado a sus discípulos. Marcos entra de lleno en el ministerio público de Jesús. Vemos a Jesús enfrentándose a los demonios, sanando a un leproso, perdonando y sanando al paralítico cuyos amigos bajaron ante la presencia del Señor.

Luego, Jesús llama a Mateo (Leví) y tiene una cena con él y sus cuestionables socios. Este incidente inicia el conflicto con los fariseos y otros líderes religiosos que lo condenaron por comer con pecadores y quebrantar el día de reposo.

En el capítulo 4, Marcos se detiene para dar una muestra de las enseñanzas de Jesús: la parábola del sembrador y la ilustración de la semilla de mostaza. Luego vuelve a entrar de lleno en la acción. Jesús calma la tempestad, echa fuera demonios y sana a la hija de Jairo.

Después de regresar a Nazaret por unos días y experimentar el rechazo en su ciudad natal, Jesús comisiona a los discípulos a esparcir la semilla de las buenas nuevas por todo lugar. Aumenta la oposición de Herodes y los fariseos; decapitan a Juan el Bautista, pero Jesús sigue adelante y alimenta a cinco mil, ayuda a la mujer sirofenicia, sana a un sordo y alimenta a cuatro mil personas.

Finalmente llegó el momento de enfrentar a los discípulos con su verdadera identidad. ¿Sabían en realidad quién era él? Pedro lo proclamó como el Mesías, pero de inmediato demostró que no entendía la misión de Jesús. Después de la transfiguración, Jesús continuó enseñando y sanando, confrontando a los fariseos en cuanto al divorcio y al joven rico acerca de la vida eterna. El ciego Bartimeo recibe sanidad.

Los acontecimientos se desplazan con rapidez hacia el clímax. La Santa Cena, la traición, la crucifixión y la resurrección se presentan dramáticamente, junto con más enseñanzas de Jesús.

Marcos nos muestra a un Jesús activo: ¡sirviendo, sacrificándose, salvando! Al leer Marcos, esté listo para la acción, permita que Dios actúe en su vida y sienta el desafío a moverse para servir en este mundo.

Bosquejo

A.    Nacimiento y preparación de Jesús, El Siervo (1.1-13). Jesús no llegó sin anuncio previo ni en forma inesperada. Los profetas del Antiguo Testamento anunciaron con toda claridad la venida de Aquel, enviado por Dios mismo, que ofrecería salvación al mundo entero. Luego vino Juan el Bautista y anunció que el Mesías «largamente esperado» había finalmente llegado y pronto estaría en medio del pueblo. En la obra de Dios en el mundo de hoy en día, Jesús no viene sin previo anuncio ni en forma inesperada. Sin embargo, muchos lo siguen rechazando. Tenemos a los testigos de la Biblia para mostrar el camino, pero algunos deciden desdeñarlos como lo hicieron con Juan el Bautista en su día.

B.    Mensaje y ministerio de Jesús, El Siervo (1.14-13.37)

  1. El ministerio de Jesús en Galilea
  2. El ministerio de Jesús más allá de Galilea
  3. El ministerio de Jesús en Jerusalén

Jesús tenía todo el poder del Dios Todopoderoso: resucitó a los muertos, dio vista a los ciegos, restauró los cuerpos deformes y calmó los mares tormentosos. Pero a pesar de ese poder, vino como siervo. Podemos usar su vida como un patrón para saber cómo vivir el día de hoy. Como Jesús sirvió a Dios y a otros, así debemos hacerlo nosotros.

C.    Muerte y resurrección de de Jesús, El Siervo (14.1-16.20)

Jesús vino como siervo y muchos no lo reconocieron ni lo aceptaron como el Mesías. Nosotros también debemos ser cuidadosos y no rechazar la voluntad de Dios solo porque su presencia no se ajuste a nuestra idea de cómo debe ser él.

Importancia

Jesucristo: Solo Jesucristo es el Hijo de Dios. En Marcos, Jesús demostró su divinidad por derrotar a la enfermedad, a los demonios y a la muerte. Aunque tenía poder para ser el Rey de la tierra, decidió obedecer al Padre y morir por nosotros.

Cuando Jesús se levantó de entre los muertos demostró que era Dios, que podía perdonar pecados y que tiene poder para cambiar nuestras vidas. Si confiamos en su perdón, podemos comenzar una nueva vida con él como nuestro guía.

Siervo: Como el Mesías, Jesús cumplió las profecías del Antiguo Testamento al venir a la tierra. Pero no vino como un rey conquistador, sino como un siervo. Ayudó a los hombres, les habló de Dios y los sanó. Es más, al dar su vida en sacrificio por los pecados, realizó el supremo acto de servicio.

Ante el ejemplo de Jesús, debemos estar dispuestos a servir a Dios y a nuestros semejantes. En el reino de Cristo la verdadera grandeza se muestra en el servicio y en el sacrificio. La ambición, el amor al poder o a las posiciones jamás deben ser nuestra motivación; en cambio, debemos trabajar en la obra de Dios porque le amamos.

Milagros: Marcos se refiere más a los milagros de Jesús que a sus sermones. Se ve que Jesús es un hombre de poder y acción, no solo de palabras. Jesús realizó milagros para convencer a la gente acerca de quién era él y para enseñar a los discípulos que en verdad era Dios.

Mientras más convencidos estemos que Jesús es Dios, mejor veremos su poder y su amor. Sus poderosas obras nos dicen que él es capaz de salvar a cualquiera sin importar su pasado. Sus milagros de perdón traen sanidad, integridad y cambio de vida a los que confían en él.

Extensión del evangelio: Jesús primeramente dirigió su ministerio público a los judíos. Cuando los líderes judíos se opusieron, él buscó a los gentiles, los sanó y les predicó el evangelio. Soldados romanos, sirios y otros gentiles oyeron las buenas nuevas. Muchos creyeron y lo siguieron. El mensaje final de Jesús a sus discípulos fue un reto a ir por todo el mundo a predicar el evangelio de salvación.

Jesús pasó por sobre las barreras nacionales, raciales y económicas para difundir sus buenas nuevas. El mensaje de Jesús, mensaje de fe y perdón, es para todo el mundo, no solamente para nuestra iglesia, nuestro vecindario o nuestra nación. Debemos proyectarnos más allá de nuestro pueblo y de nuestras necesidades para hacer realidad la visión mundial de Jesucristo de que en todas partes resuene este gran mensaje y la gente se salve del pecado y de la muerte.

Lugares clave en Marcos

De los cuatro Evangelios, la narrativa de Marcos es la más cronológica; es decir, la mayoría de los relatos siguen el orden en el que ocurrieron. No obstante ser el más breve de los cuatro Evangelios, Marcos contiene la mayor cantidad de relatos; está lleno de acción. La mayoría de la acción se centra en Galilea, donde Jesús comenzó su ministerio. Capernaum le sirvió como base de operaciones (1.21; 2.1; 9.33), desde donde visitó ciudades como Betsaida, donde sanó a un ciego, (8.22ss); Genesaret, donde realizó muchos milagros (6.53ss); Tiro y Sidón (al norte), donde realizó muchas sanidades, echó fuera demonios y se encontró con la mujer sirofenicia (3.8; 7.24ss); y Cesarea de Filipo, donde Pedro declaró que Jesús era el Mesías (8.27ss). Después de su ministerio en Galilea y sus regiones adyacentes, Jesús se dirigió al sur,hacia Jerusalén (10.1). Antes de marcharse, dijo a sus discípulos en tres ocasiones que le crucificarían allí, pero que resucitaría(8.31; 9.31; 10.33, 34).

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