Evangelio según Lucas

Evangelio según Lucas

Se ha dicho que el Evangelio según San Lucas es el libro más maravilloso del mundo. Una vez le pidió un americano al profesor Denney que le recomendara una buena vida de Cristo, y él le contestó: -¿Ya conoce usted la que escribió Lucas?

Según una leyenda, Lucas era un experto pintor; hasta se conserva en una catedral española un retrato de María que se dice que fue pintado por él. No cabe duda que tenía ojo para las cosas vívidas. No erraríamos mucho si dijéramos que el tercer Evangelio es la mejor vida de Cristo que se haya escrito jamás. La tradición ha creído siempre que Lucas fue su autor, y no tenemos por qué sentir escrúpulos en aceptarlo. En el mundo antiguo era corriente que se atribuyeran libros a las personas famosas; a nadie le parecía mal. Pero Lucas no fue nunca una de las figuras famosas de la Iglesia Primitiva. Si él no hubiera sido el autor, a nadie se le habría ocurrido atribuírselo

Lucas era gentil; tiene la característica exclusiva de ser el único escritor del Nuevo Testamento que no era judío. Era médico de profesión (Colosenses 4:14), y tal vez eso era lo que le daba la gran ternura que poseía. Se ha dicho que el pastor ve a las personas en su mejor aspecto; el abogado, en el peor, y el médico, tal como son. Así veía Lucas a todo el mundo, y los amaba a todos.

El libro está dedicado a un hombre que se llamaba Teófilo. Se le llama Excelentísimo Señor, que era el título que se daba normalmente a los altos funcionarios del gobierno romano. No hay duda de que Lucas escribió su libro para hacerle saber más de Jesús a un honrado buscador; y tal semblanza de Jesús le dio a Teófilo, que debe de haber atraído su corazón más cerca del Jesús del que ya tenía noticias.

Los símbolos de los Evangelios

Cada uno de los cuatro Evangelios se escribió desde un determinado punto de vista. En las vidrieras de colores de las catedrales se representan los cuatro evangelistas; y es corriente que cada uno vaya acompañado de un símbolo. Estos símbolos puede que no sean siempre los mismos; pero se les suelen asignar de la siguiente manera:

El emblema de Marcos es un hombre. Marcos es el más sencillo y claro de los Evangelios. Se ha dicho bien que su característica es el realismo. Es el que más se parece a un reportaje de la vida de Jesús.

El emblema de Mateo es un león. Mateo era un judío que escribía para los judíos, y presenta a Jesús como el Mesías que todos los profetas habían anunciado: el León de la tribu de Judá.

El emblema de Juan es el águila. El águila es la que puede volar más alto de todas las aves. Se dice que es la única de todas las criaturas que puede mirar directamente al Sol. Juan es el Evangelio teológico; sus vuelos de pensamiento son más altos que los de los otros. Es el Evangelio en el que el filósofo puede encontrar temas en los que podría pasarse toda la vida, y que se podrán agotar sólo en la eternidad.

El símbolo de Lucas es el ternero. El ternero es el animal del sacrificio; y Lucas presenta a Jesús como el perfecto Sacrificio por todo el mundo. Es sobre todo en Lucas donde se derriban las barreras, y Jesús es para los judíos y para los gentiles, para los piadosos y para los pecadores igualmente. Es el Salvador del mundo. Tengámoslo presente al reseñar las características de este Evangelio.

La exactitud de un historiador

Lo primero y principal es que el Evangelio de Lucas es una obra realizada con un cuidado exquisito. Su griego es notablemente bueno. Los primeros cuatro versículos probable que representen el mejor griego del Nuevo Testameílto. En ellos afirma Lucas que su obra es el producto de la más cuidadosa investigación. Tuvo amplias oportunidades, y sus fuentes deben haber sido fidedignas. Como compañero de confianza de Pablo debe haber conocido a todas las grandes figuras de la iglesia, y podemos estar seguros de que él les haría contarle todo lo que sabían. Pasó dos años como compañero de Pablo en la cárcel de Cesarea, durante los cuales tuvo muchas oportunidades para estudiar e investigar, que sin duda aprovechó al máximo.

