Eclesiastés-4-La-opresión-de-los-débiles

Eclesiastés 4: La opresión de los débiles

Eclesiastés 4:1 Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol; y he aquí las lágrimas de los oprimidos, sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no había consolador.

El Predicador se fija en aquellos que sufren opresión. En una declaración apasionada, halla que los oprimidos no tienen quien los consuele y que el poder está en manos de sus opresores. Debido a estas dos cosas, los oprimidos no tienen esperanza

Eclesiastés 4:2 Y alabé yo a los finados, los que ya murieron, más que a los vivientes, los que viven todavía.

El Predicador concluye que los muertos están mejor que los oprimidos que aún viven. Si todo lo que la vida puede ofrecer es opresión, lo mejor es no haber nacido. Pero esta expresión apasionada no constituye el veredicto final del Predicador sobre el valor de la existencia humana

Eclesiastés 4:3 Y tuve por más feliz que unos y otros al que no ha sido aún, que no ha visto las malas obras que debajo del sol se hacen.

El necio es víctima de su propia ociosidad. Otro tema menor que recorre el libro es que trabajar con moderación otorga dignidad a la persona; pero si el trabajo es excesivo y la absorbe por completo, de nada aprovecha: Porque un poco descansadamente es mejor que mucho con aflicción de espíritu.

Eclesiastés 4:4 He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.

Algunas personas son perezosas mientras que otras son adictas al trabajo. Los primeros, viendo la futilidad de apresurarse hacia el éxito, se cruzan de brazos y perjudican a los que dependen de ellas y a sí mismas. Los que tienen adicción por el trabajo muchas veces están motivados por la envidia, la ambición y un deseo constante de permanecer por delante de los demás. Ambos extremos son necios e irresponsables. El antídoto para ambos es el trabajo arduo pero con moderación. Tómese tiempo para disfrutar los otros dones que Dios le ha dado, y comprenda que Dios es el que nos proporciona tanto las asignaciones como las recompensas, no nosotros.

Eclesiastés 4:5 El necio cruza sus manos y come su misma carne.

Eclesiastés 4:6 Más vale un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu.

Eclesiastés 4:7 Yo me volví otra vez, y vi vanidad debajo del sol.

Eclesiastés 4:8 Está un hombre solo y sin sucesor, que no tiene hijo ni hermano; pero nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se sacian de sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? También esto es vanidad, y duro trabajo.

Cuando se trabaja solo y sin nadie a quien legar las riquezas, el ser humano sufre privaciones por gusto. Le sería mejor tomarse un poco de tiempo para disfrutar lo que tiene, antes que consumirse completamente tratando de tener más.

Eclesiastés 4:9 Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.

Existen ventajas al cooperar con otros. La vida no está diseñada para el aislamiento, sino para el compañerismo; no para la soledad, sino para la intimidad. Algunas personas prefieren el aislamiento debido a que sienten que no pueden confiar en nadie. Sin embargo, no estamos aquí en la tierra para servirnos a nosotros mismos, sino para servir a Dios y a los demás. No se aisle de los demás ni trate de ir por su cuenta. Busque compañeros, sea miembro de algún equipo.

Eclesiastés 4:10 Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.

Mejores son dos que uno : Una inversión conjunta tiene más probabilidades de éxito. Si uno de los socios triunfa, el otro puede compartir el fruto obtenido. Si fracasa, tiene alguien que le ayude.

Eclesiastés 4:11 También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo?

Aunque esto puede que se refiera a viajeros que tratan de mantenerse calientes en las frías noches de Palestina, la imagen que evoca a una pareja de esposo y esposa es demasiado obvia como para ignorarla. Un matrionio son los «dos» que, según Dios ordena, deben enfrentar los problemas de la vida.

Eclesiastés 4:12 Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.

Si el versículo 11 ofrece la imagen de dos viajeros, aquí se habla de cómo se defenderían en caso de ser asaltados por ladrones; cada uno saldría en auxilio del otro. Y si fueran tres, nadie los podría vencer. Si, por el contrario, el versículo 11 se refiere a un hombre y su mujer haciéndole frente juntos a la vida, entonces su fuerza aumentaría en caso de tener un hijo (un heredero).

Eclesiastés 4:13 Mejor es el muchacho pobre y sabio, que el rey viejo y necio que no admite consejos;

La sabiduría tiene algún valor: un pobre muchacho sabio es mejor que un rey viejo y necio.

Ser promovido y llegar a la cima es vanidad. La posición, la popularidad y el prestigio son metas deficientes para el trabajo en la vida. A pesar de que muchos los buscan, son sombras sin sustancia. Muchos buscan reconocimiento por sus logros; pero las personas son variables, y cambian con rapidez y facilidad. Cuánto mejor es buscar la aprobación de Dios. Su amor nunca cambia.

Eclesiastés 4:14 porque de la cárcel salió para reinar, aunque en su reino nació pobre.

