Esdras-4-Zorobabel1

Esdras 4: Zorobabel

Esdras 4:1 Oyendo los enemigos de Judá y de Benjamín que los venidos de la cautividad edificaban el templo de Jehová Dios de Israel,

Los enemigos de Judá y Benjamín eran personas que habían sido reubicadas en el reino del norte cuando Asiria conquistó Israel. En un intento por infiltrarse e interrumpir el proyecto, ofrecieron ayudar en el proyecto de reconstrucción. Querían vigilar de cerca lo que los judíos estaban haciendo. Esperaban evitar que Jerusalén volviera a ser fuerte. Sin embargo, los judíos descubrieron su maniobra. Tal sociedad con no creyentes hubiera tentado al pueblo de Dios a comprometer su fe.

Los creyentes pueden esperar oposición cuando llevan a cabo la obra de Dios. Los no creyentes y las fuerzas espirituales del mal siempre están trabajando en contra de Dios y de su pueblo. La oposición puede ofrecer alianzas comprometedoras, esfuerzos para desalentarnos e intimidarnos o acusaciones injustas. Si usted espera estas tácticas, no lo van a detener. Siga adelante con la obra que Dios ha planeado para usted y confíe en que El le mostrará el camino para superar los obstáculos.

Esdras 4:2 vinieron a Zorobabel y a los jefes de casas paternas, y les dijeron: Edificaremos con vosotros, porque como vosotros buscamos a vuestro Dios, y a él ofrecemos sacrificios desde los días de Esar-hadón rey de Asiria, que nos hizo venir aquí.

Esar – hadón : Rey de Asiria del 681 al 669 a.C.

Estos enemigos afirmaban adorar al mismo Dios que Zorobabel y el resto de los judíos. En un sentido, esto era cierto, adoraban a Dios pero también a una multitud de otros dioses. A los ojos de Dios, esto no era adoración, sino pecado y rebelión. La verdadera adoración significa devoción únicamente a Dios. Para estos extranjeros, Dios era sólo otro «ídolo» para añadir a su colección. Su motivo real era interrumpir el proyecto del templo. Los creyentes de la actualidad deben tener cuidado de aquellos que proclaman ser cristianos pero cuyas acciones revelan claramente que usan al cristianismo sólo para su propio beneficio.

Esdras 4:3 Zorobabel, Jesúa, y los demás jefes de casas paternas de Israel dijeron: No nos conviene edificar con vosotros casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová Dios de Israel, como nos mandó el rey Ciro, rey de Persia.

Esdras 4:4 Pero el pueblo de la tierra intimidó al pueblo de Judá, y lo atemorizó para que no edificara.

El desaliento y el temor son dos de los más grandes obstáculos para completar la obra de Dios. Muy a menudo se aparecen donde y cuando menos se les espera. El desaliento se devora nuestras motivaciones y el temor nos paraliza a tal punto que nos impide actuar. Reconozca estas barreras comunes. Recuerde que el pueblo de Dios en todas las épocas tuvo que enfrentar estos problemas, y con la ayuda de Dios, pudo vencerlos. Al estar firmes junto con otros creyentes, usted puede vencer el temor y el desaliento, y completar la voluntad de Dios.

Esdras 4:5 Sobornaron además contra ellos a los consejeros para frustrar sus propósitos, todo el tiempo de Ciro rey de Persia y hasta el reinado de Darío rey de Persia.

Ciro reinó sobre Babilonia entre los años 538 y 530 a.C.; Darío reinó entre 522 y 486 a.C.

Esdras 4:6 Y en el reinado de Asuero, en el principio de su reinado, escribieron acusaciones contra los habitantes de Judá y de Jerusalén.

Este pasaje es un paréntesis dentro de la narración. Se refiere a la reciente oposición contra la reedificación de las murallas de la ciudad. Desde el punto de vista de la cronología debía aparecer entre los capítulos 6 y 7, o al final del relato de Esdras.

Asuero (su nombre hebreo) reinó sobre Babilonia del 486 al 465 a.C. Su nombre griego era Jerjes.

En estos versículos Esdras resume la historia completa de la oposición a la construcción del templo, de los muros y de otros edificios importantes de Jerusalén. Cronológicamente, 4.6 encaja entre los capítulos 6 y 7; 4.7-23 registra los acontecimientos entre Esdras 7 y Nehemías 1. Esdras los agrupó aquí para destacar la oposición persistente hacia el pueblo de Dios a través de los años, y la capacidad de El para superarla.

Esdras 4:7 También en días de Artajerjes escribieron Bislam, Mitrídates, Tabeel y los demás compañeros suyos, a Artajerjes rey de Persia; y la escritura y el lenguaje de la carta eran en arameo.