Un ejemplo de la exactitud de Lucas es la manera como fecha la aparición de Juan el Bautista. Lo hace por referencia a no menos de seis datos contemporáneos: «(1) En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, (2) siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, (3) y Herodes tetrarca de Galilea, (4) y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, (5) y Lisanias tetrarca de Abilinia, (6) y siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra de Dios a Juan…» (Lucas 3:1, 2).
Aquí tenemos a un hombre que escribe con exactitud y que pondrá el máximo cuidado posible al contarnos su relato.

El Evangelio para los gentiles

Está claro que Lucas escribió principalmente para los gentiles. Teófilo era gentil, lo mismo que Lucas, y no hay nada en su Evangelio que no pudiera captar o entender un gentil.

  1. Como hemos visto, Lucas empieza fechando un acontecimiento en referencia al emperador romano y al actual gobernador romano. La fecha romana aparece en primer lugar.
  2. A diferencia de Mateo, Lucas no tiene, interés especial en presentar la vida de Jesús como el cumplimiento de las profecías judías.
  3. Rara vez cita el Antiguo Testamento.
  4. Tiene la costumbre de dar los nombres hebreos en su equivalente griego para que le puedan entender los de cultura griega: Simón el cananeo aparece como Simón el zelota (compare Lucas 6:1 con Mateo 10:4). El Ca1vario no recibe su nombre hebreo, Gólgota, sino el griego Krán, ión. Los dos quieren decir el lugar de la calavera. Nunca aplica a Jesús el término judío Rabí, sino siempre una palabra griega que quiere decir Maestro.
  5. En la genealogía de Jesús no se remonta sólo hasta Abraham, el patriarca del pueblo de Israel, como hace Mateo, sino hasta Adán, el primer hombre y fundador de la raza humana (compare Mateo 1:2, con Lucas 3:38).
  6. Por todo lo dicho Lucas es el más fácil de leer de los cuatro Evangelios. Fue escrito no para los judíos, sino para personas parecidas a nosotros.

El Evangelio de la oración

El Evangelio de Lucas es especialmente el Evangelio de la oración. Lucas nos presenta a Jesús orando en todos los momentos decisivos e importantes de su vida: en su bautismo (Lucas 3:21); antes de su primer enfrentamiento con los fariseos (Lucas 5:16); antes de escoger a los Doce (Lucas 6:12); antes de preguntarles a sus discípulos quién creían que era Él, y de anunciarles su muerte por primera vez (Lucas 9:18); en la Transfiguración (Lucas 9:29), y en la Cruz (Lucas 23:46). Lucas es el único que nos dice que Jesús había orado por Pedro cuando fue probado (Lucas 22:32). Y las parábolas que tratan de la oración -la del Amigo Importuno (Lucas 11:5-13) y la del Juez Injusto (Lucas 18:1-8)- sólo se encuentran en Lucas. Para él, la puerta, siempre abierta de la oración era una de las más preciosas del mundo..

El Evangelio de las mujeres

En Palestina, el lugar que ocupaban las mujeres era bajo. En la oración de la mañana, el judío le da gracias a Dios porque no le ha hecho «gentil, o esclavo, o mujer.» Pero Lucas le da a las mujeres un lugar muy especial. La historia de la Navidad se nos cuenta desde el punto de vista de María, mientras que en Mateo es del de José (compare Mateo 1:18-2:23, con Lucas 1 y 2). Es en Lucas donde leemos acerca de Elisabet (capítulo 1), de Ana (Lucas 2:36-38), de la viuda de Naín (Lucas 7:11-17) y de la mujer que ungió los pies de Jesús en la casa del fariseo Simón (Lucas 7:36-50). Es Lucas el que nos hace vívidos los retratos de Marta y María y de María Magdalena, y el único que nos menciona a Juana, Susana y las otras mujeres que seguían a Jesús (Lucas 8:2-3).
Es muy probable que Lucas fuera natural de Macedonia, donde las mujeres gozaban de una posición más emancipada que en otros sitios, y es posible que este hecho tenga algo que ver con la actitud de Lucas hacia las mujeres.

