Efesios 5: Siguiendo el ejemplo de Dios

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Debéis seguir el ejemplo de Dios de la manera que los hijos bien amados siguen el de sus padres. Debéis vivir en el amor de la manera que Cristo os amó y Se dio a Sí mismo a Dios en sacrificio y ofrenda, un sacrificio que fue el aroma de un perfume agradable a Dios. De la inmoralidad sexual y de la manera sucia de vivir y de los deseos insaciables, ni siquiera habléis entre vosotros; no trae ningún provecho al pueblo consagrado a Dios el hablar de esas cosas. Así que ni se mencione una conducta vergonzosa. Que no haya entre vosotros conversaciones intrascendentes ni chistes que no tienen ninguna gracia, porque estas son cosas que no corresponden a ‹ personas como vosotros. Sea vuestro hablar más bien una agradecida alabanza a Dios. Ya sabéis muy bien y estáis percatados de que ninguno que sea inmoral sexual, o que viva suciamente, o que dé rienda suelta a deseos insaciables (que es idolatría) tiene parte en el Reino de Cristo y de Dios. Que nadie os engañe con palabras vacías. Es a causa de estos vicios por lo que viene sobre los hijos desobedientes la ira de Dios. No os asociéis con ellos.

Pablo les pone a sus amigos cristianos el listón más alto del mundo: les dice que deben seguir el ejemplo de Dios. Clemente de Alejandría habría de decir más tarde sin ambages que el verdadero sabio cristiano practica el ser Dios.

Cuando Pablo hablaba de seguir el ejemplo estaba usando un lenguaje que debían entender muy bien los sabios de Grecia. Mímésis, imitación, era lo más importante del aprendizaje de un orador. Los maestros de retórica enseñaban que el aprendizaje de la oratoria dependía de tres cosas: teoría, imitación y práctica. La parte principal de su entrenamiento era el estudio y la imitación de los maestros que los hubieran precedido. Es como si Pablo dijera: « Si os estuvierais preparando para ser oradores, se os diría que imitarais a los maestros de la palabra. Como os estáis preparando para la vida, debéis seguir el ejemplo del Señor de la verdadera vida.»

Por encima de todo, el cristiano debe imitar el amor y el perdón de Dios. Pablo usa una frase típica del Antiguo Testamento: « aroma de perfume,» que se remonta a una idea muy antigua, tanto como el sacrificio mismo. Cuando se ofrecía un sacrificio en el altar, el olor de la carne quemada subía al cielo, y el dios al que se le ofrecía el sacrificio se suponía que se deleitaba con ese olor. Un sacrificio que tuviera el aroma de un perfume era especialmente agradable y aceptable al dios al que se le ofrecía.

Pablo toma la frase que el tiempo había consagrado –casi cincuenta veces aparece en el Antiguo Testamento- y se la aplica al Sacrificio que Jesús Le presentó a Dios en la Cruz.

El Sacrificio de Jesús Le fue sumamente agradable a Dios.

¿Cuál fue ese Sacrificio? Fue una vida de perfecta obediencia a Dios y de perfecto amor a los hombres; una obediencia tan absoluta y un amor tan infinito que aceptaron la Cruz. Lo que dice Pablo es :«Seguid el ejemplo de Dios. Eso lo podéis hacer solamente amando a los hombres con el mismo amor sacrificial con que nos amó Jesús, y perdonándolos por amor como ha hecho Dios con nosotros.»

Pablo pasa a otro tema. Se ha dicho que la castidad fue la única virtud nueva que introdujo el Cristianismo en el mundo. Desde luego, es verdad que el mundo antiguo miraba la inmoralidad con tal ligereza que no la consideraba pecado. Se daba por sentado que un hombre tuviera una querida. En lugares como Corinto, los grandes templos contaban con un personal de centenares de sacerdotisas que eran en realidad prostitutas sagradas, y cuyas ganancias contribuían al mantenimiento del templo.

En su discurso Pro éaelio, Cicerón decía: « Si hubiera alguien que creyera que a los jóvenes había que prohibirles totalmente él amor de las cortesanas, se consideraría que se pasaba de severo. Yo no negaría su principio, pero estaría en desacuerdo, no solamente con la permisividad de nuestra edad, sino también con las costumbres y concesiones de nuestros antepasados. ¿Cuándo no se ha consentido? ¿Cuándo se ha encontrado reprobable? ¿Cuándo se ha negado esa licencia? ¿Cuándo fue ilegal lo que ahora es legal?»

Los griegos decían que Solón había sido el primero que había permitido la introducción de las prostitutas en Atenas, y luego la construcción de burdeles. Y con las ganancias del nuevo negocio se construyó un templo a Afrodita, la diosa del amor. Bien claro deja el punto de vista griego en este asunto el hecho de que no les pareciera mal construir un templo a sus dioses con las ,ganancias de la prostitución.

Cuando Pablo hacía hincapié en la pureza moral, estaba colocando el listón a una altura que los paganos normales no habían soñado jamás. Por eso es por lo que los exhorta tan en serio, y establece la ley de la pureza con tal severidad.

Debemos tener presente la clase de sociedad de la que procedían estos conversos cristianos, y la clase de sociedad que los circundaba. No hay nada en toda la Historia semejante al milagro moral que obró el Cristianismo.

Bromeando con el pecado

Debemos fijarnos en otras dos advertencias que hace Pablo.

(i) Dice que de estos pecados vergonzosos no se debe ni hablar. Los persas, según Heródoto, tenían la regla de « no permitir hablar de las cosas que no estaba permitido hacer.» El hacer chistes de algo, o el usarlo como un tema corriente de conversación es introducirlo en la mente y acercarlo a la práctica. Pablo advierte que algunas cosas son peligrosas hasta en la conversación y en los chistes. Es un hecho sombrío de la naturaleza humana el que muchos libros y comedias y películas se hayan hecho famosos simplemente porque trataban de cosas prohibidas y sucias.

(ii) Dice que sus conversos no se debían dejar engañar con palabras vacías. ¿Qué quiere decir? Había voces en el mundo antiguo, y hasta en la Iglesia Cristiana, que le enseñaban a la gente a pensar con ligereza en los pecados del cuerpo.

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