Artajerjes reinó sobre Babilonia del 465 al 423 a.C.

Esta carta enviada al rey Artajerjes pudo haber sido escrita en tablas de arcilla, piezas de alfarería u hojas de pergamino.

Esdras 4:8 Rehum canciller y Simsai secretario escribieron una carta contra Jerusalén al rey Artajerjes.

Este pasaje y 7.12-26 no están escritos en hebreo, sino en arameo, probablemente porque contienen la correspondencia oficial con un rey.

Esdras 4:9 En tal fecha escribieron Rehum canciller y Simsai secretario, y los demás compañeros suyos los jueces, gobernadores y oficiales, y los de Persia, de Erec, de Babilonia, de Susa, esto es, los elamitas,

Esdras 4:10 y los demás pueblos que el grande y glorioso Asnapar transportó e hizo habitar en las ciudades de Samaria y las demás provincias del otro lado del río.

Asnapar era otro nombre para Asurbanipal (669-627 a.C.), el rey Asirio que terminó la reubicación de los israelitas cautivos. Fue el último de los reyes asirios fuertes, y después de su muerte la nación decayó rápidamente. Asiria fue conquistada por Babilonia en el 612.

Asnapar : Biznieto de Asar-hadón; reinó del 669 al 627 a.C

Esdras 4:11 Y esta es la copia de la carta que enviaron: Al rey Artajerjes: Tus siervos del otro lado del río te saludan.

Esdras 4:12 Sea notorio al rey, que los judíos que subieron de ti a nosotros vinieron a Jerusalén; y edifican la ciudad rebelde y mala, y levantan los muros y reparan los fundamentos.

Esdras 4:13 Ahora sea notorio al rey, que si aquella ciudad fuere reedificada, y los muros fueren levantados, no pagarán tributo, impuesto y rentas, y el erario de los reyes será menoscabado.

Esdras 4:14 Siendo que nos mantienen del palacio, no nos es justo ver el menosprecio del rey, por lo cual hemos enviado a hacerlo saber al rey,

Esdras 4:15 para que se busque en el libro de las memorias de tus padres. Hallarás en el libro de las memorias, y sabrás que esta ciudad es ciudad rebelde, y perjudicial a los reyes y a las provincias, y que de tiempo antiguo forman en medio de ella rebeliones, por lo que esta ciudad fue destruida.

Esdras 4:16 Hacemos saber al rey que si esta ciudad fuere reedificada, y levantados sus muros, la región de más allá del río no será tuya.

Esdras 4:17 El rey envió esta respuesta: A Rehum canciller, a Simsai secretario, a los demás compañeros suyos que habitan en Samaria, y a los demás del otro lado del río: Salud y paz.

Esdras 4:18 La carta que nos enviasteis fue leída claramente delante de mí.

Esdras 4:19 Y por mí fue dada orden y buscaron; y hallaron que aquella ciudad de tiempo antiguo se levanta contra los reyes y se rebela, y se forma en ella sedición;

Artajerjes dijo que Jerusalén «tiene una larga historia de revueltas contra reyes y ha sido un lugar de rebelión y sedición». Al leer los registros históricos supo que de Jerusalén habían salido reyes poderosos, y tal vez pudo haber temido que surgiera otro si reconstruían la ciudad. Salomón había gobernado un gran imperio, y los reyes de Jerusalén se habían rebelado contra potencias poderosas; por ejemplo, a pesar de su voto de lealtad, Sedequías se rebeló contra Nabucodonosor. Artajerjes no quiso ayudar en la reconstrucción de una ciudad y una nación rebeldes.

Esdras 4:20 y que hubo en Jerusalén reyes fuertes que dominaron en todo lo que hay más allá del río, y que se les pagaba tributo, impuesto y rentas.

Esdras 4:21 Ahora, pues, dad orden que cesen aquellos hombres, y no sea esa ciudad reedificada hasta que por mí sea dada nueva orden.

Esdras 4:22 Y mirad que no seáis negligentes en esto; ¿por qué habrá de crecer el daño en perjuicio de los reyes?

Esdras 4:23 Entonces, cuando la copia de la carta del rey Artajerjes fue leída delante de Rehum, y de Simsai secretario y sus compañeros, fueron apresuradamente a Jerusalén a los judíos, y les hicieron cesar con poder y violencia.

Los contratiempos y las interrupciones son dolorosos y desalentadores para los que trabajan en la obra de Dios. Estos cautivos habían recibido una dosis doble de desánimo. Los líderes deberían hacer todo lo posible para evitar que el trabajo se detenga, pero a veces las circunstancias están más allá de nuestro control. Cuando usted llegue a un punto de estancamiento, recuerde que todavía debe permanecer firme en el Señor.