El Evangelio de la alabanza

En Lucas aparece la frase alabar a Dios con más frecuencia que en todo el resto del Nuevo Testamento junto. Esta alabanza alcanza sus cimas más altas en los tres grandes himnos que la Iglesia ha seguido cantando a lo largo de toda su historia: el Magníficat (Lucas 1:46-55); el Benedictus (Lucas 1:68-79), y el Nunc Dimittis (Lucas 2:29-32). Hay una luminosidad en el Evangelio de Lucas que es algo maravilloso; como si el brillo del Cielo hubiera tocado las cosas de la Tierra.
El Evangelio universal

Pero la característica más sobresaliente de Lucas es que es el Evangelio universal: desaparecen todas las barreras, y Jesucristo es para todo el mundo, sin distinción.

  1. El Reino de los Cielos no se le cierra a los samaritanos (Lucas 9:51-56). Lucas es el único que nos cuenta la parábola del Buen Samaritano (Lucas 10:30-37). El único leproso agradecido era samaritano (Lucas 17:11-19). Juan alude a que los judíos no se tratan con los samaritanos (Juan 4:9); pero Lucas se niega a cerrarle la puerta a nadie.
  2. Lucas nos muestra a Jesús hablando con aprecio de los gentiles, a los que un judío habría considerado impuros. Nos presenta a Jesús citando a la viuda de Sarepta y al sirio Naamán como brillantes ejemplos (Lucas 4:25-27), y alabando al centurión romano por tener más fe que nadie en todo Israel (Lucas 7:9). Lucas nos conserva aquella gran afirmación de Jesús de que «vendrán del Oriente y del Occidente, del Norte y del Sur, y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios» (Lucas 13:29).
  3. Lucas tiene un interés prioritario en los pobres. Cuando María trae la ofrenda para su purificación, es la de los pobres (Lucas 2:24). Cuando Jesús les está presentando, como si dijéramos, sus credenciales a los emisarios de Juan el Bautista, el clímax es: «a los pobres se les anuncia el Evangelio» (Lucas 7:22). Lucas es el único que nos cuenta la parábola del Rico y Lázaro (Lucas 16:19-31). En el pasaje de las bienaventuranzas, Lucas no pone, como Mateo (Lucas 5:3): «Bienaventurados los pobres en espíritu»; sino «Bienaventurados vosotros los pobres» (Lucas 6:20). Algunos han llamado a Lucas «el Evangelio de los marginados». Y es verdad que a Lucas se le conmueve el corazón ante cualquiera que se enfrenta con la vida en inferioridad de condiciones.
  4. Por encima de todo Lucas nos presenta a Jesús como el amigo de los marginados y de los pecadores. Lucas es el único que nos habla de la mujer que ungió los pies de Jesús y los lavó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos en casa del fariseo Simón (Lucas 7:36-50); de Zaqueo, el publicano colaboracionista (Lucas 19:1-10); del ladrón arrepentido (Lucas 23:43), y Lucas es el único que nos ha conservado la inmortal parábola del Hijo Pródigo y de su amante padre (Lucas 15:11-32). Cuando Mateo nos cuenta que Jesús envió a predicar a sus discípulos, nos dice que Jesús les advirtió expresamente que no fueran a los samaritanos ni a los gentiles (Mateo 10:5); pero Lucas omite esa limitación (Lucas 9:1-6). Los cuatro evangelistas citan el pasaje de Isaías 40 cuando dan el mensaje de Juan el Bautista: «Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas»; pero sólo Lucas sigue la cita hasta su conclusión triunfal: «Y verá toda carne -es decir, todo el género humano- la salvación de Dios» (Isaías 40:35; Mateo 3: 3; Marcos 1:3; Juan 1:23; Lucas 3: 4, 6). Entre todos los evangelistas Lucas es el que no le ve límites al amor de Dios.

El libro maravilloso

Al estudiar este libro estaremos atentos para descubrir estas características. De los cuatro evangelistas Lucas es el que más nos hubiera gustado conocer, porque este gentil médico con su tremenda visión de la infinita amplitud del amor de Dios tiene que haber sido una persona estupenda.
Juan Bautista Cabrera nos ha dejado, entre otros muchos, este maravilloso himno:

Cual bálsamo que mitiga – tenaz y acerbo dolor, es para el alma angustiada – saber que Dios es amor. Venero que proporciona – riquezas de gran valor, es para el alma salvada – sentir que Dios es amor.

