Eclesiastés-6-Qué-sentido-tiene-la-vida

Eclesiastés 6: Qué sentido tiene la vida

Eclesiastés 6:1 En este mundo hay otro mal muy común entre los hombres, según he podido ver:

Eclesiastés 6:2 Dios les da a algunos abundantes riquezas y esplendor, y nunca les falta nada de lo que desean; pero no les permite gozar de todo ello, [1] sino que otros lo disfrutan. ¡Esto es también una ilusión vana y realmente lamentable!

Es de sabios disfrutar de lo que se recibe de Dios.

En esta sección Salomón muestra que tener la actitud correcta acerca de Dios puede ayudarnos a lidiar con las injusticias presentes. La prosperidad no siempre es buena y la adversidad no siempre es mala. Sin embargo, Dios es bueno siempre, y si vivimos como El, experimentaremos contentamiento.

Eclesiastés 6:3 Un hombre puede tener cien hijos[2] y vivir muchos años; pero por mucho que viva, si no disfruta completamente de lo bueno, y si ni siquiera recibe sepultura, yo sostengo que un niño abortado vale más que ese hombre.

Eclesiastés 6:4 Pues aunque ese niño se pierda en la nada, en la oscuridad, donde su nombre quedará ignorado,

Eclesiastés 6:5 y aunque no llegue a ver el sol[3] ni a saber nada, al menos habrá tenido más descanso que aquel hombre,

Eclesiastés 6:6 el cual podría haber vivido dos mil años y , sin embargo, no disfrutar de sus bienes. Y al fin de cuentas, ¡todos van al mismo lugar![4]

El abortivo, el que nace muerto, está mejor que el que no ha disfrutado del fruto de su trabajo y se priva a sí mismo inútilmente.

«Dios no le da facultad de disfrutar de ello» probablemente se refiere a que la persona muere. Aun si viviese una larga vida, a la postre carece de sentido (es vanidad) en sí mismo porque uno no se puede llevar las riquezas materiales. Todos morimos. Tanto los ricos como los pobres terminan en la tumba. Mucha gente trabaja arduamente para prolongar la vida y mejorar su condición física, pero no invierten ni siquiera el mismo tiempo o esfuerzo en su salud espiritual. Cuán corto de vista es el que se esfuerza por prolongar esta vida y no da los pasos necesarios para ganar la vida eterna.

«¿No van todos al mismo lugar?» significa que todos mueren.

Eclesiastés 6:7 El hombre trabaja y trabaja para comer, pero nunca queda satisfecho.

Las satisfacciones materiales no bastan

Eclesiastés 6:8 ¿Qué tiene el sabio que no tenga el necio, a no ser sus conocimientos para hacerle frente a la vida?

Eclesiastés 6:9 Vale más lo que uno ve que lo que se imagina. [5] Pero también esto es vana ilusión, es querer atrapar el viento.

Es mejor estar contento con lo que se tiene ( vista de ojos ). Ello nos mantiene alejados de la codicia.

«Más vale vista de ojos que deseo que pasa» se refiere a perder tiempo en soñar y desear lo que uno no tiene.

Eclesiastés 6:10 Lo que ahora existe, hace mucho que recibió su nombre, y se sabe cuál es. Nadie puede luchar con quien es más poderoso que él.

Dios conoce y dirige todo lo que sucede. Dios tiene las riendas de nuestra vida, aunque a veces no lo parezca. Como seres creados, resulta muy tonto de nuestra parte discutir con nuestro Creador, quien nos conoce completamente y puede ver el futuro.

Eclesiastés 6:11 Una cosa es cierta: donde abundan las palabras, abundan los disparates; y nada se gana con eso.

Eclesiastés 6:12 De hecho, nadie sabe lo que es mejor para el hombre durante los contados días de esta vana ilusión que es su vida. Sus días pasarán como una sombra, ¿y quién podrá decirle lo que ha de ocurrir en este mundo después de su muerte?

Salomón está señalando la profunda verdad de que no podemos predecir lo que nos depara el futuro. El único que conoce lo que sucederá después de que nos hayamos ido es Dios. Ningún humano conoce el futuro, así que cada día debe vivirse por su propio valor. Salomón está rebatiendo la noción de que el hombre puede hacerse cargo de su propio destino. En todos nuestros planes debemos volver la vista a Dios, no sólo hacia el futuro.

En 6:1-8 el Predicador repite la enseñanza de la declaración anterior: supuesto que Dios, dueño de todos los bienes, si al mismo tiempo no da al hombre la facultad de gozar de cuanto le ha dado, esto es un mal muy gravoso sobre el hombre. El hombre puede tener bienes; honra; hijos; larga vida; pero Dios no le permite gozar de ello, por lo contrario, los extraños se lo comen, esto es vanidad y su condición es la de un abortivo. Los extraños se lo comen en este contexto, posiblemente porque no tenga hijos que hereden sus bienes. Cien hijos y vive muchos años, aquí son los hijos quienes aparentemente disfrutan. Los bienes, los hijos, la larga vida, eran las cosas apreciadas en la antigüedad, pero todas estas cosas, sin que Dios disponga que se goce de ellas, no sirven para alcanzar la felicidad.