Esdras 4:24 Entonces cesó la obra de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y quedó suspendida hasta el año segundo del reinado de Darío rey de Persia.

Esdras resume aquí su relato cronológico. Probablemente hayan pasado diez años desde que los israelitas trabajaron en el templo. Las obras no se reanudaron sino hasta el 520 a.C., en el segundo año del reinado del rey Darío.

Zorobabel

En algunas ocasiones, la propiedad de Dios sobre un proyecto se reconoce solamente después de que han fracasado nuestros mejores esfuerzos. Es peligroso pensar en Dios como en el responsable de los detalles insignificantes mientras que nos hacemos cargo de los aspectos más importantes del proyecto. En lugar de eso, es Dios el que está en control de todo y nosotros sólo jugamos una parte de su plan total. Cuando Dios nos da importantes trabajos para hacer, no es porque necesite nuestra ayuda. Zorobabel aprendió esta lección.

El pueblo de Dios había permanecido cautivo en Babilonia por muchos años. Muchos se habían establecido ahí con confortables estilos de vida y querían quedarse. Había, sin embargo, casi 60.000 que no habían olvidado a Judá. Cuando en el 539 a.C. Babilonia fue derrotada, Ciro, el gobernante de Persia, permitió que los judíos regresaran a Jerusalén y reconstruyeran su templo. Zorobabel guió el regreso del primer y más grande grupo a la tierra prometida.

El liderazgo de Zorobabel era por derecho y por reconocimiento. No sólo era un descendiente de David, sino que tenía cualidades personales de liderazgo. Cuando el pueblo llegó a Judá, se le dio tiempo para que estableciera sus viviendas, y luego fue llamado para comenzar la obra. Comenzaron no con los muros de la ciudad ni con los edificios gubernamentales, sino reconstruyendo el altar, adorando juntos a Dios y celebrando una fiesta. Bajo el liderazgo de Zorobabel, establecieron un cimiento espiritual para sus esfuerzos de construcción.

Los cimientos del templo quedaron rápidamente terminados, lo que dio origen a otra ronda de celebración. Pero pronto surgieron dos problemas. Unos cuantos ancianos recordaron el glorioso templo de Salomón y se entristecieron de lo pequeño y menos glorioso que era este. Además, algunos enemigos de los judíos trataron de infiltrarse en la fuerza de trabajo y detuvieron la construcción con presiones políticas. El temor hizo que la obra se detuviera. La gente regresó a su casa y pasaron dieciséis años.

No sabemos lo que hizo Zorobabel durante ese tiempo. El desaliento que siguió a aquellos primeros meses de entusiasmo y logros debió haber sido muy grande. A la larga, aquellos sentimientos se endurecieron hasta llegar a la desesperanza. Así que Dios envió a los profetas Hageo y Zacarías para ser los compañeros que alentarían a Zorobabel. Confrontaron la renuencia del pueblo y los confortaron en sus temores. El trabajo comenzó una vez más con renovadas fuerzas y se terminó en cuatro años.

Como muchos de nosotros, Zorobabel sabía cómo empezar correctamente pero le fue difícil mantener el ritmo. Su éxito dependía de la calidad de aliento que recibía. Dejó que el desaliento se llevara lo mejor de él. Sin embargo, cuando permitió que Dios tomara el control, la obra se completó. Dios siempre tiene el control. No debemos dejar que las circunstancias o la falta de aliento nos impidan hacer las tareas que Dios nos ha encomendado.

Zorobabel guió al primer grupo de judíos de regreso del cautiverio de Babilonia a Jerusalén. Terminó la reconstrucción del templo de Dios. Demostró sabiduría en la ayuda que aceptó y en la que rechazó. Comenzó su proyecto de construcción con la adoración como punto central

Como todos tenía sus debilidades y cometió sus errores: Necesitaba aliento constante. Permitió que los problemas y la resistencia detuvieran la obra de reconstrucción

De su vida aprendemos que: Un líder necesita proveer no sólo la motivación inicial para un proyecto, sino el necesario aliento continuo para mantener el proyecto caminando. Un líder debe encontrar su propia fuente confiable de aliento. La fidelidad de Dios se muestra en la forma en la que preservó la línea de David.

Lo vemos en Babilonia, Jerusalén, com líder reconocido de los cautivos. Hijo de Salatiel y nieto de Joaquín. Contemporáneo de Ciro, Darío, Zacarías, y Hageo.

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