Coro.- Bendice a Dios, alma mía, – abraza a tu Salvador; adórale y testifica – que es infinito su amor.

¡Amor el Dios de los Cielos! – ¡Amor el excelso Rey! ¡Amor su invicta potencia! – ¡Amor su corona y ley! Palpita, corazón mío, – gozoso por tanto amor; y eleva con tus latidos – un cántico en su loor.

Coro.- Bendice a Dios, alma mía, – abraza a tu Salvador; adórale y testifica – que es infinito su amor.

¡Amor bendito, que tienes – de los mortales piedad, y en abundancia deparas – salud ala humanidad! Por ti desciende a nosotros – el Hijo eterno de Dios, y vida y paz y consuelo – de Él descienden en pos.

Coro.- Bendice a Dios, alma mía, – abraza a tu Salvador; adórale y testifica – que es infinito su amor.

Por ti los cielos sonríen, – la Tierra siente placer… Lo que otros siglos no vieron, – nosotros podemos ver. Por ti la suprema dicha, – en existencia eternal de angustias exenta, el hombre – gozar espera inmortal.

Coro.- Bendice a Dios, alma mía, – abraza a tu Salvador; adórale y testifica – que es infinito su amor.

El Evangelio según San Lucas nos presenta en toda su belleza la historia completa de este amor de Dios.

Cronología

  • Herodes el Grande inicia su gobierno 37 a.C.
  • Jesús nace el 6/5 a.C.
  • Huida a Egipto 5/4 a.C.
  • Herodes el Grande muere 4 a.C.
  • Regreso a Nazaret 4/3 a.C.
  • Jesús visita el templo siendo un muchacho 6/7 d.C.
  • Tiberio César es emperador 14
  • Comienza el ministerio de Juan 26
  • Jesús inicia su ministerio 26/27
  • Jesús elige a sus doce discípulos 28
  • Jesús alimenta a más de cinco mil personas 29
  • Jesús es crucificado, resucita y asciende 30

Es su propósito, presentar un informe detallado de la vida de Cristo y a este como hombre perfecto y Salvador, escrito por Lucas: médico (Col_4:10), griego y cristiano gentil. Es el único autor gentil conocido en el Nuevo Testamento. Fue amigo personal y compañero de Pablo. También escribió Hechos y los dos libros van juntos, dedicados a Teófilo -«ama a Dios»-, los gentiles y el pueblo en general, cerca del 60 d.C., desde Cesarea o Roma

Versículos clave: «Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (19.9, 10).

Personas clave: Jesús, Elisabet, Zacarías, Juan el Bautista, María, los discípulos, Herodes el Grande, Pilato, María Magdalena
Lugares clave: Belén, Galilea, Judea, Jerusalén

Características particulares:

Este es el Evangelio más completo. El vocabulario general y su forma de expresarse denotan la cultura del autor. A menudo hace referencia a enfermedades y diagnósticos. Lucas enfatiza la relación de Jesús con la gente, subraya la oración, los milagros, los ángeles; plasma inspirados himnos de alabanza y adjudica un lugarsobresaliente a la mujer. Gran parte de 9.51-18.35 no aparece en otro evangelio.

Todo nacimiento es un milagro y cada niño es un regalo de Dios. Pero cerca de veinte siglos atrás, ocurrió un milagro de milagros. Nació un niño, pero este era Hijo de Dios. Los Evangelios hablan de este nacimiento, pero el doctor Lucas, como si fuera el médico comadrón, nos ofrece mayores detalles de esta asombrosa ocasión. Jesús se presentó en la historia con Padre divino y madre humana: Dios manifestado en carne.