Un abortivo es mejor que él, o sea, la muerte les espera a ambos: A aquel que no tuvo nada y se fue a las tinieblas porque no alcanzó a vivir; y al otro que lo tuvo todo pero fue como si no hubiese tenido nada. Mal por mal, el abortivo quedó en mejores condiciones, porque no tuvo la frustración de tener y no gozar. Las mejores condiciones para alcanzar la felicidad de nada sirven si no se gozan de ellas, y esto último depende de Dios. Y con todo eso, su alma no se sacia. Si el Predicador sigue con la comparación del abortivo y el que no disfruta de lo que posee, lo que dice ahora, es que el abortivo no deseó nada y por ello no hay frustración en su suerte, lo contrario del que se afanó por tener cosas que hacen a la felicidad y no disfrutó de ellas. El versículo 7 es probablemente un refrán popular que cita el sabio.

¿Qué ventaja tiene el sabio sobre el necio? Todo el versículo 8 es un tanto oscuro. La interpretación de Dios Habla Hoy: “¿Qué tiene el sabio que no tenga el necio, a no ser sus conocimientos para hacer frente a la vida?”

Midiendo los valores

La unidad de este pasaje está dada por una serie de proverbios de valoraciones comparativas un tanto abreviadas, pues el sentido completo sería: “Bueno es… pero mejor”. Tener en cuenta esto nos ayudará a entender con más exactitud el sentido de los proverbios. Por ejemplo: Bueno es el perfume fino, pero mejor es el buen nombre, bueno es el día del nacimiento pero mejor es el día de la muerte etc. Todos estos proverbios están calculados en manera de provocar el pensamiento. Algunos dan la razón, el porqué, del dicho enigmático, otros desafían a la sabiduría y la comprensión del oyente. Y es posible que haya más de un porqué para cada proverbio. Se ha dicho que lo bueno es enemigo de lo mejor, porque podemos conformarnos con lo bueno y no reflexionamos con el desafío de lo mejor. Si quieres ser perfecto… dijo Jesús al joven rico, y se puso de manifiesto que éste se conformaba con lo bueno y no procuraba lo mejor.

Lo que los ojos ven. Esto no es exactamente igual pero es semejante al proverbio castellano: “Más vale pájaro en mano que ciento volando.” J. J. Serrano traduce: “Vale más disfrutar que desear.” Muy negativo, el Predicador añade: Sin embargo, esto también es vanidad y aflicción de espíritu.

¿Quién sabe lo que es mejor para el hombre durante los contados días de su vana vida?. A pesar de los proverbios que hablan de lo “mejor” es muy difícil para el hombre discernir lo que en realidad sea mejor: Es sólo hombre y no puede contender con Dios (hay que recordar el caso de Job). La muerte asoma nuevamente como el límite de las capacidades del hombre: los días de su vida los pasa como sombra. Ya ha recibido un nombre es expresión equivalente a “ya existió”. Del hombre se conoce lo que es y lo que puede; no hay nada nuevo bajo el sol.

Estas aumentan la vanidad, es decir: Hablar mucho no es saber mucho. Es tema favorito de los sabios. Que el día del nacimiento, porque el nacimiento es promesa, la muerte es plenitud. Es hasta el momento de la muerte que puede evaluarse lo que se ha vivido. Mejor es ir a la casa de duelo que a la casa del banquete. Tienen la razón explícita que aclara el sentido del proverbio. Los dolores en la vida sirven para desarrollar una madurez de carácter que la risa no puede producir. Mejor es oír la reprensión del sabio, es parecido al castellano: “Si el sabio reprende, malo; si el necio aplaude, peor.” La Biblia de Jerusalén lo traduce: “Más vale oír reproche de sabio, que oír alabanza de necios.” La aprobación del necio, como su risa, carece de todo valor.

La opresión… y el soborno, son los extremos con lo que debe luchar el sabio para mantener su sabiduría. Son obstáculos, pero no ocasiones de fracaso.

En 7:8-10 algunos comentadores ven una unidad en estos tres versículos, específicamente en cuanto a la moderación del carácter que se expresa sobre todo en un hablar mesurado. Esta interpretación sería más evidente si se traduce en el versículo 8 “mejor es el fin de las palabras que el comienzo de ellas”. El término hebreo para “asunto”, “cosa”, puede traducirse también “palabra”. “La enseñanza sería entonces que se debe ser muy cauto al hablar y, hasta donde sea posible, imaginar el efecto que producirán una vez pronunciadas las palabras” (A. Cohen).

El enojo reposa, es el mismo término hebreo que aquí se traduce “enojo”, kawas, y aparece en el Salmo 12:16 y 27:3, y nos da una idea de la reflexión de los sabios sobre el tema. Los tiempos pasados fueron mejores que estos; para dar unidad al pensamiento algunos interpretan como si el texto quisiera decir: “Me he portado como un necio pero antes no era así, intentando una justificación.” Sabiduría con posesiones, se traducen en otras maneras: “Más vale sabiduría que patrimonio”. También, la Biblia de Jerusalén lo traduce: “Tan buena es la sabiduría como la hacienda”.

Pero la ventaja de conocer la sabiduría, aceptando esta traducción se corrige un tanto el dicho anterior. Tanto las posesiones como la sabiduría sirven de protección, pero, además, la sabiduría da vida.

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