Este es un versículo difícil, porque depende cómo se interprete el término hebreo traducido por aunque . El sentido parece ser que un joven, como antes David, aunque nacido en una familia pobre, puede, si es sabio, salir del aislamiento y llegar al trono.

Eclesiastés 4:15 Vi a todos los que viven debajo del sol caminando con el muchacho sucesor, que estará en lugar de aquél.

Eclesiastés 4:16 No tenía fin la muchedumbre del pueblo que le seguía; sin embargo, los que vengan después tampoco estarán contentos de él. Y esto es también vanidad y aflicción de espíritu.

Vuelve al tema de la injusticia pero aquí como “opresión”. Manifiesta una actitud distinta: ante la injusticia la seguridad de la justicia de Dios, ante la opresión la melancólica reflexión de que sería mejor morir o no haber nacido. No tienen quien los consuele (versículo 1). Nacam, significa que no hay quién para compadecer con ellos en su dolor. He visto que todo trabajo y toda obra excelente son resultado de la rivalidad del hombre contra su prójimo (versículo 4). Una manera contemporánea y un poco más suave de referirse al tema, que se ve que es muy antiguo, es el concepto de emulación. Por esto último se entiende el sentimiento que nos lleva a imitar los ejemplos superiores. Para la palabra hebrea se dan en castellano los siguientes equivalentes: celo, celos, afán, pasión, envidia. Un comentario a estas motivaciones humanas es el capítulo 13 de 1 Corintios.

El necio se cruza de brazos (versículo 5). El necio no siente el desafío de emular a nadie, es la manera de unir este proverbio popular con la argumentación que el Predicador venía trayendo hasta aquí. A él no lo mueve de su indolencia el ejemplo de los demás, se muere de hambre pero se queda de “brazos cruzados”.

La actuación de un sabio

En tres ejemplos muestra el Predicador las ventajas de una conducta verdaderamente sabia; las tres introducidas por la expresión “mejor” (en nuestra versión). Mejor la vida sosegada con lo poco que lo mucho con duro trabajo y sin tener en cuenta que nadie está seguro de disfrutar del fruto de una ambición desmedida; mejor gozar de la compañía de amigos que vivir en una peligrosa soledad; mejor un joven pobre y sabio que un anciano, rey y necio. El último ejemplo, sin embargo muestra la relatividad de una actitud sabia cuando ésta depende de la apreciación popular. Ya sabemos que para nuestro sabio lo que realmente alcanza la condición de sabiduría es el contentamiento con lo que Dios ha dispuesto para nuestra vida.

Mejor es una mano llena de sosiego… (versículo 6). Los israelitas habían aprendido en su historia que lo que Dios da es suficiente; sabían que a veces hay una larga distancia entre lo mucho y Dios; que el temor de Jehová y la justicia dan un valor inapreciable a lo poco; y que Dios puede disipar lo mucho que se procura el hombre. Ni se pregunta (versículo 8) quiere decir que no debemos reflexionar sobre las cosas. El caso es el soltero que no tiene hijos ni otros para disfrutar de sus bienes. Por eso, ¿para qué preocuparse tanto por las cosas materiales?

Mejor dos que uno solo (versículo 9), donde el solo fracasa el acompañado triunfa y lo va a mostrar con tres ejemplos. Si caen… si duermen juntos… si uno es atacado (versículos 10-12). En cualquier caso la ventaja está en el acompañado. Mas, ¡ay del solo! Y un cordel triple… (versículo 12). Posiblemente es un refrán popular, como siempre, oportunamente citado por el autor.

Mejor es un muchacho pobre (versículos 13-16). El tercer ejemplo tiene visos de hecho histórico, y se han propuesto varios casos que lo expliquen. Bíblicamente la historia de José en Egipto tiene la posibilidad de ser el antecedente que inspira al Predicador, pero el final de la historia no se ajusta al relato bíblico. Era sin fin todo el pueblo que estaba delante de él (versículo 16). Un personaje de la historia comentó sobre su propio caso: “Hay más adoradores del sol naciente que del sol poniente.” Pero el entusiasmo popular así como se enciende se apaga o sencillamente pasa la generación de la hazaña del héroe y éste es olvidado. La gloria de un momento se torna en otro momento en vanidad y conflicto de espíritu.

Ahora Puedes adquirir los Libros de Estudio

Al adquirir tus libros de estudios estarás ayudando este Ministerio para cumplir con la Gran Comisión de «Id y llevad el Evangelio a toda criatura en todo lugar. Contamos con tu ayuda. Dios te Bendice rica, grande y abundantemente.

Comparte esta publicacion en tus redes favoritas

También hemos publicado para ti

El barbero y Dios

Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello y recortarse la barba. Como es costumbre en estos casos entabló una amena conversación con la persona que le atendía. Hablaban de tantas cosas

Seguir Leyendo »