Lucas afirma la divinidad de Cristo, pero el verdadero énfasis de este libro radica en mostrar su humanidad: Jesús, el Hijo de Dios, es también el Hijo del Hombre. Como médico, Lucas era un hombre de ciencia; y como griego era un hombre de detalles. No sorprende, por lo tanto, que empiece delineando su investigación extensa y explicando que lo que informa es cierto (1.1-4). Además, Lucas fue un amigo personal y compañero de viaje de Pablo, de manera que pudo entrevistar a los otros discípulos, tener acceso a otros informes históricos y también fue testigo del nacimiento y crecimiento de la iglesia primitiva. Su Evangelio y el libro de Hechos son documentos históricos confiables.

La historia de Lucas empieza con la aparición de unos ángeles a Zacarías y luego a María, informándoles del nacimiento de sus hijos. De Zacarías y Elisabet vendría Juan el Bautista, cuya misión sería preparar el camino para Cristo. María concebiría por el Espíritu Santo y daría a luz a Jesús, el Hijo de Dios. Poco después del nacimiento de Juan, César Augusto ordenó un censo, de manera que María y José viajaron a Belén, la ciudad de David, tierra de sus antepasados. Allí nació la criatura. Los ángeles anunciaron el feliz acontecimiento a los pastores, los que se apresuraron a ir hasta el pesebre. Cuando salieron, alabaron a Dios y difundieron la noticia. Ocho días más tarde, circuncidaron a Jesús y luego lo dedicaron a Dios en el templo, donde Simeón y Ana confirmaron su identidad como el Salvador y Mesías.
Lucas incluye una breve referencia de Jesús a los doce años, cuando discute teología con los doctores de la Ley en el templo (2.41-52). El siguiente hecho se desarrolla dieciocho años después, cuando leemos que Juan el Bautista predicaba en el desierto. Antes de comenzar su ministerio público, Jesús fue a Juan el Bautista para que lo bautizara (3.1-38). A continuación, Lucas traza la genealogía de Jesús partiendo de su padre adoptivo, José, a través de David y Abraham para llegar hasta Adán, enfatizando su identidad como el Hijo del Hombre.

Después de la tentación (4.1-13), Jesús volvió a Galilea y empezó a predicar, enseñar y sanar (4.14-21.38). Durante este tiempo, estableció su grupo de doce discípulos (5.1-10; 27-29). Más tarde, Jesús comisionó a sus discípulos y los envió a proclamar el Reino de Dios. Cuando volvieron, les explicó su misión, su verdadera identidad y lo que significaba ser su discípulo (9.18-62). Su misión lo llevaría a Jerusalén (9.51-53), donde lo rechazarían, juzgarían y crucificarían.
Mientras llevaba su cruz hacia el Gólgota, algunas mujeres en Jerusalén lloraban por él, pero Jesús les dijo que lloraran por ellas mismas y sus hijos (23.28). Sin embargo, el Evangelio de Lucas no termina en tristeza. Concluye con la narración emocionante de la resurrección de Jesús, su aparición a los discípulos y su promesa de enviar al Espíritu Santo (24.1-53). Lea en Lucas un hermoso, detallado y completo relato de la vida de Jesús, el Hijo del Hombre y el Hijo de Dios. Luego alabe a Dios por enviar el Salvador a todos. él es nuestro resucitado y triunfante Señor.

Lugares clave en Lucas

Lucas empieza su relato en el templo de Jerusalén, dándonos los antecedentes del nacimiento de Juan el Bautista; luego se traslada a la ciudad de Nazaret y nos presenta la historia de María, la escogida para ser la madre de Jesús (1.26ss). Ante la orden del César de que se tomara un censo, María y José viajaron a Belén, donde Jesús nació en cumplimiento de la profecía (2.1ss). Jesús creció en Nazaret y empezó su ministerio cuando Juan lo bautizó (3.21, 22) y Satanás lo tentó (4.1ss). La mayor parte de su ministerio se desarrolló en Galilea. Fijó su morada en Capernaum (4.31ss) y desde allí enseñó en toda la región (8.1ss). Más tarde visitó la región de Gerasa, donde sanó a unos endemoniados de Gadara (8.36ss). Alimentó a más de cinco mil personas a orillas del mar de Galilea cerca de Betsaida (9.10ss). Jesús siempre viajó a Jerusalén para asistir a las festividades de mayor importancia y disfrutaba visitando a sus amigos en las cercanías de Betania (10.38ss). Sanó diez leprosos en los límites entre Galilea y Samaria (17.11) y ayudó a un recaudador de impuestos deshonesto en Jericó a cambiar el rumbo de su vida (19.1ss). Las pequeñas aldeas de Betfagé y Betania en el Monte de los Olivos fueron los lugares de descanso de Jesús durante los últimos días que vivió en la tierra. Lo crucificaron fuera de los muros de Jerusalén, pero resucitó. Dos hombres que se hallaban camino a Emaús fueron los primeros en ver al Cristo resucitado (24.13ss).

Bosquejo

  1. Nacimiento y preparación de jesús, el Salvador (1.1-4.13)
  2. De un bebé que nada podía hacer solo, Jesús creció hasta ser capaz de cumplir totalmente su misión en la tierra. Fue por completo humano, y se desarrolló en todo como nosotros. Sin dejar de ser totalmente Dios. No tomó atajos ni se puso al margen de las presiones ni las tentaciones de la vida. Tampoco hay atajos para nosotros al prepararnos para llevar una vida de servicio a Dios.
  3. Mensaje y ministerio de Jesús, el Salvador (4.14-21.38)

1.    Ministerio de Jesús en Galilea
2.    Ministerio de Jesús camino a Jerusalén
3.    Ministerio de Jesús en Jerusalén

Jesús enseñó a grandes multitudes, sobre todo mediante parábolas, narraciones con grandes verdades. Pero solo los que quieran oír comprenderán. Debiéramos orar que el Espíritu de Dios nos ayude a comprender las implicaciones de estas verdades en nuestras vidas de modo que cada vez seamos más semejantes a Jesús.

Muerte y resurrección de Jesús, el Salvador (22.1-24.53)

Al Salvador del mundo lo arrestaron y ejecutaron. Sin embargo, la muerte no pudo acabar con él y ascendió al cielo. Gracias a la narración cuidadosa e histórica de Lucas, conocemos los hechos de la resurrección de Jesús. Debemos no solo creer que estos sucesos son reales, sino también confiar en Jesucristo como nuestro Salvador. Es miopía pasar por alto los hechos, pero es mucho más triste aceptarlos y no tomar en cuenta el perdón que Jesús nos brinda.
Importancia

Jesucristo, el Salvador: Lucas describe cómo el Hijo de Dios irrumpió en la historia humana. Jesús vivió como el ejemplo perfecto de un hombre. Después de un ministerio, proveyó un sacrificio perfecto por nuestros pecados de manera que pudiésemos ser salvos.
Jesús es nuestro perfecto líder y Salvador. Brinda perdón a todos los que lo aceptan como Señor de sus vidas y creen que lo que él dice es verdad.
Historia: Lucas fue un médico e historiador. Puso gran énfasis en fechas y detalles, conectando a Jesús con acontecimientos y personas en la historia.
Lucas ofrece detalles para que podamos creer en la confiabilidad de la historia de la vida de Jesús. Aún más importante, podemos creer con certeza que Jesús es Dios.
Gente: A Jesús le interesaba profundamente la gente y su relación con ella. Mostraba un cálido interés en sus seguidores y amigos: hombres, mujeres y niños.
El amor de Jesús por la gente es buena noticia. Su mensaje es para todas las personas en cada nación. Cada uno de nosotros tiene la oportunidad de responderle en fe.
Compasión: Como un hombre perfecto, Jesús mostró tierna compasión por los pobres, despreciados, heridos y pecadores. A nadie rechazaba ni tenía en poco.
Jesús es más que una filosofía o un maestro; cuida de usted. Solo esta clase de amor profundo puede satisfacer su necesidad.
Espíritu Santo: El Espíritu Santo estuvo presente en el nacimiento de Jesús, bautismo, ministerio y resurrección. Como un ejemplo perfecto para nosotros, Jesús vivió en dependencia del Espíritu Santo.
Dios envió al Espíritu Santo como una confirmación de la autoridad de Jesús. El Espíritu Santo capacita a las personas a vivir por Cristo. Por la fe podemos recibirlo y por lo tanto usar su poder para testificar y servir.

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